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La Vanidosa Lady Viceroy

La Vanidosa Lady Viceroy

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Amor en la madurez
Popularitas:36.9k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella reencarna en un mundo mágico. Una familia militar, pero ella solo quiere verse linda y leer.. y sobre todo ser feliz.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Despertar 2

Al verse en el espejo vio como su cabello negro caía sobre sus hombros en una cascada brillante. Sus ojos claros parecían todavía más luminosos bajo la luz de la mañana. Sus facciones eran delicadas, su rostro armonioso y sus labios tenían un tono rosado natural.

Era hermosa.

¡Era condenadamente hermosa!

Ella se levantó de la cama con tanta rapidez que casi tropezó con el borde de la alfombra.

Se acercó al espejo.

Miró su rostro de frente.

Después giró la cabeza hacia la derecha.

Luego hacia la izquierda.

Se acercó un poco más.

[¡Dios mío!].

Tocó sus mejillas.

[¡Esta piel!].

Se examinó el cabello.

[¡Este cabello!].

Abrió mucho los ojos.

[¡ESTA CARA!].

Se quedó mirándose durante varios segundos, completamente fascinada.

Entonces, de pronto, su expresión cambió.

Entrecerró los ojos.

Se acercó todavía más al espejo y examinó cuidadosamente su rostro.

—Espera...

Se inclinó hacia un lado.

Luego hacia el otro.

—¿Qué es esto?

No eran imperfecciones graves, ni mucho menos. Pero, acostumbrada a prestar atención a los detalles de su apariencia, detectó algunas pequeñas cosas que le gustaría mejorar.

La piel necesitaba una rutina de cuidados.

El cabello requería una mascarilla nutritiva.

Y aquellos mechones, aunque hermosos, necesitaban un poco de atención para lucir todavía más brillantes.

Se llevó una mano a la barbilla.

[De acuerdo. La genética ha hecho un trabajo extraordinario, pero no vamos a desperdiciar semejante talento].

Asintió con solemnidad frente a su reflejo.

[Protector solar, hidratación, cuidado del cabello y un buen peinado. Nada complicado. En una semana puedo tenerlo todo organizado].

De repente, recordó algo.

¡Su fiesta!

¡La fiesta de mayoría de edad de Ellie Viceroy!

Se celebraría en una semana.

La información apareció en su mente con una claridad sorprendente, acompañada de recuerdos que no le pertenecían del todo.. los preparativos, los invitados, el vestido elegido y las conversaciones de los últimos días.

Se quedó inmóvil.

Luego sonrió.

—¡Tengo una semana!

Una semana para prepararse.

Una semana para disfrutar de aquella vida nueva.

Una semana para comprobar cuántas cosas maravillosas había en aquella mansión.

Y, sobre todo...

Una semana para averiguar dónde demonios guardaban los libros.

La mujer se volvió hacia la habitación y contempló la mesa junto a la ventana.

Había varios volúmenes apilados allí.

Se acercó casi corriendo.

Tomó el primero.

Leyó el título.

Era una novela romántica.

Tomó el segundo.

También era una novela.

El tercero era un libro de historia del reino.

El cuarto...

¡Una novela de fantasía!

Sus manos comenzaron a temblar de emoción.

[¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡¿Tengo libros en mi propia habitación?!].

Miró la pila.

Después, miró la cama.

Finalmente, miró el espejo.

[¡Soy hermosa, soy rica y tengo libros!].

Se llevó el volumen contra el pecho.

[¡He muerto y he llegado al paraíso literario!].

En ese instante, alguien llamó a la puerta.

La joven se quedó inmóvil.

Una voz femenina habló desde el otro lado.

—¿Señorita Ellie? ¿Está despierta?

La mujer parpadeó.

[¡Me llaman señorita!].

Se aclaró la garganta e intentó adoptar una expresión digna.

—¡Sí! ¡Pase!

La puerta se abrió y apareció una doncella con un vestido sencillo, el cabello recogido y una expresión respetuosa.

La mujer hizo una reverencia.

—Buenos días, señorita. Su padre ha preguntado por usted durante el desayuno. Sus hermanos también desean verla.

La joven sintió que el corazón le daba un vuelco.

Su padre.

Sus hermanos.

Una familia que la amaba.

Y, por lo que había visto en las imágenes, una familia que probablemente podía organizar una operación militar para rescatarla si se demoraba demasiado en bajar a desayunar.

[Qué tiernos].

La doncella levantó la mirada y reparó en el libro que la joven sostenía contra el pecho.

—¿Desea que prepare su vestido para la mañana?

Ellie bajó la mirada hacia su camisón.

Después miró el espejo.

Luego volvió a mirar el libro.

Su cerebro comenzó a calcular.

Podía bajar inmediatamente, despeinada y con el rostro recién despertado.

O podía dedicar unos minutos a arreglarse.

Pero, si se arreglaba demasiado, quizá tardaría más en llegar al desayuno.

Y si tardaba demasiado, su familia podría preocuparse.

Aunque, pensándolo bien, tampoco necesitaba una hora entera para lavarse el rostro, hidratarse la piel y peinarse.

[¡Qué difícil es tener tantas responsabilidades!].

La doncella aguardó pacientemente.

Finalmente, Ellie sonrió.

—Sí, por favor. Y también quisiera que me trajeran algo para el cuidado de la piel.

La doncella pareció sorprendida.

—¿Para el cuidado de la piel, señorita?

—Sí. Algo hidratante, si es posible. Y quisiera saber qué productos utilizan habitualmente para cuidar el cabello.

La mujer asintió.

—Por supuesto. ¿Desea algo más?

Ellie abrió la boca.

Estuvo a punto de pedir una biblioteca completa, veinte vestidos nuevos, una colección de cosméticos y un presupuesto ilimitado para libros.

Pero se contuvo.

Era su primer día.

Debía actuar con prudencia.

—Por ahora, eso será suficiente. Ah, y una última cosa...

—¿Sí, señorita?

Ellie levantó el libro que tenía entre las manos.

Sus ojos brillaron.

—¿Podría decirme dónde está la biblioteca de la mansión?

La doncella sonrió con ternura.

—Por supuesto, señorita. Está en el ala este, junto al salón de lectura.

Ellie sintió que su alma abandonaba el cuerpo por segunda vez.

[¡HAY UN SALÓN DE LECTURA!].

La doncella continuó hablando, completamente ajena a la conmoción que acababa de provocar.

—Su padre ordenó que se trasladaran allí varios de los libros que solicitó el mes pasado. También han llegado algunos volúmenes nuevos.

La joven se quedó petrificada.

—¿Nuevos?

—Sí, señorita. Llegaron ayer por la tarde.

Hubo un silencio.

Un silencio solemne.

Un silencio digno de una ceremonia real.

Ellie apretó el libro contra su pecho y sonrió con una felicidad que habría podido iluminar toda la mansión.

[¡MI PADRE ES EL MEJOR HOMBRE DEL MUNDO!].

Se aclaró la garganta para no parecer demasiado emocionada.

—Muchas gracias. Me prepararé enseguida.

La doncella hizo otra reverencia y salió de la habitación.

Cuando la puerta se cerró, Ellie permaneció inmóvil durante tres segundos.

Después levantó ambos brazos.

—¡SÍÍÍÍÍ!

Su grito resonó por toda la habitación.

Saltó una vez.

Luego otra.

Y una tercera, hasta que tuvo que detenerse porque el camisón amenazó con enredarse alrededor de sus piernas.

Se llevó una mano al pecho, intentando recuperar el aliento.

[Tranquila. Tranquila. Eres una noble. Una señorita de buena familia. Debes comportarte con elegancia].

Se volvió hacia el espejo.

Observó a la hermosa muchacha que la miraba desde el otro lado.

Luego sonrió de oreja a oreja.

[¡Pero estoy demasiado feliz para comportarme con elegancia!].

Y volvió a saltar.

Cuando finalmente logró calmarse, Ellie comenzó a prepararse.

No tenía intención de desperdiciar aquella oportunidad.

Era hermosa, tenía dinero, una familia que la adoraba y una mansión llena de libros.

Su vida anterior había estado marcada por las largas jornadas laborales, las cuentas por pagar y la constante sensación de que nunca tenía suficiente dinero para comprar todo lo que quería.

Ahora podía leer sin tener que preocuparse por el turno del día siguiente.

Podía disfrutar de sus mañanas.

Podía descansar.

Y, por primera vez, tenía la posibilidad de dedicar tiempo a sí misma sin sentir que estaba desperdiciando horas que debería utilizar para trabajar.

La idea le pareció tan maravillosa que tuvo que sentarse un momento en el borde de la cama.

[No voy a dar por sentada esta vida].

Su expresión se suavizó.

[Trabajaré cuando sea necesario, ayudaré a mi familia y me aseguraré de aprovechar las oportunidades que tenga. Pero no voy a pasarme la vida agotada para poder comprarme pequeños caprichos].

Miró el libro que había dejado sobre la mesa.

[Además, ahora puedo leer todo lo que quiera].

Su sonrisa volvió inmediatamente.

[¡Y quizá pueda comprarme todos los libros que antes no podía pagar!].

Se levantó de un salto.

[¡ESTA VIDA ES PERFECTA!].

Entonces recordó algo importante.

Se detuvo.

Su expresión se volvió seria.

[Espera. ¿Y si esta novela tiene una trama complicada? ¿Y si hay una guerra? ¿Y si mi familia termina metida en problemas? ¿Y si tengo un compromiso matrimonial con algún hombre insoportable?].

La joven miró al techo.

Había leído suficientes novelas de reencarnación para saber que la tranquilidad de una protagonista rara vez duraba demasiado.

Pero también sabía algo más.

No estaba obligada a seguir el camino de ninguna protagonista anterior.

Podía disfrutar de su vida, cuidar de su familia y mantenerse alejada de los problemas.

[Exactamente. No voy a buscar aventuras. No voy a meterme en conspiraciones. No voy a perseguir a ningún hombre misterioso. No voy a salvar el reino].

Se acercó al espejo y levantó un dedo frente a su reflejo.

—Yo solo quiero leer.

Hizo una pausa.

—Y cuidar mi piel.

Otra pausa.

—Y quizá comprar algunos vestidos.

Miró su rostro, pensativa.

—Y un buen maquillaje.

Sus ojos se iluminaron.

—¡Y más libros!

Se quedó contemplando su reflejo durante varios segundos.

Finalmente, asintió con firmeza.

—Sí. Una vida sencilla.

Y, con aquella declaración solemne, Ellie Viceroy comenzó su nueva vida.

Una vida en la que pretendía leer novelas, disfrutar de los mimos de su familia, cuidar de su apariencia y evitar cualquier situación que pudiera alterar su tranquilidad.

Lo que todavía no sabía era que, en el reino de Sunderland, una mujer hermosa, noble y perteneciente a una familia militar extraordinariamente influyente tenía muy pocas posibilidades de pasar inadvertida.

Y mucho menos cuando su familia estaba a punto de celebrar su mayoría de edad.

Pero, por el momento, Ellie tenía una preocupación mucho más urgente.

Se volvió hacia la puerta y llamó a la doncella.

—¡Una última cosa!

La mujer regresó casi de inmediato.

—¿Sí, señorita?

Ellie la miró con la mayor seriedad que pudo reunir.

—Cuando terminemos de desayunar, ¿podría acompañarme a la biblioteca?

—Por supuesto.

Ellie respiró hondo.

—Perfecto. Y, si alguien me busca...

La doncella aguardó.

Su señorita sonrió dulcemente.

—Estaré leyendo.

[¡Que empiece mi nueva vida!].

Y, por primera vez en mucho tiempo, la joven sintió que no le faltaba absolutamente nada.

Bueno...

Quizá un tocador más grande.

Y una colección de maquillaje.

Y un presupuesto para libros que no tuviera límite.

Pero esos eran detalles que, sin duda, podría solucionar más adelante.

1
Isabel Peña
Ahora falta la decisión de Ellie, la pequeña de la familia, que antes de su mayoría de edad se comió un bombón!!!🤭🤭
Isabel Peña
Ya los impresionaste con tu fortuna Antony, ahora falta convencerlos de tus buenas intenciones con Ellie, y ruega que Ellie no meta la pata!!!El tema es si esta 🤰 embarazada Ellie!!🤭
Guadalupe Flores
A lo que entendí fue el supervisor su jefe inmediato que asalto la tienda
Isabel Peña
Ahhhhh ya quiero saber de que hablan!!!🤔
Isabel Peña
Bueno Ellie al menos reconoces lo que sientes!!!Pero veremos que pasa en esa charla de Antony con los Viceroy!!!!Antony deberías usar algo que no permita que te atraviese espadas!!!🤭🤭
Isabel Peña
Erick sabemos que la quieres cuidar, pero Ellie puede decidir, no se la hagas más difícil, ya bastante esta con su lucha interna tratando de negar lo que siente!!!!Además la pícara juguetona que empezó fue Ellie!!!!🤭
Candy Cira 🥂💃🌹❤️🙃
Sé que hubo atracción! pero lo que le hiciste en esa tarde! lo dejo loco y con ganas de mucho más 🤣🤣🤣🤣🤣 está dispuesto a dar su fortuna 🍷🍫muy bien hecho 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
Carola 🦋
Me encata Antony 🥰🤣😂🤣😍🥰
Sandra Liliana Huertas Navarro
quiero otro capitulo
Andrea Pardo
Excelente, amor sin limites, sin ataduras, sin presiones
Andrea Pardo
Ojalá todos los hombres amaran así, sin ataduras, sin presionar y sobretodo respetando la decisión del otro.
Es un hombre maduro, sabe lo que quiere y desea hacer feliz a la mujer que el destino puso en su camino.
Tratarla con igualdad de derechos, porque en esa época la mujer era simplemente ama de casa y procreadora, no podía opinar.
Que excelente la madurez de Antony Parisi 👏👏🥰♥️
Yobelyberny
Q valiente eres Antony.
guillermina hernandezcordero
yo creo que de ese encuentro le quedo un regalo🥰
Nelida Fuenteseca
Cambiaron la portada y los protas son mayores😅
Marlucha💋
Congeniamos muy bien este par 💖
Sandra Liliana Huertas Navarro
😂cómo se ra esa reunión, ojalá me den un na oportunidad Antony
Aurora
Las portadas que pone la app, que locura, parece que la historia fuera sobre el amor de una pareja mayor y la vanidosa señorita apenas cumplió la mayoría de edad, esta app anda loca , Lukas.
Aurora: 😔 a mi me gustan más tus portadas 👌.
total 2 replies
Mitsuki G
Está Emma a su manera quiere ayudar a su hermana al ver como llego con su hermano Eric que no es malo solo que quiere proteger a su hermana menor que no tuvo mucho tiempo con su madre por eso es así pero a ver como va a esa plática con ambos hombres
Marlucha💋
Claro Gemma lo engordó! 😂😂😂
Marlucha💋
Me identifico con ella! 😂. Yo tengo maquillaje que compre hace una década y sigue con el plástico!.
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