Tras cansarse de la misma rutina de dos años, Jorge decide que ya no aguanta más estar así, pero una invitación inesperada hace que vea la verdad detrás de todo, ¿cambiará algo o todo seguirá siendo igual?
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Capítulo XIII
--Jorge--
Abro mis ojos y veo a mi jefa acostada junto a mí, su cabello está desordenado y su piel desnuda deja ver algunas marcas que hice en la calentura del momento, pero la verdad es que no me agrada que su piel se vea así, para la próxima seré más cuidadoso.
Me acerco a ella y la abrazo, ella se acomoda en mi abrazo y sigue durmiendo placenteramente. Realmente anoche no la dejé dormir mucho, primero por mi malestar y luego por la pasión.
Es que cuando sentí sus labios sobre los míos no me pude aguantar, había esperado ese momento hacía mucho tiempo ya. Aunque las cosas sucedieron diferentes a lo que yo imaginé, jamás hubiese pensado que enfermarme en el momento indicado haría que mi jefa estuviera conmigo.
Dios, se sienta tan irreal, todavía no me creo lo que pasó. Fue tan ardiente ella es increíble, su piel tan suave chocando con la mía, uf, esos recuerdos no se irán de mi mente jamás.
Cuando estoy por quedarme dormido de nuevo, tocan la puerta. Lanzo una maldición, pero mi jefa no se despierta, rápida y cuidadosamente me levanto y con una toalla atada a mis caderas, me asomo.
- Ya pasan de las 10:00 am ¿Por qué no han salido? -- pregunta la rubia cruzada de brazos.
- No es tu asunto, chismosa -- respondo y cierro la puerta, pero ella la detiene.
- Hoy es la cuarta tradición, tienes que ir con los demás -- dice ella, su vista examina el fondo de la habitación, pero oculto lo importante - Vístete y vete, yo ayudaré a mi prima a arreglarse -- agrega.
- Ni que estuviera loco para dejarte con ella -- digo con seriedad - Vete tú, ella y yo saldremos cuando estemos listos -- agrego y esta vez empujo la puerta hasta cerrarla.
Camino hasta la cama y veo a mi jefa plenamente dormida, no quisiera despertarla, pero hay que salir.
- Valery -- digo suavemente su nombre.
Aún no me acostumbro a llamarla así, aunque anoche su nombre no salía de mi boca.
Ella abre los ojos lentamente y me mira, me regala una sonrisa que me hace sentir bastante bien. Si soy sincero tenía algo de miedo de que despertara y se sintiera arrepentida, pero no es el caso.
- Buenos días -- dice ella.
- Buenos días, fresita -- digo sonriendo.
- ¿Fresita? -- pregunta ella tiernamente confundida.
- Sí, fresita -- respondo yo y me acerco a besarla, ella me corresponde.
- ¿Qué hora es? -- pregunta.
- Son las 10:25 am -- respondo y ella se levanta rápido.
- ¿Las 10? -- pregunta - Es tarde -- agrega y se levanta.
- Ah sí, tu prima ya vino a advertirnos que es tarde y nos están esperando -- digo despreocupado, pero ella se levanta y habla con preocupación.
- No puede ser, qué irresponsabilidad de nuestra parte -- dice y se mete al baño - Tenemos que ducharnos rápido -- agrega antes de entrar.
Yo sonrío y voy con ella, tomamos esa ducha juntos y no me contengo en tomarla y hacerla mía en el baño.
Después de unos cuarenta minutos, ya estamos todos en una parte alejada de la mansión, un poco cerca de los establos, dónde la tierra está vuelta lodo por las fuertes lluvias de ayer.
- Hoy la tradición es sobrevivir a la guerra para volver con su amada -- dice la madre de mi jefa - Los obstáculos serán parecidos a los militares y sus armas serán estas -- agrega señalando una mesa llena armas.
Hay semiautomáticas, rifles, ametralladoras y hasta granadas.
- Todas las armas son de pintura, pero el impacto puede causar moretones -- dice uno de los empleados - Las reglas son las mismas, pones la bala en la cámara y disparas. En el caso de los rifles y ametralladoras es lo mismo, si las balas se acaban cambian el cargador -- agrega explicando todo.
- La travesía empieza aquí y termina al final de la arbolada, caballeros, den su máximo esfuerzo -- dice la madre.
Los empleados terminan de colocar una enredadera de alambre y algunos otros obstáculos en el camino cubierto de lodo, son unos cien metros hasta la línea de llegada.
A todos nos entregan un sistema de porte o correaje táctico, yo empiezo a colocarme todo y luego voy a la mesa a armarme. Tomo varias armas pequeñas, granadas y una ametralladora, a todos nos entregan un cargador extra por arma y todos tienen un color distinto para diferenciar nuestras balas. Mi color es azul.
Todos se dirigen hacia sus parejas, yo voy con mi jefa quién me sonríe.
- Te deseo suerte, mi caballero valiente -- dice ella y se quita la mascada que casualmente se puso hoy y me la coloca en la cabeza - Esto te mantendrá conmigo -- agrega.
Yo me acerco a besarla y luego todas las damas junto con los demás, se van en los carritos. Yo me quedo viendo hasta que se alejan.
Al volverme hacia los demás, todos están preparándose para empezar. Yo miro los obstáculos que colocaron y la densa arbolada, todo lleno de lodo y charcos de agua. Tomo una respiración y me acomodo el pañuelo bien sujeto a mi cabeza para no perderlo.
Al sonar el disparo todos empezamos a correr, el primer obstáculo es una enredadera de alambre, me tiro al suelo y me arrastro hasta el otro extremo, rápidamente me escondo detrás de un árbol y escucho como empiezan a disparar. Pongo mi arma en posición para disparar y empiezo a correr de un árbol a otro para evitar que me disparen.
- ¡Malnacido! -- exclama uno de los participantes.
- ¡Toma esto! -- grita otro.
Yo los miro y lanzo una granada entre ellos, la bomba explota dejándolos repletos de pintura azul. Empiezo a correr y llego a otro obstáculo, es una enredadera de soga para escalar, yo acomodo mi arma grande y saco una pequeña, empiezo a escalar y escucho a otros acercarse, los miro y ellos empiezan a dispararme, me dejo caer un poco para evitar las balas de pintura y cuando me vuelvo a sujetar de la soga les disparo acertando cada bala.
- ¡No, maldición! -- grita uno de ellos, yo sonrío y sigo trepando.
Sigo corriendo y entonces un disparo suena, veo como la bala de pintura pasa frente a mis ojos y me tiro al suelo de espaldas, al mirar veo a Jax escondiéndose detrás de un arbusto. Yo suelto dos disparos y me arrastro hacia un árbol para esconderme.
Él se asoma y dispara, luego yo me asomo y disparo. Asi pasamos hasta que mis balas se acaban y uso mi único cargador de repuesto, él también parece quedarse sin balas y, a diferencia de mí, él desecha el arma, lo que me da la ventaja de tener una ametralladora todavía. Con un arma pequeña suelta un par de disparos.
- Gracias por despejarme el camino, bastardo hijo de perra -- dice Jax desde el lado.
- No me des las gracias, todavía hay una mierda atravesada en el camino -- digo mientras me muevo a otro árbol.
Jax, sin saber donde estoy ahora, sale a disparar al árbol vacío. Yo aprovecho para dispararle con la ametralladora, pero él se mete detrás del árbol justo a tiempo y mis balas chocan contra este. Sin esperar disparos de su parte voy corriendo sigilosamente de árbol en árbol y me adelanto bastante a él. Logro ver el final de la arbolada donde están los demás esperando.
- Esta vez no vas a ganar, bastardito -- dice Jax y luego veo una granada caer frente a mí.
- ¡Mierda! -- exclamo y me lanzo al suelo.
La bomba explota y todo se llena de pintura, Jax sigue corriendo hacia el final del camino.