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En Las Garras Del Pasado

En Las Garras Del Pasado

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Posesivo / Viaje En El Tiempo
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

PARA ELLA LA VIDA LA HA CONDENADO A UN HOMBRE QUE LA DESTRUYE. PERO ESA MISMA VIDA LE DA UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA CAMBIAR SU DESTINO...

LO QUE ELLA NO SABE ES QUE EL DESTINO YA ESTABA ESCRITO...

¿Crees que si regreso al pasado cambio mi destino?

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

15

Mis ojos no se apartaban del cuadro frente a mí; era tan parecido que, si le hubieran añadido más detalles, habría pasado por una fotografía.

Hasta dónde era capaz de llegar con su enfermiza demencia.

En el pasado, no recordaba haber visto jamás una imagen así de mí. Bueno, tampoco sabía que esta casa existía.

Escuché los pasos de Diego a mis espaldas. Suelo reconocer su manera de caminar de un modo que me provoca una sensación inexplicable.

—Ya está todo listo, ven conmigo —dijo, extendiendo su mano frente a mí.

No la tomé; solo me limité a observarlo.

—¿Qué quieres hacer? —pregunté.

—Hay algo que preparé para ti, ven conmigo —dijo, tomando mi mano sin mi permiso y llevándome con él.

Lo seguí en completo silencio.

Subimos unas escaleras. En el camino observé las pinturas a los lados del pasillo, hasta que nos detuvimos frente a una puerta de madera.

Él abrió la puerta sin soltarme.

Me hizo entrar a la habitación. Mis ojos observaron el lugar con profundo asombro.

—Esta será tu habitación —dijo, señalando el espacio.

Dejé de mirar la estancia para fijarme en él; escuchar sus palabras me dejó atónita.

—¿Mi qué...?

—Tu habitación. Me encargué de que fuera de tu gusto; tu hermana y tu padre me ayudaron y me dieron pequeñas pistas...

No terminaba de procesar sus palabras.

—Diego —intenté decir, pero él ignoró por completo mi voz.

—Tiene un enorme armario; dicen que las chicas guardan muchas cosas. Mira, aquí puedes acomodar tu ropa y en este lado tus pertenencias personales...

—Diego...

Insistí, pero él seguía sin prestarme atención.

—La cama es grande y muy cómoda —dijo, acercándose a ella y sentándose en el borde—, tal como a ustedes les gusta.

Esto era completamente absurdo; yo no iba a vivir con él.

—Diego —repetí, pero continuó ignorándome.

—Pero lo más hermoso es la vista, justo un panorama tranquilo y lleno de paz. Mira los árboles y el lago. Tal como te gusta.

Me quedé observándolo con asombro; conocía mis gustos a la perfección, y eso me estaba dejando sin habla.

—Ven, acércate a mirar —me tomó de la mano y me llevó hasta la ventana. Y sí, la vista era verdaderamente hermosa.

Suspiré, dejando escapar el aire acumulado en mis pulmones.

—Es precioso, ¿verdad? Te encantará cuando amanezca...

Me giré para verlo, pero él dio media vuelta de inmediato y comenzó a caminar por la habitación.

—Es todo lo que te agrada. Dime qué te parece; si algo no es de tu agrado, puedes decírmelo y lo arreglamos de inmediato.

—¿Y qué sigue después de esto? —pregunté, viéndole la espalda— ¿Encerrarme aquí? —le solté de golpe, y él se detuvo en seco.

Sus ojos buscaron los míos.

—No, solo quería que vieras dónde vas a dormir.

—¿Por qué carajos asumes que voy a dormir aquí? Ni siquiera me has preguntado si quiero hacerlo.

Él se quedó inmóvil en su sitio, con la mirada clavada en la mía.

—Esto —señalé la habitación con un gesto de fastidio— es hermoso, y de verdad se adapta a mis gustos. Pero... me has traído hasta aquí sin mi consentimiento, no me has consultado nada, me estás imponiendo decisiones, y ahora pretendes que simplemente me acueste a dormir en esta cama... Tú... de verdad necesitas alejarte de mí.

De pronto, sus ojos se oscurecieron por completo y el ambiente se volvió insoportablemente tenso.

—Me secuestras, me arrastras a este lugar apartado y pretendes que me quede aquí sin más. ¡Estás completamente loco! —le grité, arrojando mi bolso al piso con frustración.

Diego me miró fijamente y vi un brillo peligroso encenderse en sus pupilas.

—¿Qué más sigue? ¿Encerrarme bajo llave, atarme con cadenas? —al pronunciar esa palabra, sus ojos volvieron a resplandecer con una intensidad que me dejó perpleja.

Lo vi dar pasos decididos en mi dirección, sin despegar su mirada de la mía.

—¿Te dejarías hacer algo así? —preguntó al quedar muy cerca de mí.

—¿El qué cosa? —pregunté, retrocediendo un par de pasos por instinto.

—¿Te dejarías atar las muñecas? —volvió a preguntar, tomándome por total sorpresa, empezó a quitarse la corbata. Sus manos se cerraron sobre las mías y tiró de mí, haciéndome chocar contra su pecho con tanta rapidez que perdí el equilibrio.

Sus brazos me sostuvieron con firmeza mientras sus ojos devoraban cada gesto de mi rostro.

—Respóndeme, ¿te dejarías atar? —repitió, apretando ligeramente el agarre en mis muñecas. Y comenzó a atarme sin tanta presión.

Negué con la cabeza de inmediato.

—No —dije apenas en un susurro sin aliento.

Entonces vi cómo se dibujaba una sonrisa en sus labios.

—Mentirosa —soltó, pegándome aún más a su cuerpo. Una de sus manos subió hasta mi nuca y me obligó a inclinar la cabeza hacia arriba hasta quedar a su altura.— Mentes. En el fondo, sí te gustaría que lo hiciera —afirmó con una seguridad pasmosa. Apretando el agarre de las corbatas.

—Estás enfermo, yo jamás permitiría una locura así.

*Qué hipócrita, justo ahora lo está haciendo* Resonó la voz de mi conciencia

—Sin embargo, has subido a mi coche por tu propia voluntad, has entrado a mi casa, has pisado esta habitación....

—¡Porque tú me trajiste aquí, me obligaste a venir! —me defendí con rabia, y él volvió a sonreír de esa manera retorcida.

—No, yo no te obligué a nada. Te dije como una orden que te llevaría, y tú accediste sin protestar. Podías negarte rotundamente y alejarte, pero preferiste venir. Entraste a mi casa por tu propia voluntad; yo jamás te forcé. De la misma manera en que tampoco te estoy obligando a quedarte ahora mismo.

—Si me alejo de ti ahora mismo... ¿me dejarías ir? —pregunté a la defensiva— Si te denuncio y te pongo una orden de alejamiento, ¿tú... me dejarías en paz?.

Sus ojos buscaron algo profundo en los míos antes de negar lentamente con la cabeza.

—No, no te dejaría ir —su mano acarició con cariño mi mejilla, acercando su rostro tanto al mío que no me dio ningún margen para retroceder más, mientras su agarre se volvía dominante—, porque tú tampoco querrías que me aleje.

—Estás tan loco... ¿crees de verdad que no soy capaz?.

—Sí eres capaz, pero simplemente no lo harás. Si de verdad me quisieras lejos, ya habrías pataleado y hecho un escándalo. Ninguna mujer en su sano juicio se queda tan tranquila mientras es trasladada a un paraje desconocido; lo mínimo que habrías hecho habría sido golpearme y exigir que detuviera el coche. Pero tú....

Su labio rozó los míos en un beso corto que me dejó sin aliento y sin un ápice de cordura.

—Tú solo te quedaste ahí, en completo silencio, mirándome. Esperando algo de mi parte.

Quise articular una respuesta, pero me quedé sin palabras. Realmente me había dejado traer hasta aquí, le había permitido tocarme y, para colmo, acababa de consentir que me robara un beso. Yo....

Lo miré fijamente a los ojos.

—No sé qué demonios esperas de mí, pero mientras lo descubro, te voy a tener bien cerca —sentenció.

Y entonces, su boca devoró la mía con una posesión tan inmensa que me consumió por dentro.

Su mano en mi nuca se cerró con firmeza posesiva, mientras la otra me soltó las manos dejándolas atadas, para luego apretar mi cintura con fuerza arrolladora.

Mis manos intentaron empujarlo, pero no ejercí verdadera resistencia; me limité a dejar que me besara.

Sus labios se movían con una destreza salvaje, deleitándose con los míos. Abrí ligeramente la boca para tomar aire, y él aprovechó para profundizar el contacto, desatando un torbellino de emociones en mi interior. Incapaz de controlar mi propio cuerpo, terminé respondiendo a su beso.

Y fue una sensación maravillosa.

 Sus manos descendieron por mi espalda mientras daba pasos hacia adelante hasta dejarme inmovilizada contra la pared. Su boca mordió con suavidad mi labio inferior, descendió por la línea de mi cuello y volvió con urgencia a mis labios, mientras mis manos se aferraban al nudo de la corbata, clavando instintivamente las uñas en la tela de su saco.

Cerré los ojos, entregándome por completo a esa corriente de sensaciones. Su boca me estaba consumiendo. Era la primera vez que me sentía de esta manera, la primera vez que él me permitía ver ese lado suyo tan hambriento, ansioso y posesivo. Yo... de verdad no comprendía qué me pasaba ni cómo podía gustarme tanto esto, ni cómo podía tolerar su manera tan retorcida de mirarme en ese preciso instante.

Lentamente, Diego se separó lo justo para dejar nuestros labios rozándose a milímetros, con las respiraciones pesadas y entrecortadas por la intensidad de lo que acababa de ocurrir. Su dedo pulgar acarició con suavidad mi labio inferior, hinchado por el beso desenfrenado.

Lo miré fijamente, totalmente aturdida, sin entender qué demonios acababa de hacer.

—¿Cuánto tiempo más vas a seguir fingiendo que no te gusto? —susurró sin apartar sus ojos de los míos, soltando mis muñecas— Tu cuerpo y tu mente me desean exactamente tanto como yo a ti. Cualquier traba o miedo que tengas... me encargaré de destruirlo por completo, hasta que yo sea lo único en lo que seas capaz de pensar —afirmó, antes de volver a capturar mis labios con la misma intensidad voraz.

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🥹🫶🏻 Diego...

Yo te conozco mejor que nadie, y se lo mucho que la amas...

1
Betty Saavedra Alvarado
Eli serás Caperucita para conquistar a tu lobo
Betty Saavedra Alvarado
Elizabeth estás enamorada deseas que Diego se cure para formar una familia se hara realidad tu deseo después de todo lo que has vivido con el
Betty Saavedra Alvarado
Diego no recuerda Elizabeth está con el en este momento muy difícil para ellos
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
A no dejarse derrotar por nadie a luchar
Betty Saavedra Alvarado
Te preocupas por Diego por qué será
Betty Saavedra Alvarado
Tu estás cambiando a Diego poco a poco
Betty Saavedra Alvarado
Diego está enamorado de ti nunca te hará daño
Betty Saavedra Alvarado
Kiary no comenté estuve en el medico recién estoy leyendo los capítulos me gustó mucho
Kiary Valverde: Espero que te mejores pronto 🫰🏻❤️
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Diego poco a poco quiere conquistar a Eli aunque ella lucha por no caer su cuerpo dice otra cosa ahora están juntos
Betty Saavedra Alvarado
Me gusta la historia
Lectora con visión 🥰
es comprensible que estés a la defensiva, pero... viendo cómo dices que no se parecen en nada estos dos, entonces dale la oportunidad, se ve que este Diego si quiere ir legal y no a la fuerza
Lectora con visión 🥰
Yo no sé, pero a mí ya me convenció, pido que se le dé otra oportunidad
Lectora con visión 🥰
si claro, la tienes traumada bb
Lectora con visión 🥰
me encanta esta historia 🥰
Betty Saavedra Alvarado
Kiary un capítulo súper intenso me gustó mucho
Lectora con visión 🥰
Me ha encantado, seguiré leyendo 😸😊
Lectora con visión 🥰
empezamos mal con ese comienzo 🥺
Lectora con visión 🥰
😭😭😭😭
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
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