Hace veinte años, ella le salvó la vida. Hoy, él por fin la encontró... pero ella no recuerda quién es. Mientras el pasado vuelve para destruirlos, Adrián deberá luchar contra quienes hicieron todo para separarlos. Porque esta vez, pase lo que pase... no piensa perderla otra vez.
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Capítulo 21: La verdad detrás de Helios
Emma permaneció inmóvil con el teléfono todavía en la mano.
La llamada había terminado.
Pero las últimas palabras de Alexander seguían resonando en su cabeza.
—Ninguno de los dos.
Clara observaba a Emma desde el otro lado de la habitación.
No parecía sorprendida.
Parecía cansada.
Como si hubiera esperado durante años que aquella conversación finalmente ocurriera.
Adrián se acercó a Emma.
—¿Qué dijo?
Emma dejó lentamente el teléfono sobre la mesa.
—Mi padre dijo que no confiara en Clara.
Clara soltó una pequeña risa amarga.
—Por supuesto que lo dijo.
Victoria la miró.
—¿Qué significa eso?
Clara respondió:
—Significa que Alexander sigue intentando protegerla incluso ahora.
Emma frunció el ceño.
—¿Protegerme de qué?
Clara respiró profundamente.
—De la verdad.
Emma golpeó la mesa con la palma.
—¡Estoy cansada de escuchar eso!
Todos quedaron en silencio.
—Durante veinte años me dijeron que mis padres estaban muertos. Después descubrí que estaban vivos. Me dijeron que Alekséi era el enemigo. Después descubrí que era un peón. Me dijeron que Gabriel era un traidor. Después descubrí que protegía a los niños. Ahora resulta que Elena fundó Helios y que Clara también oculta cosas.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¿Cuándo voy a conocer la verdad?
Clara la observó con tristeza.
—Cuando estés preparada para aceptar que quizá no te guste.
Emma respondió inmediatamente:
—Ya no me importa.
Quiero saberla.
Clara se acercó a una antigua mesa.
Sobre ella había varios documentos.
Los acomodó cuidadosamente.
—Helios nació hace treinta y cinco años.
Al principio no era una organización criminal.
Era una red creada para proteger familias que estaban siendo perseguidas por personas poderosas.
Victoria asintió.
—Mi padre colaboró con ellos.
—Sí.
Y Alexander también.
Pero había una diferencia.
Alexander quería que Helios protegiera a la familia.
Elena quería utilizar el conocimiento de Helios para controlar a otras familias.
Emma observó los documentos.
—¿Y mi nacimiento cambió todo?
Clara asintió.
—Cuando naciste, Alexander decidió que vos serías la heredera del legado.
Elena se opuso.
Decía que una niña no podía tener semejante poder.
Pero Alexander no cambió de opinión.
—¿Qué poder? —preguntó Emma.
Clara la miró directamente.
—El acceso a una red de propiedades, empresas y documentos que podrían destruir la reputación de muchas personas.
Emma tragó saliva.
—¿Por eso me querían?
—En parte.
Pero había algo más.
Clara tomó una carpeta negra.
La abrió.
Dentro había fotografías antiguas de Alexander y Victoria.
Luego apareció una fotografía de Emma cuando era pequeña.
—Alexander descubrió que el verdadero valor del legado no estaba en el dinero.
Estaba en una información.
Una información que podía demostrar quién había manipulado Helios desde el comienzo.
Adrián frunció el ceño.
—¿Y quién lo hizo?
Clara respondió:
—Elena.
Damián dio un paso adelante.
—Entonces ella fue quien ordenó nuestra separación.
—Sí.
—¿Y Gabriel?
—Recibió órdenes para sacarlos de la mansión.
—¿De Elena?
Clara negó.
—De Alexander.
Damián quedó confundido.
—Entonces, ¿por qué Elena estaba involucrada?
—Porque ella ya sabía que Alexander planeaba destruir Helios.
Victoria cerró los ojos.
—Dios...
Clara continuó:
—La noche del incendio, Elena quería quedarse con los documentos del Proyecto Legado.
Alexander quería destruirlos.
Y yo intenté impedirlo.
Emma la miró.
—¿Vos estabas allí?
Clara asintió.
—Sí.
—Entonces viste todo.
—Vi suficiente.
Vi cómo Alexander intentaba sacar a Victoria de la mansión.
Vi cómo Gabriel llevaba a los niños por el pasadizo.
Vi cómo Elena ordenaba a sus hombres buscar a Emilia.
Y vi a alguien más.
Emma sintió un escalofrío.
—¿A quién?
Clara bajó la voz.
—A una persona que ninguno de ustedes ha mencionado todavía.
Adrián se acercó.
—¿Quién?
Clara lo miró directamente.
—Tu padre.
Adrián quedó paralizado.
—¿Mi padre?
—Sí.
Él también estaba allí.
Emma frunció el ceño.
—Pero siempre dijeron que él había muerto años antes.
Clara negó.
—Eso fue lo que todos creyeron.
Tu padre desapareció aquella noche.
Y durante años pensé que Elena lo había hecho desaparecer.
Pero recientemente descubrí algo diferente.
Clara sacó una fotografía.
La colocó sobre la mesa.
En ella aparecía el padre de Adrián.
Estaba junto a Elena.
Emma miró la imagen.
—¿Cuándo fue tomada?
—La noche del incendio.
Adrián se acercó lentamente.
—No...
Mi padre jamás habría trabajado con ella.
Clara lo miró con tristeza.
—Eso mismo pensé.
Hasta que encontré una segunda fotografía.
Sacó otra imagen.
Esta vez aparecían Alexander, Elena y el padre de Adrián frente a una mesa.
Sobre la mesa estaba la caja del Proyecto Legado.
Adrián sintió que las piernas le temblaban.
—¿Qué estaban haciendo?
Clara respondió:
—Decidiendo quién tendría acceso al legado.
Emma observó la fotografía.
—¿Y quién ganó?
Clara la miró.
—Vos.
Emma quedó en silencio.
—Por eso todos querían encontrarte.
Un ruido fuerte interrumpió la conversación.
¡CLANG!
Todos giraron hacia la puerta.
Viktor levantó inmediatamente su arma.
—Tenemos compañía.
Otro ruido.
Esta vez más cerca.
—¿Cuántos? —preguntó Adrián.
Viktor miró por la pequeña abertura de la puerta.
—No lo sé.
Pero alguien está desactivando las cámaras de seguridad.
Clara tomó rápidamente los documentos.
—Tenemos que irnos.
Emma negó.
—No.
Quiero saber quién viene.
—Emma, no es el momento.
—¡Sí lo es!
Toda mi vida escapé.
Esta vez quiero enfrentarme a ellos.
Adrián la miró.
Después asintió.
—Entonces nos quedamos juntos.
Viktor dio instrucciones a los escoltas.
Daniel se colocó junto a Damián.
Victoria tomó la mano de Emma.
Clara guardó la última fotografía.
De repente, las luces se apagaron.
Una voz comenzó a escucharse por los altavoces.
—Emilia...
Emma reconoció inmediatamente aquella voz.
Era Elena.
—Sé que encontraste la cámara.
Sé que Clara está con vos.
Y sé que ahora conocés parte de la verdad.
Emma dio un paso hacia el altavoz.
—¡¿Dónde está mi padre?!
La respuesta llegó después de unos segundos.
—Muy cerca.
Emma sintió que el corazón se detenía.
—¡Decime dónde!
—No puedo.
Porque Alexander ya no está conmigo.
Está con Gabriel.
Y ambos están intentando escapar.
Adrián frunció el ceño.
—¿Escapar de quién?
Elena guardó silencio.
Después respondió:
—De la persona que acaba de llegar a la mansión.
Las luces volvieron a encenderse.
Todos miraron hacia la entrada.
Un hombre estaba parado allí.
Viktor levantó el arma.
Clara quedó completamente inmóvil.
Victoria se llevó una mano a la boca.
Emma sintió que el mundo se detenía.
Era un rostro que había visto en fotografías de su infancia.
Un rostro que pertenecía a alguien que todos habían creído muerto.
El hombre sonrió.
—Hola, familia.
Adrián dio un paso atrás.
—Papá...
El hombre levantó la mirada hacia Emma.
—Y vos...
Mi pequeña Emilia.
Emma no podía hablar.
Su verdadero padre estaba frente a ella.
Pero algo en sus ojos le decía que aquella reunión no era un reencuentro.
Era una advertencia.
El hombre cerró la puerta detrás de sí.
—Tenemos muy poco tiempo.
Porque Elena no vino a buscar el legado.
Vino a destruirlo.
Y esta vez...
No piensa dejar sobrevivientes.
Continuará...