Él juró destruirla. Ella prometió jamás inclinar la cabeza.
En un mundo gobernado por la mafia, donde la lealtad se paga con sangre y la traición se castiga con la muerte, dos almas destinadas a odiarse se verán obligadas a caminar por el mismo infierno.
Él es un hombre frío, peligroso y acostumbrado a obtener todo lo que desea. Ella, una mujer fuerte que no está dispuesta a convertirse en el trofeo de nadie.
Entre secretos, venganza, mentiras y una atracción imposible de ignorar, descubrirán que el odio puede ser el inicio de la historia más peligrosa de sus vidas.
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Capitulo 19- Dos corazones, una verdad
"A veces, cuando creemos que estamos a punto de perderlo todo, descubrimos que tenemos mucho más por lo que luchar."
La mañana llegó demasiado rápido.
Valentina apenas había podido dormir.
La conversación con Vieri seguía dando vueltas en su cabeza, pero había algo que le preocupaba todavía más.
La cita médica.
Se encontraba frente al espejo cuando sintió uno de los movimientos de sus bebés.
Colocó ambas manos sobre su vientre.
—Buenos días, pequeños.
Sonrió.
—Hoy vamos a descubrir qué está pasando.
Unos golpes suaves en la puerta la hicieron girarse.
—¿Valentina?
—Pasa.
Dante entró.
—¿Lista?
—Más o menos.
Él sonrió.
—Yo tampoco.
—¿Tienes miedo?
—Sí.
Valentina lo miró sorprendida.
—Pensé que nunca lo admitirías.
—No soy de piedra.
Ella soltó una pequeña risa.
—Vamos.
En el automóvil, Dante permaneció atento a todo lo que ocurría alrededor.
Valentina lo observó.
—Estás buscando enemigos en cada esquina.
—Después de lo que ocurrió ayer, prefiero exagerar.
—No puedes protegerme de absolutamente todo.
Dante la miró.
—Puedo intentarlo.
Valentina negó con la cabeza.
—Eres imposible.
—Y tú sigues viniendo conmigo.
—Porque necesito saber qué está pasando con mis bebés.
Dante sonrió.
—Eso también.
Al llegar al centro médico, el doctor los recibió.
—Buenos días, Valentina.
—Buenos días.
Dante permaneció junto a ella.
—¿Cómo te has sentido?
—Bien. Un poco cansada.
—Es normal. Estás entrando en una etapa importante del embarazo.
Valentina asintió.
El médico revisó los resultados anteriores.
—Quiero hacer una ecografía para comprobar que todo está bien.
Dante tomó la mano de Valentina.
—Aquí estoy.
La revisión comenzó.
En la pantalla aparecieron los dos bebés.
Valentina sonrió inmediatamente.
—Ahí están...
El médico observó cuidadosamente.
Después de unos segundos, su expresión cambió.
Dante lo notó.
—¿Qué ocurre?
El médico continuó revisando.
—Tranquilos. No parece haber una emergencia.
Valentina respiró aliviada.
—Entonces, ¿qué pasa?
El médico señaló la pantalla.
—Uno de los bebés está creciendo un poco más rápido que el otro.
Dante frunció el ceño.
—¿Eso es malo?
—No necesariamente. En los embarazos gemelares puede haber diferencias de crecimiento. Lo importante es vigilarlo.
Valentina asintió.
—¿Están bien?
—Por ahora, sí.
Los dos tienen actividad cardíaca y movimiento.
Dante soltó el aire que estaba conteniendo.
—Gracias.
El médico sonrió.
—Quiero volver a revisarte pronto para asegurarme de que ambos continúen creciendo adecuadamente.
Valentina asintió.
—Lo haré.
Al salir, Dante parecía más tranquilo.
Valentina lo miró.
—Te preocupaste mucho.
—Claro que sí.
—Pensé que ibas a interrogar al médico.
Dante sonrió.
—Estuve a punto.
Valentina se rio.
—No puedes controlar todo.
—Estoy aprendiendo.
Pero cuando llegaron al estacionamiento, Enzo apareció rápidamente.
—Dante.
Su expresión era seria.
—¿Qué ocurre?
—Encontramos algo sobre Vieri.
Dante dejó de sonreír.
—Habla.
—No estaba solo cuando apareció ayer.
—¿Quién estaba con él?
Enzo miró alrededor antes de responder.
—Alguien de nuestra propia seguridad.
Dante apretó la mandíbula.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—¿Quién?
Enzo le entregó una fotografía.
Dante la observó.
Era uno de los guardias que llevaba años trabajando para la familia.
Valentina se acercó.
—¿Es él?
—Sí —respondió Enzo.
Dante guardó la fotografía.
—Quiero encontrarlo.
Regresaron a la residencia.
Las familias se reunieron inmediatamente.
Marco estaba furioso.
—¿Cómo es posible que alguien de seguridad esté trabajando para ellos?
Enzo respondió:
—Todavía no sabemos desde cuándo.
Luca golpeó la mesa con la palma.
—Entonces nadie está seguro.
Dante negó.
—No.
Tenemos que mantener la calma.
El padre de Valentina observó los documentos.
—Vieri está intentando dividirnos.
—Y lo está consiguiendo —respondió Dante.
Valentina intervino:
—No podemos permitirlo.
Todos la miraron.
Ella continuó:
—Llevamos demasiado tiempo peleando entre nosotros mientras alguien más mueve los hilos.
Dante la observó con orgullo.
—Tiene razón.
Su padre asintió.
—Entonces nuestras familias deberán trabajar juntas.
Marco extendió la mano hacia Dante.
—Por ahora.
Dante la estrechó.
—Por ahora.
Horas después, Valentina salió al jardín.
Dante la encontró sentada bajo el mismo árbol donde habían hablado semanas atrás.
—¿Puedo?
Ella se hizo a un lado.
—Claro.
Dante se sentó.
—¿Estás preocupada?
—Un poco.
—Los bebés están bien.
—Lo sé.
Valentina acarició su vientre.
—Solo quiero que nazcan y puedan tener una vida tranquila.
Dante permaneció en silencio.
—Yo también.
—¿Crees que podremos dársela?
Dante la miró.
—Sí.
—¿Cómo?
—Terminando esta guerra.
Valentina sonrió.
—Eso suena sencillo cuando lo dices tú.
—No será sencillo.
Pero lo vamos a intentar.
Ella apoyó la cabeza sobre su hombro.
Dante permaneció quieto.
No dijo nada.
Solo se quedó allí.
Por primera vez, ninguno de los dos necesitaba palabras.
Esa misma noche, Enzo encontró algo más.
Entró al despacho de Dante con una carpeta.
—Dante.
—¿Qué pasa?
—Encontramos el historial de llamadas del guardia.
Dante tomó los documentos.
—¿A quién llamaba?
Enzo respondió:
—A un número registrado en otro país.
—¿De quién?
—Todavía no sabemos.
Pero hay algo extraño.
Dante levantó la mirada.
—¿Qué?
—El número también aparece en los registros antiguos de Adrián Moretti.
Dante quedó inmóvil.
—Entonces Vieri, Moretti y Esteban no están actuando por separado.
Enzo asintió.
—Eso parece.
Dante cerró la carpeta.
—Quiero saber quién está detrás del número.
Mientras tanto, Valentina estaba en su habitación.
Había recibido un nuevo mensaje.
"Ya sabes que tus hijos están bien."
Ella se quedó inmóvil.
No había contado a nadie fuera de la familia cómo había salido la consulta.
Escribió:
"¿Quién eres?"
La respuesta apareció rápidamente.
"Alguien que sabe mucho más de tu familia de lo que imaginas."
Valentina sintió un escalofrío.
Entonces llegó otro mensaje.
"Y pronto descubrirás por qué tus hijos son importantes para esta guerra."
Valentina dejó caer lentamente el teléfono sobre la cama.
No quería creerlo.
Pero alguien estaba observándolos.
Alguien sabía detalles que solo la familia y los médicos conocían.
Y eso significaba que el enemigo...
seguía mucho más cerca de lo que pensaban.
🖤 Palabras de la autora
Gracias por llegar al capítulo 19. 🖤
Valentina descubre que sus bebés están bien, pero ahora aparece una nueva amenaza: alguien sabe información que solamente debería conocer la familia.
Dante y Valentina están cada vez más unidos, mientras las dos familias finalmente empiezan a trabajar juntas.
Pero todavía queda una gran pregunta:
¿Por qué los gemelos son tan importantes para el enemigo?
La respuesta podría cambiar completamente el rumbo de esta historia.
Con cariño,
Zahira#🖤