Mi nombre es Tom Evans, actor, 48 años.
Hoy, quiero contarles mi historia.
Llena de amor y pasión, que me dio el regalo más bello del mundo, mi Hailey. Pero me quito otro a solo horas de nacida de mi bebé, su madre Julia.
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Capítulo XXII
Sin lugar a dudas, esta noche la recordaré por siempre, Juli se acomodó un poco en su asiento y yo en el mío, tenía un calor que me sofocaba y decidí no colocar mi camiseta, en cambio, ella, se tapó con mi saco y se quedó dormida a solo dos calles de salir de la playa.
La sonrisa que llevo es este momento nada podrá borrarla. Maneje muy calmado, nada me apura a llegar, así, en cada semáforo en rojo en el que frenaba, la contemplaba dormir plácidamente, si así de maravilloso fue y no fue del todo explícito, me imagino como será su estrechez.
Llego a casa y parece que todos duermen, Connor abre la puerta de mi lado y bajo, su mirada asombrada, me recuerda que estoy en cueros, así que rápido, voy a buscar a Juli. No quiero que nadie la vea así, la cubro bien con mi saco y en cuanto se percatan de la situación, los seguridad se giran o agachan sus cabezas, mientras mi hombre de más confianza, abre la puerta para ingresar al departamento.
Vaya sorpresa me lleve al verlos a todos en la cocina tomando café, las mujeres se preocupan por Julia, al verla en mis brazos, no se dieron cuenta de mis fachas, pero si Mike y Jean
-QUE LE PASO A MI NIÑA, POR DIOS!!!
-Elizabeth, puedo asegurar que nada paso, esta bien.
-PERO COMO VA A ESTAR BIEN SI LA TRAES DEMAYADA EN BRAZOS???
/cuestiona también mi madre. Una sonrisa aparece en el rostro de mi amigo y padrastro, se ríen sacando de contexto a mi madre y Elizabeth./
-No le encuentro la gracia a esto, por que ríen?
-Juli no está demayada, amor, está dormida. Acaso no observaste a tu hijo?
/sus cabezas giran en 180°, como el exorcista, pronto se dan cuenta y las tres mujeres se tornan carmesí./
-Si, ya se dieron cuenta, no hace falta explicaciones, los dejo. Hasta mañana.
Subi las escaleras a nuestro cuarto y en cuanto la colocó en la cama, ella se ríe a carcajadas.
Ya entendí, estaba despierta y me dejó enfrentar todo esto a mi solo.
-Cuanto maldad hay en ti, hmm! Me dejaste solo para enfrentar a mi madre y tu abuela.
-Hay, perdón, pero tu eres mi súper Tom. Tu puedes con ellas y más.
-Quiero que sepas que me cobrare lo que paso esta noche.
-Ha si? como?
Con sigilo, la arrincone en la cama, subiendo sus brazos por la cabeza. La beso con desenfreno, con mi mano libre acaricio su escultural cuerpo y cuando libera el primer jadeo, la dejo.
-No, no pare.
-Creo que logré mi cometido.
/sonreí ante su cara de desespero y le lancé un beso, ingresando al baño./
Abri los grifos, regularice el agua a tibia y me sumergi en la ducha. Intentaba calmar este deseo emergente, cuando creo lograrlo, sus manos aprisionan mi cintura, abrazándome de espaldas. Rayos.
Giro lentamente y en sus ojos puedo ver maldad, lujuria y deseo.
-No puedes simplemente, hacer eso y dejarme.
-Amor, solo era un juego, no te enojes.
-Tomaré venganza y se acabó, hasta aquí llego el juego.
No me dio tiempo a nada, cuando sus delicadas manos, rodearon mi virilidad, en un movimiento de ascenso y descenso.
No podía creer lo que mi tierna Julia estaba haciendo. Mis ojos se retuercen y mis manos, me sostienen de las paredes y en menos de nada, su calida y húmeda boca le da la bienvenida a mi gran amigo.
Me atrevo a bajar la mirada y me encuentro con ella, sus ojos fijos en mi, desestabilizó mi ser y más aún cuando lo llevo, hasta el fondo.
Gemía como puberto en su primer orgasmo, sus manos se sujetaban de mi cadera y en un impulso, moví mi cadera buscando solo un poco de profundidad.
A su máximo esplendor, estaba a punto de llegar, no sé cómo lo supo, pero en ese momento. Se levantó, con una toalla se envolvió y salió de la ducha.
No podía creer esta jugarreta, me mira y sonríe victoriosa y sale del baño.
No puedo creer que a mis 28 años tenga que hacer trabajos manuales para bajar mi libido.
Sin más, salí del baño y ahora estaba, leyendo un libro como si nada fuera, estoy que me lleva el diablo, debo admitir que en parte fue mi culpa, pero yo no llegué a esos extremos.
Decidí dejar esto de este tamaño, así que le quité el libro de las manos y apagué las luces, la acomode en mi pecho y nos quedamos dormidos.
La mañana no se hizo esperar, la imagen de ella durmiendo, las almacenó en un lugar muy especial de mi corazón, la dejo dormir y me levanto de la cama, bajando a ver quien está despierto.
Así me encuentro a mi madre, a Jean y Elizabeth, sentados desayunando muy a gusto.
-Buenos días, familia.
-Buen día.
/Saludaron todos. Saco una botella de agua y la tomo como si fuera la última que existe./
-Mucha sed?- pregunto Jean
-Mucho calor.- respondí
/Las mujeres abren sus ojos gigantes y mi madre me golpea con el periódico./
-Maleducado, no necesitamos saber que hiciste. Ni que lo insinúes.
-Yo solo dije que tengo calor, pronto comenzará el verano. No puedo tener calor?
Se le quedaron las palabras atragantadas y no dijo más nada. Jean me mira y me sonríe. Yo no dije nada, pero me conoce tan bien, que creo que debo pedirle un consejo de como poder avanzar sin lastimarla. Ya falta poco, se que estas lista para esto y más, solo debo ser paciente y encontrar el momento adecuado para ambos, para lo disfrutes como yo quiero.
pero no te preocupes que Mike les dará una muenda a todos para que aprendan a respetar los infelices desgraciados esos
y ojalá y le den su buen merecido a ese viejo patán y resentido que es por eso será que la mujer lo dejo, pero debió haberse llevado a su hija 🥺🥺🥺