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No Renací... Desperté.

No Renací... Desperté.

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Juego de roles
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

Me habría encantado renacer, como les ocurre a las protagonistas de esas novelas románticas que tanto me gusta leer. Despertar años atrás, evitar mis errores y no entregar mi corazón al hombre que terminaría destruyéndolo.

Pero la vida real no concede segundas oportunidades de esa forma.

Yo tuve que abrir los ojos por mí misma, enfrentar la verdad y comprender que marcharme no era perder... era salvarme.

Lucan Rivas creyó que sin él no era nadie, se equivocó. Porque no necesité volver al pasado para cambiar mi destino; solo necesité el valor de dejar atrás a quien nunca supo valorarme. Y mientras él descubría todo lo que había perdido, yo aprendía que la mejor versión de mí jamás había dependido de un esposo, sino de la mujer que siempre fui.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 22

Nunca había visto un lugar semejante. Durante unos segundos olvidé por completo que llevaba horas viajando. Olvidé el cansancio del vuelo, las conversaciones que habíamos tenido durante el trayecto y hasta la preocupación que había sentido antes de salir de casa. Todo desapareció en cuanto descendimos de la pequeña embarcación que nos había llevado desde el aeropuerto hasta la isla. Frente a nosotros se extendía un paisaje que parecía sacado de una pintura: el agua era tan clara que podía distinguir el fondo incluso desde donde me encontraba, las pequeñas olas se deslizaban suavemente sobre la arena blanca y, más allá, varias villas construidas sobre el agua se extendían hacia el horizonte. El cielo estaba teñido de tonos dorados por el sol de la tarde y una brisa cálida movía ligeramente mi cabello. Me quedé inmóvil, contemplándolo todo con una mezcla de sorpresa y admiración que ni siquiera intenté disimular.

—Dios mío...

Papá soltó una pequeña risa detrás de mí.

—¿Te gusta?

No respondí inmediatamente. Caminé un par de pasos hacia adelante, incapaz de apartar la mirada del océano.

—Es increíble.

Eiden se había quedado unos metros detrás de nosotros hablando con uno de los empleados del complejo. Cuando terminó de darle algunas indicaciones, se acercó con las manos en los bolsillos y esa expresión tranquila que parecía acompañarlo incluso cuando todo a su alrededor resultaba extraordinario.

—¿Todo bien?

Me giré hacia él.

—¿Esto es real?

Una sonrisa apareció en sus labios.

—Hasta donde sé.

Solté una pequeña risa.

—Nunca había visto algo así.

Él observó el paisaje durante unos segundos antes de volver la mirada hacia mí.

—¿Es hermoso?

Volví la vista hacia el mar.

—Muchísimo.

Entonces, casi sin pensarlo, giré nuevamente hacia él.

—¿Tú crees que es hermoso?

Eiden permaneció en silencio durante un instante. Su mirada recorrió el horizonte y después regresó lentamente hasta encontrarse con la mía.

—Sí...

Su voz sonó más baja de lo esperado.

—Muy hermoso.

Fruncí ligeramente el ceño. Había algo en su tono que no terminaba de encajar con la pregunta que acababa de hacerle. Lo observé durante unos segundos y entonces comprendí por qué. Eiden no estaba mirando el océano. Me estaba mirando a mí. Sus ojos parecían iluminados por la luz dorada del atardecer, pero sabía que no era solamente el reflejo del sol. Había algo diferente en su expresión, algo profundo y difícil de descifrar, una intensidad que hizo que mi corazón diera un pequeño salto. Permanecimos mirándonos durante unos segundos, hasta que el sonido de un carraspeo detrás de nosotros rompió el momento.

—Bueno...

Ambos apartamos la mirada casi al mismo tiempo. Papá nos observaba con una expresión demasiado divertida.

—Creo que estoy sobrando.

—Papá...

—No he dicho nada.

—Pero lo estás pensando.

—Y con mucha claridad.

Eiden soltó una pequeña risa mientras yo negaba con la cabeza, intentando ignorar el calor que había comenzado a subir hasta mis mejillas. Papá se ajusto una mochila que llevaba y comenzó a caminar hacia el camino que conducía a las villas.

—Los veo al rato. Necesito recostarme un poco.

—¿No vas a conocer la villa?

—Mañana. Primero necesito recuperar mis fuerzas. Viajar a nuestra edad ya no es lo mismo.

Lo miré incrédula.

—Tienes cincuenta años, papá.

Se llevó una mano al pecho, fingiendo ofensa.

—Exactamente. Una edad peligrosísima.

Negué con la cabeza mientras él se alejaba entre risas. Cuando finalmente desapareció por el camino que llevaba hacia las villas, volví la mirada hacia Eiden. Él seguía observándome con una pequeña sonrisa en los labios.

—Mi padre está empezando a decir demasiadas cosas.

—Creo que se está divirtiendo.

—Demasiado.

—Probablemente llevaba mucho tiempo esperando unas vacaciones.

Sonreí.

—Eso sí es verdad.

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. La brisa volvió a mover mi cabello y llevé una mano hasta él para apartarlo de mi rostro mientras contemplaba una vez más el océano. El sonido de las olas llenaba el silencio de una manera extrañamente agradable. No había teléfonos sonando, reuniones esperando, documentos sobre un escritorio ni personas preguntándonos qué debíamos hacer después. Por primera vez en mucho tiempo, no tenía absolutamente nada que resolver.

—¿Quieres caminar? —preguntó Eiden.

Lo miré.

—¿Ahora?

—Ahora.

Una sonrisa apareció en mi rostro casi de inmediato.

—Sí.

Comenzamos a caminar por la orilla, dejando atrás poco a poco la zona de las villas. La arena estaba tibia bajo mis pies y el agua llegaba ocasionalmente hasta nuestros tobillos, refrescándolos antes de retirarse nuevamente hacia el mar. No había demasiadas personas alrededor. Algunas parejas caminaban a lo lejos y otras permanecían sentadas cerca de sus villas, pero el lugar seguía conservando una tranquilidad que hacía parecer que aquella isla nos pertenecía solamente a nosotros. Durante varios minutos hablamos de cosas completamente insignificantes: de la temperatura, del viaje, de lo diferente que era aquel paisaje respecto a nuestra ciudad y de lo mucho que papá probablemente iba a quejarse de haber tenido que levantarse temprano para tomar el vuelo. Me reí al imaginarlo y Eiden terminó riéndose conmigo.

—No puedo creer que realmente lo hayas convencido de venir —comenté.

—¿Yo?

—Sí.

—Tu padre fue quien propuso el viaje.

—Lo sé.—Lo miré de reojo.—Pero tú fuiste quien dijo que necesitábamos vacaciones.

—Creo que necesitábamos vacaciones.

—Papá también.

—Entonces todos ganamos.

Sonreí.

—Supongo que sí.

Seguimos caminando unos pasos más. El agua volvió a rozar nuestros pies y, mientras observaba las pequeñas ondas formarse sobre la arena, sentí algo diferente. La mano de Eiden buscó la mía. No fue un movimiento repentino ni decidido. Primero sus dedos rozaron los míos, apenas un contacto ligero, como si estuviera dándome la oportunidad de apartarme si no quería. No lo hice. Permanecí exactamente donde estaba y, unos segundos después, sus dedos se entrelazaron lentamente con los míos. Mi corazón comenzó a latir un poco más rápido.

No sabía por qué aquel gesto tan sencillo podía producirme semejante sensación. Habíamos estado juntos muchas veces. Habíamos hablado durante horas, compartido noches en el columpio, risas, silencios e incluso un beso. Sin embargo, caminar de aquella manera, con su mano sosteniendo la mía mientras recorríamos una playa desconocida, se sentía diferente. Más real. Más íntimo. Como si aquella pequeña acción estuviera diciendo algo que ninguno de los dos se había atrevido a expresar todavía. Volví ligeramente la cabeza para mirarlo y descubrí que Eiden ya estaba observándome.

Sonrió.

—¿Qué?

—Nada.

—Me estás mirando.

—Tú también me estás mirando.

—Es verdad.

Sonreí.

—¿Y por qué?

Su sonrisa se hizo un poco más profunda.

—Porque la vista es hermosa.

Miré hacia el océano.

—Sí. Lo es.

Pero entonces sentí que tiraba suavemente de mi mano para detenerme. Me giré hacia él, confundida, y descubrí que se había acercado un poco. El viento volvió a mover mi cabello y algunos mechones terminaron sobre mi rostro.

—Pero tú...

Su voz se volvió más baja. Su mirada permaneció fija en la mía.

—Tú lo eres más.

Sentí que el corazón me golpeaba con fuerza contra el pecho. Durante unos segundos fui incapaz de responder. Había escuchado cumplidos antes. Pero aquellas palabras se sentían diferentes. Quizá porque Eiden no parecía estar diciéndolas para conseguir algo. No había arrogancia ni intención detrás de ellas. Solo una sinceridad tranquila que consiguió dejarme completamente sin palabras.

—Eiden...

No tuve oportunidad de decir nada más. Su mano soltó la mía únicamente para acercarse lentamente a mi rostro. Sus dedos apartaron con suavidad el mechón de cabello que el viento había llevado hasta mi mejilla y permanecieron allí apenas un instante. No había prisa. No había presión. Solo aquella mirada tranquila que parecía preguntarme sin palabras si estaba segura.

Y yo lo estaba.

Eiden se inclinó lentamente hacia mí y nuestros labios se encontraron en un beso delicado, sin apresurarse y sin intentar convertir aquel momento en algo más de lo que era. Cerré los ojos y dejé que el instante simplemente ocurriera. Sentí su cercanía, la brisa cálida sobre mi piel y el sonido constante de las olas a nuestro alrededor. Por un momento no existió nada más. No existieron los recuerdos que todavía guardaba, las heridas que aún no terminaban de desaparecer ni el miedo que tantas veces había sentido al pensar en volver a querer a alguien. Solo existía aquel instante y la tranquilidad que me producía estar allí con él.

Cuando nos separamos, Eiden permaneció cerca de mí durante unos segundos. Me miró en silencio y una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Yo también sonreí, incapaz de evitarlo. No necesitábamos decir nada. Quizá porque, por primera vez, no sentía que debiéramos ponerle un nombre a lo que estaba ocurriendo. No necesitaba saber qué seríamos después de aquellas vacaciones ni hasta dónde llegarían los sentimientos que poco a poco estaban creciendo entre nosotros. Tampoco necesitaba prometerme que esta vez todo saldría bien. Había aprendido que las promesas no podían garantizar el futuro.

Lo único que podía hacer era vivir el presente.

Miré nuevamente hacia el océano y después hacia Eiden. La luz del atardecer comenzaba a desaparecer lentamente, dejando el cielo cubierto de tonos anaranjados y rosados.

—Creo que me gusta este lugar —murmuré.

Él sonrió.

—A mí también.

—Aunque creo que papá va a querer organizar algo para cada día.

—Probablemente.

—Y yo solo quiero dormir.

Eiden soltó una risa.

—Entonces tendremos que proteger tus horas de sueño.

Lo miré divertida.

—¿Tenemos?

—Por supuesto.

Negué con la cabeza, pero no pude evitar sonreír.

Y mientras retomábamos lentamente el camino hacia las villas, con nuestras manos nuevamente entrelazadas, comprendí que quizá aquellas vacaciones no habían llegado por casualidad. Tal vez necesitaba alejarme de todo lo conocido para descubrir que mi vida podía sentirse así: ligera, tranquila y llena de posibilidades.

No sabía qué iba a ocurrir cuando regresáramos a casa.

No sabía qué significaría aquel beso cuando las vacaciones terminaran y volviéramos a nuestras responsabilidades, pero, por primera vez, no tuve miedo de descubrirlo, porque aquella vez no estaba intentando olvidar a nadie.

Estaba empezando a descubrirme a mí misma en una vida que, después de mucho tiempo, volvía a sentirse completamente mía.

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Isidra Marta Sánchez Ortiz
Que cruel
Estrella Reyes Reyes
👏👏👏Gran capitulo,me facino la actitud de ella,firmesa,dignidad,orgullo,ellos tenian que sentir verguenza,y esa cucaracha,tan orgullosa y era la amante👏👏👏
Flickr Mary Soly
Más capítulos
Myriam Hernandez
Excelente
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Espero este sea nuestro próximo ser amado y protagonista, me está encantando para ella!! 😍
Flickr Mary Soly
👏Estoy esperando más cañ. Muy bonito esta para leer
🌺🌵 Monny 🌵🌺
No te creo!! Si lo sintieras no la habrías lastimado 🤬
🌺🌵 Monny 🌵🌺
Ayyy la amoooo!!! Así deberían ser muchas mujeres, salir con muchísima dignidad, si duele muchísimo, pero ante todo mucho amor propio y dignidad 👏🏻👏🏻👏🏻
Flickr Mary Soly
Más capítulos por que escriben bonito y luego no lo terminan
Crystal Suárez: Apenas empecé a publicarla ayer 😅 por eso solo tiene 8 capitulos, no te preocupes, la voy a terminar
total 1 replies
💖 la niña de tus ojos💖
bastante cruda pero por desgracia asi es la realidad cuando la costumbre se aloja en tu hogar todo cambia así que hay que sacarla a escobazos
😅😅😅😅😅
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