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Crié Al Rey Demonio Y Ahora No Deja De Llamarme Mamá

Crié Al Rey Demonio Y Ahora No Deja De Llamarme Mamá

Status: En proceso
Genre:Demonios / Mundo de fantasía / Reencarnación
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Ary_ST

Desperté años en el pasado con una misión: eliminar al futuro Rey Demonio.
Sin embargo, cuando lo encontré, era solo un bebé.
Un bebé demasiado inteligente.
Un bebé que conocía mi nombre.
Un bebé que me miró con tristeza y susurró:
—Te encontré otra vez, mamá

NovelToon tiene autorización de Ary_ST para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3: El pequeño desastre ambulante

Lyra no durmió.

¿Cómo iba a hacerlo?

Cada vez que cerraba los ojos recordaba la expresión de Lucien.

"Sigues aquí."

Aquellas palabras seguían resonando en su cabeza.

Había sonado aliviado.

Como si hubiera esperado despertar solo.

Como si hubiera esperado perderla.

Otra vez.

El amanecer llegó demasiado rápido.

Los primeros rayos de sol atravesaron la ventana de la posada.

Lyra se incorporó lentamente.

Y descubrió algo aterrador.

Lucien estaba observándola.

Fijamente.

Desde la otra punta de la cama.

Sin pestañear.

Sin moverse.

Como una pequeña criatura salida de una pesadilla.

—¿Qué estás haciendo?

—Vigilándote.

—¿Por qué?

—Porque sigues viva.

Lyra sintió un escalofrío.

—Eso es inquietante.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Lo aceptaré igualmente.

---

Media hora después bajaron al comedor.

La posada estaba llena.

Mercaderes.

Viajeros.

Aventureros.

El aroma del pan recién horneado inundaba el ambiente.

Lyra apenas tomó asiento cuando la posadera apareció.

—Buenos días.

—Buenos días.

La mujer sonrió mirando a Lucien.

—Qué niño tan adorable.

Lucien sonrió inmediatamente.

—Lo sé.

—...

—...

—Tiene mucha confianza en sí mismo.

—Mamá me crió bien.

Lyra casi se atragantó.

—¡No te crié yo!

—Todavía no.

—¡Deja de decir eso!

La posadera soltó una risita.

Claramente pensaba que estaban jugando.

Lucien recibió una galleta gratis.

Otra vez.

Lyra empezaba a sospechar que aquel niño utilizaba su ternura como arma.

Y lo peor era que funcionaba.

---

Después del desayuno continuaron el viaje.

El siguiente pueblo se encontraba a pocas horas de distancia.

O al menos así debería haber sido.

Porque a los diez minutos ocurrió el primer desastre.

—Mamá.

—No.

—Pero todavía no dije nada.

—No importa.

—Vi algo interesante.

—Eso me preocupa.

Lucien señaló unos arbustos.

—Mira.

Lyra se acercó.

Y encontró una criatura extraña atrapada entre las ramas.

Parecía una mezcla entre conejo y zorro.

Tenía enormes orejas.

Y estaba temblando.

—Está herido.

—Sí.

—¿Lo ayudamos?

Lyra suspiró.

—Supongo.

Se arrodilló.

Con cuidado liberó al animal.

La pequeña criatura inmediatamente saltó sobre su cabeza.

—...

—...

—Ahora te pertenece.

—Eso no funciona así.

El animal decidió que sí.

---

Dos horas después.

Lyra caminaba.

Lucien caminaba.

Y el extraño animal seguía sentado sobre su cabeza como si fuera una corona viviente.

—No pienso quedármelo.

—Ya te adoptó.

—Los animales no adoptan personas.

—Ese sí.

—¿Por qué?

—Porque tienes cara de mamá.

—¿Qué significa eso?

—No lo sé.

Pero claramente estaba inventando cosas.

---

Llegaron al pueblo cerca del mediodía.

Era pequeño.

Tranquilo.

Con calles de piedra y casas de madera.

Nada fuera de lo común.

Hasta que entraron.

—¡Es él!

—¡Es el niño de los ojos rojos!

—¡Qué adorable!

Lucien fue rodeado por ancianas.

Muchas ancianas.

Demasiadas ancianas.

Lyra observó horrorizada cómo desaparecía entre una nube de abrazos, dulces y pellizcos en las mejillas.

—Mamá, ayuda.

—Te lo mereces.

—Me están atacando.

—Sobrevive.

—Has elegido la violencia.

---

Quince minutos después.

Lucien emergió.

Llevaba:

Tres caramelos.

Dos panes.

Una bufanda.

Y una manzana.

—¿Qué ocurrió?

—Las derroté.

—Te sobornaron.

—También sirve.

---

Mientras avanzaban por la plaza principal, una conmoción llamó la atención de todos.

Un grupo de hombres armados discutía frente a una tienda.

El dueño parecía asustado.

Muy asustado.

—Paga lo que debes.

—Por favor...

—Las reglas son las reglas.

Lyra frunció el ceño.

Extorsionadores.

Había visto demasiados durante la guerra.

Intentó seguir caminando.

No quería problemas.

Entonces escuchó una pequeña voz.

—Los odio.

Miró hacia abajo.

Lucien observaba a los hombres.

Ya no sonreía.

Ya no parecía divertido.

Sus ojos rojos brillaban peligrosamente.

Por primera vez desde que lo conoció...

Parecía el futuro Rey Demonio.

—Lucien.

Silencio.

—Lucien.

—¿Sí?

—¿Qué estás pensando?

—Que sería fácil convertirlos en sapos.

—No puedes convertir personas en sapos.

—Todavía.

—¿Todavía?

—Estoy aprendiendo.

—Eso no me tranquiliza.

---

Afortunadamente siguieron caminando.

O al menos lo intentaron.

Porque de repente alguien chocó contra Lyra.

Un niño.

Pequeño.

Sucio.

Y muy nervioso.

—Lo siento.

—No pasa nada.

El niño salió corriendo.

Demasiado rápido.

Lyra parpadeó.

Luego revisó su bolso.

Vacío.

—...

—...

—Me robó.

Lucien sonrió.

—Sí.

—¿Lo sabías?

—Lo vi.

—¿Y por qué no dijiste nada?

—Quería ver cuánto tardabas en darte cuenta.

—Lucien.

—Sí, mamá.

—Voy a venderte.

—Las madres no hacen eso.

—No soy tu madre.

—Detalles.

---

Lo encontraron en un callejón.

El pequeño ladrón estaba acorralado contra una pared.

Temblando.

Asustado.

Y abrazando el bolso.

—Yo...

—Tranquilo.

Lyra levantó las manos.

—No voy a lastimarte.

El niño comenzó a llorar.

—Necesitaba comida.

El silencio cayó sobre el callejón.

Lyra reconoció inmediatamente esa mirada.

La había visto durante la guerra.

Hambre.

Desesperación.

Miedo.

Lucien se acercó.

Metió la mano en uno de sus bolsillos.

Sacó los caramelos que había conseguido.

Y los colocó frente al niño.

—Toma.

Lyra lo observó sorprendida.

—Lucien...

—Está llorando.

Como si eso explicara todo.

Y quizá lo hacía.

El niño tomó los dulces.

Sus manos temblaban.

—Gracias...

Lucien sonrió.

—No robes a mamá otra vez.

—No soy...

—Shhh.

—...

—No arruines el momento.

---

Esa noche.

Mientras cenaban.

Lyra observó a Lucien en silencio.

Era extraño.

Muy extraño.

Podía ser arrogante.

Molesto.

Manipulador.

Descarado.

Pero también era amable.

Demasiado amable.

Más de lo que esperaba.

Mucho más de lo que debería ser alguien destinado a convertirse en un monstruo.

—¿Qué?

Lucien la observaba.

—Nada.

—Me estás mirando.

—Y tú también.

—Es diferente.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—Mamá.

—¡No me llames mamá!

Lucien soltó una carcajada.

Una risa auténtica.

Brillante.

Contagiosa.

Y durante un instante...

Lyra olvidó que aquel niño estaba destinado a destruir el mundo.

Porque sentado frente a ella no había un demonio.

No había un villano.

No había un monstruo.

Solo había un niño.

Un niño que parecía feliz de estar a su lado.

Y por alguna razón...

Eso le daba miedo.

Porque cuanto más lo conocía...

Más difícil resultaba creer que algún día podría matarlo.

Y una parte de ella comenzaba a sospechar algo aterrador.

Quizá nunca había sido capaz de hacerlo.

En ninguna vida.

FIN DEL CAPÍTULO 3

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Amai
La pregunta aquí es ¿por qué ella debe mor*r siempre? ¿Hay una razón o motivo por el que debe pasar eso?
A. Blackmoon ☾🦋: Esa es exactamente la pregunta correcta. 👀🖤
Hasta ahora, la historia muestra que no es que ella deba morir, sino que algo en las líneas temporales siempre termina separándolos. La verdadera incógnita es por qué el destino insiste en repetir esa tragedia... y si esta vez Lucien será capaz de romper el ciclo. ✨📖
total 1 replies
Bianca Sand0
Ternurita 😍😍😍😍😍
A. Blackmoon ☾🦋: 💖💖 muchas gracias por leer 🤭
total 1 replies
Mary Achaval
🥰🥰🥰🥰
A. Blackmoon ☾🦋: 💖 muchas gracias por todo su apoyo!!
total 1 replies
Aron Santillán
❤️❤️❤️
Aron Santillán
me gustan tus novelas ❤️
A. Blackmoon ☾🦋: muchas gracias querido lector!! 💖
total 1 replies
Aron Santillán
me encanta!!!
A. Blackmoon ☾🦋: muchas gracias querido lector 🖤✨
total 1 replies
Aron Santillán
me encanta!!
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