reencarne en una Duquesa maltrata por el amor y antes era una agricultura 🚜 de vegetales y mas.
como voy a sobrevivir siendo tan salvaje como un hombre
NovelToon tiene autorización de karolina oquendo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22: La prisión Dorada.
Ese mismo día después de hablar con Laura…
Stiven empezó a moverse más rápido de lo que cualquiera esperaba.
Y mientras más investigaba sobre Killian…
Más cosas oscuras encontraba.
Al principio solo buscaba pruebas útiles para el divorcio.
Algo que debilitara su imagen frente al juez.
Pero lo que terminó descubriendo…
Fue muchísimo peor.
Demasiado peor.
Y hasta él mismo terminó sorprendiéndose.
Porque encontró algo completamente ilegal.
Tráfico de esclavos.
Killian estaba vendiendo hombres fuertes y jóvenes a otro imperio.
Todo perfectamente escondido.
Muy bien cubierto.
Usaba intermediarios.
Rutas falsas.
Y documentos alterados.
Pero aun así…
Stiven logró encontrar el rastro.
Y cuando recibió toda la información…
Soltó una pequeña risa fría.
—Je…
Sus ojos amarillos brillaron con algo peligroso.
—Esto ayudará mucho más de lo que esperaba.
Pero eso no fue lo único.
También encontraron a alguien.
Una mujer.
Cuando los hombres de Stiven la describieron…
Él mismo quedó en silencio unos segundos.
Porque aquella mujer tenía un parecido aterrador con Lucía.
No exactamente igual.
Pero sí lo suficiente para causar escalofríos.
Un setenta por ciento parecida.
Cabello similar.
La misma figura delicada.
Incluso algunas expresiones.
Pero lo peor…
Era el estado en el que vivía.
Los hombres de Stiven lograron vigilar el lugar durante varios días.
No pudieron acercarse demasiado.
La seguridad era exageradamente estricta.
Y aquel sitio estaba prácticamente fuera de los territorios principales.
Una zona aislada entre fronteras.
Un lugar donde casi nadie hacía preguntas.
Llegar normalmente tomaba dos semanas enteras en carruaje.
Pero Killian parecía demasiado acostumbrado a viajar hasta allá.
Porque usando caballo llegaba en apenas tres o cinco días.
Como si hubiera hecho ese recorrido demasiadas veces.
La mujer se llamaba Cian.
Y estaba encerrada dentro de una residencia llena de lujos.
Vestidos caros.
Joyas.
Comida fina.
Pero nada de eso importaba.
Porque incluso desde lejos…
Podía verse que estaba rota.
Triste.
Vacía.
Y llena de heridas.
Los hombres de Stiven notaron algo todavía más alarmante.
Ella estaba embarazada.
Aproximadamente de cinco meses.
Y durante los días de vigilancia apenas la vieron sonreír una sola vez.
Siempre parecía asustada.
Como si estuviera viviendo dentro de una prisión dorada.
Hasta que un día…
Killian llegó.
Los hombres observaron todo desde lejos.
Vieron cómo entró directamente a la residencia.
Y después…
No pudieron ver qué pasó dentro.
Pero tampoco hacía falta imaginar demasiado.
Porque varias horas después…
Killian salió completamente satisfecho.
Relajado.
Incluso tranquilo.
Y poco después…
Cian apareció.
Caminaba lentamente.
Con el cuerpo temblando.
Tenía nuevas heridas.
Y la sangre bajaba lentamente entre sus piernas.
Los hombres de Stiven quedaron horrorizados.
Pero lo peor…
Fue verla sonreír obligadamente mientras despedía a Killian.
—Adiós, querido…
Su voz no tenía felicidad.
Ni amor.
Solo resignación.
Y Killian…
Ni siquiera volteó a mirarla.
Simplemente se fue.
Como si ya estuviera acostumbrado.
Y apenas él desapareció completamente…
Ella se desplomó en el suelo.
Desmayada.
Pero incluso eso parecía normal dentro de aquella casa.
Porque los médicos llegaron demasiado rápido.
Como si ya supieran exactamente qué hacer.
Como si aquello ocurriera constantemente.
Cuando los hombres de Stiven regresaron y entregaron toda la información…
El ambiente quedó pesado.
Demasiado pesado.
Uno de ellos habló finalmente.
—Duque…
Su voz salió baja.
—Lord Killian la llama “Lucía dos”.
El silencio se volvió helado.
Incluso Laura quedó paralizada al escuchar eso.
Y Stiven…
Por primera vez desde que empezó toda aquella investigación…
Sintió verdadera furia.
Una furia oscura.
Silenciosa.
Porque ya entendía todo.
Killian no odiaba completamente a Lucía.
Lo que realmente quería…
Era una versión de Lucía que fuera sumisa.
Silenciosa.
Obediente.
Una mujer que soportara todo sin resistirse.
Y como la verdadera Lucía ya no era así…
Simplemente buscó otra.
Una copia rota.
Una reemplazante.
Algo que pudiera controlar.
Laura apretó lentamente los puños.
—Ese hombre está enfermo…
Stiven no respondió enseguida.
Sus ojos amarillos permanecieron fríos mientras seguía leyendo los documentos.
Y después habló tranquilamente.
Demasiado tranquilo.
—Con esto…
Levantó lentamente la mirada.
—Ya no solo perderá un divorcio.
La sonrisa que apareció en su rostro no parecía humana.
—Voy a destruirlo.
Y las pruebas apenas seguían aumentando.
Porque además del caso de Cian…
También confirmaron algo todavía más grave.
Killian había vendido más de dos mil hombres fuertes como esclavos durante todos esos años.
Dos mil.
Y eso ya no era un problema familiar.
Era un crimen enorme entre territorios.
Uno capaz de destruir incluso a un duque.
Laura respiró lentamente.
Porque incluso ella empezó a entender algo aterrador.
Killian jamás fue solo un hombre cruel.
Era mucho peor de lo que imaginaban.
Muchísimo peor.
Y mientras tanto…
En el ducado Darmain…
Lucía permanecía completamente ajena a todo aquello.
Esa noche acariciaba lentamente su vientre mientras intentaba dormir.
Ya quedaba solo un día.
Un solo día antes del juicio.
Un día antes de que su vida cambiara para siempre.
Y sin darse cuenta…
La verdadera guerra apenas estaba comenzando.
Esta es Cian , pero imaginela con cabello verde 💚 jejeje es que solo pude sacar esta.