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Engañada Desde El Primer "Sí"

Engañada Desde El Primer "Sí"

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Autosuperación
Popularitas:11.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Paula_noches de tintas

"—Nos vamos a casar y punto. No tienes opción.
Esa fue su 'propuesta'. Sin anillo, sin flores, sin un 'te amo'. Solo un arrebato de control cuando intenté dejarlo."

Valeria siempre fue la esposa abnegada, la que esperaba en casa, la que justificaba cada desplante de Adrián pensando que el trabajo era su única prioridad. Nunca imaginó que el engaño no era otra mujer, sino la mentira sobre la que construyó toda su vida: él jamás la amo.
Atrapada en una jaula de cristal donde su voz no cuenta, aparece Dorian, un hombre cuya sola presencia impone respeto y temor. Él ve el dolor detrás de los ojos de Valeria y decide intervenir.

Dorian no pide permiso; destruye las defensas de Valeria con una devoción obsesiva y protectora que la hará dudar de todo lo que conoce.

Un matrimonio por manipulación. Un deseo peligroso. ¿Qué pasa cuando el hombre equivocado decide que eres suya?

NovelToon tiene autorización de Paula_noches de tintas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cinco años tarde

El sol de la mañana apenas comenzaba a filtrarse por los ventanales de la habitación cuando abrí los ojos. Me encontré envuelta en las sábanas, con el brazo pesado de Dorian descansando sobre mi cintura. Su respiración era pausada, serena, desprovista del estrés o la urgencia que solía dominar la vida de los hombres de su estatus.

Me moví despacio para no despertarlo, pero en cuanto me incorporé, la mano de Dorian se afianzó en mi cadera, atrayéndome de vuelta hacia él.

—Pensé que no te ibas sin despedirte —murmuró con la voz aún áspera por el sueño, pegando su frente a mi espalda desnuda.

—Tengo que volver, Dorian —respondí con suavidad, girándome para mirarlo—. Adrián debe estar fuera de sí y necesito cerrar esta etapa antes de que intente usar mi ausencia en mi contra.

Dorian se incorporó apoyándose en un codo. Sus ojos oscuros, despiertos y lúcidos al instante, me recorrieron con esa intensidad que me aceleraba el pulso. Estiró la mano para acomodar un mechón de mi cabello detrás de la oreja.

—No tienes nada que explicarle a ese imbecil, Valeria —dijo con voz firme, sin sombra de duda—. Pero respeto tu juego. Haz lo que tengas que hacer. Mi chófer te dejará a un par de calles de tu casa para no levantar sospechas antes de tiempo.

Nos despedimos con un beso lento, profundo, impregnado de la promesa de que esto no era un evento aislado, sino el nuevo centro de gravedad de nuestras vidas.

---

Caminé las dos últimas cuadras hasta la casa. La brisa mañanera me despejó la mente, pero mi cuerpo entero acusaba los estragos deliciosos e implacables de la noche anterior: me dolía cada músculo, sentía una calidez latente en mi entrepierna, las piernas me pesaban al andar y tenía esa absoluta certeza de que el abismo entre Adrián y yo ya no se podía reparar.

Al meter la llave en la cerradura de la puerta principal, el silencio de la casa duró menos de tres segundos.

Adrián apareció en lo alto de la escalera. Tenía el cabello revuelto, la misma camisa desabrochada de la noche anterior y una taza de café en la mano que le temblaba ligeramente. No había dormido. Sus ojos, inyectados en sangre, pasaron de la incredulidad a una ira desorbitada en cuanto pisé el recibidor.

—¿Dónde demonios estabas? —bramó, bajando los escalones de tres en tres, casi tropezando en el último—. ¡No llegaste a dormir! ¡Te busqué por toda la casa, llamé a tu teléfono y lo tenías apagado! ¿Qué te pasa, Valeria? ¿Con quién estabas?

Me quité el abrigo con una parsimonia estudiada, colgándolo en el perchero de la entrada. Lo miré de frente, manteniendo una compostura de hielo que volvió sus gritos patéticos.

—Salí a caminar para no seguir escuchando tus berrinches —respondí con voz baja y neutra—. Y apagué el teléfono porque no me interesaba hablar contigo.

—¡No me vengas con rodeos! —gritó, dándole un golpe a la mesa del pasillo que hizo vibrar los adornos—. ¡Eran las diez de la noche cuando saliste y son las ocho de la mañana! No caminaste diez horas, Valeria. ¿Dónde te quedaste? ¿Con quién te estás viendo?

Se acercó a mí con el rostro encendido, intentando acorralarme contra la puerta. En otro tiempo, su agresividad me habría hecho retroceder o buscar una excusa para calmarlo. Hoy, con la memoria del tacto de Dorian fresca en mi piel y la certeza de su insignificancia, ni siquiera parpadeé.

Le sostuve la mirada sin un solo rasgo de miedo.

—Baja la voz, Adrián —le advertí, cortante como un bisturí—. Estás haciendo un papelón ridículo. No tengo por qué darte explicaciones de dónde paso la noche cuando tú llevas años tratando este matrimonio como un contrato de conveniencia.

—¡Soy tu esposo! —siseó, sujetándome del brazo con fuerza.

—Suéltame —dije en un susurro cargado de tanto veneno que sus dedos cedieron por instinto—. Vuelve a ponerme una mano encima y la demanda de divorcio será el menor de tus problemas.

Adrián retrocedió un paso, descolocado. La furia en sus ojos dio paso por un segundo a una chispa de pánico genuino. La mujer dócil que mantenía el orden de su casa y toleraba su desprecio había desaparecido por completo. En su lugar, había una desconocida implacable que no podía controlar.

—Te estás destruyendo, Valeria —musitó, intentando recuperar el tono paternalista y manipulador que siempre le había funcionado—. Estás tirando a la basura cinco años de estabilidad por una rabieta. Mira cómo estás... ni siquiera te reconoces.

—No, Adrián —sonreí con frialdad mientras caminaba hacia las escaleras para subir a mi nueva habitación—. Por primera vez en cinco años, me reconozco a mí misma.

Lo dejé de pie en medio del recibidor, con la boca abierta y la taza de café enfriándose en sus manos.

Al llegar a mi habitación, cerré la puerta con cerrojo. Me acerqué al espejo del peinador y me miré. Había un brillo distinto en mi rostro, una altivez que jamás me había permitido tener. Deslicé el cuello de mi blusa hacia un lado y descubrí una leve marca rosada cerca de la clavícula, un recordatorio silencioso de la posesión de Dorian.

Sonreí para mis adentros. Por ahora no movería ninguna ficha; dejaría que el pánico hiciera su trabajo en la mente de Adrián mientras disfrutaba de la libertad que acababa de conquistar.

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Ariadna Natal
Hay Valeria definitivamente si tr traumatizo encontrar un arma debajo de la cama.Pero es entendiste yo pensaría exactamente igual.
Ariadna Natal
Pero eso tu ya lo sabias Valeria se lo preguntaste
Ariadna Natal
Te mereces ser feliz y más a un con el hombre indicado con Dorian
Ariadna Natal
Eso es amor Valeria ,Dorian te esta dando lo que él imbecil de Adrian no te permitió.
Ariadna Natal
jajaja Adrian ahora hasta sabueso resultó
Ariadna Natal
Que capitulo tan exquisito
Ariadna Natal
Dorian no tiene ningún interés en disimula,el problema va a ser apara valeria. ha er como le va a la pobre con Adrian llegando a casa.
Ariadna Natal
Mientras su esposo la ignora otro hombre la contempla
Paula Nuñez: «¡Muchísimas gracias por tu comentario tan hermoso! Me alegra enormemente saber que la historia de Dorian y Valeria te tiene tan atrapada. Ellos dos aún tienen muchísimo por enfrentar y secretos que van a poner a prueba todo lo que sienten. ¡Prepárate para lo que viene! Te mando un abrazo enorme. ❤️✨»
total 3 replies
Ariadna Natal
Lo importante es qie se te ha caído la venda de los ojos y dejaras de justificar cada acción y cada desplante de se patán.
Paula Nuñez: ¡Jaja, costó pero se cayó la venda! A veces hay que tocar fondo para reaccionar. Si te gusta la historia, ¡sígueme en mi perfil! Así te llegarán los avisos de las próximas actualizaciones. ¡Un abrazo enorme! 🤫✨
total 1 replies
Marta Chicato
np me gusta lo que esta haciendo la protagonista salio de sumisa para ser amante🤭
Paula Nuñez: "¡Hola! Gracias por leer la historia y dejar tu opinión. Todo lo que vive Valeria es parte de su desarrollo en este mundo tan complejo. ¡Espero que sigas disfrutando la lectura! Un abrazo fuerte." 🖤
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Ana León
Simplemente me encanta 😍
Paula Nuñez: Me alegra que te esté gustando tanto 🥰
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aines 💖
animate y sigue escribiendo esta buena la historia .....solo quienes sabemos de novelas o de historias en la piel ....Seremos los que le daremos valor A Tu trabajo ..... espero con ansias el siguiente capitulo .....💕 Sigue Esforzándote al Máximo 😉🤗👌
Paula Nuñez: Hola, me alegra que te esté gustando👏 más tarde subiré capítulos nuevos 🥰
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aines 💖
holoooo ....es una historia espléndida .....
me quedo en curiosidad sigue o la finalizaste .... por que la verdad esperaba mas capítulos 🥰🤭
Paula Nuñez: Hola, me alegra que te esté gustando, más tarde subiré los capítulos 🥰
total 1 replies
Melody
Me engancho esta muy buena sigue adelante 🥰
Paula Nuñez: "¡Awww, mil gracias por leer y apoyar! 🥰 Se vienen muchas sorpresas en los próximos capítulos, no te los pierdas. ❤️"
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Jose Rozo
la verdad ya me arte de esta historia que pereza
Paula Nuñez: ¡Lamento que la historia haya tomado un rumbo que no te gusta! Gracias por haber leído hasta aquí de todos modos.
total 1 replies
Jose Rozo
ya me esta aburriendo el papel de la protagonista ese estado de sumisión es cansancio que pereza leer historias así
Ariadna Natal: Apenas van en los primeros capítulos,no sea desesperada ya vendrá lo mero bueno
total 2 replies
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