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LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

LOS GEMELOS SECRETOS DEL CEO OSCURO

Status: En proceso
Genre:Hijo/a genio / Reencuentro / Madre soltera / CEO
Popularitas:13.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Denis Peinado

Hace siete años, una noche de tormenta cambió su destino.

Isabella Rossi es una mujer brillante con múltiples identidades ocultas. Genio en tecnología, medicina y negocios, vive en las sombras protegiendo a sus dos gemelos prodigio… y ocultando un secreto que podría destruir su mundo.

Nunca creyó en el amor.
Nunca necesitó a un hombre.
Y mucho menos a un CEO arrogante.

Pero cuando Alexander De Luca —el empresario más poderoso y temido de la ciudad— reaparece en su vida, su pasado vuelve para reclamarla.

Él no sabe que es padre.
Ella no sabe si puede confiar.
Y los gemelos… ya empiezan a sospechar la verdad.

Entre secretos, traiciones, enemigos ocultos y una pasión imposible de ignorar, dos genios deberán decidir:

¿Proteger su corazón…
o rendirse al amor?

NovelToon tiene autorización de Denis Peinado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 — El tablero se vuelve peligroso

La calma duró exactamente treinta y seis horas.

Para Isabella, eso ya era demasiado.

El apartamento estaba en silencio aquella noche, pero no era un silencio tranquilo. Era el tipo de quietud que precede a los desastres.

Sus ojos verdes recorrían la pantalla frente a ella mientras analizaba patrones de tráfico digital.

Helix se había retirado.

Demasiado fácil.

Demasiado limpio.

—Están esperando… —murmuró.

Nyx conocía ese tipo de enemigo.

Cuando no presionaban, era porque estaban preparando algo más grande.

Más directo.

Más sucio.

Un pequeño ruido en el pasillo la sacó de sus pensamientos.

Ethan apareció con su tablet en mano.

—Detecté algo raro.

Isabella giró de inmediato.

—Muéstrame.

El niño colocó la pantalla frente a ella.

Mapa de tráfico urbano.

Un punto parpadeaba cerca del edificio.

—Ese vehículo ha pasado cinco veces por la zona en las últimas dos horas —explicó Ethan—. Patrón no aleatorio.

Isabella sintió cómo su pulso se volvía más lento.

Más controlado.

—¿Placa?

—Clonada.

—¿Ocupantes?

—Vidrios polarizados.

Silencio.

Helix estaba tanteando otra vez.

Pero esta vez… más cerca.

Isabella se levantó.

—Plan nocturno.

Ethan asintió.

Sabía exactamente qué significaba.

Revisión de perímetro.

Sensores activos.

Protocolos de emergencia listos.

Elena apareció medio dormida en la puerta.

—¿Otra vez modo ninja?

Isabella se suavizó un segundo.

—Solo precaución, cariño.

Pero su instinto gritaba otra cosa.

Mientras tanto…

Dos cuadras más abajo.

Dentro del sedán oscuro.

—Objetivo activo —dijo el conductor.

El acompañante observaba el edificio con binoculares.

—La madre es más cautelosa de lo esperado.

—Ordenes de Helix son claras.

El hombre sonrió ligeramente.

—Entonces pasamos a fase de presión.

Sacó un pequeño dispositivo del maletín.

No era un arma.

Era peor.

Un inhibidor de señal portátil.

En el apartamento…

Isabella se congeló.

Su laptop perdió conexión por medio segundo.

Solo medio.

Pero suficiente.

—No… —susurró.

Eso no era fallo técnico.

Era interferencia externa.

Corrió al panel de seguridad.

Ethan ya estaba allí.

—Bloqueo de señal localizado —dijo el niño—. Radio corta.

—¿Distancia?

—Menos de cien metros.

Demasiado cerca.

Isabella se movió rápido.

—Ethan, protocolo rojo.

El niño ejecutó sin dudar.

Copia de datos.

Alerta silenciosa.

Cifrado total.

Elena ya estaba despierta.

Pero sorprendentemente tranquila.

—¿Nos vamos de aventura?

Isabella se agachó frente a ella.

—Tal vez.

Pero en ese momento…

El sistema del balcón emitió una alerta.

Movimiento.

Real esta vez.

Isabella giró como un resorte.

La puerta del balcón vibró suavemente.

Alguien estaba intentando entrar.

No digital.

Físico.

Error fatal.

Isabella abrió el cajón del escritorio.

Sacó su arma eléctrica.

Su expresión cambió por completo.

La madre desapareció.

Nyx quedó.

—Quédense en la habitación segura —ordenó.

Ethan tomó la mano de Elena.

Sin miedo.

Sin pánico.

Solo enfoque.

Eso… no era normal en niños.

Pero ellos no eran niños normales.

En el balcón…

La cerradura cedió apenas un milímetro.

El intruso era profesional.

Herramientas silenciosas.

Movimientos precisos.

Pero cometió un error.

Subestimó a Isabella.

La puerta se abrió de golpe desde adentro.

Y antes de que el hombre reaccionara—

Isabella atacó.

Movimiento limpio.

Rápido.

Entrenado.

Golpe directo a la muñeca.

El dispositivo del intruso cayó.

El hombre intentó reaccionar.

Tarde.

La descarga eléctrica lo atravesó.

Cayó de rodillas.

—Mal movimiento —susurró Isabella.

Pero el hombre sonrió.

Y eso no le gustó.

—Solo era la prueba —murmuró él.

Los ojos de Isabella se afilaron.

—¿Prueba de qué?

El hombre no respondió.

Porque en ese momento…

Sirenas lejanas comenzaron a sonar.

Demasiado rápido.

Demasiado oportuno.

Isabella miró el dispositivo caído.

Y entendió.

—Rastreador… —susurró.

El intruso había venido a marcar el lugar.

No a entrar.

Error calculado.

Antes de que pudiera detenerlo—

El hombre activó algo en su reloj.

Y perdió el conocimiento.

Autoinyección.

Profesional.

Isabella maldijo por lo bajo.

Esto acababa de escalar.

Quince minutos después…

El ascensor se abrió.

Alexander De Luca entró al apartamento.

Sin anunciarse.

Sin esperar permiso.

Pero se detuvo al ver la escena.

El intruso en el suelo.

El balcón forzado.

Isabella de pie… completamente serena.

Sus ojos azules se oscurecieron.

—Llegué tarde.

Isabella lo miró.

—Llegó a tiempo para ver que puedo manejarlo.

Alexander se acercó al intruso.

Lo revisó.

Profesional.

—Helix.

—Lo sé.

Se miraron.

Y esta vez…

La tensión era distinta.

Más profunda.

Más peligrosa.

Más conectada.

—Esto ya no es presión —dijo Alexander en voz baja—. Es preparación.

Isabella cruzó los brazos.

—Que lo intenten.

Pero Alexander la observó con atención.

Demasiado.

—Usted no es solo una madre protectora —dijo finalmente.

Silencio.

—Usted está entrenada.

No era pregunta.

Isabella sostuvo su mirada.

Fría.

Impenetrable.

—Señor De Luca…

Sus ojos verdes brillaron peligrosamente.

—Hay muchas cosas sobre mí que usted no entendería.

Alexander no sonrió.

Pero por dentro…

Su interés acababa de multiplicarse.

Y en algún lugar del mundo…

Muy lejos de la ciudad…

En una mansión que respiraba poder antiguo…

Una mujer elegante observaba un informe.

—¿Confirmado?

—Sí, señora.

La encontramos.

La mujer apoyó lentamente la copa de vino.

Sus ojos —verdes intensos— brillaron con emoción contenida.

—Después de tantos años…

Un hombre mayor a su lado habló con voz grave:

—Nuestra hija sigue siendo extraordinaria.

La mujer sonrió suavemente.

—Por supuesto.

Miró la pantalla otra vez.

Donde se veía a Isabella.

—Es nuestra sangre.

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Eneida Atencio
Excelente autora mis felicitaciones
Sandra
excelente novela, la empecé a leer y me atrapó tanto k no pare hasta el último cap, gracias y felicidades
Nidia Chica
que pasó donde esta el final
Sole Amado
waauuuu excelentes capítulos apasionante con toda la adrenalina 👌
Yapura Elsa Gladys: huauu hermosos capítulos cargados de adrenalina pura
total 1 replies
Sole Amado
buenísima historia x favor más capitulos
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
Mariana Posternak
más capítulos porfi 🙏 que gane isabela y atrapen a helix 🙏
JOSELIS
Me encanta esta historia. Felicidades escritora !!!
Maria Muñoz
Me está enganchando cada vez más
y más
Dona White
es una novela fenomenal, la disfruto mucho y espero más capitulos para disfrutar
Ci-P
Está muuuy buena!! ojalá tenga secuelas cuando termine 😭
Nora Cuevas
más capítulos de favor 👏 autora para seguir leyendo está interesante novela 👌🏼
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