Charlotte, doncella bastarda de la casa Elara. su destino está maldito por su hermana. la única manera de salvarse es casándose con el hombre más malvado del reino. Nathaniel Cyrus.
Las reencarnaciones tiene a sus favoritos y a sus mejores guerreros.
NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 20: Propuesta engañosa.
...----------------...
Llegaron al palacio cuando la noche ya estaba completamente oscuro y el aire frío obligaba a los guardias a mantenerse rígidos junto a las antorchas. El carruaje se detuvo frente a la escalinata principal. Nathaniel bajó primero. Luego extendió la mano hacia Charlotte. Los guardias los reconocieron de inmediato. Uno de ellos se inclinó.
—Su excelencia, ¿a qué debemos su visita a estas horas?
Nathaniel no perdió tiempo en cortesías.
—Quiero ver a la princesa Esme. Ahora. Es urgente.
—Su alteza está ocupada con asuntos del consejo, quizá pueda agendar.
—No estoy pidiendo audiencia para la próxima semana. Estoy aquí. Díganle que vine y que no me moveré hasta hablar con ella.
El guardia dudó un segundo, miró el escudo ducal bordado en el pecho del abrigo y subió las escaleras casi corriendo. Charlotte se acercó a Nathaniel.
—No tienes que sonar como si fueras a ejecutar a alguien.
—No estoy de humor para modales.— respondió él en voz baja.
—Lo sé. Yo tampoco.
Permanecieron en el vestíbulo bajo la luz constante de los candelabros. Sirvientes cruzaban con la cabeza gacha y nadie se atrevía a sostenerles la mirada. Charlotte sintió esa distancia más que nunca. Antes era la esposa del duque. Ahora era un problema. Y no quería serlo.
El guardia regresó.
—Su alteza los recibirá. Dijo que los esperaba.
Nathaniel frunció el ceño.
—¿Nos esperaba?
—Sí, mi señor.
Caminaron por los pasillos largos del palacio. Charlotte recordaba haber recorrido esos mismos corredores tomada del brazo de Nathaniel cuando aún eran presentados como matrimonio legítimo.
Cuando las puertas del salón se abrieron, la princesa Esme estaba de pie junto a una mesa. No parecía cansada ni mucho menos sorprendida. Más bien parecía preparada.
—Duque Nathaniel. Charlotte. Gracias por venir tan tarde. Siéntense, por favor.
Nathaniel no se movió.
—Prefiero hablar de pie.
Esme alzó una ceja, pero no insistió.
—Como gustes. ¿Qué te trae aquí con tanta urgencia?
Nathaniel fue directo.
—Quiero saber por qué enviaste ese papel donde invalidaste el nombre de Charlotte y anulaste nuestro matrimonio.
Charlotte sintió que la sala se cerraba. Esme no cambió la expresión.
—Porque es la ley. El registro llegó a mi despacho, lo revisé y lo ejecuté. No hice nada fuera de mis funciones.
—No te pregunté qué dice el procedimiento —respondió Nathaniel—. Te pregunto por qué decidiste aplicarlo sin darnos margen.
—Porque no había margen que dar. Su situación era irregular.
—Habla claro.
—Para la corte significa inestable. Y tú no puedes permitirte eso.
Charlotte habló antes de pensarlo.
—¿Inestable por mí?
Esme la miró de frente.
—Por tu estatus legal. No tienes apellido reconocido. No hay legitimación formal. No existes como noble. ¿Como queda la balanza? Desequilibrada.
Las palabras no fueron para nada suaves. Nathaniel apretó los dientes.
—Deja de hablar de ella como si fuera una pieza de tablero. Es mi pareja.
Esme fingió no escuchar lo último.
—Entonces hablemos claro —replicó Esme—. Te casaste con alguien que, para el reino, es plebeya. Eso te debilita políticamente. Yo no puedo ignorarlo.
—No te pedí que lo aprobaras. No tenías que intervenir.
—No podía quedarme callada ante ese problema.
Nathaniel dio un paso más cerca.
—Hice todo conforme a la ley.
—Hasta que apareció otra ley más antigua. Y esa pesa más.
El silencio fue tan pesado, que Charlotte sintió que sus manos estaban frías.
Esme respiró hondo.
—Sin embargo, no vine a discutir solo el pasado. Hay una solución. Cómo tú me has ayudado mucho yo pienso hacer lo mismo.
Nathaniel la miró con desconfianza.
—Habla.
—Puedo convertirla en noble.
Charlotte parpadeó.
—¿Qué?
—Entrenamiento formal, educación política, etiqueta, historia del reino, presentación ante la corte bajo mi patrocinio. Si la preparo personalmente, puedo otorgarle un título menor y un reconocimiento legal.
Nathaniel negó de inmediato.
—No.
—Escúchame primero —dijo Esme.
—No necesito que nadie la “convierta” en algo. Ella ya es importante. Ella es mi esposa.
—Me dijiste una vez que piense a nivel de una reina. Tú haz lo mismo como el único duque de Cyrus.
Charlotte lo miró, conmovida y tensa al mismo tiempo.
—Nathaniel… pero nuestro matrimonio ya no existe.
—Lo arreglaré.
—¿Cómo? —interrumpió Esme—. ¿Forzando a un padre que nunca la reconoció? ¿Demandas eternas? ¿O seguirán viviendo juntos mientras rompen la ley de concubinato?
Charlotte levantó la cabeza.
—¿Cómo...?
—Sí. Viven bajo el mismo techo sin vínculo legal. Eso es delito. Podría arrestarte mañana si quisiera.
Nathaniel la miró con una dureza que incluso Charlotte lo sintió. Esme ha estado vigilando su vida privada.
—Inténtalo. Y desearas no haber enviado ese papel al juez.
—No te estoy provocando. Tengo autoridad para hacerlo y no la uso porque les estoy ofreciendo una alternativa.
Se giró hacia Charlotte.
—Quiero preguntarte algo a ti, no a él. ¿Te gusta depender de la misericordia de los demás? ¿Te gusta que te miren como si estuvieras fuera de lugar? ¿O prefieres ganarte un nombre propio y decidir tu vida con peso real?
Charlotte tragó saliva.
—No me gusta que hablen de mí como si fuera un error.
—Entonces deja de ser tratada como uno.
Nathaniel intervino.
—No necesitas nada de ella.
Charlotte lo miró.
—Necesito algo, Nathaniel. No quiero seguir siendo la excusa por la que te critican.
—Nunca he pensado eso.
—Pero yo sí lo escucho. No quiero darte más problemas. Cuando nos casamos, te prometí que te daría algo mejor.
— Charlotte lo has-
Esme interrumpió con calma.
—Aquí tendrías techo, educación y protección. No tienes casa propia. No tienes respaldo. Conmigo podrías empezar de nuevo.
Nathaniel dio un paso hacia Charlotte.
—Si aceptas, te separarán de mí.
Esme no lo negó.
—El entrenamiento requiere residencia en el palacio. Y disciplina estricta.
—Eso es un encierro —dijo él.
—Nathaniel. Has vívido toda tu vida sin ella. Unos años no te hará daño.
—¿Años?— replicaron los dos.
—Si.
Charlotte miró a ambos. Vio la furia contenida de Nathaniel y la tranquilidad calculada de Esme. Entendió que la princesa no era amable, sino estratégica. Y eso la hacía peligrosa.
Pero también útil.
No todo podía estar arruinado. Quizás, podría sacar un provecho aún más grande descubriendo las mañas de la princesa.
"Ella no me agrada. Pero si quiero ganar, debo unirme al enemigo. Si eres tan amiga de Nathaniel, hubiera hecho todo lo posible por no sacar ese papel. No es difícil descubrir tus verdaderas intenciones"
Respiró hondo.
—Si hago esto… ¿podré elegir mi futuro después? ¿Podré casarme con Nathaniel?
Esme respondió sin titubear.
—Con el que tú quieras.
No mencionó a Nathaniel y charlotte notó ese detalle.
Miró al duque.
—No quiero irme… pero tampoco quiero seguir siendo un problema para ti.
—Nunca lo has sido —dijo él— Al contrario, creo que has sido lo mejor que he encontrado.
—Entonces déjame ser alguien que pueda caminar a tu lado sin que nadie tenga derecho a cuestionarlo.
Nathaniel cerró los ojos un instante. Sentía frustración al tener que separarse de ella.
—Odio esta idea.
—Yo también —respondió ella—. Pero es lo único que tenemos.
Esme esperó.
Charlotte levantó la barbilla.
—Acepto. Me quedaré en el palacio. Aprenderé. Haré lo que sea necesario.
Nathaniel no dijo nada, pero su mano buscó la de ella y la apretó con fuerza, no la dejará sola, jamás.
...----------------...
Muchas gracias por leer. No olvide dejar su me gusta y su comentario. ❤️
buen Charlotte muestra tus💪