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OPUESTOS QUE SE ATRAEN

OPUESTOS QUE SE ATRAEN

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Comedia / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Mateo Rinaldi es el titán tecnológico: frío, metódico y controlador, con un secreto que desentona con su fachada de piedra: unos celos posesivos e invisibles que lo consumen cada vez que alguien osa mirar de más a su esposa.

​Valeria Cienfuegos es la reina de la moda y los bienes raíces: brillante, desinhibida y dueña de un humor ácido capaz de dinamitar la seriedad de Mateo en segundos.

​Con dos décadas de matrimonio, tres hijos caóticos y las dos empresas más poderosas del país sobre sus hombros, su vida es una guerra constante entre las altas finanzas y la convivencia indomable. Cuando las presiones del mercado amenacen con destruirlos, descubrirán que tras veinte años de rivalidad y pasión, los polos opuestos no solo se atraen: se vuelven indispensables.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL IMPERIO DE LAS RISAS COMPARTIDAS

​La luz del sol de un nuevo martes, implacable y puntual como un cierre fiscal, se filtraba a través de las persianas motorizadas de la suite principal de la mansión. La habitación, un santuario de diseño minimalista y lujo discreto, estaba impregnada del aroma a sándalo y a la tensión disipada de una noche larga.

Los rastros de la pasión estaban esparcidos por doquier: un vestido de alta costura abandonado descuidadamente sobre una chaise longue, la corbata de seda de él enroscada en una lámpara de diseño, y la evidencia tácita de que, una vez más, las reglas corporativas, los análisis de riesgo y las amenazas de quiebra financiera que acechaban al imperio habían quedado reducidas a cenizas sobre las sábanas de seda egipcia.

​Mateo abrió los ojos con la pesadez propia de quien ha dormido apenas tres horas, pero con una certeza inquebrantable anclada en el centro de su pecho. Sintió el peso cálido y familiar de Valeria acurrucada contra su costado, su respiración rítmica y suave, con una mano reposando tranquilamente sobre su piel desnuda, como si reclamara su territorio incluso en sueños.

​A sus cincuenta y ocho años, con el imperio tecnológico más grande del país bajo su mando absoluto y tres hijos adultos que ya comenzaban a replicar sus mismas mañas de liderazgo —y sus mismas obsesiones—, Mateo Rinaldi, el magnate al que Wall Street temía y respetaba, comprendió con brutal claridad que su mayor éxito jamás se había medido en acciones cotizadas en el NASDAQ, ni en los dividendos trimestrales, ni en los rascacielos de cristal templado que llevaban su apellido.

​Su verdadero capital, el único que realmente importaba, estaba ahí: en esa mujer indomable, su socia en el crimen y en la vida, que, tras treinta y tres años de un matrimonio tormentoso, apasionado y deliciosamente cómplice, seguía encontrando la forma de desmontarle la fachada de CEO imperturbable con un chiste ácido en el momento menos oportuno y una mirada pícara que le aceleraba el pulso como si fuera un adolescente.

​El teléfono celular de Mateo, un dispositivo de titanio diseñado para la seguridad nacional, ubicado en la mesita de noche de caoba, comenzó a vibrar de forma intermitente con una insistencia metódica. Eran los primeros reportes confidenciales de la apertura bursátil en Europa, donde una crisis en cadena amenazaba con volatilizar miles de millones.

​El CEO, el hombre que nunca descansaba, estiró el brazo lentamente. Tomó el aparato con una calma inusitada, casi con desdén. Vio la pantalla parpadear con advertencias rojas y códigos de emergencia. Y sin embargo, sin siquiera leer el nombre del remitente ni abrir las notificaciones, apretó el botón lateral y lo apagó por completo, sumiendo el dispositivo en una oscuridad absoluta, antes de volver a dejarlo boca abajo sobre la madera pulida. Un gesto de rebelión absoluta. Un movimiento de billonarios que priorizaban lo intangible.

​Valeria se movió perezosamente ante el ligero sonido, como un gato despertando de su siesta, abriendo un ojo con lentitud y esbozando una sonrisa ronca, burlona y llena de conocimiento. Había sentido el cambio en la energía de la habitación.

​—¿Apagando el teléfono antes de las siete de la mañana, mi querido CEO? —murmuró ella con voz adormilada, levantándose ligeramente sobre el codo para observarlo, con el cabello castaño revuelto y una expresión de traviesa incredulidad—. Cuidado, los inversores de Frankfurt van a creer que te secuestró la competencia o que finalmente cumpliste tu amenaza recurrente de la crisis de los cincuenta y te fuiste a vivir a una isla desierta en el Pacífico sin avisarle a nadie.

​Mateo no pudo evitar sonreír. Esa mezcla de ironía y dulzura era su kriptonita. Se giró lentamente sobre el colchón, enfrentando a su esposa, y la aprisionó suavemente entre sus brazos, un gesto posesivo pero lleno de una ternura infinita que desafiaba el paso del tiempo y las arrugas incipientes. Bajó la mirada para devorarla con esa intensidad, una mirada que prometía problemas y éxtasis a partes iguales.

​—Que la competencia quiebre y que Frankfurt espere, Valeria —respondió Mateo con su voz más grave, una vibración que le recorrió la columna vertebral a ella—. El mercado de valores es volátil, pero tú eres el activo más estable y rentable que he tenido en mi vida. Hoy no hay juntas directivas, ni OPA hostil, ni amenazas de exilio a la Patagonia por parte de la junta fiscal. Hoy el único consejo de administración que me importa está aquí en la cama.

​Valeria soltó una carcajada cristalina, una melodía vibrante y contagiosa que llenó la habitación de vida y disipó cualquier rastro de la tensión nocturna. Le rodeó el cuello con los brazos con absoluta complicidad, atrayéndolo hacia sí.

​—¿Ah, no? —preguntó ella, fingiendo sorpresa y mordiéndose el labio inferior con picardía—. ¿Y qué plan macroeconómico tienes para hoy, magnate de mis entretelas? ¿Una fusión de sábanas o una OPA amistosa sobre el desayuno en la terraza?

​Mateo sonrió con una sombra de perversidad traviesa, sabiendo perfectamente que el mundo exterior podía detenerse por un rato, porque él tenía el poder para pausarlo.

​—No, nada de eso —murmuró él, rozando la punta de su nariz con la de ella—. Mi plan estratégico para hoy consiste en algo mucho más importante: demostrarte empíricamente que, después de treinta y tres años de resistencia activa contra mis manías de control, sigo siendo el único y absoluto dueño de este monopolio... y que pienso renovar nuestro contrato por el resto de nuestras vidas, sin cláusulas de escape.

​Y mientras Mateo la besaba con la misma hambre y la misma intensidad que en su luna de miel, sellando un nuevo pacto de amor y humor negro, la mansión en Nueva York se convirtió en el único imperio del mundo que realmente importaba. Un imperio inquebrantable construido, sobre todo, a base de risas compartidas.

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Helizahira Cohen
interesante trama, que sigan juntos y no la cambie por otra , como son casi todas de matrimonio largos
Genoveva
me gusta, me gusta 🤩, es la primera novela que leo de ese tamaño, 55 años a 50, oww, toda una vida casada,y aún mantienen su pasión, amor y atracción desde que se casaron Owww🤩, impresionante..

pensé que iba hacer una novela aburrida, Pero me callo la boca Escritora🫥...

Buena redacción.
Buenas ortografía.
Buen balance.
50 y 50 de cada uno.
mismo poder, mismo liderazgo y mismo Lealtismo..

10/10.
Genoveva
que pareja tan más castiga 🤩 me encanta.

es como el vino, estre más viejo, más bueno sabe.
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