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El Silencio De Zonia

El Silencio De Zonia

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

una niña arrancada de su casa, un silencio que duele a todos los que la conocen y un secreto que se esconde bajos las propias narices del jefe de la mafia Alemana.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ecos de una melodía

La mañana transcurría con una tranquilidad poco habitual en la mansión.

El cielo seguía cubierto de nubes, aunque la lluvia había dado una tregua. El aire fresco entraba por las ventanas abiertas, llevando consigo el aroma de la tierra húmeda.

Eleonora apareció en el salón con una canasta de mimbre entre las manos.

Encontró a Zonia, como casi siempre, observando el jardín desde el ventanal.

Se acercó despacio.

—¿Me acompañas?

La joven levantó la vista.

Eleonora levantó ligeramente la canasta.

—Necesito ayuda en el huerto.

Zonia dudó unos segundos.

Después asintió con un movimiento casi imperceptible.

Caminaron juntas hasta la parte trasera de la propiedad, varios guardias las miraban con desconcierto, ya que era la primera vez que veian a la joven salir.

Detrás de la inmensa mansión, lejos de los jardines perfectamente cuidados, había un espacio mucho más sencillo.

Un huerto.

Las hileras de tomates, lechugas, zanahorias, cebollas, zapallos y distintas hierbas aromáticas llenaban el lugar de colores y aromas.

Zonia observaba todo con atención.

Parecía la primera vez que veía un sitio así.

Eleonora sonrió.

—Muchos creen que compramos todo en el mercado.

Negó con la cabeza.

—Pero siempre me gustó cultivar mis propias verduras.

Se agachó junto a una planta de tomates.

—Mira.

Tomó uno entre sus dedos.

—Este todavía no.

Después señaló otro.

—¿Ves este color? Está completamente rojo.

Lo desprendió con cuidado.

—Ahora sí.

Depositó el tomate dentro de la canasta.

Durante varios minutos fue enseñándole cómo reconocer cuáles estaban listos para cosechar.

Las zanahorias.

Las lechugas.

Los zapallos.

Incluso algunas hierbas.

No utilizaba un tono de maestra.

Hablaba con la naturalidad de una madre enseñándole algo cotidiano a su hija.

Cuando terminó, le acercó la canasta.

—¿Quieres intentarlo?

Zonia la recibió con ambas manos.

Se acercó lentamente a una hilera de tomates.

Observó uno.

Luego otro.

Finalmente eligió uno completamente maduro.

Lo tomó con delicadeza y lo desprendió.

Antes de colocarlo en la canasta, giró apenas el rostro hacia Eleonora.

No dijo nada.

Pero levantó levemente el tomate, como si hiciera una pregunta silenciosa.

¿Así?

Eleonora sonrió de inmediato.

—Sí. Perfecto, deberás buscar varios de esos.

Los hombros de Zonia parecieron relajarse apenas unos milímetros.

Continuó trabajando.

Cada tanto repetía el mismo gesto.

Le mostraba una verdura.

Esperaba una respuesta.

Y Eleonora asentía con una sonrisa.

—Muy bien.

—Ese también.

—Exactamente.

—Lo estás haciendo de maravilla.

Nunca imaginó que unas palabras tan sencillas pudieran significar tanto.

Porque durante años solo había aprendido una cosa.

Que equivocarse dolía. que hacer algo mal le dejaba una marca.

Ahora estaba descubriendo algo completamente distinto.

Que también era posible hacer las cosas bien.

Y que alguien se lo dijera con una sonrisa.

...

Cuando regresaron a la cocina, Alana ya tenía parte de los ingredientes preparados sobre la enorme mesada.

Al verlas entrar, levantó una zanahoria.

—¡Justo a tiempo!

Eleonora dejó la canasta sobre la mesa.

—Nuestra ayudante hizo un excelente trabajo.

Alana miró a Zonia con una sonrisa sincera.

—¿En serio? Entonces tendremos que confiarte más tareas.

Zonia bajó la cabeza, incómoda por la atención.

Pero ya no parecía asustada.

Solo avergonzada.

Las tres comenzaron a preparar el almuerzo.

Eleonora cortaba las verduras.

Alana amasaba el pan.

Y Zonia, siguiendo las indicaciones que le hacían con paciencia, lavaba cuidadosamente cada hortaliza recién cosechada.

La cocina comenzó a llenarse de aromas cálidos.

El sonido de los cuchillos sobre la madera.

El agua corriendo.

El pan golpeando la mesa mientras era amasado.

Y, poco a poco...

Una voz.

Muy baja.

Casi un murmullo.

Alana tarareaba distraídamente una vieja melodía mientras trabajaba.

Ni siquiera era consciente de que lo estaba haciendo.

Era una nana que Eleonora le había cantado incontables veces cuando era niña.

Una canción sencilla.

Dulce.

Con un ritmo lento y reconfortante.

Las manos de Zonia dejaron de moverse.

El agua seguía corriendo sobre las verduras.

Pero ella permanecía completamente inmóvil.

Algo dentro de su pecho acababa de estremecerse.

Aquella melodía...

La conocía.

No sabía de dónde.

Ni siquiera recordaba la letra.

No recordaba cuándo la había escuchado por última vez.

Solo sabía que estaba allí.

Escondida en algún rincón de su memoria.

Cerró lentamente los ojos.

Y, por un instante...

Sintió unas manos acariciando su cabello.

Una voz cálida.

Un abrazo.

La sensación de estar protegida.

Una mujer cantándole muy bajito mientras la sostenía entre sus brazos.

No logró distinguir un rostro.

Ni un lugar.

Solo aquella voz.

Su respiración comenzó a agitarse.

Cuando abrió nuevamente los ojos, descubrió que las lágrimas corrían silenciosamente por sus mejillas.

Alana dejó de tararear de inmediato.

—¿Zonia...?

Eleonora también se volvió hacia ella.

La joven llevó una mano a su rostro, sorprendida al sentir las lágrimas.

Ni siquiera entendía por qué estaba llorando.

Solo sabía que aquella canción había despertado algo que creía perdido para siempre.

Alana se acercó con cuidado.

—Perdón... ¿Hice algo que te molestara?

Zonia negó rápidamente con la cabeza.

Una.

Dos veces.

No.

No era eso.

Simplemente... no podía explicarlo.

Eleonora apoyó una mano sobre el hombro de la joven.

Ambas comprendieron que no era el momento de hacer preguntas.

Alana sonrió con dulzura.

—Está bien. No tienes que decirnos nada.

La cocina volvió a quedar en silencio.

Pero esta vez no era un silencio incómodo.

Era un silencio lleno de respeto.

Mientras secaba lentamente sus lágrimas, Zonia sintió que aquella melodía seguía resonando dentro de ella.

No recordaba un nombre.

No recordaba un rostro.

No recordaba un hogar.

Solo una canción.

Y, por primera vez en muchos años, una parte olvidada de su corazón comenzó a despertar.

El almuerzo se sirvió y atrás quedo aquel momento, ambas mujeres comprendieron que no había que interrogar, cuando la joven se sintiera lista podría explicar a su manera el motivo por el cual las lágrimas habían comenzado a caer.

Ese fue el primer día que Zonia vacío completamente un plato de comida, sorprendiendo a todos los demás. Quizás porque su cuerpo estaba en automático mientras en su mente buscaba recordar donde había escuchado esa canción o quizás porque había comenzado a comprender que ya no debía temer cuando comía.

Sea cual fuera la razón por la cual se permitió comer más, no se dio cuenta de que los que la rodeaban, por primera vez se sentían tranquilos.

1
Carmen Palencia
te felicito desde el primer capítulo quedé encantada con esta hermosa historia por favor puedes regalarnos más capitulos seguidos de esta hermosa novela
Nadia Leonila Borjas Borjas
que hermosos capítulos escritora te felicito
Carolina A²V
un paso a la vez 😊
Carolina A²V
🥺🥹 ella es una niña a pesar de su edad le tocó saltarse 18 años de su vida
Carolina A²V
no querida su desgraciado tío 😡😡
Carolina A²V
😊 que birrete por ti Zonia es un avance
Ana Maria Espinoza Uviedo
Excelente
Cliente anónimo
Ahora que estás empezando, me gustaría que pensara en algunos tips para esa trama que la protagonista sea fuerte inteligente que no tenga miedo que siempre enfrente que no se esconda, pero sobre todo que no sea la historia de estos colmo, si el protagonista dice que la va a proteger que la proteja de verdad, y que hay una razón entre ellos para enfrentar juntos a todos lo que se imponen y estoy segura que va a ser un éxito total porque en la vida real ha habido mujeres con pantalones, porque por eso pertenecen al ejército a la policía a los federales entonces no puede siempre ser una mujer sufrida. Tiene que ser una mujer que No Se, pero que no sea una malcriada que se sepa defender y te juro que vas a subir muy rápido con una historia, verás que te estoy dando, porque hasta ahora en dos años nunca he visto una historia que parezca real suerte
Carmen Palencia
excelente capitulo me encanta esta novela desde el primer capítulo quedé enganchada con esta hermosa novela
Carolina A²V
18 años de eso ya 🥺
Carolina A²V
que buena táctica la de Alana poco a poco ganarse la confianza de Zonia
Carolina A²V
eso no lo sabes🤔
Carolina A²V
y si hablan con ella le explican que ahí todo es diferente que se acabaron los golpes y gritos maltratos castigos y si continúa así ya es con un psicólogo la cosa
Rossana🥰
será un largo camino
pero, con la q llegó te dará la fuerza y el poder de defenterte
Rossana🥰
miedo a veces es q lo bueno dura poco, q el maltrato es lo único q existe en la vida, te darás cuenta q no es así, UD conoció a la mujer q te peino el cabello con amor dulzura, así es la vida, lo q se hace con amor y dulzura, como hiciste el biscocho
Carmen Palencia
me encanta esta novela por favor denos varios capitulos seguidos
Rossana🥰
zonia, hay un mundo donde la gente se trata bien, con respecto, donde se mira a los ojos, será un proceso, cuando sepas , q es un nuevo comienzo, q tu te mereces lo mejor, con calma
Liliana Torres
Una maraton por favor🤭🤭
Carolina A²V
así es y hay que trabajar mucho eso buscar ayuda psicológica
Liliana Torres
Que vida llevo desde pequeña
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