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¡Su Majestad, Juro Que No Soy La Heroina!

¡Su Majestad, Juro Que No Soy La Heroina!

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Pareja destinada / Reencarnación
Popularitas:18.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosangel Pérez

Un temible asesino a sueldo reencarna por karma en el cuerpo de una noble atrapada en una novela trágica. Su destino: casarse con el volátil Emperador de Fuego para calmar su ira, ser abandonada por la protagonista real y morir de depresión.

Dispuesto a cambiar su destino (y a costa de su hombría), decide jugar el juego: curará la inestabilidad del Emperador, pero planea exigir un divorcio millonario para recorrer este nuevo mundo mágico a su antojo. Lo que no esperaba es que al Emperador de Fuego le fascinara tanto su fría y letal esposa. Entre conspiraciones, magia y un romance que no quiere aceptar, el antiguo asesino tendrá que luchar para demostrar que ella (el)... definitivamente no es la heroína de esta historia.

NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22: La máscara de la emperatriz

El mundo fuera de la alcoba imperial no se detuvo por el agotamiento físico ni por la guerra interna de Mirelle. La semana de reclusión ha terminado, pero para Vance, atrapado en la exquisitez de este cuerpo de mujer, el verdadero calvario apenas comienza. La corte imperial, un organismo vivo y voraz, espera a su nueva Emperatriz con la misma impaciencia con la que los buitres esperan la caída de una presa.

Mirelle se encuentra frente al espejo de cuerpo entero. Sus doncellas, con movimientos ensayados y silenciosos, ajustan el corsé de seda bordado con hilos de oro. Cada toque en su piel, cada ajuste de la tela, le recuerda la invasión constante de Kaelen. Sus manos aún sienten el rastro de la posesividad del emperador, y su cuerpo aún vibra con ecos de placer que intenta enterrar bajo una capa de compostura gélida.

__Su Majestad se ve radiante__. Susurró una de las sirvientas, sin levantar la vista.

"Radiante", pensó Vance con amargura. "Lo que soy es un trofeo bien pulido".

Su primera responsabilidad pública es la "Fiesta del Té de las Damas". Un evento que, en su mente, es la definición misma de la frivolidad. Había revisado los informes económicos del imperio la noche anterior, consciente de que los precios de los granos en las provincias del este necesitan una revisión urgente. Sin embargo, su agenda del día no dicta audiencias con ministros de hacienda, sino la supervisión de la selección de las nuevas telas para los tapices del salón de verano y, por supuesto, el té con las esposas de los altos funcionarios.

Cuando entró en el jardín privado, el sonido de las risas agudas y el tintineo de la porcelana chocó contra sus oídos como una ofensa. Mirelle caminó con la espalda recta, la barbilla en alto, adoptando la máscara que ha perfeccionado en los últimos días: una amabilidad distante, firme y elegante.

Las damas presentes se pusieron de pie al unísono, haciendo una reverencia profunda. Mirelle les dedicó una sonrisa ensayada, una que no llega a sus ojos, pero que es suficiente para intimidar y encantar a partes iguales.

__Por favor, siéntense, Majestad. Espero que la tarde sea de su agrado__. Dijo con una voz suave pero carente de temblor.

La conversación comenzó, pero Mirelle tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no rodar los ojos. En lugar de discutir sobre la reciente escasez de agua en los distritos periféricos o las políticas de mejora para los artesanos, las nobles hablan de qué color de encaje esta de moda en la capital y, inevitablemente, de ella.

__Su Majestad__. Dijo la Condesa Lonw, una mujer con el rostro cubierto de polvo de arroz y ojos que escanean cada centímetro del atuendo de Mirelle.

__Hemos escuchado que su confinamiento ha sido... extremadamente intenso. El Emperador Kaelen es un hombre de pasiones fuertes. ¿Se encuentra bien de salud?__.

La pregunta floto en el aire, cargada de una curiosidad morbosa. Quieren saber si esta cumpliendo con su "deber". Quieren saber si hay un heredero en camino. Mirelle tomó una taza de té, sintiendo el calor de la porcelana contra sus dedos, y la miró con una calma que desmiente la furia que hierve en su interior.

__Mi salud es excelente, Condesa__. Respondió Mirelle con una calidez que roza la advertencia.

__Y en cuanto a mi relación con Su Majestad, es un asunto privado. Estoy segura de que usted, con su vasta experiencia en etiqueta, entiende perfectamente que el dormitorio imperial no es tema de conversación en una tertulia vespertina. ¿O acaso prefiere que hablemos de cómo sus inversiones en la empresa textil han caído un diez por ciento este trimestre?__.

El silencio que siguió fue absoluto. La Condesa se puso pálida, luego roja. Mirelle, sin perder su sonrisa, bebió un sorbo de té. Vance esta disfrutando del pequeño momento de poder. La "Emperatriz" no solo es hermosa; también es peligrosa. Sin embargo, el alivio fue efímero. La procesión de preguntas continuó, y cada vez que mencionan "hijos", "herederos" o "la descendencia", siente un pinchazo de irritación. "¿Por qué el valor de una mujer, incluso de una Emperatriz, se reduce a su capacidad de embarazarse?".

Mientras tanto, en la otra ala del palacio, la realidad es igual de sofocante para Kaelen.

El Emperador, con su porte imponente y su presencia que parece quemar el aire a su alrededor, escucha los informes de sus generales. Pero entre las discusiones sobre fronteras y defensas, los ministros no dejan de deslizar sus dudas sobre la sucesión.

__Majestad__. Intervino el Ministro de Guerra, un hombre anciano que cree tener la suficiente confianza para tocar temas personales.

__El pueblo está ansioso. La nueva Emperatriz es... una mujer de carácter, pero ¿hay alguna noticia sobre un heredero?__.

Kaelen dejó su pluma sobre el escritorio con un golpe seco que resonó en la sala. Su mirada, intensa y depredadora, se fijó en el ministro con tal fuerza que el anciano retrocedió un paso.

__Los hijos llegarán cuando deban llegar__. Sentenció Kaelen, con voz grave y desprovista de cualquier calidez.

__Mi matrimonio es un asunto de Estado, sí, pero también es un asunto de mi voluntad. No presionaré a la Emperatriz, y no toleraré que nadie más lo haga. Mis deberes reales son con este imperio, y los estoy cumpliendo. Si mi descendencia es su mayor preocupación, sugiero que busquen otras tareas para ocupar sus mentes, o se arriesgan a ser enviados a las provincias del norte, donde el clima les ayudará a enfriar sus preocupaciones__.

El ministro se inclinó rápidamente, murmurando una disculpa. Kaelen suspiró, frotándose el puente de la nariz. Esta cansado de la política, de las intrigas, de la gente. Lo único que quiere es volver a sus aposentos, buscar a Mirelle y perderse en ese caos de contradicciones que es ella.

El encuentro entre ambos ocurrió al final del día, en el corredor privado que conduce a sus habitaciones. Mirelle camina sola, con los hombros ligeramente caídos tras horas de fingir ser la Emperatriz perfecta. Sus zapatos de tacón le estan matando los pies, y su mente esta saturada de chismes insignificantes.

Doblando la esquina, se topó de frente con él. Kaelen se detuvo en seco, sus ojos recorriendo su figura con una voracidad que ella conoce demasiado bien.

__Pareces agotada, mi Emperatriz__. Dijo él, dando un paso hacia ella, cerrando el espacio entre ambos.

__Las reuniones sociales son una tortura diseñada específicamente para destruir el alma, Kaelen__. Respondió ella, intentando pasar de largo, pero él la bloqueó con su cuerpo, apoyando una mano en la pared junto a su cabeza.

__¿Te han molestado?__. Su tono cambió, volviéndose peligrosamente protector.

__Me han analizado, me han criticado y me han preguntado si estoy embarazada cada cinco minutos__. Replicó Mirelle, mirando hacia arriba para encontrar esos ojos que siempre parecen estar envueltos en llamas.

__Estoy harta de este papel. Estoy harta de este cuerpo que me traiciona cada vez que te acercas__.

Kaelen soltó una risa baja, un sonido vibrante que recorrió el pecho de Mirelle. Él se inclinó, acercándose lo suficiente para que ella pueda sentir el calor de su respiración contra su piel.

__¿Tu cuerpo te traiciona?__. Susurró él, con una voz que es puro fuego.

__¿O es que finalmente estás admitiendo que no puedes luchar contra lo que sientes por mí?__.

Mirelle abrió la boca para negar, para insultarlo, para decir que Vance nunca se doblegaría ante un hombre, pero las palabras se atascaron en su garganta. La verdad es que, aunque su mente grita "hombre", su corazón y su carne, bajo el dominio del Imperio y la seducción constante de Kaelen, estan empezando a formar un nuevo mapa. Kaelen no solo es fuego en su temperamento, un gobernante arrasador y posesivo; es fuego en la cama, fuego en sus gestos cotidianos, una intensidad que la atrae como la miel atrae a las moscas.

Se siente perdida. Cada vez que él la mira, cada vez que la toca, el Vance que habita en ella se desdibuja, dejando espacio a una Mirelle que no solo acepta, sino que anhela la presencia del Emperador.

__Eres arrogante__. Logró decir ella, aunque su mano, sin permiso de su conciencia, subió para aferrarse a la solapa de la chaqueta de Kaelen.

__Y tú eres mi emperatriz__. Replicó él, cubriendo su mano con la suya.

Él no la besó, pero la cercanía es suficiente para encender la mecha. Kaelen se inclinó, rozando su nariz contra la de ella, un gesto de una intimidad devastadora. Mirelle cerró los ojos, sintiendo cómo su resolución se desmorona. Esta en una batalla que, sabe muy dentro de sí, esta destinada a perder. La vida de hombre que dejó atrás se siente cada vez más como un sueño lejano, mientras que la realidad de su vida con Kaelen (esa vida llena de fricción, de odio apasionado y de una lujuria que raya en la obsesión) se vuelve su único presente.

__Vamos__. Dijo él, tomándola de la mano y guiándola hacia el interior de sus aposentos, cerrando la puerta al mundo exterior.

__Mañana volveremos a ser el Emperador y la Emperatriz. Pero esta noche, solo somos nosotros__.

Mirelle no protestó. Mientras cruzan la habitación hacia la gran cama que ahora es su único refugio y su única prisión, se permitió soltar un suspiro de resignación. La lucha por su identidad continua, pero ante el fuego de Kaelen, incluso el hielo más resistente termina por derretirse. Y por primera vez, se permitió preguntarse si, después de todo, no es ese precisamente el lugar donde siempre debió estar.

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Alma Morales
Ya se está dando porvencida 🤣🤣🤣
Alma Morales
Le llegará su regla🤣🤣🤣🤣
Maria Solorzano
Bien dicho, así les cierra el pico 🤐 a esos impertinentes 👍❤️😁
Tatys Maramotti Silva 🫶💛💙❤️
lamentablemente tú cuerpo te traiciona mi querida Emperatriz aunque tú mente no quiera eso, es un verdadero conflicto interno 🤦😜
Fanny
va genial la historia, hace reír, me encanta
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja el cuerpo de Mirelle no más no coopera con Vance 🤦🤦🤦🤦🤦
DAISY VARGAS
cuando uno ama de verdad no le repugna nada experiencia vivida
Edwin Rodríguez
ohhh ya quiero ver qué locura hace su alma y de hombre contra su cuerpo de mujer🤣🤣🤣🤣🤣
Arely Castañeda
le dijo mi amor🥰🤭
Alma Morales
Se van a enamorar muchísimo 💞💞💞
Alma Morales
También le gustó a Vins 🤣🤣🤣🤣
Alma Morales
Osea ya se entero Kaelen de que ella era hombre en su otra vida😱😱😱😱y aun así le gusta😱😱😱
Alma Morales
En ese imperio ya están aburridos de lo mismo😤
Alma Morales
Se topo con el emperador 🤣🤣🤣y ella ni por enterada🤣🤣🤣🤣
Alma Morales
No te queda de otra ,desaser el compromiso con un emprendedor es muy difícil 😱😱😱
Limaesfra🍾🥂🌟
🤣🤣🤣 ya sos un Vance caido home🤣🤣🤣
Anonymus
Literalmente, sin palabras, Vance, te dieron, sopa, seco, plato fuerte, entremedio, postre y te empacaron un poquito para llevar 🤭🤭🤭🤣😂🤣😂🤣😂
DAISY VARGAS
la envidia es mala vence🤣🤣😅😅
DAISY VARGAS
tu dignidad quedó en el suelo🤣🤣🤣😅😅😅😅
Elena LP
😳😳🤭🤭jejjejeje
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