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El Harén De Aiko

El Harén De Aiko

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Harén Inverso / Mujer poderosa
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Darianrb

Muchos hombres en un Harén. Un trono y un corazón que no sabe a quién elegir. En el Reino del Sol Naciente, las mujeres gobiernan y los hombres sirven. Aiko es una princesa destinada a convertirse en emperatriz (Jotei) y, como manda la tradición, recibirá a tres consortes para empezar a formar su futuro harén.
Cada uno es diferente. Cada uno tiene sus propios secretos. Y cada uno podría ocupar un lugar distinto en el corazón de la futura emperatriz.
Pero Aiko pronto descubrirá que elegir a quién amar puede ser mucho más difícil que elegir a un compañero con quién gobernar.

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círculo de confianza

Después de descubrir a Sakura espiándolos detrás del biombo, la fiesta perdió todo el brillo que había tenido un rato antes. Aiko, todavía con la mente despejándose del vino de ciruela, les hizo una seña a Ren, Kaito e Itsuki para que la siguieran, dejando atrás la música y los farolillos, camino a los aposentos más tranquilos del harén.

Terminaron todos, menos Ryu que se había ido a dormir, sentados en el piso de la habitación de Itsuki, sobre almohadones desparejos, con una tetera de sake tibio pasando de mano en mano. No había ido sola, aunque tampoco había sido del todo su idea. Fue Itsuki quien insistió en que se quedaran los tres, con ese argumento suyo tan difícil de rebatir: "Si vas a seguir castigándolos para siempre, al menos hacelo mirándolos a la cara."

Aiko había aceptado, aunque sin comprometerse a nada más que eso: estar en la misma habitación.

Ren se sentó a cierta distancia, con la espalda apoyada contra la pared, todavía con el amuleto egipcio asomando por el cuello de la túnica, sin animarse a acercarse más de lo prudente.

Kaito, del otro lado, mantenía esa rigidez que ni el sake lograba aflojar del todo, evitando cruzar miradas con Aiko más de lo estrictamente necesario. Hana y Nozomi, sus nuevas damas de compañía, se sentaron entre los dos, casi como amortiguadoras, sirviendo más sake cada vez que el silencio se volvía demasiado incómodo, todavía con las máscaras de la fiesta colgadas del cuello.

Mei se acomodó junto a Aiko, y Sakura, invitada por ella casi a último momento, se quedó un poco más al margen del círculo.

Aiko no podía dejar de mirarla de reojo. Después de lo del biombo, cada gesto de Sakura —la forma en que servía el té, la manera en que escuchaba más de lo que hablaba— le parecía sospechoso de una manera nueva, incómoda. Mi madre la puso ahí para vigilarme, pensó, sin poder sacarse la idea de la cabeza. Tiene que ser eso.

—Así que la Joteiz tu madre, es terrible y muy exigente, aiko—comentó Nozomi, con apenas diecisiete años y la lengua ya suelta por el sake, sin ninguna noción del protocolo—. Se sienta en un trono y todos deben obedecerla.

—Toda la vida la he padecido —se quejó Aiko, sin acercarse todavía a ninguno de los dos consortes—. Pero veremos cómo se comporta mí madre mañana en el palacio.

—Es tu palacio, pero sigue siendo su reino —dijo Itsuki, con esa calma suya que ni el sake parecía alterar—. A veces conviene recordarlo antes de que te tome por sorpresa.

—Qué manera de arruinar una noche de amigos, Itsuki —se rió Hana, tirándole un cojín, que él esquivó sin esfuerzo.

Kaito, para sorpresa de todos, dejó escapar una risa breve, casi contra su voluntad. Fue la primera grieta real en toda esa rigidez de la noche.

—Por una vez estoy de acuerdo con él.

Aiko lo miró de reojo, sorprendida de que la risa la hubiese alcanzado también a ella, aflojándole algo en el pecho que llevaba días tenso.

Poco a poco, entre el sake y las bromas, la distancia se fue acortando sin que nadie lo forzara demasiado: Ren se animó a acercarse un poco más, y hasta Kaito relajó los hombros lo suficiente como para participar de la conversación sin monosílabos.

Para cuando la noche ya estaba avanzada, Aiko se descubrió apoyada contra el hombro de Ren otra vez, sin haber decidido conscientemente perdonarlo del todo, pero sin las ganas de apartarse tampoco.

Itsuki, que no perdía detalle de nada, notó la manera en que Aiko seguía esquivando la mirada de Sakura cada tanto, esa tensión pequeña que no encajaba con el resto de su lenguaje corporal, relajado por el sake y la compañía. Sin decir nada todavía, guardó la observación, prometiéndose preguntarle más tarde, cuando estuvieran a solas.

Fue una de esas noches raras donde las líneas entre consortes, amigas y princesa se difuminaban por completo, donde nadie pedía permiso para hablar y nadie corregía la postura de nadie. Aiko se durmió pensando que ojalá todos los días en ese palacio pudieran sentirse así de simples, aunque una parte de ella todavía no confiaba del todo en que la calma fuera a durar.

Y con la llegada de su madre, era más que seguro que la calma no iba a ser permanente.

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Eigtone
Autora espero con ansias el siguiente capítulo, todo se esta poniendo increíble....
Darian RB🌹: se vienen más capítulos pronto perdón las demoras
total 3 replies
Eigtone
Me gusta, me llena de curiosidad que es lo que pasara más adelante. Y la princesa lo tendrá muy difícil...😉 para elegir...
Darian RB🌹: Gracias por leerme🥰 y esto se pondrá picante, te aviso 🔥😏
total 1 replies
Xaomii
:)
Xaomii
🔥🔥🔥
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