VOLÚMEN 2 LEER PRIMERO EL VOLUMEN 1
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VOLUMEN 2 — CAPÍTULO 21
El gigantesco zorro salió disparado por la nieve como una flecha rosada.
—¡Waaaaah!
El viento golpeó mi rostro.
La nieve se levantó detrás de nosotros.
Umiel corría entre montañas, saltando enormes distancias con una facilidad absurda.
Yo me aferré a su pelaje mientras reía.
No podía evitarlo.
Era demasiado divertido.
—¡Más rápido!
—¿Más rápido?
—¡Sí!
—Luego no te quejes.
Y aceleró todavía más.
—¡AAAAAH!
Mi risa resonó por todo el valle nevado.
Las montañas pasaban a toda velocidad a nuestro alrededor.
Saltamos barrancos.
Atravesamos bosques cubiertos de nieve.
Corrimos sobre lagos congelados.
Por primera vez en mucho tiempo olvidé completamente mis preocupaciones.
Olvidé el Reino Marino.
Olvidé a Seiren Scarlet.
Olvidé mis lágrimas.
Solo existían la nieve, el viento y aquella extraña libertad.
......................
Umiel escuchó la risa de Nerissa detrás de él.
Y algo cálido apareció en su pecho.
Qué escandalosa es...
Pensó.
Pero la sonrisa que apareció en su rostro decía otra cosa.
......................
Después de casi una hora recorriendo las montañas, finalmente disminuyó la velocidad.
Yo seguía sonriendo.
Mis mejillas estaban rojas por el frío.
Y mis ojos brillaban de emoción.
—Umiel.
—¿Qué?
Me incliné un poco hacia adelante.
—Este ha sido el mejor día de mi vida.
El enorme zorro se quedó inmóvil.
Por un instante incluso dejó de caminar.
Yo sonreí sinceramente.
—Gracias.
Y antes de pensarlo demasiado...
Le di un beso sobre la cabeza.
MUACK
......................
El mundo se detuvo.
Completamente.
Umiel se congeló.
Literalmente.
Sus ojos rosados se abrieron de golpe.
Las siete colas quedaron rígidas.
Su cerebro dejó de funcionar.
¿...Eh?
¿Acaba de...?
¿Me besó?
¿ME BESÓ?
......................
El enorme zorro se detuvo tan bruscamente que yo salí disparada hacia adelante.
—¿Eh?
—¡¿Nerissa?!
Salí volando por el aire.
Giré varias veces.
Pero después de tantos meses entrenando con Azariel, aquello no era nada.
Aterricé elegantemente sobre la nieve.
O al menos esa era la idea.
Porque justo cuando toqué el suelo, una enorme cantidad de nieve cayó desde un árbol cercano directamente sobre mi cabeza.
—...
Quedé enterrada hasta el cuello.
El silencio reinó durante unos segundos.
Luego hice un pequeño puchero.
—No es justo...
Umiel todavía estaba procesando el beso.
—Yo...
—Toma esto.
Una bola de nieve impactó directamente contra su hocico.
PAF.
El enorme zorro parpadeó.
Luego bajó lentamente la mirada hacia mí.
Yo tenía otra bola preparada.
—Te lo mereces.
—¿Ah sí?
—Sí. Por tu culpa me cayó nieve.
Otra bola de nieve salió volando.
Esta vez Umiel la esquivó.
Luego movió una de sus enormes colas.
Y una montaña de nieve aterrizó sobre mí.
—¡AHHH!
—¡Umiel!
—Fue un accidente.
—¡Mentiroso!
—no tengo idea de qué hablas. —Se hace el tonto.
— No te hagas el tonto.
—¡Eso fue a propósito!
Yo agarré nieve.
Él también.
......................
Y pocos segundos después ambos estaban lanzándose nieve como dos niños.
Sin importar quién acertaba.
Sin importar quién ganaba.
Simplemente riendo.
Riéndose por absolutamente nada.
Mientras la nieve caía lentamente alrededor de ellos, Nerissa y Umiel olvidaron durante unos instantes todo lo demás.
Ambos estaban siendo simplemente dos personas disfrutando de la compañía del otro.
......................
Después de un rato la guerra de nieve terminó cuando Umiel volvió a transformarse en su pequeña forma de zorro.
Mis ojos brillaron inmediatamente.
—¡Zorrito!
Las siete pequeñas colas se agitaron detrás de él.
—No me mires así.
—¡Ven aquí, déjame tocar tus orejitas!
—No.
Antes siquiera de terminar la frase salí corriendo hacia él.
Umiel dio un salto elegante hacia atrás.
Mis brazos abrazaron únicamente aire.
—¡Espera, no te muevas!
—¿Esperar para que me secuestres otra vez?
—¡Solo quiero abrazarte!
—Eso es exactamente lo que me preocupa.
Yo hice un puchero.
—Qué exagerado.
—No soy exagerado. Tú eres peligrosa, me aprietas tan fuerte que me dejas sin aire.
—¡Soy una persona amable! Yo no te abrazo tan fuerte.
—Eres una amenaza para mi libertad y mis pulmones.
—¡Mentiroso!
Intenté atraparlo nuevamente.
El pequeño zorro saltó por encima de una roca cubierta de nieve.
Yo lo seguí.
—¡Regresa!
—No, me apetece.
—¡Umiel!
—Más rápido, Nerissa. Mi abuela era más rápida.
—¡Solo espera a que te atrape!
El zorro soltó una carcajada.
Una auténtica carcajada.
No una sonrisa elegante.
No una risa seductora.
Una carcajada sincera.
—Eres muy lenta.
—¡No soy lenta!
—Len-tí-si-ma.
—¡Ven aquí!
—Atrápame si puedes.
—¡Definitivamente te atrapare!
Umiel volvió a escapar.
Sus pequeñas patas apenas dejaban huellas sobre la nieve.
Yo corrí tras él atravesando la ladera blanca.
Me sentía completamente libre.
Sin pensar en nada más.
Solo estaba persiguiendo un pequeño zorro insoportablemente adorable y rápido.
Y eso me hacía muy feliz.
—¡Ya casi te tengo!
—Llevas diciendo eso diez minutos.
—¡Esta vez es verdad!
—Si, claro.
—¡Lo digo en serio!
—Rindete, Nerissa. Nunca me alcanzarás.
—¡Aaaaah! ¡No te burles!
—¡Pequeño zorrito te atrapare!
Volví a lanzarme.
Y volví a fallar.
Umiel casi rodó sobre la nieve de tanto reírse.
—Nerissa...
—¿Qué?
—Tu coordinación es terrible.
—¡No es terrible!
—Es muy buena, simplemente es que eres muy escurridizo.
—Si , claro. Tan buena que cabas de intentar atraparme y abrazaste un árbol.
—Fue una estrategia.
—¿Una estrategia?
—Sí.
—¿Cuál?
—No la entenderías. Es demasiada compleja para ti.
La carcajada de Umiel resonó por toda la montaña.
Incluso sus colitas temblaban de la risa.
Yo terminé riéndome también.
No porque hubiera dicho algo gracioso.
Simplemente porque verlo reír de esa manera me hacía reír.
Entonces aproveché un descuido.
—¡Ahora sí!
Me lancé.
Umiel reaccionó inmediatamente.
—Demasiado lenta.
Saltó hacia un lado.
Y yo terminé cayendo de bruces sobre la nieve.
—¡Ay!
Esta vez no me levanté.
Me quedé inmóvil.
Muy inmóvil.
Está vez definitivamente te atrapare.
......................
El pequeño zorro tardó unos segundos en darse cuenta.
—...
Nerissa seguía quieta.
—...
—Me duele...
La voz le salió débil.
Las orejas de Umiel se levantaron de golpe.
La diversión desapareció inmediatamente de sus ojos.
Y fue sustituida por preocupación
—¿Nerissa?
No respondí.
—¿Nerissa?
Nerissa seguía sin moverme.
La preocupación apareció en su mirada.
—Oye...
Se acercó rápidamente.
—¿Te golpeaste? Déjame ver.
Todavía no respondía Nerissa.
Umiel llegó hasta su lado.
......................
Y justo cuando bajó la cabeza para comprobar si estaba bien...
—¡Te atrapé!
Mis brazos se cerraron alrededor de él.
—¡¿Eh?!
—¡Ja!