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La Hija Del Archiduque No Morirá Esta Vez

La Hija Del Archiduque No Morirá Esta Vez

Status: En proceso
Genre:Edad media / Mundo de fantasía / Mundo mágico
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lourdes Acosta

María solo quería llegar a tiempo a la facultad. Pero después de un accidente, despierta en un mundo que debería existir únicamente dentro de las páginas de una novela.

Ahora es Livia, la hija del medio de una de las familias más poderosas de Nivaria.

Y hay un pequeño problema...

Conoce la historia.

Sabe que su vida está destinada a convertirse en un infierno, que un príncipe terminará destruyendo todo a su alrededor y que alguien que debería haber sido un gran rey acabará muriendo por una traición.

Pero Livia no piensa quedarse de brazos cruzados.

Si el destino ya escribió su final...

ella piensa reescribirlo. ❄️👑✨

NovelToon tiene autorización de Lourdes Acosta para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

21

El corredor del palacio se había convertido en un completo caos.

El padre de la princesa observaba a su hija con una mezcla de furia y preocupación. Ella permanecía junto a la cama, con los ojos todavía llenos de lágrimas, mientras intentaba explicar que tampoco comprendía cómo había terminado en aquella habitación.

El rey vecino finalmente apartó la mirada de su hija y la dirigió hacia Adrián.

—Quiero una explicación.

Adrián permaneció serio.

—La tendrá.

—Mi hija llegó a este palacio como invitada y ahora la encuentro encerrada durante toda la noche con su hijo.

El hombre señaló a Elías.

—¿Y espera que simplemente acepte esto?

—No.

Adrián sabía que no podía enfrentarse directamente a aquel rey.

Su reino era poderoso y mantener una buena relación con él podía resultar mucho más beneficioso que cualquier intento de ocultar lo ocurrido.

Pero había otro problema.

Marcus.

El archiduque permanecía junto a Elisa y Livia.

El hombre no había pronunciado demasiadas palabras, pero su expresión era suficiente.

Adrián sabía perfectamente lo que estaba pensando.

Quería romper el compromiso.

Y, sinceramente, no podía culparlo.

Si Livia continuaba comprometida con Elías después de aquella situación, su familia tendría que aceptar una humillación que difícilmente estaría dispuesta a soportar.

El rey respiró lentamente.

Había perdido una pieza.

Pero todavía tenía otras.

Miró a la princesa.

Después a su hijo.

Y comprendió que aquella situación podía convertirse en una oportunidad.

La princesa pertenecía a una familia poderosa.

Su matrimonio con Elías fortalecería las relaciones entre ambos reinos.

Y, sobre todo, resolvería el problema inmediato.

—Creo que debemos actuar con prudencia —dijo finalmente Adrián.

Marcus lo miró con frialdad.

—¿Prudencia?

—Sí.

El rey hizo una pausa.

—No podemos permitir que este incidente destruya las relaciones entre nuestros reinos.

El padre de la princesa cruzó los brazos.

—Entonces espero que tenga una solución.

Adrián sostuvo su mirada.

—La tendremos.

Livia permanecía en silencio.

No le gustaba nada de aquella conversación.

Pero tampoco podía negar que, después de todo lo ocurrido, una parte de ella deseaba liberarse de aquel compromiso.

Elisa se acercó ligeramente a su hija.

—¿Estás bien?

Livia asintió.

—Sí.

Después miró a Elías.

Él parecía tan confundido como todos los demás.

Sus miradas se encontraron durante un instante.

Elías apartó los ojos.

Livia suspiró.

Bueno... supongo que esto es oficialmente un problema suyo.

Y por primera vez desde que había llegado a aquel mundo, sintió que una de las cadenas que la rodeaban comenzaba a aflojarse.

---

Horas después, el rey tomó una decisión.

El compromiso entre Livia y Elías sería cancelado.

La noticia no tardó en recorrer el palacio.

Para algunos nobles fue una sorpresa.

Para otros, simplemente era cuestión de tiempo.

Marcus aceptó la ruptura.

No estaba dispuesto a obligar a su hija a permanecer unida a la familia real después de lo ocurrido.

Adrián, por su parte, mantuvo una expresión tranquila.

Pero por dentro estaba pensando en otra cosa.

Había perdido a Livia como futura princesa heredera.

Sin embargo, no pensaba perderla realmente.

Aquella muchacha tenía demasiado valor.

Su magia.

Su familia.

Su posición.

Todo hacía de Livia una pieza demasiado importante como para dejarla marcharse sin más.

Ya encontraré la manera, pensó.

No necesitaba apresurarse.

Primero resolvería el problema con el reino vecino.

Después encontraría la forma de volver a acercar a Livia a la familia real.

De una manera u otra.

---

Horas después, cuando la noticia del nuevo compromiso comenzó a recorrer el palacio, la princesa se encontraba en sus aposentos.

La puerta se cerró detrás del rey.

Durante unos segundos, ninguno dijo nada.

La princesa permaneció sentada junto a la ventana, con la mirada baja y una expresión triste.

El rey la observó.

—Puedes dejar de llorar.

La joven levantó lentamente la mirada.

—¿Ya?

—Ya estamos solos.

La princesa soltó un pequeño suspiro.

Entonces tomó un pañuelo y se secó las lágrimas que todavía tenía en las mejillas.

Después de unos segundos, su expresión cambió por completo.

La tristeza desapareció.

Y una sonrisa apareció en su rostro.

—Eso fue agotador.

Su padre soltó una pequeña risa.

—Admito que casi me convenciste a mí también.

—Tenía que hacerlo bien.

—Lo hiciste.

La princesa dejó el pañuelo sobre la mesa.

—Aunque no esperaba que terminara así.

—Yo tampoco.

Ella se levantó y caminó hacia la ventana.

—Nuestro plan era acercarme a Elías poco a poco.

—Exactamente.

—Primero conversar con él, después pasar tiempo juntos, conseguir que confiara en mí...

—Y cuando finalmente estuviera interesado en ti, hablaríamos de una posible alianza.

La princesa sonrió.

—Nos habría tomado semanas.

Su padre negó con la cabeza, divertido.

—Quizá meses.

Ella soltó una pequeña carcajada.

—Y ahora soy su prometida.

Ambos se miraron.

El rey levantó una ceja.

—La conquista fue mucho más rápida de lo que habíamos planeado.

La princesa sonrió ampliamente.

—Muchísimo más.

—Aunque recuerda algo.

—¿Qué?

—Todavía tenemos que mantener las apariencias.

Ella tomó nuevamente el pañuelo.

—No te preocupes.

Se llevó el pañuelo cerca de los ojos y volvió a adoptar una expresión triste.

—¿Así?

El rey la observó durante unos segundos.

—Perfecta.

La princesa sonrió.

—Entonces será mejor que vuelva a llorar un poco.

—Y yo volveré a fingir que estoy furioso.

Ambos soltaron una risa baja.

Después recuperaron sus expresiones serias.

Nadie fuera de aquella habitación debía saber que, detrás de las lágrimas, la vergüenza y el supuesto escándalo, ambos estaban bastante satisfechos con el resultado.

Habían llegado al reino con un plan.

Y, aunque había tomado un camino completamente inesperado, habían conseguido algo mucho mejor de lo que esperaban.

Ahora la princesa sería la prometida de Elías.

Y eso les abría las puertas de la familia real.

---

Pero mientras todos celebraban la nueva alianza, había alguien que no estaba disfrutando en absoluto de la situación.

Mariana.

Se encontraba encerrada en sus aposentos, caminando de un lado a otro.

Todo había salido mal.

Ella había querido acercarse todavía más a Elías.

Había preparado su propio plan.

Y ahora la investigación del palacio comenzaría a buscar respuestas.

Mariana sabía perfectamente que había algo que podían descubrir.

Ella había manipulado la bebida de Elías.

Y aunque nadie sabía todavía exactamente qué había ocurrido, si los investigadores comenzaban a revisar todo lo relacionado con aquella noche, podía terminar siendo señalada.

—No... —murmuró.

Se llevó una mano al cabello.

—No puede ser.

Ella había querido quedarse junto a Elías.

Había querido convertirse en su concubina.

Pero ahora la princesa era la futura prometida.

Y ella podía terminar siendo la culpable de un escándalo que ni siquiera había provocado de la manera que había planeado.

Mariana comenzó a caminar nuevamente.

—Tengo que pensar.

Pero cuanto más pensaba, más complicado parecía todo.

Y lo peor era que la investigación apenas estaba comenzando.

---

Mientras tanto, Livia abandonó el palacio junto a su familia.

Había perdido su compromiso.

Y, sorprendentemente, no sabía si sentirse triste o aliviada.

Cael caminaba cerca de ella.

—¿Estás bien?

Livia lo miró.

—Creo que sí.

—¿Crees?

—Es que todavía estoy intentando entender cómo en una sola noche pasamos de una fiesta de compromiso a un cambio completo de prometidos.

Cael sonrió.

—Tu vida nunca parece aburrida.

Livia suspiró.

—Ese es precisamente el problema.

Caminaron unos pasos en silencio.

Ella miró hacia el palacio por última vez.

No sabía qué iba a ocurrir a partir de ahora.

Había conseguido escapar de un compromiso que nunca había querido.

Pero también sabía que Adrián no era alguien que renunciara fácilmente a lo que consideraba suyo.

Y, aunque todavía no podía saberlo, el rey ya estaba pensando en su próximo movimiento.

Livia había dejado de ser la futura princesa heredera.

Pero para Adrián seguía siendo una pieza demasiado valiosa para dejarla fuera del tablero.

Y mientras el carruaje se alejaba del palacio, una nueva partida comenzaba.

1
Is Cantil
Me gusta tu novela 😀. Sigue asi
Is Cantil
Leyendo la novela. La dejé marinar un poco para poder leer varios capítulos a la vez jejeje 👌
Irene Rivers
me encanta como va la novela.
@r¥Am☆
no me digas q la drogo la loca esa....😱
de ser así q cael sea el salvador...😅
@r¥Am☆
bienvenida ....
lo estás haciendo increíble y tú historia me a enganchado....
no pares 👍🏽 lo haces genial y lo importante esq tú lo disfrutes siempre
ánimo y bendiciones
😊
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