Laura descubre que su prometido Javier la engaña, tiene otra pareja. No es la primera vez que pasa, ella le habia dado otra oportunidad y creyo que cambio, pero tan solo se habia vuelto mas experto en sus mentiras. El tio de Javier, Ricardo, ofrece su ayuda a Laura, no solo para que salga de ese amor posesivo que tenia su sobrino, sino que a la vez él mismo como su pareja predestinada, al confesar sus sentimientos prohibidos que arrastraba por ella al ser la pareja de su sobrino. ¿Laura podra vengarse de Javier? ¿Laura y Ricardo, Tendrán su final feliz?
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24- Destino
🟣RICARDO
El olor metálico del aeropuerto aún se aferraba a mi ropa. Apenas había logrado averiguar el destino del vuelo de Laura, con el corazón apretado por la decisión que había tomado de seguirla, cuando mi teléfono vibró en mi bolsillo. Un número desconocido. Respondí, con la adrenalina todavía recorriendo mis venas por la persecución.
📱PROFESOR TORRES RICARDO, LA BECA QUE SOLICITO FUE APROBADA, DEBE TOMAR EL VUELO... LE ENVIAREMOS POR MENSAJE EL DESTINO Y EL TICKET PARA EL VUELO...
📱Gracias.
Dije y se corto la llamada.
No podia creer lo que oi, por lo que tanto luche y me esforce por fin se cumplia.
Antes que pueda reaccionar mi telefono volvio a sonar y atendi sin mirar de quien se trataba.
📱Diga.
📱¿Ricardo? Soy yo, tu hermano.
La voz del Señor Torres, mi hermano mayor, padre de Javier, sonaba tensa, casi desesperada.
📱Dime.
Respondi, aun tratando de asimilar la noticia de la beca.
📱Necesito que regreses. Ahora mismo. Y te pongas al frente.
Un escalofrío me recorrió la espalda. Algo iba mal.
📱¿Regresar? ¿Qué pasó? Pensé que Javier...
📱Javier es un inútil, Ricardo. Un completo inútil.
La voz de mi hermano se quebró, y el peso de su decepción era palpable incluso a través del teléfono.
📱Necesito que ocupes su lugar en la empresa. No hay nadie más.
Mi estómago dio un vuelco. ¿La empresa? ¿El lugar de Javier? Era el sueño de mi vida, la meta por la que había trabajado sin descanso. Pero ahora... Ahora estaba Laura por un lado y la beca por el otro. Tenia un conflicto en mi interior.
📱No puedo, hermano, ( Le dije, mi voz sonando más firme de lo que me sentía), Me salió una beca (No mencione a Laura). Una capacitación en el extranjero. Es la oportunidad de mi vida, por la que he trabajado toda mi vida. Es imposible.
Un silencio pesado se instaló al otro lado de la línea. Pude oír la respiración agitada de mi hermano.
📱Ricardo, por favor. No te imaginas el desastre que es esto. Siempre lo supe, pero me negaba a verlo. Mi hijo... Mi propio hijo es un parásito. Todo lo que había logrado, las pocas veces que lo había hecho, había sido viviendo de las mujeres que conquistaba. Primero esa chica, Linda, y luego la otra, la Love. Ahora, que no tiene a nadie, que no tiene una mujer de la que colgarse, sale a la luz lo incapaz que es. Está arruinando todo.
El peso de sus palabras era inmenso. La empresa. El legado de nuestra familia. Y Javier, mi sobrino, el niño que una vez cargué en mis brazos, convertido en la encarnación de la decepción.
📱No puedo perder esta oportunidad, hermano, (Le repetí, intentando mantener la calma). Es lo que he estado buscando, por lo que me he preparado. Te lo prometo, al regresar de este curso de capacitación, hablaremos. Solucionaremos esto. Pero necesito irme. Necesito hacer esto por mí.
Un suspiro de resignación resonó en el teléfono.
📱Está bien, Ricardo. Pero no tardes. La empresa te necesita. Se que fui egoísta y ciego al no valorar tu capacidad desde un principio. Pero esto es lo que nos dejaron nuestros padres, este instituto de enseñanza es todo lo que nos dejaron, con su esfuerzo han logrado que con el tiempo se convierta en una gran empresa en educación.
📱Lo se. Tranquilo, volvere.
📱Lo que digo es verdad, en verdad te pido perdon y te necesito, no ando bien de salud, no se cuanto mas voy a aguantar.
📱Eres un hombre recto, nunca dude de tu juicio.
Colgué el teléfono, la mano temblorosa. Miré a mi alrededor, al aeropuerto bullicioso, a los paneles con los destinos. Laura. Mi corazón se partió en dos. Mi oportunidad, mi futuro profesional, versus la mujer que amaba, la mujer a la que quería recuperar.
Tomé una decisión. Una decisión dolorosa, pero necesaria. Tenía que irme. Tenía que aprovechar esta beca. Tenía que asegurar mi futuro. Y luego, solo luego, iría por Laura. Ella merecía a un hombre que tuviera algo que ofrecerle, algo más que un pasado lleno de errores. Esta era mi oportunidad de ser ese hombre.
Respiré hondo, el nudo en mi garganta, y me di la vuelta. El aeropuerto se convirtió en un pasillo hacia un futuro incierto, pero que, esperaba, algún día me llevaría de regreso a ella.
En el avión, aún los recuerdos de Laura eran palpable, al cerrar los ojos la imagen de ella estaba presente, Laura se habia tatuado en mi piel, lo único que me mantenia en pie era volver a verla.
Despues de mas de un día de vuelo, el avión aterrizó en un aeropuerto, debía tomar otro para llegar a mi destino, sabia que era lo que tanto anhele por años, pero no me sentia feliz.
El peso de mi decisión aún me oprimía el pecho mientras caminaba por el bullicioso aeropuerto. El billete en mi mano no era solo un pedazo de papel; era mi boleto a un futuro incierto, pero que prometía una vida mejor. La beca para capacitarme como profesor de tecnología era la culminación de años de esfuerzo, de horas robadas al sueño, de sacrificarlo todo por una oportunidad. Pero la alegría se sentía extraña, teñida de una tristeza profunda. Tristeza por no haber ido tras Laura. Por haber puesto mi carrera antes que a ella. ¿Era una cobardía o una necesidad? Me debatía entre ambas.
La escala para el transbordo era larga. Me senté en una cafetería, el aroma a café y a nerviosismo flotando en el aire. Miraba a la gente pasar, cada uno con su destino, sus preocupaciones. Intentaba distraerme, pero la imagen de Laura subiendo al avión, su beso de despedida, se repetía una y otra vez en mi mente.
Levanté la vista para tomar otro sorbo de café, y mi mundo se detuvo.
Ella.
Laura.
Estaba allí, a unos metros de mí, en la fila para pedir un café. Llevaba una chaqueta de cuero y unos jeans que resaltaban su figura, el cabello recogido en una coleta alta, en un tono rubio, su mirada fija en el menú. Era ella. No había duda. Mi corazón dio un vuelco, un golpe seco y doloroso contra mis costillas. ¿Qué hacía ella aquí?
Me levanté, las piernas temblorosas.
—¿Laura?
Mi voz salió apenas en un susurro, como si tuviera miedo de romper el hechizo.
Ella se giró, sus ojos, antes ausentes, se abrieron de par en par al verme. Un destello de sorpresa, luego de algo más, inidentificable, cruzó por su rostro.
—¿Ricardo?
Su voz era una melodía que no había oído en días, y que extrañaba más de lo que jamás hubiera admitido.
Me acerqué a ella, mis manos buscando las suyas.
—¿Qué haces aquí? ¿Qué…?
Ella sonrió, una sonrisa pequeña, casi tímida.
—Lo mismo que tú, supongo.
Hizo un gesto hacia una carpeta que llevaba bajo el brazo.
—Me aceptaron en el curso de capacitación. El de tecnología. ¿No me digas que...?'
Mis ojos se posaron en su carpeta. En la mía. La misma institución. El mismo curso. Mi corazón empezó a latir con una fuerza renovada, desbordante.
—¿Eres programadora?
Le pregunté, la voz ronca por la emoción.
Ella asintió, una chispa de picardía en sus ojos.
—Siempre lo he sido. ¿Y tú, profesor?
Una risa nerviosa escapó de mis labios. El destino. Tenía que ser el destino. Justo cuando pensaba que la había perdido para siempre, aquí estaba. Sentí que se me escapaba el aire. La tristeza se desvanecía, reemplazada por una esperanza abrumadora. La beca, la capacitación, el futuro que me había esforzado tanto en construir, ahora tenía un nuevo significado. Y un nuevo compañero.
—Parece que vamos a ser compañeros de clase, Laura.
Le dije, mi sonrisa expandiéndose. El aeropuerto ya no era un lugar de despedidas, sino de un reencuentro inesperado. Un reencuentro que prometía, por fin, un nuevo comienzo.
Laura no es la del problema eres tu queridito mira que quedó embarazada de tu tío , tu debes ser estéril