Ella es la mayor de seis hermanos y siempre ha tenido una vida difícil.. Pero tiene la posibilidad de volver a vivir en un nuevo mundo y poder ser feliz ayudando a otros.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cuentas 1
Rose no pudo dormir.
Se acomodó sobre un costado, después sobre el otro. Cerró los ojos, intentó concentrarse en el sonido del viento que rozaba las ventanas y hasta se obligó a pensar en el argumento de la novela romántica que había estado leyendo bajo el árbol.
Nada funcionó.
Cada vez que estaba a punto de quedarse dormida, volvía a escuchar las preguntas de Luke.
¿Cuánto dinero has ahorrado?
¿Dónde vivías antes?
¿Con quién sales al pueblo?
¿Tienes amigos hombres?
Rose abrió los ojos en la oscuridad.
[¿Por qué me preguntó todo eso?].
Se incorporó lentamente y apoyó la espalda contra el cabecero de la cama.
Al principio, había pensado que Luke simplemente era un hombre desagradable. Un poco arrogante, demasiado directo y con una forma bastante cuestionable de conversar con las personas.
Sin embargo, cuanto más lo pensaba, más comprendía que quizá había algo detrás de aquellas preguntas.
Luke era el hijo de los condes Harrington. El futuro conde. Un hombre que había pasado años en una academia militar, donde probablemente le habían enseñado a evaluar riesgos, investigar antecedentes y desconfiar de quienes no conocía.
Y ella…
Bueno, ella era una joven noble de una familia sin fortuna, que había llegado a trabajar a la casa de ayuda, administraba sus recursos y vivía bajo el mismo techo que sus padres.
Además, tenía acceso a dinero, documentos, inventarios y suministros médicos.
Era joven, no tenía una familia que pudiera responder por ella y, aquella misma noche, había anunciado que poseía suficientes ahorros para comprar una casa y que quería marcharse de la mansión.
Rose se quedó mirando sus manos.
[Desde su perspectiva, quizá todo eso resulta sospechoso].
La idea no le gustó.
Pero podía comprenderla.
Si ella fuera la heredera de una familia importante y regresara a casa para descubrir que una desconocida administraba parte de los recursos familiares, vivía en la mansión y anunciaba de pronto que tenía una cantidad considerable de dinero ahorrado, probablemente también querría conocer mejor su situación.
No porque necesariamente pensara que esa persona había hecho algo malo.
Sino porque era responsable de proteger a su familia.
Rose entendía ese razonamiento.
Lo que no conseguía quitarse de la cabeza era la sensación que le habían dejado las preguntas.
Desconfianza.
Una desconfianza que, aunque quizá Luke no hubiera querido expresar, había llegado hasta ella de todas maneras.
Y eso le dolía mucho más de lo que quería admitir.
Porque Rose podía soportar que alguien no la conociera.
Podía soportar que alguien fuera frío, que no compartiera su sentido del humor o que simplemente no sintiera simpatía por ella.
Pero había algo que le resultaba especialmente doloroso.. que una persona pensara que podía haber sido deshonesta.
[¿Cómo puedes tener lo suficiente para comprarte una casa? eso fue lo que me pregunto]
[Juro que nunca me he quedado con nada que no me corresponde]
En su vida anterior había trabajado hasta el agotamiento. Había cumplido con sus responsabilidades incluso cuando estaba enferma, había sacrificado su tiempo y sus recursos por otras personas y, aun cuando nadie se preocupaba por ella, había procurado hacer siempre lo correcto.
Después de reencarnarse, había decidido que no volvería a permitir que nadie se aprovechara de su esfuerzo.
Trabajaría por sí misma.
Ahorraría.
Estudiaría.
Construiría una vida en la que pudiera sentirse segura.
Pero eso no significaba que fuera a convertirse en una persona egoísta o deshonesta.
Jamás.
Rose apretó los labios.
Una pequeña lágrima resbaló por su mejilla.
—Nunca me he quedado con nada que no me pertenezca
La habitación estaba en silencio.
Nadie la escuchó.
Nunca se había quedado con una moneda de la casa de ayuda. Ni con un material médico. Ni con una pieza de tela, una pluma, un libro o cualquier objeto que no fuera suyo.
Había revisado las cuentas tantas veces que, en ocasiones, podía recordar de memoria los precios de los suministros más utilizados.
Si encontraba un error, lo corregía.
Si sobraba dinero, lo registraba.
Si faltaba algo, investigaba por qué.
Y si alguien le entregaba una cantidad equivocada, la devolvía.
No porque esperara que la felicitaran.
Sino porque era lo correcto.
Rose se secó la mejilla con el dorso de la mano.
[Quizá debería dejarlo todo por escrito].
La idea comenzó a tomar forma en su cabeza.
No necesitaba demostrarle nada a Luke. En realidad, ni siquiera tenía por qué darle explicaciones sobre sus ahorros personales.
Pero sí quería asegurarse de que los condes no llegaran a pensar que alguna vez había tomado algo de sus propiedades.
Ellos habían confiado en ella.
Le habían dado un trabajo, un salario justo, alojamiento y la oportunidad de desarrollar sus capacidades. La habían tratado con una bondad que Rose no había recibido de su propia familia.
No soportaría la idea de marcharse dejando una sombra de duda sobre su honradez.
Aunque Luke no confiara en ella, los condes merecían saber que su confianza había sido bien depositada.
Rose apartó las mantas.
—Muy bien. Vamos a hacer esto como corresponde.
Encendió una vela, se puso una bata y se sentó ante el escritorio.
Sacó su libro de cuentas, varias hojas limpias y una pluma.
Después comenzó a escribir.
Trabajó durante horas.
Primero registró sus ingresos desde que había comenzado a trabajar con los Harrington.
Anotó su salario mensual, los pagos extraordinarios que había recibido por asumir responsabilidades adicionales y cualquier cantidad que pudiera justificar sus ahorros.
Después detalló sus gastos personales.
Ropa.
Libros.
Materiales de estudio.
Artículos de higiene.
Pequeños gastos cotidianos.
También registró el dinero que había ahorrado durante su estancia en la academia, así como los fondos que había conservado antes de llegar a la casa de ayuda.
No era una fortuna descomunal.
Pero sí una cantidad suficiente para alquilar una vivienda modesta durante bastante tiempo o incluso considerar la compra de una pequeña propiedad en las afueras.
Rose revisó las sumas una vez.
Luego una segunda vez.
Finalmente, una tercera.
—Bien.
La cifra coincidía.
Preparó una hoja resumen con el total de sus ahorros, el origen de cada cantidad y los gastos principales. Adjuntó copias de los registros pertinentes y guardó todo en una carpeta.
Cuando terminó, el cielo comenzaba a aclararse.
Rose dejó la pluma sobre el escritorio y se frotó los ojos.
Estaba agotada.
Pero se sentía un poco más tranquila.
Al menos, ahora tenía una explicación ordenada de sus recursos.
Si alguien tenía preguntas, podría revisar los documentos.
Si alguien dudaba de ella, tendría la oportunidad de comprobar que cada moneda había sido obtenida honestamente.
Y si Luke había preguntado por sus ahorros porque sospechaba que había tomado dinero de la casa de ayuda, entonces podría demostrarle que estaba equivocado.
Rose contempló la carpeta.
[Espero que esto sea suficiente].
Después cerró el libro de cuentas, apagó la vela y se metió nuevamente en la cama.
Durmió poco.
Muy poco.
Pero, al menos, dejó de dar vueltas.
me encanta muy divertida