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La Heredera Del Tiempo

La Heredera Del Tiempo

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Romance / Viaje En El Tiempo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

El futuro regresa al pasado para evitar la destrucción completa, pero ¿como haces para pelear contra algo que es inevitable? ¿como fue posible que ellos terminaran juntos y encima tuviesen descendencia? quizás del odio al amor hay un solo paso o quizás, solo quizás, nunca fue odio ni rechazo.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

una familia inesperada

La mañana siguiente llegó mucho más tranquila de lo que Avelina esperaba.

Después de todo lo ocurrido durante los últimos días, aquella calma resultaba casi sospechosa.

No había explosiones.

No había mensajes provenientes de un futuro destruido.

No había recuerdos dolorosos entrando en la mente de Lyra.

Ni siquiera había aparecido una nueva frase en el misterioso diario.

Por primera vez desde que su hija había llegado desde el futuro, Avelina podía respirar sin sentir que en cualquier momento el mundo volvería a desmoronarse frente a sus ojos.

Lyra, en cambio, parecía haber olvidado por completo cualquier preocupación.

La niña llevaba toda la mañana preguntando cuándo llegaría su padre.

—¿Cuándo viene papi?

—Después.

Cinco minutos.

—¿Ya viene papi?

—Lyra...

Diez minutos.

—¿Y ahora?

Avelina suspiró, intentando mantener la paciencia.

—Cuando llegue, te prometo que serás la primera en verlo.

La niña sonrió satisfecha.

—¿Y viene Pegazo?

Avelina abrió la boca para responder, pero antes de hacerlo escuchó el sonido de los cascos acercándose por el camino que conducía a la mansión.

Lyra giró la cabeza.

Sus ojos se iluminaron.

—¡PAPI!

Salió corriendo antes de que Avelina pudiera detenerla.

—¡Lyra, despacio!

La puerta principal se abrió justo cuando la pequeña atravesaba el salón.

Kael acababa de desmontar del carruaje.

Y no estaba solo.

Detrás de él apareció una enorme figura de pelaje oscuro.

Pegazo.

El corcel soltó un resoplido y movió la cabeza al reconocer a la pequeña.

—¡PEGAZO!

Lyra corrió hacia él.

Kael apenas tuvo tiempo de apartarse antes de que su hija pasara junto a él como una pequeña tormenta.

—Buenos días para ti también —murmuró divertido.

Lyra abrazó una de las patas delanteras del corcel y Pegazo inclinó la cabeza hasta rozarle el cabello con el hocico.

Avelina salió detrás de ella, seguida por Evans y Luna.

Todos observaron la escena.

Kael se acercó tranquilamente mientras Lyra hablaba con Pegazo en voz baja.

—Parece que alguien te extrañó.

—Mucho —respondió Lyra.

—¿A mí?

La niña lo miró.

—A Pegazo.

Kael se llevó una mano al pecho.

—Eso dolió.

Avelina soltó una pequeña risa.

Kael la miró de reojo.

Durante apenas un segundo sus ojos se encontraron.

Y ambos recordaron.

Los recuerdos que Serafine había visto.

Las imágenes de un futuro en el que ellos estaban juntos.

En el que él la abrazaba.

En el que la besaba.

En el que aquella casa estaba llena de risas.

Avelina apartó la mirada rápidamente.

Kael hizo lo mismo.

—Traje algo para mi princesa —dijo él, sacando una pequeña bolsa.

Lyra abrió los ojos.

—¿Qué es?

—Algo que seguramente te gustará.

Kael sacó una manzana.

Verde.

Los ojos de Lyra brillaron.

—¡Una manzana!

La tomó con ambas manos.

Pero, en lugar de comérsela, miró a Pegazo.

Luego miró a Kael.

Y sonrió.

Avelina reconoció inmediatamente aquella expresión.

—Lyra...

La pequeña corrió hacia el corcel.

—Pegazo, tengo algo para ti.

Kael frunció el ceño.

—No.

Lyra se detuvo.

—¿No?

—No.

—Pero...

—Pegazo no come manzanas verdes.

Avelina se llevó una mano a la boca.

Luna levantó una ceja.

Evans simplemente observó la escena con evidente diversión.

Lyra miró a su padre.

Luego a la manzana.

Después a Pegazo.

—Él sí come.

—No come.

—Sí come.

—Lyra...

—Sí come.

Kael suspiró.

—Te dije ayer que no.

La niña sonrió.

—Entonces vamos a preguntarle.

Se acercó al corcel y le ofreció la manzana.

Pegazo la olfateó.

Y, sin la menor consideración por la autoridad de su dueño, abrió la boca y se la devoró en cuestión de segundos.

Lyra abrió los brazos triunfante.

—¡Te dije que le gustaban!

Y, mirando a su padre, le sacó la lengua.

Durante unos segundos nadie dijo nada.

Kael miró al corcel.

Pegazo lo miró de vuelta.

—Caballo traidor —susurró.

Avelina se tapó la boca inmediatamente.

Pero fue inútil.

Una carcajada escapó entre sus dedos.

Luna comenzó a reír también.

Incluso Evans tuvo que disimular una sonrisa.

Kael los miró a todos con fingida indignación.

—Me alegra que mi desgracia resulte tan entretenida.

Avelina intentó recuperar la compostura.

—Lo siento.

—No pareces arrepentida.

—No lo estoy.

Kael arqueó una ceja.

Y durante un instante se quedaron mirándose.

La sonrisa de Avelina apareció nuevamente.

Una sonrisa sincera.

Una que él no había visto muchas veces.

Y algo extraño se movió dentro del pecho de Kael.

No sabía qué era.

O quizás no quería saberlo.

---

La tarde encontró a los Draven reunidos nuevamente en el castillo de los vampiros.

Kiam había regresado del monte Kadreom.

Sobre la mesa frente a sus padres colocó varias piedras negras.

Eran pequeñas, irregulares y parecían haber sido arrancadas directamente de la tierra.

Pero lo más inquietante eran las runas grabadas sobre ellas.

Serafine tomó una.

La observó durante varios segundos.

—¿Dónde las encontraste?

—Cerca de la montaña —respondió Kiam—. Estaban enterradas parcialmente. No parecían pertenecer a ninguna formación natural.

Edward tomó otra.

Pasó un dedo sobre una de las runas.

—Esto no es reciente.

—Lo sé —respondió Kiam—. Pero tampoco encontré ninguna explicación para que estuvieran allí.

Serafine dejó la piedra sobre la mesa.

Su expresión se volvió seria.

—Tenemos que averiguar qué son.

Kiam asintió.

—¿Hay noticias de los elfos?

—Sí.

Serafine se acomodó en su asiento.

—Hablé con Lord Elrom.

—¿Y?

—Aceptó ayudarnos.

Una pequeña sensación de alivio recorrió la habitación.

—Le expliqué la situación y le pedí que colocara la piedra en el manantial sagrado de las hadas.

Kiam frunció el ceño.

—¿La piedra que le entregaste?

—Exactamente.

Serafine sostuvo su mirada.

—Si el agua comienza a contaminarse, lo sabremos inmediatamente.

Edward cruzó los brazos.

—Eso nos dará una señal antes de que la polilla azul pueda convertirse en una amenaza mayor.

Kiam volvió a mirar las piedras negras.

—Entonces debemos esperar.

—No —respondió Serafine.

Ambos hombres la miraron.

—Debemos observar.

La reina tomó una de las piedras y la sostuvo frente a la luz.

—Esperar significa reaccionar cuando algo ocurra. Observar significa descubrir qué está sucediendo antes.

Kiam sonrió ligeramente.

—Eso suena más a ti.

Serafine le devolvió la sonrisa.

Pero ninguno de ellos podía ignorar una realidad.

Por primera vez tenían una pista concreta.

El enemigo seguía oculto.

Y las piedras negras podían ser la primera huella que había dejado atrás.

---

La mansión Parker volvió a llenarse de voces antes de que terminara la tarde.

Avelina estaba en el salón junto a Luna cuando la puerta se abrió de golpe.

—¡Lina!

Cony entró prácticamente corriendo.

Las dos mujeres se giraron.

—¿Qué ocurrió? —preguntó Avelina.

Cony tenía las mejillas completamente rojas.

Pero estaba sonriendo.

Una sonrisa enorme.

—¡Tengo noticias!

Luna se levantó inmediatamente.

—¿Buenas o malas?

—¡Buenas!

—Entonces habla.

Cony respiró profundamente.

—Luc me pidió casamiento.

Hubo un segundo de silencio.

Avelina abrió los ojos.

—¿Qué?

—Luc me pidió casamiento.

Luna gritó.

—¡NO!

Y se lanzó sobre ella.

Avelina comenzó a reír mientras abrazaba a Cony.

—¡Aceptaste!

—¡Sí!

—¡Cony!

—¡Sí!

Las tres mujeres terminaron abrazadas en medio del salón.

—¡Voy a llorar! —exclamó Luna.

—Tú lloras por todo —respondió Cony entre risas.

—¡Porque soy sensible!

Avelina la abrazó nuevamente.

—Me alegro muchísimo por ustedes.

—Gracias, Lina.

Cony sonrió.

—Quería que ustedes fueran las primeras en saberlo.

—Ahora tendrás que contarnos todo —advirtió Luna—. Desde el momento exacto en que te lo pidió hasta cómo lo dijo.

—¡Luna!

—Necesito detalles.

Las tres volvieron a reír.

A unos metros de ellas, Kael permanecía sentado en el suelo.

Lyra jugaba con Pegazo.

La pequeña intentaba colocarle una corona de flores sobre la cabeza mientras el enorme corcel soportaba el tratamiento con una paciencia admirable.

Kael los observaba.

Pero su atención terminó desviándose.

Miró a Avelina.

Luego a Luna.

Después a Cony.

Las tres mujeres estaban abrazadas, riendo, hablando al mismo tiempo.

Era una escena sencilla.

Completamente normal.

Y, sin embargo, algo en ella le resultó extrañamente familiar.

Kael volvió a mirar a su hija.

Lyra estaba riendo mientras Pegazo intentaba quitarse la corona.

Entonces levantó la vista.

Sus ojos se encontraron con los de Kael.

—¡Papi, mira!

El vampiro sonrió.

—Te estoy mirando.

—¡Pegazo es un rey!

—Un rey muy traidor.

Lyra soltó una carcajada.

Kael negó con la cabeza y la tomó en brazos.

Ella apoyó la cabeza sobre su hombro.

Y, mientras la pequeña seguía hablando emocionada sobre la corona de flores, Kael volvió a mirar a Avelina.

Ella también lo estaba observando.

Por un instante ninguno apartó la mirada.

No hubo palabras.

No hicieron falta.

Porque ambos habían visto el futuro.

Ambos sabían que algún día aquella pequeña niña estaría en medio de ellos llamándolos mamá y papá.

Pero aquello era imposible.

¿Verdad?

Kael bajó la mirada hacia Lyra.

La niña había heredado los ojos de ambos.

Una parte de ella pertenecía a él.

Otra a Avelina.

Y, por primera vez, Kael comprendió algo que lo inquietó profundamente.

Quizás el futuro que Lyra había mostrado no era solamente una advertencia.

Quizás también era una posibilidad.

Una posibilidad que comenzaba a tomar forma mucho antes de lo que cualquiera de ellos estaba preparado para aceptar.

Avelina volvió a reír junto a sus amigas.

Kael la observó en silencio.

Y sin saber por qué, pensó que aquella risa le quedaba demasiado bien.

Demasiado.

Y eso era, precisamente, lo peligroso.

1
patry
maravilloso 🥰 me encantó estos capítulo
patry 🌹
wowww que increíble capítulos mil gracias
patry
excelente narrativo me encantó como comenzó la historia
patry
como siempre ya me tiene atrapada querida autora muchos éxitos
Yanet Cristina Vilugron Salazar
interesante
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