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La hija secreta del millonario

La hija secreta del millonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:18.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lautan Biru

Durante dos años, Arabella lo dio todo por el hombre al que amaba: su jefe, el frío y poderoso heredero del Grupo Altamira. Creyó en cada beso a escondidas, en cada promesa susurrada dentro del ascensor. Hasta la mañana en que otra mujer abrió la puerta del apartamento de él... y lo llamó "cariño".

Traicionada y con un secreto latiéndole en el vientre, Arabella desaparece sin dejar rastro. No habrá aborto, no habrá súplicas, no habrá una segunda humillación: se marcha para reconstruirse lejos, dispuesta a criar sola a su bebé.

Cinco años después regresa convertida en otra mujer: una diseñadora exitosa, dueña de sí misma y de una niña de sonrisa idéntica a la del hombre que la abandonó. Pero la capital es pequeña para dos corazones rotos, y Mateo —arrepentido, obsesionado, decidido a recuperar lo que perdió— está a punto de descubrir que la mujer a la que dejó ir nunca estuvo sola.

Él quiere una segunda oportunidad. Ella quiere justicia. Y entre los dos hay una niña que no piensa compartir a su papá con nadie.

NovelToon tiene autorización de Lautan Biru para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La determinación de Karina

Don Hernán se acomodó el sombrero oscuro después de reponerse de la sorpresa.

—Aldo, hijo, antes que nada te agradezco que te hayas preocupado por mi hija y la hayas ayudado con tanta sinceridad. Pero no puedo permitir que te cases con Arabella mientras ella está en coma —dijo con voz serena, aunque con firmeza al final de la frase.

Don Hernán tenía muchas cosas que sopesar antes de tomar una decisión, más aún tratándose del futuro de Arabella. No quería equivocarse y cargar después con una nueva culpa.

—La vida de Arabella no me corresponde decidirla. Que sea ella misma quien elija, aunque ahora esté en coma —añadió.

Aldo no pudo más que callar y aceptar las palabras de don Hernán. Tenía razón: quien tenía derecho a decidir era Arabella. Él había sido demasiado impulsivo, como quien saca provecho de una desgracia ajena.

—Perdóneme si fui un atrevido, don Hernán. Es que quiero a Arabella desde que llegó a trabajar para mí —confesó Aldo con verdadero pesar.

Don Hernán le dio una palmada en el hombro y sonrió.

—No pasa nada. Los jóvenes son así cuando se enamoran de una mujer. —Rio entre dientes, mientras Aldo esbozaba una sonrisa amarga.

En aquella sala fría, los dedos de Arabella mostraron un leve movimiento, como si respondieran a algo con delicadeza.

—¡No! ¡No te lleves a mi hija!

Arabella gritaba mientras alguien intentaba arrebatarle a la fuerza a la bebé que sostenía en brazos.

—¡Dámela! ¡Contigo no va a ser feliz! —bramó una figura con el rostro cubierto por un tapabocas y una chamarra negra, forcejeando para quitarle a la criatura.

—¡No! ¡No se la daré a nadie! —chilló Arabella, y con todas sus fuerzas apretó contra sí a la bebé, que lloraba a gritos. Su mano alcanzó el rostro del desconocido y le arrancó el tapabocas para ver quién se ocultaba detrás.

—¡Tú! —Arabella abrió los ojos de par en par al reconocer al que quería llevarse a su hija.

El hombre sonrió, una sonrisa torcida que hizo que a Arabella le temblara el cuerpo entero.

—M-Mateo... —murmuró, y las lágrimas le brotaron al instante.

—Es mi hija, y tú no mereces tenerla, porque no sabes cuidarla.

Dicho esto, el hombre —Mateo, ahora lo sabía— se dio media vuelta y se alejó llevándose a la bebé, que no dejaba de llorar, mientras Arabella gritaba histérica, incapaz de darle alcance.

—¡Mateo!

La respiración de Arabella era un jadeo y tenía el rostro perlado de sudor. En ese mismo instante la puerta de la sala se abrió, y quien entró se quedó atónito.

Un portazo.

Mateo abrió de golpe la puerta del apartamento donde llevaba unos días quedándose, aquel apartamento cargado de recuerdos suyos y de Arabella. No era un simple apartamento: era su hogar, el lugar al que volver. Y solo ahora lo comprendía, ahora que sentía lo enorme que había sido la huella de Arabella en su vida.

Se dejó caer en el sofá y cerró los ojos. Fue entonces cuando pudo ver la imagen de Arabella, siempre sonriente y alegre, aquella mujer que jamás le llevaba la contraria y que nunca se enojaba con él.

Añoraba las noches en que volvía agotado del trabajo y lo recibía su dulce sonrisa, junto con la comida de Arabella que tanto echaba de menos. Mateo se maldecía por haber sido tan estúpido.

El móvil vibró contra la mesa. Se vio obligado a abrir los ojos, y con ello perdió la imagen de Arabella.

—Tsk, siempre molestando —masculló, y lanzó el teléfono a un lado.

Al otro lado de la línea, Karina se retorcía de rabia al ver que Mateo ignoraba su llamada. La mujer seguía persiguiéndolo, empeñada en reconquistar su corazón.

—Si te empeñas en tratarme así, entonces no me culpes por recurrir a otros medios para conseguirte, Mateo —murmuró, con una determinación febril—. Espérame, Mateo. Después de esto vas a ser mío —añadió con una sonrisa cargada de intenciones.

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Vanessa Soto Garcia
😂😂😂😂😂😂😂
Vanessa Soto Garcia
😂😂😂😂😂, la niña es astuta y traviesa 🤣🤣🤣
Vanessa Soto Garcia
me gusta la trama hasta este momento
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