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Al límite

Al límite

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Traiciones y engaños / Donde hubo fuego cenizas quedan / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:26.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Moena Elsa

Valeria Wiranata creía saberlo todo sobre su vida: un matrimonio estable, un hogar donde creció, una familia que la aceptó. Pero la noche de Año Nuevo, todo se derrumba cuando descubre a su esposo Adrián en la cama con su propia hermanastra, Ámbar.

Divorciada y despojada de todo, Valeria se enfrenta a una verdad todavía más devastadora: la familia que la crió jamás la quiso. Roberto Kusuma, el hombre al que llamó padre durante años, solo la acogió por interés. Patricia, su madrastra, la trató como sirvienta. Y Ámbar, la hija consentida, le robó al marido sin remordimiento alguno.

Cuando la vida de Valeria parece tocar fondo, aparece Dominic Alexander: el CEO más temido del mundo empresarial, frío como un témpano ante todos... excepto ante ella. Dominic no solo le ofrece un puesto como directora de una empresa recién adquirida, sino que empieza a desmantelar, una por una, las vidas de quienes la lastimaron.

Pero Dominic guarda un secreto: conoce a Valeria desde la infancia. Y sabe algo sobre su verdadero origen que cambiará para siempre el tablero de poder.

Detrás de cada movimiento corporativo hay una jugada personal. Detrás de cada acto de venganza, un acto de amor. Y detrás de la mujer que todos subestimaron, se esconde la heredera de una de las fortunas más grandes del país.

NovelToon tiene autorización de Moena Elsa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El martillo del juez (2)

Valeria esperaba con el aliento contenido el momento en que leyeran la sentencia.

Quería ser libre y empezar una vida nueva, sin volver la vista atrás.

—¡Esperen! —Ámbar se puso de pie.

—Señora, no puede interrumpir la audiencia —advirtió el juez.

—Traigo una prueba nueva y contundente —explicó Ámbar.

—La entrega de pruebas debió realizarse con mucha anterioridad, señora —señaló el presidente del tribunal.

—Pero esta evidencia la obtuvimos hace muy poco, señor juez —insistió Ámbar.

El abogado de Adrián tomó algo de las manos de Ámbar y lo entregó al juez presidente.

Tania, como abogada de Valeria, fue llamada a revisar la nueva evidencia.

Como se atrevan a jugar sucio..., pensó Valeria, arqueando una ceja.

Tania regresó a su lado.

—Quieren mostrar imágenes tuyas con tu jefe —le susurró.

—¿Para darle la vuelta a los hechos? —respondió Valeria.

—Exacto —dijo Tania con calma.

Valeria iba a quedar como la culpable esta vez.

Adrián se sentó más erguido, lleno de confianza.

—¿Qué hacemos, Tania? —susurró Valeria.

Tania sonrió y se puso de pie.

—Su señoría, en vista de la prueba presentada, solicito autorización para llamar a un testigo que puede esclarecer los hechos. Casualmente, el testigo estuvo presente en el lugar de los hechos —declaró Tania con seriedad.

—Protesto, su señoría. El video presentado habla por sí solo —objetó el abogado contrario.

—Disponemos de la versión completa, su señoría. El video fue recortado deliberadamente para seleccionar solo los fragmentos que favorecen a la parte contraria —argumentó Tania.

—Aceptado. Que pase el testigo de la abogada Tania —ordenó el juez.

La puerta de la sala se abrió y Bruno entró caminando directo a la silla de testigos.

Bruno respondió a todas las preguntas, tanto de Tania como del abogado contrario.

La grabación completa fue entregada al tribunal.

Terminado su testimonio, Bruno pasó a sentarse entre el público.

Valeria le hizo un gesto de agradecimiento con la cabeza.

La arrogancia de Adrián se desinfló. Con el testimonio de Bruno, la acusación de infidelidad contra Valeria quedó desmentida.

El juez decretó un receso breve para deliberar.

Valeria soltó un largo suspiro.

Bruno se acercó a Tania, que estaba organizando sus documentos.

—¿Vino sola? —la saludó.

—¿Dónde está tu jefe del demonio? —Tania recorrió la sala con la mirada buscando a Dominic. Bruno se rio con ganas; conocía a la abogada desde hacía mucho.

—Con permiso, voy al baño —dijo Valeria, alejándose de los dos.

—¿Desde cuándo tu jefe se preocupa por una mujer? ¿Ya tiene la bendición de esos padres tan exigentes? —preguntó Tania.

—Y encima se tomó la molestia de llamarme en persona —añadió.

—Mi jefe está desesperado por casarse —Bruno soltó una risita al imaginarse a su gélido jefe enamorado.

Tania también se rio.

—Dile a tu jefe que yo solo acepto bonificaciones en efectivo —dijo Tania.

—Ay, pero si usted también es interesada. Con lo rico que es su esposo —bromeó Bruno.

Tania le dio un codazo juguetón justo cuando Valeria volvía a sentarse a su lado.

* * *

Todos ocuparon sus asientos cuando el juez presidente regresó a la sala.

Con los nervios a flor de piel, Valeria esperaba el momento.

No solo ella; Adrián también.

Considerando las pruebas y los testimonios, el tribunal concedió la demanda de divorcio de Valeria. La casa y el terreno quedaron a su nombre. Los bienes muebles se repartieron por partes iguales entre Adrián y Valeria.

Adrián se levantó de golpe, incapaz de aceptar el fallo. Le parecía parcial. Iba a apelar.

Del lado de Valeria, un suspiro de alivio.

—Gracias, Tania. Gracias por toda tu ayuda —dijo Valeria con sinceridad.

—De nada —le estrechó la mano.

—Cuando tengas tiempo, trae a tu jefe. Salgamos juntos —propuso Tania antes de levantarse.

Valeria se quedó pasmada. No imaginaba que una abogada tan célebre la invitara a salir.

—Cl... Claro —respondió con nerviosismo.

—Relájate. Y no me llames "señora". Dime Tania, o mejor, dime "Tani" —le pidió.

—Está bien, Tani —Valeria sonrió.

Tania se fue.

Y Adrián junto con sus aliados volvieron a acercarse. Aunque Bruno seguía de pie a poca distancia.

—¿Contenta? —le espetó Patricia.

Valeria sonrió de oreja a oreja.

—Malagradecida —Roberto se acercó con la mano levantada, listo para abofetear a su hija.

Valeria le detuvo la mano con firmeza.

—Gracias, papá —dijo con ironía.

—Ah, y señor Adrián, espero que mañana temprano la casa esté desocupada —le informó Valeria.

—¿Qué? —esta vez Ámbar fue la indignada.

—Recuerda que estoy embarazada. ¿Cómo puedes ser tan cruel? —protestó Ámbar.

—Ni se te ocurra ser la señora de mi casa —sentenció Valeria.

Ámbar golpeó el suelo con el tacón, furiosa.

—Adrián, ¿cómo dejaste que ella se quedara con tu casa? —reclamó Ámbar.

—Tranquila. Esto no es definitivo. Voy a apelar —aseguró Adrián.

A Valeria le daba igual. Lo importante era que en ese momento ya era libre y había obtenido lo que le correspondía.

Si Adrián seguía complicando las cosas después, ya encontraría la solución cuando llegara el momento.

Valeria se marchó acompañada por Bruno.

En el estacionamiento, Laura la esperaba con un ramo de lirios, sus flores favoritas.

—Gracias —Valeria lo recibió.

—Es hora de celebrar tu libertad, amiga —Laura la abrazó por los hombros. Valeria se rio. Laura era ahora su única familia.

—Dale —aceptó Valeria.

—Espera, espera... Estamos en horario laboral. Solo pedí permiso para el juicio de la mañana —aclaró Valeria.

—Tranquila, hoy no hay mucho trabajo. El jefe nos dio la tarde libre —Laura irradiaba alegría. Estaba feliz de que su amiga se hubiera librado de ese hombre.

—¿En serio? —Valeria se extrañó.

—No le des vueltas. Tómalo como un regalo del jefe después de un mes de horas extras —dijo Laura.

—Perfecto, ¡vámonos! —dijo Valeria con entusiasmo.

Los momentos excepcionales hay que aprovecharlos al máximo.

—Yo también voy —se apuntó Bruno.

—¡No! Esto es cosa de chicas —Valeria y Laura lo rechazaron al unísono, dejando a Bruno rascándose la cabeza.

—Está bien. Diviértanse. Pero no me culpen si el jefe de pronto ordena horas extras —dijo Bruno mientras subía al auto estacionado junto al de Valeria.

—Que se atreva —gruñó Laura.

—¿Tú le plantas cara al jefe? —Valeria la miró escéptica.

—No —admitió Laura. Y las dos se echaron a reír.

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