Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Ivan 3
Aquella mañana había comenzado tranquila como cualquier otra.
Adele trabajó unas horas en la oficina revisando cuentas de la residencia y organizando nuevas ideas relacionadas con propiedades en renta.
Incluso estaba de buen humor.
Hasta que Berys apareció cerca del mediodía.
La ama de llaves habló con su habitual calma elegante:
—Duquesa, esta tarde lord Irvin vendrá a la residencia a retirar algunos documentos del ducado.
Y fue inmediato.
Completamente inmediato.
La sonrisa de Adele desapareció.
No lentamente.
No disimuladamente.
Desapareció como si alguien hubiera apagado una luz.
Berys lo notó.
Cualquier persona atenta lo habría notado.
Porque Adele literalmente palideció apenas un poco.
Y aunque intentó mantener compostura…
Sus manos se tensaron alrededor de la pluma.
—Entiendo… —respondió suavemente.
Berys pareció querer decir algo más.
Pero terminó guardando silencio antes de retirarse discretamente.
Y apenas quedó sola…
Adele soltó el aire lentamente.
Como si hubiese estado conteniendo la respiración.
Porque incluso después de un mes…
El nombre de Irvin seguía provocándole exactamente la misma reacción.
Ansiedad.
Miedo.
Repulsión.
Adele permaneció inmóvil varios segundos antes de cerrar lentamente el cuaderno frente a ella.
Luego murmuró bajito..
—No quiero verlo…
Y sinceramente no quería.
Ni un poco.
La sola idea de compartir espacio con Irvin hacía que el cuerpo de Adele recordara demasiado.
Demasiado dolor.
Demasiado miedo.
Así que terminó haciendo lo que ya se había vuelto natural para ella.
Subió a la habitación..
Cuando entró, el duque seguía inmóvil sobre la cama como siempre.
La luz de la tarde iluminaba parcialmente el dormitorio mientras Adele cerraba la puerta detrás de sí.
Y apenas lo hizo…
Suspiró pesadamente.
—Berys me dijo que Irvin vendrá hoy.
Ivan escuchó cada palabra en silencio.
Adele caminó lentamente hasta sentarse junto a la cama.
Y por primera vez en días…
Parecía genuinamente inquieta.
No estaba hablando emocionada sobre negocios.
Ni riéndose de algo absurdo.
Sus dedos jugaban nerviosamente con la tela de su vestido mientras evitaba mirar directamente hacia ningún lado.
—No quiero verlo de verdad…
Ivan sintió una presión incómoda en el pecho inmediatamente.
Porque aquella voz…
Adele solo hablaba así cuando estaba realmente asustada.
Ella soltó una pequeña risa nerviosa.
—¿Qué hago para evitar a mi horrible cuñado?
Luego lo miró como si realmente esperara una respuesta.
—¿Puedo fingir estar enferma?
Lo pensó un segundo.
—Aunque probablemente sería poco digno para una duquesa.
Ivan permaneció inmóvil.
Pero internamente estaba completamente atento.
Adele suspiró otra vez y bajó ligeramente la mirada.
—Odio sentirme así.
Hubo unos segundos de silencio.
Y entonces dijo algo mucho más bajo.
Más vulnerable.
—Tengo miedo de verlo.
Aquellas palabras golpearon a Ivan muchísimo más fuerte de lo que esperaba.
Porque Adele rara vez admitía miedo directamente.
Casi siempre lo disfrazaba con humor o quejas.
Pero esta vez no.
Esta vez simplemente sonaba asustada.
Y luego…
Ella murmuró algo que terminó de destruir la poca tranquilidad que le quedaba a Ivan.
—Me gustaría que estuvieras aquí.. o sea sé que estas aquí, pero me refiero, bueno tu sabes.. despierto..
Ivan sintió el corazón tensarse dolorosamente dentro del pecho.
Porque técnicamente…
Él sí estaba allí.
Escuchándola.
Mientras ella creía estar completamente sola.
Adele apoyó lentamente una mano sobre la manta cerca de él.
—Es ridículo porque estás dormido… pero contigo aquí me siento segura.
Para Ivan cada vez era más difícil soportar aquello.
Más difícil seguir mintiendo.
Más difícil permanecer inmóvil mientras ella confiaba en él de esa manera.
Adele finalmente se levantó despacio.
Todavía nerviosa.
Todavía inquieta.
—Bueno… intentaré sobrevivir a mi horrible cuñado.
Intentó sonreír.
Pero la sonrisa no llegó realmente a sus ojos.
Luego salió lentamente de la habitación.
Y cuando la puerta se cerró…
El dormitorio quedó en silencio otra vez.
Solo que esta vez Ivan ya no podía ignorar lo que estaba sintiendo.
Porque toda su vida había creído conocer perfectamente a Irvin.
Había confiado en él.
Le había dejado responsabilidades importantes.
Había pensado que, aunque superficial y algo arrogante, seguía siendo un buen hombre.
Pero Adele…
Adele le tenía miedo real.
Y ahora que sabía que sus recuerdos eran verdaderos…
Ivan comenzó a preguntarse algo que lo llenó de una rabia fría y peligrosa.
[¿Qué clase de hombre eres realmente, Irvin?]