Por el error de un angel, morí. reencarne y soy la mejor amiga de la protagonista.
NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 12: La extrañeza del duque.
El día después del baile no tuvo nada de descanso para Mary, desde temprano el olor a pan recién horneado llenaba la panadería y el calor del horno hacía que el ambiente se sintiera pesado, como si el mundo siguiera su curso sin importar lo que había ocurrido la noche anterior, ella bajó las escaleras con el cabello aún recogido de forma simple, con pasos rápidos porque sabía que llegar tarde no era una opción, y apenas cruzó la puerta el jefe levantó la vista desde el mostrador con una expresión que ya le resultaba familiar, esa mezcla de prisa y expectativa que siempre significaba más trabajo.
—Llegas justo a tiempo, Mary, tenemos otro encargo importante —dijo él mientras limpiaba sus manos en el delantal, sin darle espacio a sentarse ni a preguntar.
Mary dejó su bolso a un lado, tomó aire y asintió, aunque su cuerpo aún resentía el cansancio del día anterior.
—¿A dónde?
El jefe no dudó en responder, como si ya esperara esa pregunta.
—Al palacio, el mismo cliente de la otra vez.
Mary sintió un pequeño peso en el pecho, no era miedo exactamente, pero sí una incomodidad.
—Está bien, lo llevaré.
Mientras preparaban la caja con cuidado, revisando cada detalle porque cualquier error podía costarles el encargo, Mary miró hacia la puerta casi por instinto, esperando ver a Yuyu entrar como siempre, con esa energía que llenaba el lugar sin esfuerzo, pero la puerta se mantuvo cerrada, nadie apareció, y eso se sintió extraño.
—¿Y Yuyu? —preguntó sin poder evitarlo.
El jefe levantó un poco las cejas, como si también hubiera notado la ausencia pero no le diera demasiada importancia.
—No ha llegado, quizás está ocupada después de lo de anoche, tú encárgate de esto.
Mary no respondió, solo asintió y tomó la caja, decidió no pensar demasiado en eso, aunque le parecía raro, Yuyu nunca faltaba sin avisar, pero no tenía tiempo para quedarse dándole vueltas, había trabajo que hacer.
Salió hacia el establo, preparó el caballo con movimientos ágiles y conocidos, y en pocos minutos ya estaba en camino, el aire fresco le ayudó a despejar un poco la mente, pero no del todo, porque los recuerdos del baile volvían una y otra vez, especialmente las palabras de Terence, esa advertencia que no había pedido pero que ahora no podía ignorar.
Cuando llegó al palacio, los guardias ya parecían reconocerla, no hubo preguntas innecesarias, la dejaron pasar con facilidad, y eso solo le confirmó que este encargo no era algo casual, alguien dentro del palacio esperaba exactamente lo que ella traía.
No tuvo que esperar mucho, porque fue el propio duque quien apareció para recibirla, caminando con calma, con esa presencia que imponía sin necesidad de alzar la voz, su expresión era amable, incluso cordial, pero Mary no pudo evitar recordar lo que había escuchado.
—Mary —dijo él con una ligera sonrisa—. Eres puntual, eso es algo que aprecio.
Mary inclinó un poco la cabeza, manteniendo el respeto, pero sin bajar la guardia.
—Traje lo que pidió.
El duque tomó la caja con cuidado, como si realmente valorara el contenido, y luego la miró de nuevo, evaluándola de una forma que no era incómoda, pero sí demasiado atenta.
—Siempre cumples bien con tu trabajo, eso habla bien de ti.
Mary no supo qué responder a eso, así que optó por mantenerse neutral
—Solo hago lo que se me encarga.
El duque dejó escapar una leve risa, como si esa respuesta le resultara interesante.
—Eso suena sencillo, pero no todos lo hacen tan bien, ven, acompáñame un momento.
Mary dudó por un segundo, recordó las palabras de Terence con claridad, esa advertencia sobre no confiar en el duque, pero negarse tampoco parecía una opción prudente en ese lugar, así que aceptó con un gesto leve.
Caminaron por los pasillos hasta una sala donde ya había una mesa preparada, el té estaba servido, todo dispuesto como si su llegada hubiera sido parte del plan desde el inicio, y eso hizo que la incomodidad en Mary creciera un poco más.
—Toma asiento —dijo el duque con naturalidad.
Mary obedeció, manteniendo la espalda recta, observando cada detalle sin parecer demasiado evidente.
—No esperaba esto —admitió ella, con cuidado.
—A veces es bueno detenerse un momento, incluso en medio del trabajo —respondió él mientras servía el té—. Además, tenía curiosidad.
Mary levantó la mirada, atenta
—¿Curiosidad?
El duque la observó directamente, sin rodeos
—Sobre ti, y sobre tu relación con la prometida del príncipe.
Mary sintió un pequeño sobresalto, pero no lo dejó ver, sostuvo la taza con firmeza antes de responder.
—Es mi mejor amiga.
El duque asintió despacio, como si ya lo supiera, pero quisiera escucharla decirlo.
—También panadera.
Mary no apartó la mirada.
—El príncipe la escogió igual.
Mary mantuvo la calma, aunque por dentro no podía ignorar la dirección que estaba tomando la conversación.
—Así fue.
El duque dio un pequeño sorbo al té antes de continuar, su tono seguía siendo tranquilo, pero sus palabras tenían un peso distinto.
—Claro, alguien con un poder mágico tan grande no podía ser echado a un lado.
Mary parpadeó, sorprendida, esa información no encajaba con lo que sabía, o con lo que creía saber.
—¿Poder mágico?
El duque la observó con atención, como si midiera su reacción.
—¿No lo sabías?
Mary no respondió de inmediato, porque la duda ya se había instalado en su mente, Yuyu era muchas cosas, pero nunca le había mencionado algo así, y no parecía el tipo de persona que ocultara algo tan importante
—No —dijo al final, con sinceridad—. No porque Yuyu no tiene magia.
El duque no insistió, solo dejó que el silencio se acomodara entre ellos por unos segundos
—Interesante.
Mary dejó la taza sobre la mesa, ya no tenía ganas de seguir con esa conversación, algo no encajaba y no quería quedarse más tiempo del necesario
—Debo volver al trabajo.
El duque no la detuvo, pero su mirada se mantuvo fija en ella.
—Por supuesto, no quiero retrasarte.
Mary se levantó, hizo una leve reverencia y salió de la sala con pasos firmes, pero en cuanto estuvo fuera, su mente empezó a ordenar todo lo que acababa de escuchar, no sabía si creerle al duque, pero tampoco podía ignorarlo.
Caminó por el pasillo con rapidez, buscando la salida, hasta que de pronto se detuvo.
Frente a ella estaba Yuyu.
No como la había visto siempre, con harina en las manos y una sonrisa despreocupada, sino con un vestido elegante, perfectamente ajustado, con detalles que dejaban claro que ya no pertenecía a la panadería, su postura era distinta, su presencia también
Mary se quedó mirándola por un momento, intentando procesar el cambio.
—Yuyu…
Yuyu sonrió al verla, pero había algo diferente en esa sonrisa, algo más contenido.
—Mary, no sabía que vendrías.
Mary dio un paso más cerca, sin dejar de observarla
—No fuiste a la panadería
Yuyu bajó la mirada un segundo, como si organizara lo que iba a decir
—No iba a ir.
Mary frunció ligeramente el ceño
—¿Por qué?
Yuyu levantó la vista otra vez, más segura
—El príncipe quiere que viva aquí.
Mary sintió que esa respuesta llegaba demasiado rápido, sin espacio para procesarla.
—¿Aquí? ¿En el palacio?
—Sí —respondió Yuyu sin dudar—. Es lo mejor.
Mary la observó con más atención, buscando alguna señal de duda, de emoción, de algo que le resultara familiar
—¿Y el trabajo?
Yuyu no tardó en responder
—Lo dejaré.
Mary sintió un pequeño nudo en el pecho, no por el trabajo en sí, sino por la facilidad con la que Yuyu parecía soltarlo todo.
—Eso es… rápido.
Yuyu no pareció ofenderse, pero tampoco explicó más de lo necesario.
—Las cosas cambiaron.
Mary quería preguntar más, quería mencionar lo que el duque había dicho, ese asunto del poder mágico, pero algo la detuvo, tal vez la forma en que Yuyu evitaba profundizar, o la sensación de que no obtendría una respuesta clara.
—Entiendo —dijo al final, aunque no estaba segura de hacerlo.
Hubo un pequeño silencio entre ellas, uno que antes no existía, uno que hacía evidente que algo había cambiado.
—Tengo que volver —añadió Mary, rompiendo ese momento—. Hay trabajo.
Yuyu asintió, sin intentar detenerla
—Claro, cuídate.
Mary la miró un segundo más, como si quisiera decir algo más, pero no encontró las palabras, así que simplemente se dio la vuelta y siguió caminando.
Mientras avanzaba por el pasillo, no pudo evitar sentir que algo no estaba bien, no sabía si era el duque, la información que había soltado con tanta facilidad, o el cambio en Yuyu, pero todo parecía moverse en una dirección que no entendía.
Y eso era suficiente para mantenerla alerta.
Cuando finalmente salió del palacio y volvió a montar el caballo, el aire volvió a golpear su rostro, pero esta vez no fue suficiente para despejar su mente, porque ahora tenía más preguntas que antes, y ninguna respuesta clara.
Esta vivo, sin magia, no fue un castigo como se lo esperaba, o tal vez perder su magia para él si lo sea.
La vida de Mary dio un giro que no se esperaba, pero en el proceso encontró el verdadero amor, Adrien es un buen hombre 😍😍😍
Adam dio a entender qué quiere algo con Yuyu, más adelante cuando todo se estabilice y las heridas sanen. /Whimper/ Mary prometió ir a trabajar a la panadería, cambio pan por joyas, pobre panadero se quedo sin su empleada loquilla /Grievance/