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EL DESCONOCIDO EN MI ALMOHADA

EL DESCONOCIDO EN MI ALMOHADA

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Mundo de fantasía / Viaje a un mundo de fantasía / Completas
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

El Desconocido de mi Almohada es una historia de amor, misterio y autodescubrimiento que te hará cuestionar los límites entre la realidad y la fantasía.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 13

Regresó a la habitación, pero no para dormir. Se sentó en el borde de la cama, mirando fijamente la puerta. La duda, ese veneno lento, empezó a recorrer sus venas. Recordó la cara de Min-ho en la pantalla del móvil esa tarde. Recordó la prisa de Valeria por colgar. Recordó su palidez y su distracción durante la cena.

En el coche, junto al río Han, Min-ho y yo estábamos en nuestra propia burbuja.

—Tengo que volver —dije, separándome de él con un esfuerzo sobrehumano—. Min-ho, esto es un desastre. Él está arriba. Si se despierta y no me ve...

—Quédate conmigo —suplicó él, acariciándome la cara—. Vamos a mi casa. Olvida el hotel. Olvida a ese hombre. Yo me encargaré de todo. Te daré el puesto que quieras, te daré la vida que quieras.

—No es así como funciona el mundo real, Min-ho. No puedes comprar la tranquilidad de mi conciencia con un ascenso o un apartamento de lujo. Lo que acabamos de hacer... ha roto algo que no sé si puedo arreglar.

—¿Y qué quieres hacer? ¿Subir y meterte en la cama con él como si nada hubiera pasado? ¿Dejar que te toque sabiendo que tu piel todavía quema por la mía?

Sus palabras dolían porque eran ciertas. La idea de volver a la cama con Marcos me producía una náusea física. Pero la idea de dejarlo todo por un hombre que ayer mismo me trataba como a un perro también me aterraba.

—Llévame de vuelta —dije, con firmeza—. Por favor.

Min-ho guardó silencio. Su rostro se volvió a endurecer, volviendo a esa máscara de control que tanto odiaba. Arrancó el motor y condujo de regreso al hotel a una velocidad excesiva. Ninguno de los dos habló. El beso seguía flotando entre nosotros, pero ahora se sentía como un testamento, no como un principio.

Al llegar a la puerta del hotel, se detuvo.

—Si cruzas esa puerta —dijo sin mirarme—, mañana en la oficina volveremos a ser el Director Kang y la Consultora Valeria. No habrá más llamadas nocturnas. No habrá más templos. No habrá más sueños. Elegirás tu realidad y yo respetaré tu elección. Pero no me pidas que te vea ser feliz con él.

—Entiendo —dije, abriendo la puerta del coche.

—Valeria —me llamó antes de que saliera. Me giré. Sus ojos estaban llenos de una tristeza que me perseguiría siempre—. Ten cuidado. Las sombras que dejamos atrás siempre encuentran la forma de alcanzarnos.

Salí del coche y caminé hacia el hotel sin mirar atrás. Subí en el ascensor sintiendo que pesaba mil kilos. Al llegar a la planta 5, me detuve frente a la puerta de la 502. Respiré hondo, intentando calmar mi pulso. Abrí la puerta con la tarjeta, con el mayor sigilo posible.

La luz de la habitación estaba encendida.

Marcos estaba sentado en la silla del escritorio, de frente a la puerta. Tenía los ojos rojos y el rostro desencajado. En su mano derecha sostenía mi tablet, que yo había dejado encendida y desbloqueada sobre la mesa.

—¿Dónde estabas, Valeria? —preguntó. Su voz era baja, peligrosa.

—Marcos... yo... salí a caminar. No podía dormir y...

—No me mientas más —dijo, lanzando la tablet sobre la cama. En la pantalla estaba abierto mi diario digital, donde yo había escrito sobre el templo, sobre los sueños y sobre el "desconocido de mi almohada"—. He leído lo que escribes. He leído sobre ese hombre. El portero dice que te has ido en un coche negro. El mismo coche del jefe "borde" que tanto odias, ¿verdad?

Me quedé helada. La traición era doble: la mía hacia él, y la suya hacia mi intimidad.

—¿Has leído mi diario? —pregunté, sintiendo una mezcla de vergüenza y rabia.

—¡Es lo único que tengo para saber quién eres! —gritó, levantándose—. ¡Porque la mujer que está aquí conmigo no es mi Valeria! ¡Mi Valeria no sueña con coreanos desconocidos ni se escapa a las cinco de la mañana a templos! ¿Quién es él, Valeria? ¿Qué ha pasado en ese coche?

—Marcos, cálmate. Es complicado...

—¡No es complicado! —se acercó a mí, invadiendo mi espacio—. O me dices la verdad ahora mismo, o me voy al aeropuerto y no vuelves a saber de mí. ¿Te has acostado con él?

El silencio se expandió por la habitación como un gas venenoso. Miré a Marcos, el hombre que me ofrecía una cocina nueva y una vida sin sobresaltos. Luego miré por la ventana, hacia la oscuridad de Seúl donde Min-ho acababa de desaparecer.

—No me he acostado con él —dije finalmente—. Pero lo amo, Marcos. Lo amo de una forma que no puedo explicarte porque ni siquiera yo la entiendo. Lo amo en mis sueños y lo amo cuando me mira como si fuera lo único que importa en este mundo de cristal.

Marcos retrocedió como si le hubiera pegado. Su rostro pasó de la ira a una tristeza absoluta, una desolación que me dolió más que sus gritos.

—Entonces... todo lo nuestro... ¿Madrid, la casa, los planes? —preguntó con la voz rota.

—Madrid era verdad —dije, con las lágrimas corriendo por mi cara—. Pero Seúl es real. Y no sé cómo ser las dos personas a la vez.

Marcos no dijo nada más. Caminó hacia la cama, cogió su maleta y empezó a meter su ropa a puñados, sin doblar, sin cuidado. Estaba llorando, pero no emitía ningún sonido. Yo me quedé apoyada en la pared, viendo cómo mi vida anterior se desintegraba delante de mis ojos.

—Espero que el sueño valga la pena, Valeria —dijo mientras caminaba hacia la puerta con su maleta—. Porque la realidad que acabas de romper no se puede pegar con pegamento.

Salió de la habitación y cerró la puerta. Esta vez, el golpe no fue un disparo, fue el sonido de una tumba cerrándose.

Me quedé sola en la habitación iluminada por la luz fría de la mesilla. Eran las seis de la mañana. En la calle, Seúl empezaba a despertar. Me tumbé en la cama, todavía vestida, y cerré los ojos.

No hubo sueño. Solo oscuridad. El desconocido de mi almohada finalmente me había reclamado, pero el precio había sido destruir el único mundo que yo sabía habitar. .

Valeria de Madrid había muerto. Solo quedaba Valeria de Seúl, y no tenía ni idea de quién era esa mujer.

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The Wolf 🥀🐺🍃
una historia que se parece a mi vida mi ....me pasó lo mismo con mi ahora esposo y dejé de soñarlo cuando xfin lo conocí y extrañaba a el chico de mi sueños 😭😭....veamos k pasa .
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