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Renaci Y Está Vez No Vuelvo Contigo

Renaci Y Está Vez No Vuelvo Contigo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Traiciones y engaños / Venganza
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

En mi vida anterior amé hasta destruirme.
Soporté cada traición creyendo que el amor debía doler.
Morí rota.
Desperté años atrás con una sola promesa: esta vez no vuelvo contigo.

NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: Cuando el silencio también grita

Cuando el silencio también grita

El mensaje de Mateo se quedó grabado detrás de mis párpados incluso después de apagar el teléfono.

“Si no me respondes mañana voy a suponer que esto se acabó.”

No era una pregunta.

Era un ultimátum disfrazado de cansancio.

El mismo tipo de frase que en mi vida anterior me hacía saltar de la cama a las tres de la mañana para escribirle un párrafo entero pidiendo perdón por haber necesitado espacio.

Esta vez me di la vuelta en la cama y apreté la almohada contra el pecho hasta que me dolieron los brazos.

No respondí.

A la mañana siguiente el aire en el departamento se sentía distinto. Más denso. Lucas salió de su habitación con ojeras profundas y el cabello todavía húmedo de la ducha. Nos miramos en silencio mientras el café echaba vapor entre los dos.

—Voy a verlo esta noche —dijo de pronto.

No tuve que preguntar a quién se refería.

—Thiago.

Asintió. Jugueteó con la taza sin beber.

—Me dijo que necesita hablar. Que tiene cosas que decirme. Y yo… soy idiota, ¿verdad? Porque una parte de mí todavía espera que esas “cosas” sean que por fin va a elegirme de verdad.

Me acerqué y le quité la taza de las manos antes de que se le cayera.

—No eres idiota. Estás enamorado. Y el amor, cuando es así, te hace esperar incluso lo que duele.

Lucas soltó una risa corta y amarga.

—Tú ya no estás esperando.

—Porque ya esperé demasiado en otra vida —respondí en voz baja—. Y todavía me pesa.

Él levantó la vista. No preguntó qué quería decir con “otra vida”. Solo asintió, como si entendiera que había cosas que todavía no podía explicarle.

La tarde pasó lenta. Mateo no mandó ningún mensaje. Ese silencio me resultó más inquietante que sus amenazas. Cuando Mateo callaba de verdad era porque estaba preparando algo. O porque había decidido castigarme con ausencia.

A las siete, Lucas se paró frente al espejo del pasillo acomodándose la camisa por tercera vez.

—¿Cómo me veo?

—Como alguien que merece ser presentado en voz alta —le dije.

Se quedó quieto. Después se acercó y me abrazó fuerte, casi desesperado.

—Si vuelvo hecho mierda… ¿vas a estar despierta?

—Voy a estar despierta aunque vuelvas a las cinco de la mañana.

Asintió contra mi hombro y salió.

El departamento se quedó demasiado grande cuando la puerta se cerró.

Intenté distraerme. Limpié la cocina. Ordené mi armario. Saqué otra vez la caja de las cosas de Mateo y me quedé mirando el collar que había traído el día anterior. Lo sostuve entre los dedos. Era bonito. Elegante. Exactamente el tipo de regalo que daba cuando sabía que había cruzado un límite.

Lo devolví a la caja y cerré la tapa con más fuerza de la necesaria.

A las once y media escuché la llave en la cerradura.

Lucas entró sin hacer ruido. Se quitó los zapatos en la entrada y caminó directo a la cocina. No encendió la luz. Solo abrió la nevera, sacó una botella de agua y se quedó bebiendo de pie, de espaldas a mí.

—¿Cómo te fue? —pregunté desde el sillón.

Tardó varios segundos en responder.

—Me presentó a su “mejor amiga” de la facultad. Dijo que era casi de la familia. Que quería que nos conociéramos.

Me incorporé despacio.

—¿Y?

—Y ella llevaba un anillo. Pequeño. En el dedo anular. Y cuando Thiago fue al baño ella me miró y me preguntó, con una sonrisa muy educada, desde cuándo éramos “tan cercanos”.

La rabia me subió tan rápido que me dolió la garganta.

Lucas se giró. Tenía los ojos enrojecidos, pero no estaba llorando. Parecía vacío.

—Le pregunté después. Directo. Si había algo entre ellos. Me dijo que yo estaba loco. Que era solo una amiga. Que no podía creer que fuera tan inseguro.

Se dejó caer en el sillón frente a mí y se tapó la cara con las manos.

—Y yo le creí, Valeria. O quise creerle. Hasta que al despedirnos ella le acomodó el cuello de la camisa de una forma que solo hace alguien que tiene derecho a tocarlo.

El silencio que siguió fue brutal.

Me moví hasta sentarme a su lado. No le dije “te lo dije”. No le dije que era un imbécil por haber ido. Solo lo atraje hacia mí y lo dejé esconder la cara en mi cuello. Su cuerpo empezó a temblar mucho antes de que las primeras lágrimas mojaran mi piel.

—Duele —sollozó—. Duele de una forma que no sé dónde poner.

—Lo sé —susurré, acariciándole el cabello—. Lo sé demasiado.

Nos quedamos así mucho tiempo. Hasta que sus sollozos se convirtieron en respiraciones entrecortadas y después en un silencio agotado. Cuando por fin levantó la cabeza, tenía la cara destrozada.

—¿Cómo lo hiciste? —preguntó—. ¿Cómo decidiste dejar de esperar?

—Todavía no lo decidí del todo —admití—. Hay días en que mi cuerpo quiere volver a lo conocido aunque me haga pedazos. Pero entonces recuerdo cómo se siente morir sin haber sido elegida… y el miedo a repetirlo es más grande que el miedo a estar sola.

Lucas asintió despacio. Se secó la cara con la manga.

—No quiero volver a verlo.

—Entonces no lo veas.

—Duele igual.

—Sí. Pero duele diferente. Duele hacia afuera. No hacia adentro.

Se quedó mirándome un rato largo. Después apoyó la cabeza en mi hombro otra vez.

—Quédate aquí esta noche. No quiero estar solo con mi cabeza.

—No me muevo de aquí.

Apagué la luz de la sala. Nos quedamos en el sillón, abrazados como cuando éramos niños y las tormentas parecían demasiado grandes para nosotros. Esta vez la tormenta era otra. Y por primera vez sentí que, aunque nos estuviera empapando a los dos, al menos ya no estábamos fingiendo que no llovía.

A las tres de la madrugada el teléfono vibró sobre la mesa.

El nombre de Mateo iluminó la pantalla en la penumbra.

Lucas levantó un poco la cabeza.

—¿Vas a contestar?

Miré la pantalla hasta que se apagó sola.

—No.

Y por primera vez desde que desperté en esta nueva vida, la palabra no me supo a miedo.

Me supo a principio.

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BL Autor 🌈
Me tocó analizar de nuevo y empezar a reescribir la historia, desde el episodio 18, les prometo que subiré lo más rápido posible cuando tengas las correcciones, quiero hasta llorar de la vergüenza, pero soy humano y me equivoco, para alguien como yo que le puso esmeró a la historia y no la analizó bien, me tocó leerla nuevamente y empezar a corregir, nuevamente me disculpo, espero que lo disfruten, tome en tiempo de leerla
BL Autor 🌈
¡ANUNCIO IMPORTANTE!, algunos pudieron notar que ya iba por el episodio 40, dado el caso sufrí un pequeño regaño de parte de mi editora jajaj, el borrador que usé lo subí con tanta emoción que no me di de cuenta que desde el episodio 18 en adelante la historia perdía su ritmo, se perfectamente que personas ya iban adelantadas y las que no, ofrezco una disculpa, pido una oportunidad, ya que soy un nuevo autor y me cuesta hacer las cosas bien por más que lo intento
Victor Cueto
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