⚠️ADVERTENCIA DE CONTENIDO⚠️ Está novela cuenta con acoso severo, violencia física y emocional...
Un amor de la infancia destruido por el control despiadado de mi hermano. Mi amado Adán no solo perdió nuestros preciados recuerdos esa noche, también perdió la sensibilidad de sus piernas gracias a una persona desquiciada. Con la culpa creciendo dentro de mí desde niña me puse un propósito en mente. Esta vez yo lo cuidaré, lo protegeré, me convertiré en su esposa y cumpliré nuestras promesas olvidadas. Aunque su desconfianza me destroce el corazón, aunque su indiferencia me desgarre el alma, me quedare a su lado. Romperé esta jaula que me mantiene encerrada y volare tan alto que ya nadie más me podrá volver a enjaular.
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El día de la boda.
Ese día luego de caminar por horas enteras por fin nos damos un respiro, Camila tiene demasiada energía y me es difícil seguirle el ritmo. Pero me llena de alivio ver cuanto protege a su hijo, como se esfuerza para que todos sepan que Adán existe, que no es un fantasma, que tiene poder y tiene respaldo. Que nadie puede meterse con el por el simple hecho de estar en una silla de ruedas. Yo espero también poder ser así de útil y demostrarle al mundo entero de que Adán no es un simple muñeco rotó y olvidado y sobre todo que no está solo.
—El vestido tiene que ser perfecto, al igual que la decoración. ¿Te gustaron las invitaciones? Adán ya dio su aprobación.
Dice Camila sacándome de mis pensamientos.
—Me encantan, son muy elegantes y únicas. El papel es tan delicado que me da miedo tocarla y que se arrugue, quiero conservarla para siempre.
— Ja ja ja Es una buena idea, guárdala con mucho cariño. Tenemos una lista para unos 500 invitados en total.
—¿Tantos?
—La redujimos todo lo posible, créeme.
—Está bien.
—Mañana tienes que ir para que te tomen las medidas y ajusten el vestido para el gran día.
—¿Adán irá también?
— No, a él no le gusta salir de casa, pero Alondra mi hijo te gustas de verdad... Pero ¿de verdad?
Su pregunta cae con un peso sólido. Con una duda que se ve reflejada en cada gesto de su rostro.
—No tienes idea de cuánto. Yo lo cuidaré por siempre. Aunque él no me quiera cerca, nunca lo voy a abandonar. Se lo prometo, Camila. Mis sentimientos son reales y sobre todo, leales.
—Bien dicho. _ una sonrisa de alivio se dibuja en sus labios antes de levantarse para seguir con nuestros asuntos.
Luego de esa charla ya no volvió a mencionar nada, tan parece que al menos Camila si esta dispuesta a darme su voto de confianza.
En un abrir y cerrar de ojos, llegó el día tan esperado. Los preparativos consumieron el tiempo tan rápido que ni siquiera sentí pasar los días. Mientras me arreglaba, la maquilladora me avisó que alguien deseaba verme a solas.
—¿Quién es? _ pregunte arqueando una ceja, sintiendo un nudo en el estómago.
—Tu apuesto e inigualable hermano mayor. Vine a desearte buena suerte, Alondra.
Aprieto los bordes de mi vestido, presa del miedo. ¿Y si se ha arrepentido? ¿Y si ha venido a decirme que todo se cancela? Maldición porque Robinson no puede darme al menos un solo respiro.
—¿Por qué esa cara? Hoy es un día de felicidad, pero no te ves nada feliz, hermanita mía.
—Hermano... ¿qué te trae por aquí? _ logro preguntar fingiendo una calma que no siento en lo absoluto.
—Ya te lo dije, quería felicitarte. Y también decirte que ya tengo tu regalo de bodas listo abajo.
—No tenías por qué molestarte.
—Te va a encantar, de eso no tengo ninguna duda. ¿Vamos?
Miro el reloj; ya es la hora. Pero no quiero ir con él. Siento una decepción inmensa al pensar que mis padres tampoco están aquí. Ni siquiera en el día de mi boda son capaces de dejar sus negocios por mí. Solo les pedía un día, unas horas... y una vez más, me encuentro completamente sola, al lado de este psicópata.
Nunca entenderé por qué se molestaron en tener hijos si jamás estuvieron dispuestos a estar para nosotros. Somos simples adornos, objetos que abandonaron apenas nacimos, a los que nunca priorizaron por nada. Al ser la menor, quedé a cargo de Robinson, ese psicópata... pero ¿quién en su sano juicio le deja a un niño la responsabilidad de criar a otro?
Para mis padres fue una idea brillante, una decisión que arruinó no solo mi vida, sino también la de alguien inocente que no tenía nada que ver en esto.
—Ten cuidado, no te caigas. _ siento un leve empujón en mi espalda al borde de las escaleras.
—¡Me asustas! _ grito aferrada del barandal con el corazón latiendo apresurado.
—Jaja. ¿Acaso crees que te iba a empujar por las escaleras? _ su sonrisa deja ver con claridad que si es su intención. - Oh quizás sí. ¿Tú que piensas mi pequeña Alondra?
Sus manos en mi cintura me levantan levemente hacia el borde, y el pánico me invade de inmediato. No estaba planeando en serio tirarme de tan alto, ¿o si?