Sven Harris, hijo de Magnus recibió el legado de su padre, así como las Triadas del Clan por herencia, pero también se le exigía un matrimonio, Sven no aceptaba casarse con exigencias, después de su regreso del extranjero en su nuevo negocio encontró irregularidades, descubrió que un hombre tenía una deuda grande y se le exigía pagarla con su hija, sus acreedores no le daban oportunidad, así decidió pagarla por el y pedir a su hija en matrimonio, creando en la chica un profundo rencor.
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Trae a ese hombre hasta aquí
Sven había quedado impresionado con todo lo había escucho de la joven, se había incrustado algo en su garganta, no podía creer que hubiera padres como él,— Alexander también había escuchado,— lo miró entrecerrando los ojos, investiga a cuánto haciende la deuda y págale al miserable ese, has que detengan al padre de la chica ya que este sobrio llévalo hablar conmigo, Yo compro a esa mujer, si eso pretende el viejo.
Alexander aunque le extrañaba no dijo nada, fue a cumplir con su mandato, Sven se había quedado frustrado, salió a la calle para tomar un poco de aire, pero antes de pasar la acera escuchó que alguien pedía auxilio, al voltearse vio a la chica siendo forzada a entrar en una camioneta, aunque ella se resistía uno de los sujetos le dio un fuerte golpe desmayandola al instante, se llenó de rabia, se dirigió incontrolable hacia los tres hombres que había visto con el hombre que le dijo a la chica que se casaría con el.
Los hombres se lanzaron a intervenirlo al verlo decidido a defender a la chica, pero un golpe tras otro dejó sin sentido a los primeros dos, el otro se le fue encima con una navaja, pero en una maniobra fue desarmado y golpeado fuertemente, al verse derrotado huyó dejando a sus compañeros tirados.
Sven levantó a la chica en brazos, la subió a su oficina por la puerta de atrás para no llamar la atención de la gente del casino, Alexander al imaginar lo que había sucedido rápidamente trajo un botiquín de primeros auxilios, después de curarle la herida en la frente, la chica empezó a despertar, abrió los ojos, pero al ver lo bello del hombre que tenía de frente, pensó que aún no despertaba.
—¡Perfecto, ya despertaste!— Dijo el hombre sin poder dejar de verla,— ¿Quien eres, acaso mi padre también te debe a ti?— ¡Por el momento no! Expresó haciendo una seña a Alexander para que saliera,— ¿Por el momento?— ¿Aque se refiere? — lo sabrás en su momento, mañana iré a tu trabajo hablar contigo de algo importante, Alba arrugó su entrecejo, qué tenía que hablar con ella si ni siquiera se conocían,— No es necesario ir al trabajo, dígalo aquí.
—¡Es mejor que vayas y descanses, le dijo viendola por el rabillo de los ojos, pero algo le parecía extraño a la joven, ¿Porque tanto misterio?— Se preguntaba, quería dejar de verlo tanto, el parecía divertido, parpadeó escondiendo su mirada hacia otra cosa,— ¿Puedo retirarme?— le agradezco haberme ayudado, esos hombres nunca los había visto, no se de dónde salieron, le dijo levantándose pero un mareo la hizo volver a sentarse.
—¡Te llevaré a tu casa! — le propuso así conocía disimuladamente donde vivía,— mejor présteme un poco de dinero para un taxi, se lo pago el fin de semana cuando me paguen,— ¡Te llevaré vamos!— ¡Le dijo sin hacer caso a su pedido poniéndose de pie, Alba también se puso de pie camino adelante de Sven quien no pudo apartar su mirada de su delineado cuerpo, prefirió caminar a la par para no ser tan obvio, pero Alexander lo había visto, sorprendido se vio obligado a reírse, en todo el tiempo que conocía a Sven jamás se había comportado tan interesado por una mujer.
Alba dudaba entrar a ese automóvil tan lujoso, Sver hizo un gesto sin entender que le pasaba, pero al ver que el hombre esperaba por ella con la puerta abierta, se subió nerviosa, pero ahora su temor era que pasara al barrio donde vivía ya que era una zona peligrosa para los autos de lujo y gente extraña, pero al adentrarse parecía que al guapo hombre no le importaba, lo que Alba no sabía era que Sven podía ir a zonas más peligrosas que esas, ya que veces tenían que enfrentarse con pandilleros y matones de alto riesgo.
Sven recorrió rápidamente con la mirada el lugar, Alba tenía miedo que lo vieran los que se nombraban los guardianes del terror, ya que no permitían que los extraños transitaran la zona, Váyase por favor, aquí es peligroso para alguien como usted, pero Sven sonrió bajando del auto con las manos en sus bolsillos,— ¿Temes por mi? Le preguntó con sarcasmo,— Un poco, necesito saber qué es lo que quiere hablar conmigo, no entiendo porque no lo hace de una vez.
Pero se distrajo al ver que dos hombres ya se habían dado cuenta del hombre visitante y vestido con ropa de marca con un auto de alta gama, Sven sonrió al verla nerviosa, — Mira lo que tenemos aquí le dijo uno de los hombres al otro que ya se aproximaba ondeando una navaja, de pronto ya eran cinco pero Sven seguía sin inmutarse, —Estas sordo bonito, las mujeres de aquí son prohibidas para gente como tú.
—¿Quien lo dice?— Preguntó tomándolo del cuello y apuntándole con su pistola en la frente, Alba estaba sin habla, pero peor fue cuando llegó un auto repleto de hombres todos con armas, pero Sven no soltaba a sus presas, pero pasó algo que los dejó asustados a todos los pandilleros, Sven tenía el tatuaje de la Triada en su brazo derecho y un sello sobre su cuello, los hombros dieron pasos atrás reconociendo al líder.
La frialdad con que los miraba los dejó temerosos, — Lo sentimos señor, no nos dimos cuenta que se trataba de usted,— ¡Largo de aquí!— Ordenó con el rostro desfigurado, algo que Alba no había visto en el con el poco tiempo que había convivido con el, las pandillas se retiraron, algo que también le había extrañado a la chica, Mañana pasaré hablar contigo, fue todo lo que mencionó antes de retirarse con una actitud despectiva.
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