Sé que no quieres ni escuchar mi nombre, tristemente lo comprendo, he cometido atrocidades contra ti, de las que me arrepiento profundamente.
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NO DEBO.
...SAMANTA YOUNG...
-Louis, dime ¿por qué acepté ir a un antro? .- Mis manos tratan de bajar un poco más la falda antes de entrar al lugar.
-Desde el inicio de las vacaciones no las he visto, ¡¡Las extraño, chicas!! - Se acerca y nos abraza a Daniela y a mí.
-Nosotras también.
Conocimos a Louis en la universidad y desde entonces nos hemos vuelto inseparables. Él no es de nuestra misma posición social, su familia goza de dinero, pero eso no fue impedimento para llevarnos extremadamente bien.
-Hay que entrar. - Dice él. Nos saltamos la inmensa fila, algunos empiezan a abuchearnos. Louis habla con el cadenero y nos deja pasar sin puchero alguno.
Es la primera vez que estoy en un antro. Luces de todos colores adornan el inmenso lugar, personas bailando sin coreografía alguna en la pista y el bullicio a todo lo que da.
-Vamos a la barra. – Louis nos toma de la mano y nos conduce hasta el lugar. Me siento en la silla con mis piernas cruzadas. Soy de las personas que no consumen alcohol, pero esta vez haré una excepción.
-Tres Cosmopolitan. – Pide por nosotras con el barman.
-Claro.
-Dios, ¿Dónde estará? [Louis]
-¿A quién buscas? - Le pregunto.
-A Charles Jones, el millonario arrogante. – Me dice con una fascinación realmente increíble.
-¿Cómo?, ¿a quién? – Le pregunta Daniela sacada de onda, igual que yo.
-Charles Jones es conocido como “el millonario arrogante”, porque es un arrogante con sus conquistas. Dicen que no lo hace dos veces con la misma mujer, y que las desprecia después del acto sexual, se da aires de grandeza con la que intenta seducirlo.
-Y ¿por qué estás buscando una persona así? .- Le pregunto.
-Para apreciarlo, es guapísimo. Todo un semental.
-¡¡Ay Louis!! [Daniela]
El barman nos da nuestras bebidas, tomo la mía y le doy un pequeño trago. No sabe nada mal, pero para mí está muy fuerte de alcohol.
-¡Ya lo vi, está allá! - Conduzco mi mirada a donde él me señala. El susodicho se encuentra sentado en una mesa VIP, rodeado de muchas personas, en su mayoría mujeres. No logro verle la cara, solo su cuerpo, creo que lo he visto en alguna parte…
-Vamos a bailar. - Daniela se levanta mas que lista.
-Claro. - La sigue Louis.
Debería estar estudiando, pero realmente necesito liberar un poco de estrés. - Yo también. – Termino por completo la copa de mi trago y me levanto de la silla.
Nos introducimos en la pista y nos dejamos llevar al ritmo de la música. Contorneo mis caderas sensualmente, algo que pensé que no podía hacer, el alcohol está sacando a flote cosas que no sabía de mí. La pequeña falda me hace ver muy provocativa, me agacho tratando de que no se note nada, solo mis piernas.
...Una hora después....
Llevo apenas cuatro copas y ya me estoy sintiendo un poco mareada. Los tres seguimos bailando, yo sigo moviendo mi cuerpo sensualmente, pero me detengo al percatarme de que alguien me está viéndome fijamente.
El millonario arrogante se ha cambiado a la barra, donde tiene una vista más cerca de la pista y de mí. Ahora puedo verle bien la cara, no puede ser … es el acosador. Mi ritmo cardiaco empieza a aumentar, no por miedo, si no por vergüenza; me he estado moviendo como una stripper enfrente de él.
Tengo que salir de aquí. - Chicos, voy al baño.
-Bien, no tardes. [Los dos]
Salgo de la pista y busco el baño. Entro y no hay nadie, perfecto. Me miro al espejo, tratando de pensar en la situación, pero los recuerdos de anoche se me vienen a la mente.
¿Qué me has hecho? – Su voz ronca y su boca a milímetros de la mía …
¿Cómo se supone que reaccionaría una mujer al ser besada a la fuerza?, ¿estaría asqueada, con temor, odiando a su agresor? … probablemente.
Al tomar la iniciativa de besarlo, hubo un momento en el que no quería parar. Siempre pensé que las barbas picaban cuando te besaban, pero con él descubrí que no es así. Esto no significa que sienta algo, jamás me gustaría alguien que me llamó meserita, despreciando mi trabajo, y menos si lo llaman millonario arrogante.
Saldré y seguiré como si no lo hubiese visto. Giro la manilla de la puerta y la abro.
-Me has sorprendido, una meserita sabe bailar tan bien.
Mis vellitos se erizan al escuchar su voz. Volteo y entre la oscuridad de un pequeño espacio, él sale. - ¿Qué hace aquí? - Tranquila, no debo hacer notar mis nervios.
-En mis fines de semana disfruto un poco de los antros. - Se acerca mas a mí.
-No se acerque, o llamo a la policía. – Doy pequeños pasos hacia atrás, pero mis nervios me traicionan enredando mis pies. Rápido me sostiene entre sus brazos, impidiendo que me caiga.
-Sam, ¿has bebido mucho o mi presencia te impide caminar?
-Ninguna de las dos. – Me zafo de su agarre y reacomodo mi postura.
-¿Enserio no te gustaron mis besos? ¿no sientes nada con..
-No, - Lo interrumpo. - jamás sentiría “algo” por un tipo que me ha besado a la fuerza y llamado meserita.
-No quiero que pienses que soy un pervertido o un psicópata, no soy nada de eso, pero el que te me resistas, provocas esa actitud en mí, y cómo estas vestida aún más. - Me toma de la cintura y me apega a él.
-No me toque o lo denunciaré.
-No me importa, necesito probar esos labios otra vez, porque se han vuelto mi adicción.
-¿Qué?..
Une nuestras bocas y me empieza a besar. El alcohol me ha hecho débil, mis manos golpean su pecho en un intento de pararlo, pero no tengo fuerza.
Este hombre lo hace tan espectacular, nadie me ha besado con tanta emoción. Sin pensarlo correspondo, algo que realmente le ha sorprendido. Se detiene e impregna sus hermosos ojos azules en los míos.
-Algo me atrae a ti, un sentimiento que tengo miedo de decir el nombre. - Sus palabras hacen latir muy fuerte mi corazón.
Me lleva al lugar de donde salió, en ese pequeño espacio donde las luces no llegan. Estando ahí me trinca a la pared y empieza a besar mi cuello.
Esto no está bien, no me siento bien.
- Para. – Digo con falta de aire, pero no me hace caso.
Desliza una de sus manos por debajo de mi falda, ¡dios!, la sensación es increíble. Introduce dos dedos en mi interior y empieza a jugar con mi clítoris. Quiero gemir, pero no bebo darle esa satisfacción
- Vamos Sam …
Aumenta más el ritmo de sus dedos, cierro mis ojos tratando de controlarme. Estoy a punto de tener mi primer orgasmo con un pervertido, con el millonario arrogante, Charles Jones. No quiero venirme, esto debe parar. De repente siento un dolor en mi estómago, no provocado por él. - Charles, no me siento bien, para. – Abro mis ojos y mis manos tratan de empujarlo. - Para. - Sorprendentemente me obedece, retira sus dedos y me toma de la cara.
-Sam, ¿qué tienes?, ¿te sientes mal?
Ya no aguanto y vómito enfrente de él, manchándole la camisa.
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Aunque la leí hace varios años, como la vuelvo a disfrutar jajaja
Hasta parecía que era su única ocupación en la vida porque se superaba con cada cosa que hacía jaja 🤭🤭