¿Qué harías si tras tu muerte, despiertas dos años atras en tu vida?
Joel lo tenía todo hasta que el destino le arrebató a su familia. En su ceguera por el dolor, eligió un culpable: Celene, la mujer que más lo amaba. Tras dos años de indiferencia glacial y rechazos que marchitaron el alma de su esposa, el silencio se vuelve permanente cuando ella muere consumida por la depresión.
Sin embargo, la verdad es un juez implacable. Al descubrir la inocencia de Celene y la realidad tras su tragedia familiar, Joel se quita la vida, incapaz de cargar con su propia culpa. Pero el tiempo decide darle una última oportunidad. Despertando dos años atrás, justo cuando el infierno comenzó, Joel se jura a sí mismo que esta vez no será su verdugo, sino su protector.
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20 - Intento de robo
Al llegar a casa, veo la puerta entreabierta, enseguida tomó mí arma y entro despacio sin hacer ruido, si aún había alguien no quería alarmarlo para que huyera. Al ingresar al interior de la casa, todo estaba revuelto y regado por el piso
No fue un robo, las cosas de valor aún seguían acá, eso quería decir que entraron buscando algo en específico
Corrí a mí despacho y al igual que el resto de la casa, todo estaba revuelto. Todo era un caos, papeles importantes desparramados por el piso, el velador de cerámica que me había regalado Celene, estaba roto en el piso, los libros del librero también todos tirados y el cuadro de Celene y yo que cubría la caja fuerte estaba roto a la mitad
La persona que entró buscaba algo en específico que no pudo encontrar, y sabía quién había sido, mí tía Beatriz, ella de seguro buscaba el testamento de mí abuelo, pero esa clase de documentos importantes los tengo dentro de la caja fuerte. Vino con las manos vacías, y de la misma forma de fue
Tomé mí teléfono y llamé a Héctor rápidamente, quería saber si habían podido rastrear a Beatriz después de que salió del despacho de Miller
📲 - Joel — me dice Héctor al responder
📲 - ¿Pudieron rastrear a Beatriz? Ella vino para mí casa — digo enojado
📲 - Si la hemos rastreado desde que salió del despacho de abogados. No Joel, la hemos seguido con las cámaras y ella no fue a tu casa, llegó a una residencia que presta habitaciones a indigentes, ella se está quedando ahí, y desde que llegó no ha salido — me dice Héctor
📲 - Alguien entró a mí casa, destrozó todo lo que tenía a su alcance, mi casa quedó revuelta y se que no fue un robo, porque no se han llevado nada de valor, lo que buscaban estaba en la caja fuerte y no pudieron abrirla — le digo lo que había pasado en mí casa
📲 - ¿Ustedes están bien? ¿Estaban en la casa cuando eso pasó? — me pregunta con preocupación
📲 - No, no estaba en la casa, acabo de llegar y me encuentro con todo esto — le digo
📲 - Mandaré a alguien para que haga los peritajes y ver si consiguen alguna huella — dice él
📲 - No hace falta, se que fue mí tía Beatriz, tuvo que haber mandado a alguien, se que buscaba el testamento, pero eso lo tengo en la caja fuerte y al no poder abrirla se fue con las manos vacías. Pon a alguien que la siga y que no la pierda de vista. Da aviso a la gente a las que le debe plata para que vengan por ella — le digo, ya no quería dejar pasar más tiempo o la volveríamos a perder de vista
📲 - Bien, haré lo que me pides — me dice y yo cuelgo el teléfono
No entendía cómo es que estaba pasando todo esto ahora, en mí vida pasada no recuerdo a mí tía Beatriz en ninguna parte desde que fallecieron mis padres hasta el día de mí suicidio. ¿Cómo es que ahora estaba pasando todo esto con el tema del testamento?
No podía recordar a Beatriz en mí vida anterior, ¿Por qué en esta vida si y en la anterior no? ¿Qué estaba pasando? ¿Que había omitido?
Intentaba hacer memoria, agarre un cuaderno y una lapicera y comencé a anotar todo lo que recordaba de mí vida pasada, cada detalle que se me venía a la mente desde el día en que falleció mí familia, tenía que haber algo, un detalle que omití sobre la aparición de Beatriz, hasta que lo recordé. Llamadas insistentes del abogado, las cuales no atendí nunca en mí momento de odio, luego un mensaje que decía
“Joven Altamirano, su tía pide la tutela de la parte de la herencia que le dejó su abuelo a su primo Víctor, usted está a cargo ahora, al fallecer su padre. Dígame que quiere hacer. ¿Se la entrega o sigue usted como tutor?”
Recuerdo vagamente ese mensaje, también recuerdo haberle respondido que hiciera lo que quiera, que a mí no me interesaba. Entonces era por eso que no recordaba a Beatriz en mí vida anterior, ya que obtuvo lo que quiso y volvió a desaparecer, sin que nadie se enterara de lo que le hizo a mí familia. Pero en esta vida, en esta vida no estoy cegado por el odio. En esta vida puedo ver con más claridad las cosas que en mí vida pasada omití por el odio y el rencor. Y en esta vida sí la haré pagar por lo que le hizo a mis padres
Continúe escribiendo todo lo que recordaba sobre Celene, necesitaba ver si en algún momento la vi mal y la ignoré, pero no lo recordaba. Eran muy pocas las cosas que recordaba de Celene de mí vida pasada. Ya que al no querer verla, me la pasaba fuera de la casa todo el tiempo.
Cerré el cuaderno con frustración, recordar a Celene en sus últimos días aún me atormentaba demasiado y no quería que eso se volviera a repetir, no en esta vida. No ahora que sé toda la verdad sobre la muerte de mis padres. No ahora que tengo la posibilidad de ser feliz, con la mujer que a pesar de mí odio, jamás dejé de amar
Me levanté de la silla y caminé hasta la caja fuerte, la abrí y guarde el cuaderno ahí dentro, ya que nadie podía saber sobre eso, sobre que renaci.
Salgo del despacho y subo a la habitación, al igual que el resto de la casa, estaba todo tirando, pero no le di importancia y caminé hasta el baño para darme una ducha. Ya al salir me coloco algo cómodo y abrigado, ya que afuera hacía frío. Agarré un bolso y comencé a guardar cosas que Celene necesitaría en el hospital. Una vez que tengo todo listo, vuelvo a salir de la casa de vuelta para el hospital
Al llegar a la habitación mis suegros aún seguían ahí conversando con Celene
— Amor, volviste — me dice Celene sonriendo
— Claro preciosa, y acá te traje todo lo que necesitas — le digo mostrándole el bolso
— Bueno, nosotros ya nos vamos también, ya se hizo de noche y tengo que ir a cocinar — me dice Elena
— De acuerdo, muchas gracias por haberse quedado con Celene mientras no estuve — le digo agradeciéndoles
— Es nuestra hija muchacho, así nos tengamos que quedar toda la noche, lo haríamos sin pensarlo — me responde Ernesto
— Bueno los acompaño hasta afuera — les digo caminando hacia la puerta
Elena y Ernesto se despidieron de Celene prometiendo volver al día siguiente y luego salieron de la habitación
— Elena, necesito pedirle un favor — comienzo — Entraron a nuestra casa a robar, pero no se lograron llevar nada. No quiero que Celene se entere, por eso se los comento ahora. Yo quería saber si conoces alguien que se dedique a la limpieza, ya que me dejaron la casa un chiquero y quiero que esté limpia y ordenada para cuando le den el alta a Celene — les cuento
— Ay por dios mí niño, ¿Estabas tú cuando entraron a robar? ¿O ellos aún estaban cuando tu llegaste? ¿Te hicieron algo? ¿Estás bien? — me pregunta con preocupación Elena
— Todo está bien, cuando llegué ya no había nadie, pero dejaron la casa hecha un desastre. No sé cuánto tiempo más le den a Celene de internación, pero no quiero que se encuentre con la casa así, cuando salga — le digo
— Tranquilo, yo me encargo de dejar la casa impecable, tu no te preocupes por eso, solo cuida bien de Celene — me dice Elena
— Está bien, estás son las llaves de la casa. Cualquier cosa me lo hacen saber — le digo entregándole las llaves — Muchas gracias Elena
— De nada cariño, ahora vuelve con ella, antes de que se preocupe por qué estás tardando aquí afuera — me dice despidiéndose
Después de que Elena y Ernesto se fueron, volví a entrar a la habitación y me quedé con Celene hablando de todo un poco.