NovelToon NovelToon
Doble Vida.

Doble Vida.

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: piscis 1

"Nadie sabe que detrás de esta mujer que plancha camisas y hornea galletas, hay otra que a las diez de la noche se convierte en alguien irreconocible.Y lo peor es que ya no sé cuál de las dos soy yo".¿Podrá Valeria continuar con su doble vida antes de que se derrumbe todo su mundo?

NovelToon tiene autorización de piscis 1 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La nota de Mariana.

Domingo – 08:00 – Departamento familiar.

El artículo se publicó un domingo por la mañana, como solían hacer los grandes reportajes de investigación del diario donde trabajaba Mariana. Valeria se despertó con el sonido del teléfono vibrando sin parar sobre la mesa de noche. Al principio pensó que era el despertador, pero cuando vio la cantidad de notificaciones acumuladas —veintitrés mensajes de WhatsApp, cinco llamadas perdidas, dos correos electrónicos— supo que algo había pasado. Algo grande.

Se levantó de la cama con cuidado de no despertar a Andrés, que había dormido en el sillón del living por segunda noche consecutiva. Se puso la bata y fue a la cocina, donde el aroma del café recién hecho le indicó que alguien ya estaba despierto. Era Andrés, sentado a la mesa con el teléfono en la mano y una expresión que Valeria no supo descifrar: ¿orgullo, preocupación, incredulidad?

—Buen día —dijo Valeria, sirviéndose una taza de café.

—Buen día. ¿Ya lo leíste?

—¿Leer qué?

—La nota de Mariana. Salió hoy. Es tapa del diario. Título: "La doble vida de la noche porteña: extorsión, lavado de dinero y el calvario de las bailarinas del Club Eclipse".

—¿Tapa del diario? ¿En serio?

—En serio. Y habla de vos, Val. Bueno, no con tu nombre real. Te llama "Luna" o "la bailarina L.". Pero cuenta toda tu historia. La de tu mamá, la del tratamiento, la extorsión de Carlos. Todo.

Valeria sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Agarró el teléfono de Andrés y empezó a leer. El artículo era extenso, meticulosamente documentado, con citas textuales, fotografías de archivos, capturas de mensajes, testimonios de otras bailarinas que también habían sido víctimas de la red de extorsión. Mariana había hecho un trabajo periodístico impecable, de esos que ganan premios y derriban imperios. Pero también había expuesto la intimidad de Valeria de una manera que la hacía sentirse desnuda frente a todo el país.

—¿Dice mi nombre? —preguntó Valeria, con un hilo de voz.

—No. Dice "la bailarina L., una mujer de treinta y cuatro años, madre de dos hijos, que ingresó al club para pagar el tratamiento oncológico de su madre". Pero no da tu nombre real. Mariana fue cuidadosa con eso.

—Cualquiera que me conozca va a saber que soy yo. Los vecinos, las madres del colegio, los compañeros de trabajo tuyos. Todos van a atar cabos.

—Sí. Probablemente. Pero Mariana dice que es preferible esto a que Carlos filtrara las fotos que tenía guardadas. Al menos ahora la historia la contás vos, con tu versión. No la de él.

Valeria siguió leyendo el artículo. Hablaba de Dante, el administrador del club, describiéndolo como un hombre sin escrúpulos que se aprovechaba de mujeres en situación de vulnerabilidad. Hablaba de Carlos Montenegro, el empresario extorsionador, revelando sus vínculos con políticos locales y su historial de amenazas. Hablaba de las chicas del camarín: Lorena, la madre soltera con un hijo enfermo; Pamela, que bailaba para pagar la universidad de su hermana; Brenda, la ex enfermera que perdió su trabajo durante la pandemia; Romina, la más joven, que había escapado de una casa de violencia.

—¿Y las chicas? ¿Ellas saben que salió esto? —preguntó Valeria.

—No lo sé. Supongo que Mariana las entrevistó a algunas. En el artículo hay citas textuales de varias bailarinas. Todas con seudónimo, por supuesto.

—Tengo que llamar a Lorena. Tengo que saber cómo está.

Marcó el número de su amiga con dedos temblorosos. Lorena atendió al segundo tono.

—¿Val? ¡Viste la nota! ¡Es increíble! —dijo Lorena, con una mezcla de euforia y nerviosismo.

—Recién la estoy leyendo, Lore. ¿Vos estás bien? ¿Sabías que iba a salir hoy?

—Mariana me llamó ayer para avisarme. Me pidió permiso para usar algunas de mis declaraciones. Le dije que sí. Es la única manera de que estos tipos paguen por lo que hicieron.

—¿Y Thiago? ¿Cómo está?

—Mucho mejor. Gracias al seguro médico que conseguiste con Dante, pudo hacerse todos los estudios. Ahora está estable, con medicación nueva. Los médicos dicen que la cardiopatía es controlable si seguimos el tratamiento.

—Me alegro tanto, Lore. No sabés cuánto.

—Gracias a vos, Val. Si no hubieras hablado con Dante aquella noche, Thiago no tendría el seguro. Me salvaste la vida. O mejor dicho, le salvaste la vida a mi hijo.

Valeria colgó el teléfono con los ojos húmedos. Andrés se acercó y le puso una mano en el hombro. Fue un gesto torpe, incómodo, como si estuviera aprendiendo a tocarla de nuevo después de mucho tiempo.

—¿Estás bien? —preguntó Andrés.

—No lo sé. Es raro. Durante meses viví con miedo de que alguien descubriera mi secreto. Y ahora que salió a la luz, no siento el alivio que esperaba. Siento como si me hubieran arrancado la piel.

—Es normal. Estuviste mucho tiempo escondiendo quién eras. Ahora que todo el mundo lo sabe, tenés que acostumbrarte a vivir sin la máscara.

—¿Y vos? ¿Cómo estás con todo esto?

—Enojado. Dolido. Confundido. Pero también un poco orgulloso.

—¿Orgulloso? ¿De qué?

—De que mi esposa, a pesar de todo, hizo lo que tenía que hacer para salvar a su madre. No estoy de acuerdo con cómo lo hiciste. Me hubiera gustado que confiaras en mí. Pero entiendo que fue por amor. Y el amor, a veces, nos hace tomar decisiones estúpidas.

Valeria esbozó una sonrisa triste. Era la primera vez, desde la pelea del miércoles, que Andrés le hablaba sin rabia en la voz. Todavía estaban lejos de reconciliarse, pero aquello era un comienzo. Un pequeño paso hacia la reconstrucción.

Esa mañana, el teléfono no dejó de sonar. Llamó doña Carmen, la madre de Andrés, preguntando entre lágrimas si su nuera era "esa mujer del diario". Llamó Camila, la amiga de Valeria, para decirle que estaba con ella, que la apoyaba, que no estaba sola. Llamaron vecinos, periodistas de otros medios, curiosos que querían saber más detalles. Valeria no atendió a todos. Solo respondió a los mensajes de las personas que realmente le importaban.

A las once de la mañana, Mariana se presentó en el departamento con un ejemplar del diario en la mano y una sonrisa de satisfacción profesional.

—¡Lo logramos! —dijo, abrazando a su cuñada—. La fiscalía ya abrió una investigación de oficio. Allanaron el Club Eclipse esta mañana. Dante está detenido. Y Carlos... bueno, Carlos huyó. Pero la policía ya está tras su pista.

—¿Huyó? ¿Eso significa que está prófugo? —preguntó Andrés, alarmado.

—Tranquilo. Lo van a agarrar. Tiene los días contados. Sus contactos políticos lo abandonaron apenas salió la nota. Ahora es un hombre muerto políticamente. Y pronto, legalmente también.

—¿Y nosotros? ¿Estamos en peligro? —preguntó Valeria, pensando en sus hijos.

—Por las dudas, pedí custodia policial para el edificio. Hay un patrullero estacionado en la puerta. No creo que Carlos se arriesgue a venir hasta acá, pero prefiero ser precavida.

—Gracias, Mariana. Por todo. Sin vos, esto no habría sido posible.

—No me agradezcas. Soy periodista. Desenmascarar a los corruptos es mi trabajo. Pero esta vez, la historia era personal. Y las historias personales son las que más valen la pena contar.

Esa noche, cuando los chicos se durmieron —Mateo con su autito de madera, Sofi con su conejo de peluche—, Valeria y Andrés se sentaron en el balcón. Hacía fresco, pero el cielo estaba despejado y las estrellas brillaban con una nitidez inusual.

—¿Qué va a pasar ahora? —preguntó Valeria, rompiendo el silencio.

—No lo sé. Vamos a tener que reconstruir muchas cosas. Nuestro matrimonio, nuestra confianza, nuestra vida. Pero quiero hacerlo. Quiero intentarlo. ¿Vos?

—Yo también. Más que nada en el mundo.

—Entonces vamos a hacerlo. Paso a paso. Sin mentiras. Sin secretos. Sin máscaras.

—Sin máscaras —repitió Valeria, apoyando la cabeza en el hombro de Andrés.

Por primera vez en mucho tiempo, el silencio entre ellos no era un muro, sino un puente. Un puente frágil, recién construido, pero que quizás, con el tiempo, podría sostener el peso de una vida juntos. Afuera, la ciudad seguía su curso. Adentro, en el departamento de los Gutiérrez, dos personas empezaban a reconstruir lo que el miedo y las mentiras habían estado a punto de destruir.

1
noris partidas
ya es momento de que dustraifan y se olvide todo lo malo que. ivieron o sean solo anécdotas que ayudan a crecer
noris partidas
ya es momento de que dustraifan y se olvide todo lo malo que. ivieron o sean solo anécdotas que ayudan a crecer
noris partidas
me encanta la historia rñee está novela escritora. una mujer que lucho por su madre y por su matrimonio
noris partidas
me gusta la trama, a pesar de todo la comprensión del esposo. y que van a poner preso a esow corruptos desalmadow
noris partidas
que no le pase nada a ninguno.y a este hombre lo pongan preso y pague lo que ha hecho
noris partidas
que no le pase nada a ninguno.y a este hombre lo pongan preso y pague lo que ha hecho
noris partidas
es duro pero debe decirle a su esposo. sino si matrimonio se viene abajo
Loba
pobrecita Sofi🥰
Loba
me gusta cantidad.
Sonia
preciosa novela
Sonia
preciosa 💖
Jaly
me encantó 🥰
Jaly
Muy bonita esta novela . La continuaré leyendo.
Betty
linda novela
Betty
linda novela 👏
Liane
preciosa sigue así 👏
Virgo
👏👏👏👏
Ceni
me encanta esta novela
Galia
bella novela
Shaina
excelente
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play