NovelToon NovelToon
BAJO LA MISMA ORDEN

BAJO LA MISMA ORDEN

Status: En proceso
Genre:Romance / Malentendidos
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Después de años de separaciones, heridas y secretos, Natalie Cardona, una valiente capitana de élite, y Dereck Stein, un estratega marcado por la guerra, se reencuentran entre el deber y el amor que nunca pudieron apagar, descubren que incluso las almas rotas pueden volver a latir...

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitana Cardona

La puerta metálica se deslizó con un sonido suave y preciso, como si el lugar mismo respirara con disciplina. El eco de mis pasos se mezcló con el zumbido constante de los monitores y el murmullo bajo de las conversaciones tácticas.

La sala de mando seguía exactamente igual que la recordaba.

Sobria.

Fría.

Eficiente.

Pantallas gigantes proyectaban mapas digitales en tonos azules y verdes. Coordenadas, rutas, análisis de satélite… todo giraba alrededor de una mesa digital circular donde varios oficiales discutían en voz baja.

Por un segundo me quedé quieta en la entrada.

Cuatro años.

Cuatro años desde la última vez que había estado ahí.

Y sin embargo… el lugar me reconocía.

—Capitana Cardona.

La voz del general Richard Garrison atravesó la sala con esa autoridad que nadie cuestionaba.

—Me alegra que haya aceptado regresar.

Caminé hacia adelante con paso firme.

Las botas golpeaban el suelo metálico con un sonido seco que resonaba demasiado fuerte en mi cabeza.

—General —respondí con un leve movimiento de cabeza.

Richard me observó durante un momento más largo de lo normal.

Había envejecido un poco. Unas cuantas canas más, arrugas más profundas en los ojos… pero la misma presencia imponente.

—Pensé que diría que no —comentó.

—Yo también —respondí con sinceridad.

Un par de oficiales intercambiaron miradas discretas.

Richard sonrió apenas.

—Pero aquí está.

—Aquí estoy.

Mientras avanzaba hacia la mesa, sentí las miradas.

Algunas curiosas.

Otras cautelosas.

Y algunas… que claramente me reconocían.

—¿Es ella? —susurró alguien.

—La de la misión de Varna.

—Creí que la habían expulsado.

—Shh…

No reaccioné.

Estaba acostumbrada a ese tipo de murmullos.

Entonces vi una cara familiar.

Emma.

Estaba al lado derecho de la mesa, apoyada contra una consola, con los brazos cruzados. Cuando me vio, su rostro se iluminó, ya nos habíamos visto hace minutos, pero la conozco perfectamente, sus emociones vuelven a cero para extallar de nuevo

—¡Natalie!

Se acercó y  me abrazó con fuerza.

—No puedo creer que estés aquí de nuevo —dijo con una risa suave—. Pensé que nunca volverías.

—Yo también lo pensé.

Se separó para mirarme mejor.

—Sigues igual.

—Eso no es cierto.

—Sí lo es.

—Ahora soy ingeniera —le recordé.

Emma levantó una ceja divertida.

—Una ingeniera que puede desmontar un rifle en diez segundos.

—Doce —corregí.

—Mentira.

—Bueno… diez.

Nos reímos.

—Te extrañamos —dijo ella más bajo.

Sentí algo apretarse en mi pecho.

—Yo también.

—James apostó que nunca regresarías.

—¿En serio?

—Perdió cincuenta dólares.

—Eso me hace feliz.

Emma sonrió.

—A mí también.

Detrás de ella vi a James y Lana observándonos.

James levantó dos dedos en saludo.

—Cardona.

—James.

—Pensé que te habías vuelto civilizada.

—Lo intenté.

—¿Y?

—No funcionó.

Lana sonrió con complicidad.

—Me alegra verte de vuelta.

—Gracias.

Pero entonces…

Lo sentí.

Esa sensación eléctrica en la piel.

Esa tensión invisible.

No tuve que buscarlo.

Sabía exactamente dónde estaba.

Al otro lado de la mesa.

Dereck Stein.

De pie.

Recto.

Impecable.

Cabello oscuro perfectamente peinado, uniforme negro sin una sola arruga, las manos apoyadas en el borde de la mesa digital mientras observaba los mapas.

Su presencia era… igual que antes.

Silenciosa.

Dominante.

No llevaba insignias exageradas. Solo las necesarias.

Pero no necesitaba más.

Dereck nunca había necesitado demostrar poder.

Simplemente lo tenía.

Durante un segundo pensé que no me había visto.

Pero conocía demasiado bien sus gestos.

La ligera tensión en su mandíbula.

La forma en que su postura se había vuelto apenas más rígida.

Sí me había visto.

Simplemente no iba a mirarme.

Richard golpeó suavemente la mesa.

—Bien, señores. Empecemos.

Todos se acomodaron alrededor de la mesa digital.

Yo tomé un lugar frente a una de las pantallas.

Dereck estaba a mi derecha.

A menos de tres metros.

Y aun así… parecía a kilómetros.

—Como saben —continuó Richard—, la situación en la frontera este se ha complicado.

La pantalla cambió.

Un mapa apareció.

—Hace cuarenta y ocho horas un convoy diplomático fue interceptado.

Imágenes satelitales.

Vehículos destruidos.

—Tenemos rehenes.

Un murmullo recorrió la sala.

—La inteligencia sugiere que el ataque fue ejecutado por la organización Raven Claw.

Emma soltó un suspiro.

—Genial.

James murmuró:

—Otra vez esos bastardos.

Richard asintió.

—ARMA liderará el operativo de recuperación.

Caminó alrededor de la mesa.

—El equipo Alfa será desplegado mañana al amanecer.

Su mirada cayó sobre mí.

—La capitana Cardona se unirá temporalmente al equipo táctico.

La sala quedó en silencio.

Sentí las miradas.

Otra vez.

—Su experiencia en rescates y su conocimiento del terreno serán esenciales.

James asintió.

Lana también.

Pero algunos oficiales nuevos parecían… escépticos.

Richard me miró.

—Capitana.

Di un paso al frente.

—¿Desea decir unas palabras?

Respiré hondo.

—Solo una cosa.

Apoyé las manos en la mesa.

—No estoy aquí para rehacer el pasado.

La sala estaba completamente en silencio.

—Estoy aquí para cumplir una misión, hacer mi trabajo… y traer a nuestra gente de vuelta.

Miré al grupo.

—Nada más.

Hubo un segundo de silencio.

Y entonces una voz grave rompió el aire.

—Eso esperamos todos.

Mi corazón dio un golpe.

Dereck.

Ni siquiera levantó la mirada.

Seguía observando los informes frente a él.

Su tono era frío.

Medido.

Profesional.

Pero yo lo conocía.

Había algo debajo de esa calma.

—Así será, coronel —respondí con la misma formalidad.

Emma me miró de reojo.

James carraspeó.

Richard decidió ignorar la tensión.

—El coronel Stein estará al mando de la operación.

La pantalla cambió mostrando rutas de infiltración.

—Capitana Cardona, se integrará directamente bajo su dirección táctica.

Mis músculos se tensaron apenas.

Debajo de su mando.

Perfecto.

El destino tenía sentido del humor.

—Entendido, señor.

La reunión continuó.

Coordenadas.

Puntos de entrada.

Estrategias de extracción.

Pero mi mente registraba otra cosa.

La forma en que Dereck evitaba mirarme.

La tensión en sus hombros.

El silencio entre nosotros.

Cuando la reunión terminó, los oficiales comenzaron a dispersarse.

Emma me tomó del brazo.

—Ven.

Nos alejamos unos pasos.

—Respira —me dijo.

—Estoy respirando.

—No lo parece.

—Estoy bien.

—Natalie.

Suspiré.

—Es extraño.

—Claro que lo es.

Emma miró discretamente hacia atrás.

Dereck seguía en la mesa hablando con Richard.

—Cuatro años —dijo ella.

—Sí.

—Y ahora trabajarán juntos.

—Así parece.

Emma me observó con cuidado.

—¿Estás segura de que puedes manejarlo?

—Es una misión.

—Eso no responde la pregunta.

La miré.

—Sí.

Ella sonrió suavemente.

—Siempre fuiste buena mintiendo.

—No estoy mintiendo.

—Claro.

Me dio un pequeño golpe en el hombro.

—Solo recuerda algo.

—¿Qué cosa?

—Aquí nadie olvidó quién eres.

—Algunos lo intentan.

—Sí —miró hacia Dereck—. Algunos.

Guardé silencio.

Emma suspiró.

—De todas formas… me alegra que estés aquí.

—A mí también.

Cuando levanté la vista…

Él seguía allí.

Frente a la mesa.

Revisando documentos que Richard le había entregado.

Por un instante levantó la mirada.

Y entonces…

Nuestros ojos se encontraron.

Verde contra marrón.

Silencio absoluto.

Cuatro años de distancia comprimidos en un solo segundo.

No dijo nada.

Yo tampoco.

Pero había demasiadas cosas entre nosotros para que el silencio fuera simple.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play