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Los Gemelos de Mi Ex

Los Gemelos de Mi Ex

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Hijo/a genio / La mimada del jefe / Amante arrepentido
Popularitas:114.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Ximena firmó el divorcio sin decirle a Gael que estaba embarazada.

Se fue de Ciudad de México, cambió de vida y crió sola a sus gemelos.

Cuatro años después, vuelve. Gael la reconoce de inmediato, pero lo que no espera es ver a dos niños con sus mismos ojos.

Ahora él quiere recuperar a la mujer que dejó ir.

Y también la verdad que ella le ocultó.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Capítulo 22

—Te juro que ya iba a hacerles una llave —dijo Paula, tomando un taco.

Mateo soltó una risa baja.

—Entonces arruiné tu momento de gloria.

—Un poco. Pero hoy traigo vestido, así que te lo voy a perdonar.

Comieron despacio. Paula descubrió que Mateo no era serio por arrogante, sino por costumbre. Venía de una ciudad pequeña, había estudiado con beca, llevaba años trabajando sin hacer ruido y ya había comprado un departamento en Ciudad de México.

No era heredero de nadie.

Se había hecho solo.

Eso a Paula le gustó más de lo que esperaba.

Cuando pidieron la cuenta, la señora del puesto dijo:

—Ya pagó tu novia, joven.

Mateo se quedó tieso.

Paula fingió no haber oído, pero se le escapó una sonrisa.

—Es tarde —dijo él, todavía con las orejas rojas—. Te llevo.

—Pido taxi. Mañana trabajas temprano.

No quería que viera la residencia Alcázar todavía. No así. No antes de saber qué estaba pasando entre ellos.

Mateo abrió WhatsApp.

—Entonces agrégame. Cuando llegues me avisas.

—Va. Y si quieres café, ya puedes pedírmelo por aquí.

Al día siguiente, Ximena llegó antes a la cafetería y encontró a Paula en el patio, escribiendo en el celular con una sonrisa que no cabía en la cara.

—¿Con quién hablas?

—Con un cliente.

—Ajá.

Paula guardó el celular demasiado rápido.

—No empieces, Xime.

Ximena no insistió. Entró a la cocina, ayudó con la comida y después se quedó tomando té con Paula bajo el sonido de la lluvia.

—Hay algo que quiero pedirte —dijo Paula.

—Dime.

—No le digas a Mateo que soy Alcázar.

Ximena la miró.

—¿Están saliendo?

—No. O sea... hablamos. A veces.

—Paula.

—No quiero que se espante. Si sabe de entrada quién es mi familia, va a poner distancia.

Ximena entendió.

—No diré nada.

Mateo apareció minutos después con paraguas negro y lentes empañados por la lluvia.

—Señorita Salcedo. Paula.

—¿Viniste por café con este aguacero? —preguntó Ximena.

—Estaba cerca.

Paula fue a prepararle su café. Ximena los observó con una calma divertida. Aquellos dos estaban jugando a que no pasaba nada, pero todo les salía por los ojos.

Entonces entró Valeria Núñez, secretaria de Mateo.

—Licenciado Herrera, qué casualidad. Vine por el pastel de crema que me recomendó.

La mano de Paula se tensó sobre el vaso.

Valeria compró un pastel. Mateo salió con ella rumbo al corporativo.

Paula no levantó la mirada.

Ximena pidió varias bebidas y pasteles para llevar.

—Para la oficina —dijo—. A veces una jefa invita algo y no significa nada.

Paula entendió el mensaje, pero el orgullo le ganó.

Cuando Mateo volvió a su oficina, dedujo lo peor: Paula estaba molesta porque él nunca había pagado los pasteles que ella le ponía de regalo.

Le transfirió seiscientos pesos.

Paula vio la notificación y casi aventó el celular.

Lo bloqueó.

Mateo pasó la tarde mirando la pantalla. Cuando el mensaje le regresó con un signo rojo, se levantó como si la silla quemara.

Fue a la cafetería sin paraguas.

Paula lo vio empapado.

—¿Qué haces así?

—Tenía que hablar contigo.

Ella lo metió al local, le dio una secadora y lo sentó frente a ella en un restaurante cercano.

—Perdón —dijo Mateo.

—¿Por transferirme dinero?

—Por no entender que esos pasteles eran un detalle. Y por darle a Valeria los de crema. Soy alérgico a los lácteos, pero debí decírtelo.

Paula se quedó callada.

—¿Eres alérgico?

—Sí.

—Entonces dime esas cosas, Mateo.

—Te las voy a decir. Todas.

Paula bajó la mirada.

Ella también tenía una cosa grande que decirle. Pero esa noche no pudo.

Comieron. Luego caminaron bajo la misma sombrilla hasta el coche de Paula.

—Mañana te veo —dijo ella.

—Mañana.

Cuando la camioneta blanca se perdió en la lluvia, Mateo sonrió solo.

Ya no podía engañarse.

Le gustaba Paula Alcázar.

Y le gustaba mucho.

Paula, dentro del coche, tampoco puso música. Manejó con la sonrisa tonta de quien acaba de perdonar algo y aun así quiere seguir enojada un rato para no verse tan fácil.

Al llegar a casa, Claudia le preguntó por qué venía tan mojada.

—Llovió —contestó Paula.

—Eso ya lo vi. ¿Y la sonrisa?

—También llovió.

Claudia no entendió. Paula subió a su cuarto antes de que su madre pudiera seguir preguntando.

En su habitación, dejó el paraguas a secar junto a la puerta y se tiró sobre la cama sin quitarse los zapatos. Abrió WhatsApp. Mateo ya le había escrito.

“¿Llegaste bien?”

Paula sonrió como tonta.

“Sí. Gracias por hoy.”

La respuesta llegó enseguida.

“Gracias por invitar la cena. La próxima pago yo.”

Paula leyó “la próxima” tres veces.

No respondió de inmediato. Dejó el celular boca abajo, se levantó por agua, regresó, volvió a tomarlo. La palabra seguía ahí, sencilla y peligrosa.

“La próxima.”

Claudia la vio desde la puerta de la cocina.

—¿Quién te tiene sonriendo así?

Paula se sobresaltó.

—Nadie.

—Ese nadie escribe bonito.

—Mamá.

Claudia no se acercó más. Solo levantó las manos, como quien no va a meterse aunque claramente ya se metió.

—Está bien. Solo te recuerdo que, si vas a salir con alguien, no empieces escondiéndote de ti misma.

Paula miró otra vez el mensaje. Pensó en la forma en que Mateo se había plantado frente a esos hombres sin hacerse el héroe, en cómo después le compró tacos aunque él también estaba nervioso. No sabía si eso era una historia. Todavía no.

Pero contestó:

“Va. Pero yo escojo el lugar.”

Mateo respondió casi al instante:

“Trato.”

Paula dejó el celular contra el pecho. Por primera vez en mucho tiempo, algo suyo no parecía armado por su apellido ni por la familia. Algo pequeño. Algo que apenas empezaba.

1
Mildred Maiz
perdón pero ya da fastidio siempre lo mismo con jimena y galletas no se cuantos capitulos cambia es el dia no la historia
Tere Jimenez
muy interesante gracias por compartir ojalá y nos regales el final
Tere Jimenez
muy interesante la novela gracias
Andrea Pupo
porque no le dice que le llevo el anillo de casada que supuestamente el se olvidó
Andrea Pupo
esa cosa de no querer parecer me da bronca
Andrea Pupo
ok no es por defenderlo pero tampoco sabía cómo iba a preguntar todo muy raro
Gladis Erazo
van a abri los siguientes capitulos x favor
Gladis Erazo
van a abri los siguientes capitulos x favor
Gladis Erazo
y siguen con comentarios
Gladis Erazo
Gracias pero no volveré a leer sus novelas xq no dejan q uno termine de leer y x ultimo uno hace el comentario
Gladis Erazo
no me gusta q cada rato interrum
Gladis Erazo
me parecio hermosa la historia
Jos Qui
más capítulos porfavor ahorita
Gladis Erazo
si van a abrirlos siguientes caputulos
Gladis Erazo
q sigaaaaa
Gladis Erazo
quiero el final de la historia... Gracias
Gladis Erazo
x favor q continue la historia
Gladis Erazo
con interrupciones no vuelvo a leer mas
Gladis Erazo
no mas, dejeb leer en paz por favor
Gladis Erazo
muy buena por favor no vuelvan a interrumpir
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