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EL CACHORRO DEL ALFA

EL CACHORRO DEL ALFA

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Demonios / Brujas / Embarazo no planeado / Hombre lobo / Embarazada fugitiva / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Dayana, una loba nómada, se ve involucrada con un Alfa peligroso. Sin embargo un pequeño bribón hace temblar a la manadas del mundo. Daya desconcertada quiere huir, pero termina en... situaciones interesantes...

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 19 ¿Qué quieres?

La puerta del despacho de Lycas se abrió con un golpe seco que delataba la furia contenida de quien entraba. Selene irrumpió, pero se detuvo justo dentro del umbral, recordando a tiempo el humor volcánico de su hermano. Hizo varios pucheros, cruzando los brazos con indignación.

Lycas ni siquiera alzó la vista de los documentos que revisaba.

—¿Qué quieres? —preguntó, su voz era un cuchillo afilado por el fastidio.

Selene, animada por su propio enojo, se acercó y se sentó frente al escritorio con determinación.

—¿Cómo es posible que hayas castigado así, tan ferozmente, a Ariadna, y, sin embargo, a esa Omega solo la pusiste a hacer trabajo duro? —estalló, su tono era un reproche agudo.

—¡No te parece que estás siendo demasiado parcial! ¡Incluso la pobre Delta Serafina casi muere en ese combate! ¡Mientras tanto, esa Omega no tiene prácticamente nada! ¡Creo que debería ser un castigo más duro, así como el que le diste a mi hermana! ¡No puedo creer que seas tan parcial!

Lycas continuó leyendo sus papeles, como si las palabras de su hermana fueran el zumbido de una mosca molesta. El desprecio en su silencio era más elocuente que cualquier grito.

Finalmente, después de un minuto que se le hizo eterno a Selene, alzó la vista. No fue un movimiento rápido. Fue lento, deliberado. Y sus ojos… sus ojos no eran humanos. Eran los de un lobo alfa al borde del abismo.

—¿Oh? —preguntó, su voz peligrosamente suave.

—¿Entonces quieres ver llagas en su piel? ¿Quieres ver sangre?

Selene se congeló. Todo su valor artificial se esfumó al instante. El color desapareció de su rostro. Tragó en seco, con un sonido audible de pánico. Se puso de pie de un salto, retrocediendo discretamente hacia la puerta.

—N-no… solo quería decirte que… creo que no eres justo —balbuceó, ya sin ninguna convicción.

Lycas no respondió. Solo la miró. Fue suficiente. Selene giró sobre sus talones y salió corriendo de la oficina como si llevara al diablo en los talones.

Cuando la puerta se cerró, Lycas emitió una risa fría, un sonido raro y siniestro que resonó en la habitación vacía. Sí, había estado yendo a ver cómo le iba a Dayana. La había observado barrer el patio central con una expresión que podría derretir hierro, haciendo pucheros a cada rato, majaderamente adorable en su indignación absoluta. Cada queja silenciosa, cada mirada de fastidio que lanzaba a la escoba, lo entretenía más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Pero las palabras de Selene, aunque estúpidas, habían plantado una semilla retorcida en su mente. “Quieren que tenga marcas, ¿eh?”, pensó, un plan formándose en su cabeza con una precisión cruel. “Se las daré.”

Se levantó de su sillón, una idea perfecta y humillante tomando forma. El último castigo de Dayana. No sería público. No sería sangriento. Sería íntimo, personal y profundamente vergonzoso para una loba de su orgullo.

Unas buenas nalgadas.

La imagen se materializó en su mente: ella sobre sus rodillas, forcejeando, esa actitud arrogante quebrando bajo una vergüenza primal y corporal. Esas nalgas perfectas y redondas enrojeciéndose bajo su mano, doliéndole por lo menos tres horas, sin importar lo fuerte que fuera su maldita capacidad de curación. Sería un recordatorio físico, punzante y constante, de quién mandaba. Un castigo que no quebrantaría su cuerpo, sino su orgullo.

Estaba decidido. Y esta noche, después de que terminara su “trabajo duro”, la Omega Dayana aprendería una nueva lección sobre las consecuencias de desafiar a su Alfa.

*_*

La luz del atardecer teñía el despacho de Lycas de tonos anaranjados y largas sombras. Octavia se sentó con elegancia frente a su hijo, alisando los pliegues impecables de su falda con una calma que era, en sí misma, una interrogación.

—Bien —comenzó, su voz serena pero cargada de intención

—Ahora quiero que me expliques lo que está pasando con Dayana.

Lycas levantó una ceja, reclinándose en su sillón. La miró con una expresión que dejaba claro que conocía el verdadero propósito de su visita.

—No sé. Tú dime qué es lo que pasa con ella. Parece que ya lo sabes —respondió, su tono era llano, desafiante.

Octavia no se inmutó. Asintió lentamente, una sonrisa astuta y graciosa jugueteando en sus labios.

—Mira, la primera cosa que quiero decirte es que no me desagrada. Pero también me inquieta. —Hizo una pausa, eligiendo sus palabras con cuidado.

—Es hermosísima, no te lo voy a negar. Nunca había visto una Omega tan… devastadoramente hermosa como esa. Su simple presencia altera el aire.

Se puso de pie, comenzando a pasearse lentamente frente al escritorio, su mirada perdida en algún punto del pasado o de leyendas antiguas.

—Pero también tengo un gran problema, Lycas. Esa loba no es común. Algo pasa con ella. Parece una Omega y huele como una Omega, aparte de que es una nómada y no se rinde a las normas de la manada… —Se detuvo y lo miró fijamente.

—Pero muy aparte de eso, Lycas, ella parece ser una Omega que es… más que una Omega. He oído historias. Leyendas. Sobre omegas que no son lo que parecen. Que simplemente tienen otro tipo de fluctuación interna. No es magia… simplemente vienen como con un exceso de poder lobuno, un depósito de esencia pura que se manifiesta de formas… inusuales —su voz se volvió grave.

—Solo quiero que tengas cuidado. No vayas a comprometer nada que tenga que ver con la manada por… por una fascinación.

Lycas la miró fijamente, absorbiendo cada palabra. Luego, se irguió en su asiento. Su voz, cuando habló, fue clara, fuerte y llena de una convicción absoluta que hizo que hasta Octavia parpadeara.

—Madre, escúchame. Te voy a dejar en claro una cosa: Dayana es mi pareja predestinada. Así lo decidió la Diosa Luna el día del Eclipse. Por algo la trajo a mí. Y ahora, con este niño de por medio, tiene más sentido aún —declaró, cada palabra, una losa de granito.

—No la voy a apartar solo por suposiciones. Tiene que haber algo definitivo para que yo la saque de la manada. Mientras tanto, va a seguir siendo la madre de Óscar. Y la Luna de esta manada.

Hizo una pausa, midiendo la reacción de su madre, que permanecía impasible pero profundamente atenta.

—Vamos a esperar un plazo de seis meses. Entonces, si en estos seis meses nada interfiere, será el momento para que yo la declare oficialmente la Luna de la manada. Espero que aceptes mi decisión.

1
Anya Forger
te tardaste, ya debías llegar con el niño
Anya Forger
yo lo hubiera
resumido, "Alfa no volveré
a desobedecer..." y tan tan, obvio, después le digo: que se ponga pilas con su asco de familia
Anya Forger
mínimo una 🧹 nueva
Anya Forger
Pero el niño si a ella, ya quedó claro que la nana, nomás no la arma frente a tus 😠desgraciadas hermanitas
Anya Forger
Aquí si la Octavia, se vio mal ,😑 tiene poder mínimo para aplacar a su hija
Anya Forger
Reclámele al "tonto" de su hijito, al Lycas...
Aura Carolina Muñoz Vasquez
DAYANA
María Alejandra Hernández Román
La autora como siempre manejando extraordinariamente el misterio 👏👏👏
María Alejandra Hernández Román
🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Maria Gudiño
una novela maravillosa, felicitaciones para la escritora 👍👏💯
Imelda Rejon
hermoso capítulo. el alfa Lucien. su pareja destinada de segunda oportunidad y por supuesto el papá de Dayana que se va con ellos para estar al lado de su hija y nietos
Imelda Rejon
al fin se hizo justicia y se acabó el peligro que representan y merecido el ascenso de Lycas cmo rey alfa
Imelda Rejon
me parece una historia muy buena, m gusta mucho, gracias autora
me encantó esta historia, nos tuvo, al menos a mí, por momentos con el Jesús en la boca de la emoción. gracias autora por historia maravillosa. Felicidades y bendiciones 💐💐
Imelda Rejon
ah que Oscar. acusando a s madre de desobediente jajaja y si que sn s un cachorro!!!!
Imelda Rejon
al fin Cronos se está vengando de los que le hicieron tanto daño
Imelda Rejon
ésa manada sangrienta va desaparecer como lo sentenció la reina y Lycas va a tomar venganza por sus seres queridos y de su gente que pereció en el ataque traicionero
Imelda Rejon
el papá de Lycas será que su mate de segunda oportunidad sea beta de la reina ?, y será que puedan curar al alfa luciano?
Imelda Rejon
hermoso capítulo de confesiones u reencuentros y ternurita, Óscar cuidando a su abuelo
Imelda Rejon
que bueno que Dayana ua reaccionó. aunque está delicada y los cachorros también van a salir de esta rodeada del amor de su padre que al fin la encontró y de su familia paterna y el pequeño Oscar al fin vió a su mamá
Imelda Rejon
un capítulo muy triste la despedida de la luna madre. el dolor de la nana , de Lycas u toda la manada
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