Esta historia comienza con una joven recién graduada de la universidad, llena de sueños y esperanzas por comenzar su vida profesional. Su carrera es Secretaria Ejecutiva, y después de buscar durante días, finalmente consigue una entrevista en una importante empresa. Allí conoce a su jefe, un joven de apenas 23 años, serio, atractivo y exitoso, quien decide darle una oportunidad y contratarla. Con el paso del tiempo, ambos comienzan a compartir momentos, conversaciones y experiencias que los acercan cada vez más. Sin darse cuenta, ella se enamora profundamente de él. Y, poco a poco, él descubre que también la ama.
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Capítulo 4 La llamada
Narra Abby
Era domingo, aproximadamente las doce del mediodía, y estaba en casa con mi familia disfrutando de una parrillada. Mis abuelos, los papás de mi mamá, habían venido a visitarnos, así que la casa estaba bastante animada.
Mi papá estaba encargado de la parrilla mientras mi mamá ayudaba a organizar la comida. Mis abuelos estaban sentados conversando tranquilamente y Daniela, estaba sentada a mi lado mirando su celular mientras escuchaba las conversaciones de los adultos.
—Mija, ¿me pasa ese plato? —me pidió mi abuela.
—Claro, abuela.
Le pasé el plato y me acomodé nuevamente en mi silla.
Me gustaban estos domingos en familia. Después de terminar mis estudios, había pasado bastante tiempo en casa buscando una oportunidad laboral, así que tener un día tranquilo junto a mi familia me hacía sentir bien.
Mi abuelo estaba contando una anécdota de cuando mi mamá era joven.
—Su mamá era tremenda cuando tenía su edad —dijo riéndose.
—¡Papá! No empiece con esas historias —respondió mi mamá.
Todos nos reímos.
—Ay, Carolina, si eso ya pasó hace años —contestó mi abuela.
Yo sonreí mientras escuchaba.
De repente, mi celular comenzó a sonar.
Miré la pantalla.
Era un número que no tenía guardado.
Me quedé pensando unos segundos.
Podía ser una empresa respondiendo a alguna de las hojas de vida que había enviado.
—¿Quién es? —preguntó Daniela.
—No sé, es un número desconocido.
Me levanté de la mesa y caminé unos pasos para poder escuchar mejor.
Contesté.
—¿Aló?
—Buenos días, ¿hablo con Abby García?
Reconocí inmediatamente la voz.
Era Hugo.
Mi corazón dio un pequeño salto.
—Sí, señor Hugo. Con ella.
—Hola, Abby. ¿Cómo estás?
—Muy bien, señor. ¿Y usted?
—Muy bien. Te llamaba por la entrevista que tuvimos hace unos días.
Me quedé en silencio, esperando que continuara.
—Estuve revisando tu hoja de vida y la información de la entrevista. Quería comunicarte que hemos decidido contratarte para el puesto de secretaria administrativa.
Por unos segundos no supe qué responder.
—¿En serio?
—Sí. Nos gustó tu perfil y creemos que puedes desempeñarte muy bien en el cargo.
Una enorme sonrisa apareció en mi rostro.
—¡Muchas gracias, señor Hugo! Claro que acepto. No sabe lo feliz que me hace esta oportunidad.
—Me alegra escuchar eso.
—¿Cuándo debo comenzar?
—Mañana.
—¿Mañana?
—Sí. Necesitamos que estés en la empresa a las 6:30 de la mañana. Es importante que llegues unos minutos antes para que puedas instalarte y conocer mejor tus funciones.
—Claro que sí. Voy a estar ahí a las 6:30.
—Perfecto. Mañana te explicaré todo con más calma.
—Está bien, señor Hugo.
—Entonces, bienvenida a la empresa, Abby.
Sonreí.
—Muchas gracias. Nos vemos mañana.
—Nos vemos.
La llamada terminó.
Me quedé mirando el celular unos segundos.
No podía creerlo.
¡Me habían contratado!
Regresé a la mesa tratando de disimular la emoción, pero mi mamá inmediatamente se dio cuenta.
—¿Qué pasó, mija? Tiene una cara de felicidad...
Sonreí.
—Mamá, era Hugo.
—¿El jefe de la empresa?
—Sí.
—¿Y qué te dijo?
Respiré profundo.
—Me contrataron.
Mi mamá abrió los ojos.
—¡Ay, mi niña!
Se levantó y me abrazó con fuerza.
—¡Felicitaciones!
Mi papá sonrió desde la parrilla.
—Eso es, hija. Sabía que esa entrevista iba a servir para algo.
Mi abuela también se acercó.
—Felicitaciones, mijita. Ahora sí empieza una etapa nueva.
—Gracias, abuela.
Mi abuelo levantó su vaso.
—Pues habrá que brindar por el nuevo trabajo.
Todos nos reímos.
Daniela me miró desde su silla.
—Felicitaciones, Abby. Pero ahora sí te va a tocar madrugar.
—No me lo recuerdes —respondí riéndome—. Tengo que estar a las 6:30.
—Entonces pon como cinco alarmas —bromeó.
—Voy a poner diez.
Todos volvimos a reír.
Después de la parrillada, regresé a mi habitación para preparar todo.
Dejé lista la ropa que usaría, organicé mi bolso y revisé los documentos que necesitaba llevar.
También puse varias alarmas en mi celular.
Estaba nerviosa.
Era mi primer trabajo después de graduarme.
No sabía exactamente cómo sería mi primer día, cómo serían mis compañeros ni cómo sería trabajar directamente para Hugo.
Pero tenía muchas ganas de comenzar.
Esa noche me acosté temprano.
Miré el techo de mi habitación y sonreí.
—Mañana comienza todo —murmuré.
Sin imaginar que aquel trabajo no solamente cambiaría mi vida profesional.
También sería el comienzo de una historia que ninguno de los dos estaba esperando.