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Volver A Vivir No Está Mal

Volver A Vivir No Está Mal

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Venganza
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Noelia Pérez es una mujer mayor de 89 años que muere de un ataque al corazón, pero inexplicablemente despierta en otra realidad. No se ha convertido en ninguna preciosa jovencita, sigue siendo una mujer mayor, pero esta vez tiene unos 50 años, un gato tuerto, una casa desvencijada y un nieto delicado que viene a vivir por ser rechazado por su preferencia sexual. ¿Qué hará Noelia con esta nueva vida? Acompáñame y verás como solo hay que desear vivir con mucha fuerza para brillar desde la miseria más absoluta.

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Noelia

La tarde caía sobre el valle con esa lentitud propia de los lugares donde el tiempo parecía obedecer sus propias reglas. Noelia estaba sentada junto a la ventana, con una taza humeante entre las manos, cuando Amparo apareció en la puerta. La mujer permaneció unos segundos allí, observándola en silencio. Había algo extraño en hacerlo. Porque ya no miraba a Lía. O, al menos, no solamente a Lía. Desde que había conocido la verdad, desde que finalmente había comprendido que no estaba loca, que aquellas visiones de su infancia no habían sido simples fantasías y que su hada del hielo había regresado al valle en otro cuerpo, Amparo había comenzado a contemplar a Noelia de una manera diferente. Como si mirara al mismo tiempo a dos personas. La mujer que tenía delante y a la muchacha que había desaparecido tantos años atrás.

-¿Puedo entrar?

-Siempre puedes. Todos pueden. -Amparo tomó asiento frente a ella. Durante unos instantes no dijo nada.

-Tengo otra pregunta.

-Eso suponía.

-¿Por qué siempre sabes cuándo voy a preguntar algo?

-Porque llevas toda la vida haciendo preguntas con la misma cara en el valle. -Amparo soltó una pequeña carcajada.

-Entonces sí me conoces.

-Más de lo que imaginas. -el silencio que siguió fue cálido, pero también extraño. Finalmente, Amparo bajó la mirada.

-Yo siempre cargué con la culpa, sabes... -Noelia dejó la taza sobre la mesa.

-¿Qué culpa?

-La tuya. -aquellas dos palabras cambiaron el ambiente. Amparo respiró profundamente. -Era una niña. Tenía cinco años. No entendía nada, pero siempre pensé que había provocado indirectamente tu desaparición. Si yo no hubiera estado allí aquel día. Si las cosas hubieran ocurrido de otra manera.

-Amparo.

-Déjame terminar. -Noelia asintió. -Siempre pensé que tú habías muerto por mi culpa. -los ojos de Noelia se suavizaron.

-No.

-Ahora sé que no fue así. Sé que estás aquí. Sé quién eres. Sé que no estaba loca cuando hablaba de mi hada del hielo. -Noelia sonrió.

-Nunca estuviste loca.

-Pero hay algo que necesito saber. -Amparo levantó los ojos y de repente, recuperó aquella expresión curiosa que Noelia recordaba tan bien. -Ahora que sé que realmente eres tú... ¿Te ahogaste? -Noelia parpadeó.

-¿Qué?

-Quiero decir... ¿De verdad te ahogaste en el lago?

-No.

-Entonces... -Amparo se inclinó un poco hacia delante. -¿Volviste de la muerte para cobrarte alguna deuda? ¿Había algo que no te permitió trascender? -durante un segundo Noelia permaneció seria. Luego soltó una carcajada tan espontánea que tuvo que cubrirse la boca con una mano. Amparo la miró ofendida.

-¡Es una pregunta válida!

-¡Es la pregunta más Amparo que podrías haber hecho!

-Pues contéstame. -Noelia negó con la cabeza, todavía riéndose y acariciando a Capitán que protestaba por haber sido interrumpido de su sueño de belleza felina.

-No regresé para cobrarme ninguna deuda. Ni siquiera sé por qué volví aquí en primer lugar.

-Entonces, ¿qué ocurrió? -la sonrisa desapareció lentamente del rostro de Noelia.

-Lo que ocurrió fue una tragedia. -hizo una pausa. -Pero una tragedia con una cara que nadie en el pueblo llegó a conocer. -Amparo guardó silencio. Noelia miró hacia la ventana y comenzó a hablar. -Mi madre era una mujer maravillosa. Una herborista extraordinaria. Conocía cada planta del valle, cada raíz, cada remedio que podía aliviar un dolor, pero enfermó. -su voz se volvió más baja. -Cáncer. -Amparo tragó saliva. -Fue fulminante. Cuando supimos lo que tenía, ya no había prácticamente nada que hacer. -Noelia cerró los ojos. -Y mi padrastro cambió.

-¿Cambió?

-Hasta entonces había sido un hombre ejemplar. O eso creíamos, pero cuando supo que mi madre iba a morir, algo dentro de él salió a la superficie. -Noelia apretó las manos. -Comenzó a despreciarla. A ignorarla. A decirle cosas crueles. A tratarla como si fuera una carga y mientras ella agonizaba, él... -se detuvo. Amparo comprendió antes de que terminara.

-¿Tú? -Noelia asintió.

-Yo. -la palabra cayó como una piedra. -Por entonces era joven. Muy joven y bonita. Demasiado bonita para estar viviendo bajo el mismo techo que un hombre como él. -Amparo sintió un escalofrío. -Comenzó a mirarme de una manera que me aterraba. -Noelia respiró lentamente. -Nunca llegó a tocarme. Mi madre se encargó de que no ocurriera, pero no hacía falta que lo hiciera. Bastaba con aquella forma de mirarme. Con sus comentarios. Con saber qué pensaba cuando me encontraba sola en una habitación. -Amparo no dijo nada. Noelia continuó. -Y entonces apareció Germán. -en su rostro se dibujó una pequeña sonrisa. -Era un patinador profesional. Había llegado al valle con unas personas de la ciudad que habían venido a pasar una temporada con un familiar que estaba muy enfermo y se negaba a abandonar este lugar. -Amparo sonrió débilmente.

-¿Te enamoraste? -Noelia soltó una risa nostálgica.

-Perdidamente.

-Lo sabía.

-Tenía la edad perfecta para enamorarme de una ilusión. -su mirada se perdió en algún punto lejano. -Coincidimos solamente dos veces en el lago. Dos, pero para mí fueron suficientes. -recordó aquellos días. El hielo. La música. La sensación de libertad y aquel joven que parecía pertenecer a un mundo completamente distinto. -Yo patinaba y él también, pero él lo hacía profesionalmente. Para mí, bailar sobre el hielo era simplemente la única parte de mi vida en la que podía respirar. -Noelia sonrió. -Me enamoré de él porque era bueno conmigo. Porque me hablaba de la ciudad. De las competencias. De lugares que yo ni siquiera podía imaginar.

-¿Y él?

-Me apreciaba. -Amparo esperó.

-Solo eso. -Noelia se encogió de hombros.

-Antes de marcharse me dio su tarjeta. No como un enamorado. Como alguien que había visto talento en una muchacha y quería ayudarla. -Amparo comprendió.

-Te dijo que lo buscaras si algún día abandonabas el valle.

-Sí. -Noelia bajó la mirada. -Y yo me quedé. No podía irme. Mi madre me llamó dos días antes de morir. -Noelia volvió a recordar aquella conversación con una claridad que había sobrevivido incluso a dos vidas. -Me pidió que me sentara a su lado. -su voz se quebró ligeramente. -Y me dijo: "Noelia, tienes que marcharte del valle apenas yo muera y la tierra me cubra. No es seguro que te quedes aquí". -Amparo sintió un nudo en la garganta.

-¿Ella sabía?

-Lo sabía. -Noelia miró sus manos.

-Había visto cómo Víctor me miraba. Me dijo que mientras ella estuviera viva se contendría, pero cuando ella faltara... -no terminó. No era necesario. -Me dio la ubicación de unos ahorros que había escondido durante años.

-¿Y te pidió que huyeras?

-Me lo ordenó. -Noelia sonrió con tristeza. -Y yo se lo prometí. Dos días después, mi madre murió. Fue una madrugada excepcionalmente fría. El valle amaneció cubierto de hielo. El aire cortaba el aliento y el suelo estaba tan duro que resultaba casi imposible cavar una sepultura. Por eso la incineraron. Cuando terminó todo, recogí las cenizas con mis propias manos. -Amparo cerró los ojos. -Le dije a Víctor que iría al lago para esparcirlas.

-¿Y no sospechó?

-No podía. El pueblo entero estaba allí. Todos sabían que yo quería despedirme de mi madre en el lugar que ella amaba. -Noelia hizo una pausa. -Me fui con tres abrigos, las cenizas, un pico y la determinación de cumplir mi promesa. -Amparo comprendió entonces.

-El lago.

-Sí. -la mirada de Noelia se volvió distante. -La superficie estaba completamente congelada. Busqué el centro y comencé a golpear el hielo. Una vez. Otra. Otra. Hasta que conseguí abrir un agujero suficientemente grande. Me quité uno de los abrigos y lo sumergí parcialmente en el agua. -Amparo comprendió el plan.

-Querías que pareciera...

-Un accidente.

-O un suicidio.

-Exactamente. -Noelia bajó la voz. -Deposité las cenizas de mi madre en el lago. Después arrojé el pico dentro del agujero y dejé la caja fuera. -miró a Amparo. -Todo estaba preparado para que pareciera que había caído al agua.

-Y tú...

-Desaparecí. -Noelia sonrió sin alegría. -No morí, Amparo. Morí para el valle para poder vivir con dignidad. Para honrar a mi madre.

-¿Y nunca miraste atrás?

-No podía. -tomó aire. -Tenía los ahorros de mi madre. Había preparado alimentos secos desde el día anterior. Conocía caminos que casi nadie utilizaba. Me fui por ellos y no regresé jamás. -Amparo permaneció en silencio. -Encontré a Germán en la ciudad.

-¿Y te ayudó?

-Sí. -la sonrisa de Noelia fue sincera esta vez. -Me ayudó de verdad. Me consiguió trabajo como mesera. Encontré un cuarto pequeño para vivir. Trabajé. Entrené. Seguí patinando. Poco a poco construí una vida.

-¿Y Germán? -Noelia soltó una pequeña risa.

-Germán tenía prometida. -Amparo abrió mucho los ojos.

-¡No!

-Sí.

-¿Y tú?

-Yo aprendí una de las primeras grandes lecciones de mi vida. -dijo mirando hacia el exterior. -No todos los amores llegan a algo. -Amparo la observó con ternura.

-¿Nunca supo que estabas enamorada de él?

-Nunca.

-¿Y eso no te dolió?

-Muchísimo. -Noelia sonrió. -Pero también me enseñó que un amor puede ser hermoso incluso cuando no termina siendo tuyo. -hubo un largo silencio. Después Amparo preguntó.

-¿Y él se casó?

-Sí.

-¿Y tú?

-Mi vida siguió por otros caminos. También terminé casándome años después.

Amparo se quedó contemplándola. De pronto entendió algo. La muchacha que había desaparecido bajo el hielo no había sido una víctima que regresó buscando venganza. Había sido una joven aterrada que había encontrado una manera de sobrevivir y quizá esa había sido la verdadera magia. No el regreso. No el misterio. No el hielo. Sobrevivir. Cumplir una promesa. Vivir a plenitud.

-Entonces nunca estuviste muerta. -susurró Amparo.

-Para el pueblo, sí.

-¿Y para ti? -Noelia la miró directamente a los ojos.

-Para mí... aquella madrugada fría murió la muchacha que esperaba que alguien viniera a salvarla. -Amparo sintió que se le humedecían los ojos.

-¿Y nació quién? -Noelia tardó unos segundos en responder.

-Una mujer que aprendió a salvarse sola.

-Entonces mi hada del hielo nunca fue un fantasma.

-No.

-¿Qué fue? -Noelia tomó nuevamente su taza.

-Una muchacha que tuvo demasiado frío durante demasiado tiempo. -y después de una pausa, añadió. -Hasta que aprendió que incluso bajo el hielo puede existir una primavera.

La tarde había caído despacio. Desde la ventana, Amparo contemplaba las primeras sombras trepar por las laderas. Habían hablado de muchas cosas durante aquella tarde, pero había una pregunta que Amparo llevaba rato guardándose. Finalmente, se decidió.

-Noelia… ¿Puedo preguntarte algo más?

-Desde que te conozco, sé que cuando dices eso es porque llevas veinte minutos buscando la manera de preguntarlo. -Amparo soltó una pequeña risa.

-Es que no sé si es apropiado.

-Entonces probablemente sea exactamente lo que necesitas preguntar. -Amparo tomó aire.

-¿Cómo moriste? -la sonrisa de Noelia se volvió más serena. No hubo tristeza en su rostro. Solo una especie de nostalgia tranquila.

-Del corazón. -respondió. -Tenía ochenta y nueve años. Estaba en un hospital. No fue una muerte violenta ni dolorosa, al menos no como las que uno imagina cuando escucha hablar de ellas. Mi corazón simplemente decidió que ya había trabajado bastante. -Amparo bajó los ojos.

-¿Y después? -Noelia se encogió ligeramente de hombros.

-Después nada.

-¿Nada?

-Eso es lo extraño. Recuerdo estar en aquella habitación. Recuerdo la luz sobre el techo, el sonido de una máquina y el televisor. Después recuerdo una sensación muy extraña… como si me estuviera quedando dormida, pero sin sueño. No sentí que viajara a ninguna parte. No vi túneles, ni luces, ni ángeles. -hizo una pausa. -Y luego abrí los ojos con frío, en la cabaña abandonada. -Amparo la observaba sin pestañear.

-¿En el cuerpo de Lía? -Noelia asintió.

-En el cuerpo de Lía.

-¿Y sabías quién eras?

-Sí. Yo seguía siendo yo. Recordaba toda mi vida. Mi infancia, mi juventud, el valle, las personas que amé… incluso cosas que habría preferido olvidar, pero cuando miré mis manos supe que no era mi cuerpo. -Amparo permaneció en silencio unos segundos.

-¿Nunca entendiste por qué?

-No.

-¿Ni siquiera tienes una teoría? -Noelia sonrió.

-Tengo varias. Algunas son bastante absurdas.

-¿Y cuál crees que es la verdadera?

-Ninguna. -Amparo frunció el ceño.

-¿No te inquieta?

-Al principio sí. Muchísimo. Me preguntaba si aquello era un castigo, un regalo, una segunda oportunidad o simplemente algo que mi pobre cabeza de ochenta y nueve años había inventado antes de morir. -la mirada de Noelia se suavizó. -Pero después comprendí algo. Pasé toda mi vida intentando encontrar explicaciones para cosas que no tenían explicación y cuando finalmente me ocurrió algo que ni yo podía explicar, decidí dejar de pelear con ello. -Amparo la miró con ternura.

-Entonces… ¿eres feliz? -Noelia respondió sin dudar.

-Sí. -aquella sencilla palabra pareció sorprender a Amparo más que cualquier explicación sobrenatural.

-¿Así de fácil?

-No. No es fácil. Es una decisión. -Noelia acarició distraídamente la oreja de Capitán. -Morí con ochenta y nueve años. Tuve una vida completa. Amé, sufrí, me equivoqué, perdí personas, gané otras y ahora, por alguna razón que desconozco, tengo otra oportunidad. No sé cuánto durará ni por qué me tocó a mí, pero estoy aquí. Puedo caminar. Puedo respirar. Puedo volver a ver este valle. Puedo hablar contigo. -sonrió. -¿Cómo podría desperdiciar eso intentando averiguar por qué ocurrió? -Amparo sintió un nudo en la garganta, pero aún quedaba una pregunta.

-¿Y tu familia? No los chicos. La otra. -Noelia guardó silencio. -Quiero decir… -continuó Amparo con cuidado. -Si tenías ochenta y nueve años, debiste dejar hijos, nietos, quizá bisnietos. Personas que te querían. ¿No quieres saber qué fue de ellos? -por primera vez, la expresión de Noelia cambió ligeramente. No fue dolor. Fue añoranza.

-Claro que quiero saberlo. -Amparo esperó.

-Entonces, ¿por qué no buscas? -Noelia respiró profundamente antes de responder.

-Porque no sé cómo hacerlo sin destruir lo que tengo ahora. -Amparo la miró sorprendida.

-¿Cómo?

-Imagínate que descubro que mi hijo murió por un accidente. O que mis nietos no recuerdan mi nombre. Aunque probablemente ya no lo recordaban cuando estaba viva. ¿Qué podría hacer yo? Presentarme ante ellos y decirles. "Hola, soy yo, la que murió, pero ahora tengo cincuenta años y estoy dentro de otro cuerpo." Pensarán dos cosas o que estoy loca o que están siendo perseguidos por un fantasma vengativo. -Amparo dejó escapar una pequeña risa entre triste y divertida.

-Visto así…

-Y tampoco quiero convertir mi nueva vida en una persecución desesperada por la vida que dejé atrás. -Noelia miró hacia la ventana. -Si Dios permitió que ocurriera esto, también debe saber por qué y si quiere que vuelva a saber de mi familia, de alguna manera terminaré sabiéndolo. -Amparo permaneció callada.

-No suena a resignación —dijo finalmente. Noelia negó suavemente con la cabeza.

-No lo es. Es confianza. -Amparo sonrió.

-¿Confianza en Dios?

-En Dios, en la vida y un poquito también en el destino.

-¿Y si nunca descubres qué pasó con ellos? -Noelia bajó la mirada hacia sus manos jóvenes, aquellas manos que todavía le resultaban extrañas después de tanto tiempo.

-Entonces agradeceré haberlos tenido en mi primera vida. -alzó los ojos hacia Amparo. -No todo lo que amamos está destinado a acompañarnos para siempre. Algunas personas forman parte de nosotros aunque después tengamos que aprender a vivir sin ellas. -Amparo sintió que aquella respuesta le dolía de una manera inesperada.

-Eres muy distinta de la Noelia que yo recordaba.

-Ochenta y nueve años dejan algunas enseñanzas.

-Y ahora tienes cincuenta.

-Lo sé.

-¿No te parece extraño? -Noelia soltó una carcajada suave.

-Muchísimo.

Amparo rio también y durante unos segundos, la conversación dejó de parecer imposible. Dos mujeres sentadas frente a frente, hablando de la muerte como quien habla de un viaje extraño. Una intentando comprender. La otra aceptando que quizá algunas respuestas no estaban hechas para ser encontradas. Afuera, el valle comenzaba a cubrirse de sombras. Noelia contempló el paisaje y sonrió. Había muerto una vez y sin saber por qué, la vida le había abierto nuevamente la puerta.

Por ahora, eso le bastaba.

-Quédate. Es tarde para bajar. Los chicos se quedan hoy con los Santos.

-Está bien.

-Vamos a preparar algo de comer. -y juntas se fueron a la cocina.

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Elisa Patico
aaaaaa por que Megan es tan comprensiva 😭 quiero no quererla y le guardo un poco de resentimiento porque yo quería un Andrés x Lian, osea yo sé que no es su culpa y no ha hecho nada malo, pero aaaaaaaaa no lo puedo evitar. Sé que ella no se metió entre ellos dos ni nada, pero aaaaaaaaaaaaa, es tan confuso lo que siento, culpo a la autora 😖
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣Culpa aceptada, pero me conoces todos mis finales son felices.🤷
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Elisa Patico
ya lo ves, la vida es así, tu te vas y yo me quedo aquí 🎶😭
Yinet Leonor: Así es. Todas las despedidas duelen.
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Elisa Patico
es que por queeeeee 😞 si se por que pero por queeeeee 😭
Yinet Leonor: Veremos cuánto crece este chico.😊
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Warriorgame
Es por esto que debía aceptar voluntariamente en vez de lo que pasó. No cualquiera soporta eso.
Yinet Leonor: Así es. Ser atleta de alto rendimiento conlleva sacrificios a niveles que los espectadores nunca ven.🤷
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Warriorgame
La verdad, debieron preguntarle primero.
Yinet Leonor: Sí, por suerte a Lían le gusta lo suficientemente como para no resentir esa decisión de los adultos 😊
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Elisa Patico
Cada vez que leo sobre Andrés, me duele un poquito. Gracias a Dios nunca me ha pasado lo de él, de amar a alguien en silencio, desde la distancia y ver cómo es feliz con alguien más, pero si he tenido desamores y si eso ya duele, no me imagino lo que vive él. Ojalá pueda encontrar a alguien que lo ame de la misma manera, con quién no se tenga que esconder y que lo acepte tal y como es ❤️ de pronto en la universidad?
Yinet Leonor: Paciencia 🤣🤣🤣🤣🤣
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Marita Peña
YA LO ENTENDERAN
Yinet Leonor: Claro que sí. Cuando crezcan.
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Marita Peña
EXACTO SON AMORES DIFERENTES
Yinet Leonor: Exactamente y el corazón tiene capacidad ilimitada para amar.
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Marita Peña
ES COMPLEJO SON ADOLESCENTES Y ESTAN CELOSOS HASTA CAPITAN ESTA CELOSO
Yinet Leonor: Así es, los dos han sufrido traumas y ven en Noelia su personas segura.😊
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Marita Peña
CAPITAN ES BRAVO 🤣🤣🤣
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣Sí y muy territorial🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Ya dijo que no lo hará. No parece que tenga malas intenciones.
Yinet Leonor: A esa edad la seguridad es muy importante. Naturalmente los temores salen a flor de piel.🤷
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Elisa Patico
son cosas que van a ir comprendiendo con el tiempo, a medida que crecen y van madurando
Yinet Leonor: Claro.🤷
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Elisa Patico
jajajajaja vaya forma de romper el hielo
Yinet Leonor: Es un hombre con sentido del humor 🤣🤣🤣
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Aniramairos
Es increíble que muchos piensen (no solo los adolescentes), que si ya pasas de cierta edad no puedes amar, tener emociones o lo peor, tener relaciones sexuales, lo que yo puedo decirle a las personas que piensan así es que se ocupen de sus vidas y dejen ser feliz a los demás 🤭.
Yinet Leonor: Exactamente porque el amor no tiene edad 😊
total 1 replies
Aniramairos
En las cosas del amor es normal sentir nervios y mariposas en el estómago, sin importar la edad que tengas 🤭.
Yinet Leonor: Así mismo 😊
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Elisa Patico
pequeños bribones 🤣 y que harán cuando se vayan a la universidad? o formen su propia familia? 🤣 ella más que nadie tiene derecho a volver a darse un chance en el amor, ustedes no siempre van a estar ahí, tarde o temprano se irán y haran su propia vida
Yinet Leonor: Totalmente de acuerdo, pero quién se lo explica a dos adolescentes inseguros 🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Espero que no busquen enfermarse intencionalmente pensando en que pueden tomar medicinas y que sólo sea una frase romántica.
Yinet Leonor: No, claro que no piensa en enfermar. Solo quiere dejar claro sin romanticismo que estar a su lado implica apreciar cada instante de la vida más allá del pensamiento convencional.
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Elisa Patico
para que periódico 🤣 para que redes sociales 🤣 si te puedes enterar más rápido con Amparo
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣 Así mismo. Tiene alma de periodista 🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Pues con cincuenta ya no es tan joven. Si quiere iniciar algo, que no se demore.
Yinet Leonor: No al contrario con esa edad se valoran las cosas importantes y la prisa se destierra de la lógica.🤷
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Elisa Patico
siempre, sin importar la edad, deberías buscar a alguien con quien compartir la vida, cualquiera te la puede cambiar, pero no cualquiera esta dispuesto a caminar a contigo a tu lado
Yinet Leonor: Así es y un poco de soledad no hace mal, pero mucha nos mata el alma
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