Cande, ceo de una gran empresa, muere y reencarna en Fiorella. Volviéndose la niñera del hijo del villano. El frívolo Giovanni. Tiene que proteger al niño para que no muera de una traición por parte de la corona. De lo contrario, ella es quien morirá. ¿lo malo a parte de que su vida depende de un niño? Es que nunca tuvo uno o cuido tan siquiera. Por eso, el joven amo le resulta tan estresante.
NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 11: Punto de quiebre.
Los consejeros discutían asuntos del reino. El rey Massimo escuchaba más de lo que hablaba; mantenía las manos apoyadas sobre la mesa, el rostro sereno. Nadie levantaba demasiado la voz en su presencia.
La puerta se abrió sin anunciarse.
El sonido fue suficiente para que varias cabezas se giraran. La reina Lorin entró sin prisa, con el porte que siempre la había caracterizado, el vestido oscuro rozando el suelo, el mentón alto, los ojos atentos a cada rostro en la sala.
Massimo la miró. No fue una mirada larga, pero bastó.
— Señores —dijo el rey con calma—. La reunión termina aquí.
Los consejeros se miraron entre ellos, sorprendidos. Algunos todavía tenían preguntas preparadas, otros sostenían documentos que no habían llegado a presentar. Nadie discutió la orden.
Uno a uno comenzaron a retirarse.
— Majestad, el asunto de la frontera del norte…
— Mañana —respondió Massimo sin levantar la voz.
— Pero el tratado con los comerciantes…
— Mañana.
Los hombres inclinaron la cabeza, recogieron sus pergaminos y salieron de la sala. La puerta volvió a cerrarse con un sonido seco.
Entonces el silencio se instaló.
Massimo seguía de pie detrás de la mesa. Lorin avanzó unos pasos, observándolo con atención. Durante años habían compartido esa sala, ese castillo, esa corona. Habían discutido muchas veces, pero el aire ahora era distinto.
Lorin cruzó los brazos.
— ¿Vas a explicarme por qué suspendiste una reunión del consejo solo porque aparecí en la puerta?
Massimo la observó en silencio durante unos segundos. No había enojo. Era algo más frío que eso. Soltó una respiración corta.
— Alan.
Lorin reaccionó de inmediato.
— ¿Qué pasa con nuestro hijo?
Massimo la corrigió con una voz tranquila.
— Con tu hijo.
El cambio fue pequeño, pero suficiente.
— Massimo —dijo ella con un tono que mezclaba advertencia y cansancio—. No empieces con eso.
— Tu fuiste quien empezó realmente.
La reina lo miró con incredulidad.
— ¿De verdad vas a repetir esas tonterías?
— No son tonterías.
— Son rumores.
— No. Ya lo confirmaron.
Massimo volvió a caminar hacia la mesa y apoyó ambas manos sobre la madera.
La reina negó con la cabeza.
— Los niños nacen diferentes, eso no significa nada.
Massimo alzó la mirada.
— Cuando comenzaron los rumores, llamé a los curanderos del palacio. No a cualquiera; a los más antiguos, los que han servido a la familia real durante generaciones.
— Esa prueba de sangre no es nada. Lo has criado tú. Eso es ridículo lo que piensas. Los curanderos pueden equivocarse.
— Tres curanderos diferentes repitieron la prueba.
— Entonces son tres errores.
Massimo negó lentamente.
— No.
Lorin apretó los dedos contra la tela de su vestido.
— Alan es tu hijo.
El rey la miró con cansancio y decepción.
— Alan es un niño que he criado durante años.
La reina se acercó más.
— Es tu hijo.
Massimo la miró directamente.
— Es mi hijo en mi casa. Pero no es hijo de mi sangre.
Lorin se quedó inmóvil.
— Estás cometiendo un error.—la reina dio otro paso—. Massimo, escúchame…
— Ya escuché suficiente.
El rey se apartó de ella y caminó hacia la ventana.
— No voy a castigar a Alan por tu culpa.
Lorin levantó la mirada.
— ¿Entonces qué pretendes hacer?
Massimo habló sin girarse.
— Lo que debo.—el rey se volvió lentamente—. La sangre real debe prevalecer. Voy a nombrar a Gabriel como sucesor.
El impacto fue inmediato.
— No.
Massimo no reaccionó a la respuesta.
— Es la única opción.
— No lo harás.
— Ya lo decidí.
Lorin avanzó hacia él.
— ¿Sabes lo que estás diciendo?
— Perfectamente.
— Alan es el príncipe heredero.
— Alan es un príncipe —respondió Massimo—. Pero no heredará la corona.
La reina respiró hondo.
— Eso provocará un escándalo.
— No si se hace con cuidado.
— Los nobles harán preguntas.
— Les daré una explicación.
— ¿Cuál?
Massimo la miró con dureza. En sus ojos se veía el rencor por haberlo engañado.
— Una que no mencione tu traición.
Las palabras la golpearon con fuerza.
— No te atreverías—Lorin lo observó con rabia contenida— Estás castigando a un niño.
Massimo negó con la cabeza.
— Te estoy castigando a ti.
El silencio volvió a instalarse entre ellos.
— Alan seguirá viviendo aquí —continuó el rey—. Tendrá educación, posición, respeto. No lo abandonaré. Lo amo a pesar de todo.
— Pero le quitarás todo.
— Le quitaré algo que nunca fue suyo.
La reina apretó los labios.
— Esto destruirá a la familia.
— La familia ya estaba rota. Y deja de dar excusas con lastima. No volveré contigo.
Massimo caminó hacia la puerta.
— Encontraré una excusa para cambiar la sucesión —dijo antes de salir—. Nadie sabrá la verdad.
Lorin lo observó con odio.
— Te arrepentirás.
La sala quedó en silencio. La reina permaneció inmóvil durante varios segundos, con la mirada fija en la puerta cerrada.
No estaba sola. Detrás de una puerta lateral, apenas entreabierta, una figura pequeña se movió.
Alan.
El niño había escuchado más de lo que debía.
No entendía todos los detalles. No sabía nada de pruebas de sangre ni de curanderos. Pero sí entendía una cosa.
Su padre ya no hablaba de él como heredero.
Alan retrocedió lentamente por el pasillo oculto, con la garganta apretada. Sentía un rechazo que nunca había experimentado con su padre. Eso fue su quiebre.
...----------------...
muchas gracias por leer no olviden dejar su me gusta y su comentario ❤️.