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Código Rojo

Código Rojo

Status: Terminada
Genre:Equilibrio De Poder / Amor eterno / Romance de oficina / Completas
Popularitas:34.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Polania

🩺 Código Rojo

En Altavalle, los errores no se corrigen.
Se pagan.

El Dr. Thiago Ferrer es el neurocirujano más temido y respetado del Hospital Central. Su pulso nunca tiembla. Su autoridad nunca se cuestiona. Y jamás ha permitido que una emoción interfiera en su trabajo.

Hasta que una cirugía cambia todo.

La Dra. Emilia Duarte, residente brillante y orgullosa, queda en el centro de un procedimiento que termina en escándalo. Una familia influyente exige culpables. La prensa huele sangre. El hospital necesita un sacrificio.

Pero Thiago no está dispuesto a perderla.

NovelToon tiene autorización de Polania para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Titulares

Emilia despertó con el teléfono vibrando sin parar.

Mensajes. Notificaciones. Llamadas perdidas.

Tardó unos segundos en comprender.

Luego abrió el primer enlace.

El titular la dejó sin aire:

“Relación secreta entre cirujanos involucrados en muerte hospitalaria: ¿conflicto de interés encubierto?”

El artículo no afirmaba.

Insinuaba.

Eso era peor.

Fotos de archivo. Su nombre completo. El de Thiago. La fecha de la cirugía de Hernán Ibarra. Y una línea cuidadosamente venenosa:

“Fuentes internas aseguran que la cercanía entre ambos médicos pudo influir en decisiones críticas durante el procedimiento.”

Emilia sintió náusea.

No por vergüenza.

Por rabia.

El teléfono volvió a vibrar.

Thiago.

—¿Lo viste? —preguntó él apenas contestó.

—Sí.

Su voz estaba demasiado calma.

Eso lo alarmó.

—No es casualidad —dijo él.

—No.

Silencio.

Luego:

—Voy para allá.

—No —respondió ella inmediatamente.

—Emilia—

—No llegues furioso. Eso es lo que esperan.

Pero ya estaba en camino.

---

En menos de una hora, el hospital era un hervidero.

Cámaras en la entrada. Periodistas preguntando. Personal administrativo negando declaraciones.

El artículo se había replicado en dos portales más.

Ninguno acusaba directamente.

Pero todos sugerían.

“¿Influyó la relación sentimental en la toma de decisiones?” “¿Fue encubierta la cercanía entre jefe y residente?” “¿Comprometió esto la objetividad clínica?”

La palabra clave no era negligencia.

Era favoritismo.

Y eso en el mundo médico… destruye reputaciones.

---

Thiago llegó al departamento.

Entró sin tocar.

La encontró sentada en la mesa del comedor, el portátil abierto, el artículo en pantalla.

No estaba llorando.

Estaba leyendo cada palabra con precisión quirúrgica.

—Van a intentar separarnos —dijo ella sin mirarlo.

Él se acercó lentamente.

—No pueden.

—No legalmente.

Ella levantó la mirada.

—Pero pueden hacerlo emocionalmente.

Esa frase golpeó distinto.

Thiago tomó el portátil y cerró la pantalla.

—Mírame.

Emilia lo hizo.

—¿Te arrepientes? —preguntó él.

No era la primera vez que lo decía. Pero ahora el contexto era distinto.

Ella negó con firmeza.

—No.

—Entonces lo demás es ruido.

Pero no lo era.

Porque el daño mediático no es inmediato. Es progresivo.

Y ella lo sabía.

—Soy residente —susurró—. Mi carrera apenas comienza. Esto me marca.

Thiago sintió algo nuevo.

Culpa.

No por amarla.

Por haberla arrastrado al centro de fuego.

—Si quieres tomar distancia pública —dijo con voz baja— lo entenderé.

El silencio que siguió fue largo.

Emilia se puso de pie.

Se acercó a él.

—No me uses para justificar tu sacrificio.

La intensidad en sus ojos lo obligó a quedarse quieto.

—No voy a fingir que no te amo para que la prensa se calme.

Su voz temblaba apenas.

—Pero tengo miedo.

Ahí estaba la verdad.

No de perderlo.

De perderlo todo.

Thiago apoyó su frente contra la de ella.

—Esto es una estrategia de distracción.

—Lo sé.

—Quieren que la conversación deje de ser presión administrativa y pase a ser romance inapropiado.

Ella cerró los ojos.

—Y funciona.

---

A media mañana, el hospital emitió comunicado oficial.

Breve. Calculado.

“El Hospital Central de Altavalle reitera su compromiso con la ética profesional. Se encuentra en evaluación interna cualquier posible conflicto de interés relacionado con el caso en curso.”

No los defendía. No los condenaba.

Los dejaba expuestos.

Eso era peor.

---

El teléfono de Emilia volvió a sonar.

Número desconocido.

Contestó.

—Doctora Duarte, ¿puede confirmar si su relación con el doctor Ferrer inició antes o después de la cirugía del señor Ibarra?

Colgó.

Las manos le temblaban ahora.

Thiago vio el cambio.

La abrazó.

Esta vez ella sí se aferró.

—Esto ya no es profesional —murmuró contra su pecho.

—Lo sé.

—Nos están desnudando públicamente.

Él respiró profundo.

—Entonces respondemos.

Ella se separó.

—¿Cómo?

Thiago la miró con decisión.

—No escondiéndonos.

---

Esa tarde, sin previo aviso, Thiago publicó un comunicado personal.

No a través del hospital. No a través de abogados.

Directo.

“Mi relación con la doctora Emilia Duarte es personal y comenzó después del caso quirúrgico en cuestión. Ninguna decisión médica fue influenciada por vínculo emocional alguno. Mantengo plena responsabilidad ética por mis actos profesionales.”

Claro. Breve. Directo.

Emilia lo leyó.

—Te estás exponiendo más.

—Ya estamos expuestos.

Pero el movimiento tuvo efecto inesperado.

Comentarios de apoyo comenzaron a aparecer. Pacientes agradecidos. Colegas defendiendo su integridad.

No todos.

Pero suficientes.

La narrativa dejó de ser unidireccional.

Ahora había discusión.

Y eso incomodaba a la administración.

---

Esa noche, cuando por fin el ruido bajó un poco, Emilia estaba exhausta.

No físicamente.

Emocionalmente.

Se sentó en el borde de la cama.

—¿Sabes qué es lo que más duele? —preguntó.

—¿Qué?

—Que intenten reducir todo lo que siento por ti a una estrategia sucia.

Thiago se acercó.

Se arrodilló frente a ella.

Tomó sus manos.

—No pueden tocar lo que no entienden.

Ella lo miró.

—Y si esto nos cambia…

Él sostuvo su mirada con una intensidad distinta.

No protectora. No estratégica.

Humana.

—Ya nos cambió.

Silencio.

—Pero no para debilitarnos.

Sus labios se encontraron lentamente.

No fue pasión urgente.

Fue refugio.

Necesitaban sentirse reales.

No titulares.

No rumores.

Solo ellos.

La tensión externa hacía que cada contacto se sintiera más necesario.

Más profundo.

No como escape.

Como ancla.

Pero mientras se sostenían en esa habitación…

En la oficina del director general, alguien decía una frase peligrosa:

“Si la exposición mediática no los separa… tendremos que forzar una decisión contractual.”

La guerra había dejado de ser ética.

Ahora era reputacional.

Y cuando la reputación está en juego…

La siguiente jugada suele ser irreversible.

1
Melisuga
Muy linda novela.
👏🏼🩺🩹🩺👏🏼
Melisuga
A estas alturas ,yo no me atrevería a asegurar eso. Ya la misma comisión había determinado el cierre del expediente porque se había procedido de acuerdo con los protocolos médicos, y lo reabrieron por el reclamo de un familiar asesorado por un nuevo abogado.
Melisuga
De hecho, la decisión fue conjunta. Ella es una residente y Thiago, el especialista a cargo.
Melisuga
Creo que acá la conjugación verbal sería: hicimos lo correcto. Las decisiones antes y durante la operación del sr. Hernán Ibarra fue conjunta, y eso lo estuvieron defendiendo durante todo el proceso anterior.
Melisuga
Una tremenda incoherencia, estimada escritora. En los primeros capítulos, usted dice que Emilia es una residente de otro lugar y que ganó la posibilidad de hacer el entrenamiento en neurocirugía en el Hospital Central de Altavalle. Luego, se fue al Hospital Universitario San Gabriel a hacer la pasantía de 4 meses en nuevas técnicas y equipamiento quirúrgico. Lo de los 11 años operando no es discutible, pero no fue en Altavalle.
Melisuga
Es increíble cómo sacaron a Thiago de la decisión conjunta en el caso y lo volvieron responsabilidad y "culpa" de Emilia.
Melisuga
Sí, la hubieran hecho pedazos, inhabilitado su título, y listo: a dedicarse a cualquier cosa y ni siquiera en la cafetería de un centro de salud podría trabajar.
Melisuga
Estimada escritora, con laejor de las intenciones y sin que esto me motive a una mala calificación o comentario inapropiado, me parece importante decirte que hay algunas inconsistencias e incoherencias en la trama que dificultan un poco su entendimiento:
- Emilia estaba en una pasantía en San Gabriel, no en Altavalle.

- quien lleva años, y prestigio y reputación más que ganadas y confirmadas, en el hospital de Altavalle es Thiago. De hecho, todo lo quirúrgico , sobre todo lo neuroquirúrgico, pasaba por su tamiz; era un lobo defendiendo su territorio,... Y ahora parece un cordero bravucón y con poca capacidad organizativa en situaciones complejas. No luce como cansancio, sino como inconsistencia del personaje.

- los cambios de apellidos del paciente fallecido y de los doctores.
Melisuga
Será para Thiago porque para Emilia, no.
Melisuga
🚨🚨🚨
Cambio de apellido de Thiago: es Ferrer, no Álvarez.
Melisuga
¿Cuando regresó Emilia a trabajar en el Hospital Central de Altavalle? Ella estaba contratada en el Hospital Universitario de San Gabriel.
Melisuga
🚨🚨🚨
Cambio de apellido: Navarro en lugar de Duarte.
Melisuga
Ella no estaba embarazada cuando sucedió lo del paciente. Quieren juzgar un episodio anterior con las condiciones actuales, debería ser improcedente pero hay abogados que son capaces de cualquier cosa, hasta de vender su alma al diablo.
Melisuga
¿Por qué lo harían? ¿Quién está detrás de todo eso? ¿Quién está usando el luto y sufrimiento de una familia para lucrar y destruir a una profesional competente e inocente?
Melisuga
Acabo de releer un par de capítulos atrás y es como pensaba, ya está cerca de las 12 semanas según lo dicho en esa parte de la novela.
Melisuga
Acá hay un par de incoherencias, estimada escritora. Para cuando Thiago fue a verla, Emilia había dicho que estaba cerca de las 11 semanas. Por otro lado, el marcapasos cardíaco se forma entre las semanas 7 y 8. Con 6 semanas no se escucha latido fetal.
Melisuga
Esa respuesta sonó muy tercerizada. Su pareja es ella, no alguien cualquiera.
Melisuga
¿El abogado? Creí que Arboláez había quedado claro de todo. Digo, con todo y el cambio de apellidos, creo que siguen hablando de la muerte del sr. Ibarra.
Melisuga
Hay personas tan ruines que son capaces de incendiar un bosque por deshacerse de un árbol. Espero que tanto el dr. Cárdenas como ese "prestigioso" hospital de Altavalle paguen con creces tanto ensañamiento y alevosía contra Emilia y Thiago.
Melisuga
¿Herrera? Creo que hubo confusión de nombres: el paciente fallecido se llamaba Hernán Ibarra.
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