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El Señor Del Amor

El Señor Del Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Mafia
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Ysaura Reyes

Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.

NovelToon tiene autorización de Ysaura Reyes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Dónde estás hermana?

La noche promete ser larga y las pesadillas de Louis no dan oportunidad para el descanso. Sumergido en sus constantes recuerdos que ahora son sus pesadillas Louis suda frío en la cama que le prometía descanso.

Sueños

La puerta se cerró detrás de Louis. Corría, no sabía exactamente hacia dónde. Solo sabía que necesitaba encontrar a alguien, alguien que pudiera ayudar a su madre. Sus pequeños pies descalzos golpeaban el pavimento mojado mientras atravesaba la calle bajo la lluvia. Apenas podía ver por las lágrimas que se mezclaban con el agua que le caía sobre el rostro.

Louis: ¡Ayuda! alguien por favor.

Su voz se perdió entre el ruido de la tormenta. Pero eso no lo detenía, sabía que era una obligación encontrar a alguien que lo ayudará con su madre.

Louis: ¡Por favor! ¡Alguien que me ayude!

Había dejado a su madre en casa, herida, sangrando y respirando con dificultad... Antes de salir, ella apenas había podido hablar.

Madre: Louis...

Él se había arrodillado frente a ella para ver su estado y amago con salir de la casa en busca de ayuda para curar su heridas, pero ella había intentado detenerlo cuando

Louis: Mamá, voy a buscar ayuda, necesitas un médico.

Madre: No. Es peligroso estar allí afuera, te llevarán igual que a ella.

Louis: No madre, te prometo que voy a volver.

Madre: Por favor, Louis...

Louis: ¡Voy a volver!

Y había salido. Ahora corría desesperadamente. No sabía cuánto tiempo llevaba buscando. Hasta que finalmente vio luces en una casa a diez metros de distancia. Un hombre que podía ayudarlo. Louis golpeó con todas sus fuerzas.

Louis: Señor, ¡Por favor!

Señor: ¿Qué sucede?

Louis apenas podía respirar, entonces el señor se arrodilló para dedicarle toda su atención al pequeño que andaba descalzo por todo el pueblo.

Louis: Mi mamá está herida, por favor ayúdame.

Señor: ¿Dónde está?

Louis: En casa, no quería que yo saliera. Se llevaron a mi hermana gemela, nose donde está.

Señor: Tranquilo niño, tú madre ¿Está herida?

Louis: Si señor. ¡Está sangrando!

El hombre tomó su abrigo.

Señor: Vamos niño, llévame con ella.

Cuando Louis regresó a casa, la lluvia seguía cayendo, pero algo había cambiado, la puerta estaba abierta. Louis se detuvo.

Louis: ¿Mamá? llegué con ayuda.

No hubo respuesta, entró, silencio extraño. Caminó rápidamente hasta la habitación y entonces la vio. Estaba tirada en el suelo completamente inmóvil.

Louis: ¡Mamá, mamá!

La tocó, su piel estaba fría. La sacudió suavemente.

—Mamá, despierta. !Mamá!

El hombre que lo había acompañado entró detrás de él y cuando observo a la madre de Louis se quedó inmóvil. Louis lo miró.

Louis: Señor por favor, ¡haga algo!

El hombre no respondió. Entonces la voz de Louis se quebró.

Louis: ¡Dijiste que podías ayudarla!

El hombre se arrodilló junto al cuerpo. Pero después de unos segundos negó lentamente con la cabeza. Louis lo entendió.

Louis: No, por favor, no.

Señor: Lo siento.

El niño se abrazó al cuerpo de su madre.

Louis: Le juro que ella estaba viva cuando me fui. Me dijo que no me fuera...

El hombre intentó acercarse pero Louis retrocedió. Las lágrimas comenzaron a caerle por el rostro.

Louis: ¡No la toques! Yo iba a traer ayuda. Yo, yo, iba a salvarla.

Y entonces recordó algo. Algo que había estado intentando olvidar "Su hermana gemela". Había salido aquella tarde con su madre. Su madre había regresado sola y herida.

Louis miró hacia la puerta.

Louis: Oiga señor, ¿Dónde está ella? ¿Dónde está mi hermana?

El hombre lo miró con confusión.

Señor: ¿Tu hermana?

Louis: Ella había salido con mamá, pero ella no volvió...

Esa noche, Louis perdió a su madre. Pero también comprendió que alguien había perdido a su hermana antes que él y esa fue la pregunta que permaneció durante los siguientes dieciocho años: ¿Dónde estaba ella?

Días después, los Lanteri aparecieron en su vida. No llegaron para reemplazar a su madre.

Llegaron porque había quedado un niño solo. Un niño que no dejaba de preguntar por una hermana que nadie podía encontrar y mientras crecía dentro de aquella nueva familia, Louis jamás olvidó aquella noche: la sangre, la puerta abierta, las últimas palabras de su madre y sobre todo, nunca olvidó que cuando su madre salió de la casa, su hermana todavía existía... Por tal razón, dieciocho años después, seguía buscando. No a su madre, a ella, a esa niña que desapareció aquella tarde y nadie sabía qué le pasó. A la hermana gemela que, en algún lugar del mundo, quizá llevaba dieciocho años preguntándose exactamente lo mismo ¿Dónde está mi hermano?

Louis despertó espantado, pronunciando su nombre [Lisa]... Se levantó, tomo agua y se quedó con los pies suspendidos en la cama, solo quedan intentar recuperar el aliento, es lo único que queda por el momento.

Selene se despertó y vio a Louis mirando por la ventana, el día daba señales de que abría tormenta, las nubes grises cubrían el cielo sin importar quien sería el desafortunado que no llevaría paraguas ese día a su trabajo o el vendedor ambulante que necesitaba de un día cálido para poder vender. Selene rodeó la espalda de Louis con sus manos y solo las detuvo cuando logro tocar su abdomen. Louis siempre se mantenía en buena forma, era indispensable para él mantenerse en un pensó saludable y tener un físico codiciado. Aunque Selene creía que solo ella lo podía ver y disfrutar, pero no hay más ciego que aquel que no quiere ver. Siendo amigo de Alexandre Viale, no se podía esperar que esas noches de locura terminaran con Louis tomando solo agua y mirando a las mujeres como parientes que nunca conoció.

La lluvia había convertido las calles de Monte Carlo en un espejo. Los transeúntes mostraban su euforia por llegar a un lugar donde no hubiera humedad y frio... Louis salió del edificio ajustándose el abrigo mientras la tormenta golpeaba con fuerza los ventanales. Su conductor esperaba unos metros más adelante, junto al único automóvil estacionado frente a la entrada. Abrió su paraguas y se dispuso a caminar hacia el coche, pero entonces la vio.

Una mujer permanecía bajo el pequeño techo de la entrada, mirando hacia la calle. Parecía esperar un vehículo que no llegaba. El viento levantó algunos mechones de su cabello y, por un instante, ella quedó completamente expuesta a la lluvia. Louis se detuvo, no porque la conociera o porque hubiera algo particularmente extraordinario en ella. Simplemente entendió que podía necesitar ayuda.

Chófer: Señor Lanteri, El auto está listo.

Louis miró el automóvil y después a la desconocida. Cerró el paraguas ligeramente hacia un lado y caminó hasta ella.

Louis: Espere. Señorita ¿Necesita que la lleve?

La mujer levantó la mirada y sus ojos se encontraron por primera vez. Algo en aquella mirada causó una entraña sensación en él, pero no sabía que era.

Louis: No quiero molestar.

Vittoria: No lo hace.

Louis: Bueno, solo hay un paraguas y un auto. Supongo que podemos compartir ambos.

Vittoria: Entiendo, le agradezco.

Caminaron juntos bajo el mismo paraguas.

La lluvia golpeaba la tela con tanta fuerza que apenas podían escucharse. Cuando llegaron al automóvil, Louis abrió la puerta para ella.

Louis: Después de usted.

Vittoria: Gracias, es usted muy amable.

Ella entró, Louis la siguió y cerró la puerta.

Durante unos segundos, ninguno habló. Él la miró de reojo, no sabía quién era, dónde venía o lo que hacía en Monte Carlo. Solo sabía que acababa de compartir un paraguas con una desconocida muy hermosa.

Louis: Por cierto, soy Louis. Disculpe mis modales.

Vittoria: Descuide, el mal clima puede hacer eso. Mi nombre es Vittoria.

Louis: Es un placer.

Louis volvió la mirada hacia la ventana. No tenía idea de que aquel nombre estaba a punto de convertirse en uno de los más importantes dentro de su mundo.

1
Ester Bacigaluppi
buenísima
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