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LA REINA QUE NADIE PUDO DESTRUIR

LA REINA QUE NADIE PUDO DESTRUIR

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Romance oscuro / Completas
Popularitas:11.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Durante diez años, Aurora Moretti renunció a su apellido, a su fortuna y al imperio mafioso más poderoso de Italia por el hombre que amaba. Lo apoyó cuando no tenía nada, creyó en él cuando todos le dieron la espalda y lo acompañó hasta convertirlo en el temido Rey de la Mafia.

Pero el día de su boda, Leonardo De Santis destruye su mundo al abandonarla por otra mujer, sin imaginar que la esposa a la que desprecia es, en realidad, la única heredera de la poderosa familia Moretti.

Humillada, traicionada y con el corazón hecho pedazos, Aurora regresa al lugar que juró abandonar para siempre. Allí dejará de ser la mujer enamorada para convertirse en la reina que nadie podrá volver a destruir.

Entre guerras entre las familias mafiosas italianas, alianzas inesperadas, traiciones, secretos y un amor capaz de renacer entre las cenizas, Aurora demostrará que la peor decisión que un rey puede tomar... es subestimar a su reina.

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 22 La persecución

Aurora salió de la tienda intentando mantener la calma, aunque por dentro sentía que algo se había quebrado nuevamente. El simple hecho de haber vuelto a ver a Leonardo había removido heridas que creía estar empezando a cerrar con esfuerzo, como si cada avance emocional hubiera sido borrado de un solo golpe. Caminaba con pasos firmes, pero su respiración era irregular, traicionando la serenidad que intentaba aparentar.

Marco caminaba a su lado, atento a cada movimiento, a cada gesto, a cada posible señal de peligro. Su postura era rígida, profesional, pero sus ojos no dejaban de escanear el entorno.

—¿Se encuentra bien, señorita? —preguntó con cautela.

Aurora respiró profundamente antes de responder, como si necesitara reunir fuerzas para no desmoronarse allí mismo.

—Sí... solo necesito volver a casa.

Sin embargo, Marco no respondió de inmediato. Su expresión cambió sutilmente, endureciéndose. Miró por encima de su hombro con una precisión casi instintiva y frunció el ceño.

Un automóvil negro los seguía desde hacía varias cuadras.

No era uno de los vehículos de los Moretti.

El aire pareció volverse más pesado.

—Suban al auto. Ahora —ordenó Marco con voz firme.

Los escoltas reaccionaron de inmediato, sin cuestionar. Aurora notó el cambio en el rostro de Marco, esa tensión silenciosa que solo aparecía cuando el peligro era real.

—¿Qué pasa? —preguntó ella, sintiendo cómo el miedo comenzaba a filtrarse en su voz.

—Nos están siguiendo.

Sin hacer más preguntas, Aurora subió al vehículo. El cierre de la puerta sonó como un golpe definitivo, como si marcara el inicio de algo que no podían controlar.

---

A pocos metros de allí, Victoria golpeó el volante con frustración, sus uñas perfectamente cuidadas marcando la piel del cuero.

—¡No los pierdan! —ordenó con rabia contenida.

El conductor aceleró, intentando mantener la distancia sin levantar sospechas, pero la tensión en el aire era evidente. Victoria no podía dejar de pensar en la escena que había visto minutos antes.

Leonardo había buscado a Aurora.

Y eso, para ella, era una confirmación dolorosa de lo que siempre había temido.

Ella estaba convencida de que él todavía la amaba.

—Si esa mujer desaparece... todo volverá a ser como antes —murmuró con frialdad, casi como si se lo prometiera a sí misma.

Sus ojos brillaban con una mezcla peligrosa de obsesión y resentimiento.

---

Dentro del automóvil de los Moretti, Marco ya hablaba por teléfono mientras mantenía la vista fija en el retrovisor.

—Don Matteo, nos siguen desde el centro de Roma.

Del otro lado de la línea, la voz de Don Matteo respondió sin dudar, firme como una orden militar.

—No vayan a la mansión. Cambien de ruta. Quiero saber quiénes son.

—Entendido, Don.

El conductor giró bruscamente hacia una avenida más transitada, donde el flujo de autos podía servir como cobertura. Sin embargo, el vehículo que los seguía hizo exactamente el mismo movimiento.

Ya no había dudas.

Los estaban persiguiendo.

Aurora sintió un nudo en el estómago. Instintivamente, llevó una mano a su vientre, como si ese gesto pudiera proteger lo que más le importaba.

—¿Esto es por mí? —preguntó en voz baja, casi temiendo la respuesta.

Marco la miró por el espejo retrovisor, y aunque su expresión era controlada, había una sombra de preocupación en sus ojos.

—No lo sabemos aún. Pero vamos a averiguarlo.

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Después de varios minutos de tensión constante, el automóvil sospechoso tomó otra dirección repentina y desapareció entre el tráfico de la ciudad.

Marco esperó unos instantes antes de hablar, asegurándose de que no era una maniobra de distracción.

—Parece que desistieron.

El silencio dentro del vehículo no se rompió de inmediato. Aurora seguía con la mano sobre su vientre, respirando con dificultad, como si el cuerpo aún no hubiera entendido que el peligro había pasado.

Cada día era más difícil vivir con miedo.

—¿Hasta cuándo va a durar esto? —preguntó finalmente, con una mezcla de cansancio y desesperación.

Marco la miró nuevamente por el espejo retrovisor, esta vez con una seriedad más humana, menos distante.

—Hasta que encontremos a la persona que está detrás de todo.

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Esa noche, Don Matteo reunió a Aurora, Bianca, Adriano y Marco en su despacho. La habitación estaba iluminada por una luz cálida, pero el ambiente era todo menos tranquilo. Había papeles sobre la mesa, informes abiertos y una tensión que parecía haberse instalado en cada rincón.

—A partir de hoy cambiaremos la estrategia —anunció Don Matteo.

Aurora lo observó con atención, sentada con las manos entrelazadas.

—¿Qué significa eso? —preguntó.

Don Matteo la miró con firmeza.

—Significa que ya no vamos a esperar el próximo ataque. Vamos a descubrir quién está moviendo los hilos.

Adriano asintió de inmediato, cruzando los brazos.

—Yo me encargaré de investigar discretamente. Hay contactos que pueden ayudarnos a rastrear movimientos financieros y conexiones fuera de Roma.

Marco añadió con voz segura:

—Y reforzaremos la seguridad de la señorita Aurora. No habrá margen de error.

Don Matteo miró a su hija con una mezcla de protección y determinación.

—No voy a permitir que vuelvan a acercarse a vos.

Aurora sintió un leve alivio, aunque no suficiente para borrar la inquietud que llevaba dentro. Aun así, agradeció en silencio no estar sola en esto.

Pero, muy lejos de allí, en un lugar donde la luz era más fría y las intenciones más oscuras, Victoria observaba las fotografías que había tomado durante el día. Las extendía sobre la mesa como piezas de un rompecabezas que solo ella entendía.

Entre ellas había una donde Aurora salía de la tienda con una pequeña bolsa.

Victoria hizo zoom sobre la imagen, frunciendo el ceño, intentando descifrar cada detalle.

No alcanzaba a distinguir qué había comprado.

Sin embargo, una sonrisa lenta, calculada y peligrosa apareció en su rostro.

—Muy pronto voy a descubrir qué escondés... —susurró.

Sus dedos se cerraron sobre la fotografía.

—Y cuando lo haga...

Su mirada se endureció, llena de una determinación obsesiva.

—No vas a volver a arruinar mi vida.

Continuará...

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Mireya Moreno
no comprendo si es la hija del mayor capo , victoria tiene más poder que ella y el papel de estupida no cuadra con ser una Moretti tiene más agallas victoria
Maria Josefa
preciosa y muy emocionante y interesante felicidades
Maria Josefa
me encanta esta novela felicidades por tu novela autora preciosa gracias
Maria Josefa
esta novela está muy bien interesante y emocionante esa putizorra va a saber quién NES son los moriarte
Daniela Malibu
maldito hijo de p*** ya te quiero ver arrastrándote pidiéndole perdón desgraciado🤬🤬🤬🤬🤬
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