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Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Reencarné Como La Esposa Del Emperador Que Quiere Matarme

Status: En proceso
Genre:Viaje a un mundo de fantasía / Reencarnación / Romance
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Darcalie

Morir fue inesperado.

Despertar dentro de una novela fue absurdo.

Pero reencarnar como Serena Valmont, la villana destinada a morir a manos de su propio esposo, fue una completa pesadilla.

Conozco esta historia.

Sé que el emperador Kael Draven jamás amará a Serena. Sé que muy pronto conocerá a la verdadera protagonista. Y sé que, cegada por los celos, Serena cometerá una serie de crímenes que terminarán llevándola al cadalso.

Pero yo no soy Serena.

Y no pienso seguir su destino.

Mi plan es simple: alejarme de la protagonista, pedirle el divorcio al emperador y desaparecer antes de que la historia comience.

Solo hay un problema.

—Quiero el divorcio.

Kael alzó la mirada hacia mí.

—No.

...¿Cómo que no?

Se suponía que esta historia ya estaba escrita.

Entonces, ¿por qué está empezando a cambiar?

NovelToon tiene autorización de Darcalie para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Capítulo 21: Yo no bailo.

—¿Qué ocurre?

Kael caminó hacia la ventana.

—El Baile de Fundación.

Ah.

El próximo evento principal.

—¿Qué pasa?

—Como emperatriz, debes abrirlo conmigo.

Lo había olvidado.

—¿Tenemos que bailar?

Kael me miró.

—Es un baile.

—Podríamos abrirlo con un discurso.

—No.

—Una cena.

—No.

—Una pequeña obra teatral.

—Serena.

—Estoy dando opciones.

—Bailaremos.

—Yo no bailo.

—No lo volveré a repetir.

Fantástico.

—¿Cuándo es?

—En tres días.

Tres.

Bien.

Podía sobrevivir.

—Después de la apertura, los herederos de las Grandes Casas serán presentados oficialmente.

Mi cerebro hizo clic.

Elena.

Claro.

—Y yo tengo que presentar a Elena.

—Eres su patrocinadora.

—Acabo de descubrirlo.

Kael frunció el ceño.

Mierda.

—Quiero decir...

—Serena.

—No empieces.

—¿Cómo puedes olvidar que tú misma solicitaste patrocinarla?

—Tenía muchas cosas en la cabeza.

—Llevas semanas olvidando cosas que deberías saber.

No me gustó aquello.

—Quizá nunca fueron importantes.

—Para ti sí lo eran.

Silencio.

Kael me observó.

Demasiado.

—Has cambiado.

Otra vez.

Mi corazón aceleró.

—La gente cambia.

—No así.

No respondí.

Él dio un paso hacia mí.

—No sé qué ocurrió aquella noche cuando te golpeaste.

La noche en que desperté.

—Pero desde entonces...

Se detuvo.

—¿Qué?

Kael tardó.

—Parece que estoy casado con una desconocida.

Mi estómago cayó.

No sabe.

Nadie sabe.

Solo sospecha que cambié.

Respiré.

—Quizá nunca intentaste conocerme.

Eso lo detuvo.

Y me sorprendió incluso a mí.

Porque quizá... eso también habría podido decirlo la Serena original.

Kael bajó la mirada.

—Quizá.

No esperaba esa respuesta.

—¿Quizá?

—No voy a fingir que nuestro matrimonio era bueno.

—Excelente. Tenemos un punto en común.

—Pero tampoco voy a fingir que todo fue culpa mía.

Justo.

—No lo fue.

Kael me miró.

—Serena habría discutido eso durante una hora.

—Pues hoy tienes suerte.

Algo extraño pasó entre nosotros.

No tensión.

No exactamente.

Era... honestidad.

—¿Por qué no quieres darme el divorcio?

La pregunta salió antes de pensarlo.

Kael quedó inmóvil.

—Ya hablamos de esto.

—No realmente.

—El divorcio imperial tendría consecuencias políticas.

—Seguirías siendo el Emperador incluso sin mí... No tienes excusas.

Silencio.

Lo sabía.

—Hace unas semanas apenas soportabas estar conmigo.

—Eso no ha cambiado completamente.

—Qué romántico.

—Tú tampoco eres fácil de soportar.

—Pero aquí estás.

Kael me sostuvo la mirada.

—Aquí estoy.

Mi corazón hizo aquella cosa.

Otra vez.

Maldito órgano.

—Entonces ¿por qué?

Kael tardó demasiado.

—No lo sé.

Eso sí era honesto.

—Qué respuesta tan inútil.

—Es la única que tengo.

Pasó junto a mí.

Llegó a la puerta.

—Kael.

Se detuvo.

Recordé los documentos.

La carta.

Deja de investigar.

—¿Confías en las personas que te rodean?

Se giró.

—¿Por qué?

—Pregunta.

—Depende de la persona.

—¿Y en Lucien?

—Con mi vida.

Respuesta inmediata.

Eso me tranquilizó.

—¿Y en Elena?

Kael pareció sorprendido.

—Apenas la conozco.

Bien.

Narrativa: +7.

Realidad: apenas la conozco.

Curioso.

—¿Y en mí?

Silencio.

Esa dolió más de lo que debería.

Kael me miró durante varios segundos.

—No lo sé.

Asentí.

Era justo.

—Buenas noches, Serena.

—Buenas noches.

Abrió la puerta.

—Kael.

Otra vez.

—¿Qué?

—Ten cuidado.

Su expresión cambió.

—Últimamente me dices eso mucho.

—Últimamente haces cosas peligrosas.

—Monté un caballo.

—Exactamente.

Una pequeña sonrisa.

—Buenas noches.

Se fue.

...****************...

La reunión con Lucien terminó casi al anochecer.

No descubrimos nada sobre quién había dejado la amenaza.

Lo cual era tranquilizador de la peor manera posible.

—Los guardias no vieron entrar a nadie —dijo Lucien.

—Entonces apareció por magia.

—O alguien con acceso normal la dejó.

Eso ampliaba muchísimo la lista.

—Excelente.

Lucien me acompañó hacia mis habitaciones.

—Duplicaré la guardia.

—No quiero vivir rodeada de soldados.

—Prefiero que te enfades conmigo.

—¿A qué?

Lucien se detuvo.

Su expresión se volvió seria.

—A que te pase algo.

Mi corazón.

Otra vez.

—Deja de decir cosas así.

—¿Por qué?

—Porque...

Porque funcionaban.

Ese era el problema.

—No importa.

Lucien sonrió.

—¿Vas a asistir al baile conmigo?

Me detuve.

—¿Qué?

—Después de la apertura imperial.

—Tengo que bailar con Kael.

—Lo sé.

—Entonces...

—Después.

Oh.

—¿Me estás invitando a bailar?

—Estoy intentando.

—Podrías hacerlo mejor.

Lucien suspiró exageradamente.

Después hizo una reverencia perfecta.

—Serena Valmont, Mi Emperatriz, terror de caballos y enemiga declarada de las puertas que dicen tirar...

—Lucien.

—¿Me concederías un baile?

Me reí.

No pude evitarlo.

—Sí.

Su sonrisa cambió.

Más suave.

—¿Sí?

—Uno.

—Dos.

—Uno.

—Uno y medio.

—¿Cómo bailamos medio baile?

—Lo descubriremos.

Negué con la cabeza.

—Uno.

—Acepto.

Extendió la mano.

—Sellémoslo.

—No voy a darte la mano por eso.

—Entonces podrías darme...

—Ni siquiera termines esa frase.

Lucien rio.

Y antes de que pudiera reaccionar, tomó mi mano.

No para estrecharla.

La llevó hacia sus labios.

Un beso suave sobre mis nudillos.

Mi corazón se detuvo.

—Hasta el baile.

Se marchó.

Me quedé en medio del corredor.

Completamente quieta.

—Eso fue trampa.

Lucien levantó una mano sin girarse.

Maldito hombre.

...****************...

Cuando entré a mis aposentos, Margaret estaba esperándome.

—Tenemos que elegir su vestido para el baile.

—Mañana.

—Hay doce opciones.

—Definitivamente mañana.

—Y debe decidir el vestido de Lady Elena.

Me detuve.

—¿Yo?

—Es su patrocinadora.

Claro.

Otra responsabilidad.

—Bien.

Margaret dejó varios diseños sobre la mesa.

Uno era precioso.

Azul oscuro.

Otro blanco.

Otro dorado.

—El azul para Elena.

—Excelente elección.

Sonreí.

—Kael suele vestir de negro, ¿verdad?

Margaret levantó la vista.

—Sí.

Azul y negro.

Bonito.

Historia principal.

Perfecto.

—¿Y yo?

—Estaba pensando en plata.

Antes de responder...

Ding.

No.

Las letras aparecieron.

🦋 [EVENTO PRINCIPAL 007.]

🦋 [BAILE DE FUNDACIÓN IMPERIAL.]

Ya lo sé.

🦋 [1. Emperador y emperatriz abren el baile.]

Bien.

🦋 [2. Presentación oficial de Elena Rosenthal.]

Bien.

🦋 [3. Kael Draven solicita un baile a Elena Rosenthal.]

Ahí estaba.

La escena.

El primer baile público.

🦋 [4. Incremento significativo de afinidad romántica.]

Perfecto.

Todo iba según lo previsto.

Entonces apareció una nueva línea.

🦋 [Variación narrativa registrada...]

No.

🦋 [Lucien Raventhal ha solicitado previamente un baile a Serena Valmont.]

Sí.

Ya estaba enterada.

🦋 [Posible interferencia romántica: 78%.]

—¿Setenta y ocho?

Margaret me miró.

—¿Qué?

—Nada.

Maldita palabra.

Las letras continuaron.

🦋 [Recalculando comportamiento de Kael Draven.]

Mi sonrisa desapareció.

—No recalcules.

🦋 [Recalculando...]

—No.

🦋 [Recalculando...]

—La historia original estaba perfecta...

Margaret me miraba como si hubiera perdido definitivamente la razón.

Entonces apareció:

🦋 [Resultado indeterminado.]

Eso era peor.

Muchísimo peor.

—¿Qué significa indeterminado?

🦋 [Nada.]

Por supuesto.

Pero apareció una última frase.

🦋 [ADVERTENCIA: Las decisiones de personajes originales no pueden ser controladas.]

Me quedé mirando aquellas palabras.

Ya lo sabía.

Lucien podía cambiar la historia.

Elena podía.

Kael podía.

Todos excepto yo.

Y entonces entendí el verdadero problema.

La historia quería que Kael bailara con Elena.

Lucien ya había decidido bailar conmigo.

Pero nadie podía obligar a Kael a seguir su escena.

Y después de verlo reaccionar cada vez que Lucien se acercaba... tenía una sospecha horrible.

—Margaret.

—¿Sí?

Miré los vestidos.

—Necesitamos otro.

—¿Para usted?

—No.

—¿Entonces?

Señalé el diseño azul de Elena.

—Necesito que Elena se vea absolutamente espectacular.

Margaret parpadeó.

—¿Por qué?

Porque tenía tres días para conseguir que mi esposo se interesara más por otra mujer.

Lo cual probablemente era la misión matrimonial más absurda de la historia.

—Confía en mí.

Margaret cerró los ojos.

—Esa frase nunca termina bien.

...****************...

En otra parte del palacio, Elena estaba sentada frente a su espejo.

Una criada acomodaba su cabello.

Pero Elena apenas prestaba atención.

Pensaba en Serena.

En Lucien.

En cómo se miraban.

Sonrió.

Le gustaban juntos.

Mucho.

Lucien hacía reír a Serena.

Serena parecía diferente cuando estaba con él.

Más ligera.

Más libre.

Y si Serena finalmente conseguía el divorcio... quizá realmente podrían ser felices.

Entonces Elena recordó otra cosa.

Kael.

La forma en que había mirado a Serena aquella mañana.

La manera en que su expresión cambiaba cada vez que Lucien se acercaba.

La forma en que había preguntado:

¿Para qué?

Elena frunció ligeramente el ceño.

Curioso.

Durante la tormenta, Kael había sido amable con ella.

Habían hablado.

Habían reído incluso.

Por un momento... Elena había sentido algo.

Pequeño.

Una posibilidad.

Pero cuando Kael encontró a Serena usando la camisa de Lucien... fue como si Elena hubiera dejado de existir.

Elena bajó la mirada.

La sensación duró apenas un segundo.

Algo pequeño.

Incómodo.

Ridículo.

Entonces desapareció.

—¿Lady Elena?

Levantó la cabeza.

—¿Sí?

—¿Está bien?

Elena sonrió.

—Claro.

Y lo estaba.

Serena era su amiga.

No había ningún motivo para sentirse extraña.

Ninguno.

...****************...

Tres días.

Eso faltaba para el baile.

Tres días para que la historia intentara colocar nuevamente a Kael y Elena en el mismo camino.

Tres días para mi primer baile con Lucien.

Y tres días para descubrir algo que todavía no comprendía: quizá el verdadero peligro de cambiar una historia no era destruirla.

Quizá era conseguir que sus personajes empezaran a querer cosas que nunca estuvieron escritas para ellos.

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Georgetth Rosemary
Más
Laura Pérez
👏👏👏👏
Is Cantil
Será que lucien,está implicado….…¿
Darcalie: No podremos saberlo aún 🤭
total 1 replies
Laura Pérez
que bonito 🙂!!
Laura Pérez
👏👏👏
Laura Pérez
👏👏👏👏👏👏👏
Laura Pérez
El autor de está historia tiene un don , para escribir maravillosas historias 😊
Laura Pérez
👏👏👏😊
Laura Pérez
que lindo
Laura Pérez
👏👏👏👏
Laura Pérez
que emocionante!!
Laura Pérez
que fantástico 👏
Laura Pérez
me encanta!!😊
Laura Pérez
que interesante ☺️👏
Georgetth Rosemary
Más
Georgetth Rosemary
Más capitulos
Georgetth Rosemary
Maaaasss capitulo
Darcalie: Hola! Muchas gracias por tu apoyo 🥰 Seguiré subiendo capítulos diariamente. De verdad agradezco enormemente que te esté gustando
total 1 replies
Erika1999
QUEEEEEEEE, QUÉ QUIERE DECIR ESTO? OMG
Darcalie: Sorpresas que se vienen 🤭
total 1 replies
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