NovelToon NovelToon
SANADOR DESCARTADO

SANADOR DESCARTADO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía
Popularitas:12k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Invocado a otro mundo como sanador, fue descartado por su propio equipo por no hacer daño.
Herido y abandonado en la frontera, comenzó a curar a quienes nadie miraba: plebeyos, soldados rotos, niños enfermos.
Con conocimientos del mundo moderno y una magia que evoluciona al salvar vidas, su nombre empieza a recorrer el reino.
Cuando la guerra y la peste alcancen la capital, descubrirán que descartaron al único que podía salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 — Cuando alguien sí te necesita

Ren no lloró cuando lo dejaron atrás.

Pero esa mañana se despertó con el pecho pesado, como si hubiera dormido con una piedra encima.

Abrió los ojos mirando el cielo gris entre las ramas. Tardó unos segundos en recordar dónde estaba. No había voces. No había planes para el día. No había alguien diciendo “¿listo, sanador?” con tono de impaciencia.

Solo el viento.

Se sentó despacio. Le dolía el cuello. Le dolían los hombros. No era cansancio físico solamente. Era la sensación incómoda de no saber hacia dónde ir.

Durante años había seguido mapas que otros marcaban.

Ahora no había mapa.

Se llevó la mano al rostro y respiró hondo.

—No pienses —murmuró para sí—. Camina.

Y caminó.

El camino era estrecho, con huellas viejas de carretas marcadas en barro seco. No llevaba a ninguna mazmorra famosa. No prometía recompensas. Solo conectaba pequeñas granjas desperdigadas en el valle.

A media mañana, el silencio se rompió.

No fue un grito fuerte.

Fue un sonido más pequeño.

Un quejido ahogado.

Ren se detuvo en seco. La espalda se le tensó de inmediato, como si aún esperara escuchar a su antiguo líder gritar órdenes.

Pero no hubo nadie más.

El sonido vino de detrás de una carreta volcada junto al camino.

Ren corrió.

Un hombre estaba atrapado bajo una rueda astillada. El saco de grano se había abierto y el polvo le cubría el cabello y la barba. La pierna estaba torcida de forma antinatural.

El hombre respiraba rápido, con los ojos desorbitados.

—No… no se acerque… —balbuceó—. No quiero… perder la pierna…

No era miedo a la muerte.

Era miedo a no poder trabajar.

Ren sintió algo apretarle el estómago.

Se arrodilló.

—Mírame —dijo con voz firme, pero suave—. Mírame a mí.

El hombre tardó unos segundos en enfocar.

—Estoy aquí —repitió Ren—. No te voy a dejar.

La frase salió sola.

Y cuando la dijo, sintió el peso real de lo que significaba.

No lo voy a dejar.

No porque fuera parte de un equipo.

No porque alguien lo estuviera observando.

No porque hubiera recompensa.

Sino porque ese hombre lo necesitaba.

El herido temblaba. El sudor le corría por la frente.

—Tengo… tengo hijos —susurró, con la voz quebrada—. Si no camino… ¿qué van a comer?

Ren sintió la garganta cerrársele.

Había curado guerreros heridos que se quejaban por no poder volver al frente. Había oído rabia, orgullo herido, frustración.

Pero esto era distinto.

Aquí no había orgullo.

Había miedo real.

—Primero respiramos —dijo Ren—. Después vemos la pierna.

Colocó las manos sobre el pecho del hombre. La magia fluyó, más inestable al principio. Ren cerró los ojos un segundo para concentrarse.

No era magia espectacular.

Era una energía cálida que bajaba el ritmo del corazón.

Sintió el pulso acelerado bajo sus manos. Sintió cómo, poco a poco, el temblor cedía.

El hombre soltó un sollozo involuntario.

—Está… bajando… —murmuró.

Ren abrió los ojos. También estaba respirando más lento.

Liberar la pierna le costó. La rueda estaba mal encajada. Empujó con el hombro. La madera raspó su piel. Gruñó de esfuerzo. No era fuerte como un guerrero. No tenía un escudo que bloqueara el peso.

Pero no se movió.

Cuando por fin logró apartar la rueda, la pierna quedó expuesta.

Fractura clara.

El hombre miró hacia abajo y palideció.

—No… no…

—Escúchame —dijo Ren, mirándolo directamente—. Va a doler un poco. Pero si no la acomodamos, dolerá toda la vida.

El hombre apretó los dientes.

Asintió.

Ren colocó las manos con cuidado. Sintió el hueso fuera de lugar. Respiró profundo.

—Ahora.

Ajustó.

El grito fue breve, agudo, crudo.

Ren no apartó la mirada.

Después aplicó curación dirigida, reduciendo inflamación, estabilizando tejido. No podía regenerar huesos al instante. No era ese tipo de sanador.

Pero podía evitar que empeorara.

El hombre lloraba en silencio ahora.

—No me dejó… —dijo entre lágrimas—. Pensé que me dejaría como los otros…

Ren frunció el ceño.

—¿Qué otros?

—Dos carros pasaron… miraron… siguieron…

El pecho de Ren se apretó.

No era rabia.

Era algo más complejo.

Era comprensión.

En su antiguo grupo, también habían dejado cosas atrás. Personas que “no eran prioridad”. Situaciones que “retrasaban la misión”.

Ahora estaba del otro lado.

Y no se movía.

Cuando llegaron dos campesinos corriendo desde la aldea cercana, encontraron a Ren sentado en el suelo, sosteniendo la pierna del herido con cuidado, vigilando su respiración.

—¡Por los dioses! —exclamó uno—. Pensamos que estaba muerto.

—No —respondió Ren, cansado—. Está asustado. Es diferente.

Los hombres ayudaron a levantarlo con sumo cuidado. Uno de ellos miró a Ren con expresión sincera.

—Gracias.

No fue un aplauso.

No fue admiración exagerada.

Fue gratitud limpia.

Ren sintió algo extraño en el pecho.

No era orgullo.

Era… sentido.

Por primera vez desde que lo expulsaron, no se sintió sobrante.

Se sintió necesario.

Y no por su poder.

Por su decisión de quedarse.

Cuando la carreta avanzó hacia la aldea, el hombre herido volvió el rostro hacia Ren.

—¿Cómo te llamas?

Ren dudó un segundo.

Antes habría dicho “Sanador del grupo tal”.

Ahora solo dijo:

—Ren.

El hombre sonrió, débil.

—Ren… gracias.

Esa vez, Ren no apartó la mirada.

Y mientras caminaba detrás de la carreta, no pensó en su antiguo equipo.

Pensó en algo más simple.

Tal vez nunca fue el tipo de héroe que brilla en el campo de batalla.

Tal vez era el tipo que evita que alguien quede tirado al borde del camino.

Y por primera vez desde que lo dejaron atrás…

no sintió que estaba perdiendo algo.

Sintió que estaba encontrando su lugar.

1
Annyely
Claudia López Alfonso gracias por seguir leyendo la historia capítulo tras capítulo ❤️
Me hace mucha ilusión ver que te está gustando.
btcclic cuenta3
Salvador en varias, maneras e formas,
todo, no trata, de cura, mortal, sino inmortal,
enfático, hasta cura del medio ambiente regias.../Scare/
Annyely: asi es no todos los heroes poseen una espada ☺️
total 1 replies
Didi
me gusta esta historia es diferente 👏
Annyely: ¡Muchas gracias! 😊 Me alegra mucho que te guste. Quise que la historia fuera un poco diferente.
total 1 replies
fujoshi kun
parece historia contada por una Ai
Elba Lucia Gomez
no come? enfermo atendiendo? débil? no se......
btcclic cuenta3
Espero los próximo nuevos capítulos, welcome, perfec./Scare/
Annyely
gracias , tratare de publicar otro isekai este mes, para que me sigas apoyando☺️
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
Excelente.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play