El mundo cuenta con civilizaciones que se han perdido por el paso del tiempo; continentes y reinos enteros fueron sumergidos por el agua , la lava , la arena y el hielo , y solo se tiene registro de las culturas y civilizaciones actuales porque quedaron infraestructuras y relatos de manera interna y externa de ellas.
Pero ¿qué pasaría si antes de que la humanidad surgiera ,existía una especie con poderes sobrenaturales cuyas culturas se asemejaban a las humanas, pero miles o, a veces, hasta millones de años atrás, y por eso no se tenía registro de que existieron «los antiguos»?
Kevin es un antiguo que despertó en la era actual y que deberá descubrir su pasado e identidad en medio de un conflicto entre un culto oscuro y la humanidad y Kevin deberá decidir en qué bando peleará
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el egoista y el psicopata
—Mátame luego —dijo Tom envuelto en arena. Estaba sentado, reposando su espalda en el tronco de un árbol. Ya habían pasado tres días desde las últimas peleas y los dos antiguos estaban alrededor de una hoguera que encendió el australiano.
—Aún no, te mereces una muerte asquerosa —dijo Kevin comiendo un conejo que él mismo asó.
—Digna de un monstruo, ¿qué hay de ti? —preguntó Tommy sonriendo con malicia.
—Supongo que tal vez me espere una, pero a diferencia de ti, yo sí tengo a alguien que me recordará después de muerto —dijo Kevin dando una mordida a su comida, pensando en sus compañeros.
—Debes estar jodiendo, un maldito humano encariñándose con un antiguo es sacrilegio —dijo Tom apretando los dientes.
—Ella no es del todo humana, puede parecer aburrida y débil, pero es todo lo contrario, por eso me atrae tanto —dijo Kevin sonrojándose un poco—. De todos modos, eso no te concierne, un psicópata como tú jamás comprenderá qué se siente.
—Sí, tienes razón —dijo Tommy, comprendiendo el vacío de su otra personalidad—, pero por eso es tan divertido el campo de batalla. Aplastar a los débiles sabiendo que traerás dolor a sus familiares compensa todo, incluso es tan patético cuando quieren salvar a sus seres amados y fallan en el intento. Mirar sus rostros desesperados nos hace sentir vivos.
—Somos la llama del odio, señorito de la arena —afirmó Tom.
—Creí haberles dicho que no me interesa conocer la mentalidad que tienen, cuando acabemos con todo esto yo volveré a mi vida normal y ustedes morirán sabiendo que fallaron. Será entonces cuando su mentalidad estúpida se les volverá en contra como una ironía de la vida —contestó Kevin presionando aún más la arena de su enemigo.
—Eso está por verse, seguro que ya atraparon a Thompson mientras pierdes el tiempo con nosotros —añadió Tommy riéndose.
—De todos modos, esto no tenía que pasar, se suponía que Thompson se nos uniría, pero en cambio te conoció a ti —dijo Tom.
—¿En qué andan metidos, par de granujas?, hablen ya —preguntó Kevin molesto.
—Si le llevamos... a Thompson él me curaría esta enfermedad que me aqueja desde que tengo memoria —respondió Tom—. Dijo que puede cumplir con nuestros deseos.
—¿Para qué? —cuestionó nuevamente.
—Quiere unificarnos a todos asesinando a la reina, que tanto dolor trajo al mundo —respondió Tom, morado por la falta de aire.
—Una vil mentira —dijo Kevin rascando su cabello—. Eso es imposible, las criaturas de la noche se comen a los humanos y los humanos intentarían usarnos como armas, no existe una utopía, es fantasía.
—Lo sé, pero como te dije antes, solo quiero sanarme —respondió Tom con cansancio en su voz. —Va a despertar la cosa que duerme en el lago y para eso necesita al antiguo del agua. La idea era que Jean lo despertara voluntariamente, pero creo que no lo hará por su cuenta, porque le metieron basura en la cabeza.
—Te equivocas, Tom, ninguno le metió ideas en la cabeza, fue él quien los ve como enemigos —añadió Kevin—. De todos modos, fueron ustedes los que jugaron con su mente, dándole una vida falsa que se desmoronó en una sola noche.
—Eso es demasiado irónico —dijo Tommy abriendo sus ojos por la impresión y soltando una leve carcajada.
—Por favor, se me hace muy difícil hablar con ustedes dos a la vez, necesito que solo uno tome el control —dijo Kevin sobando su frente y cerrando los ojos por la confusión de ambos personajes.
—No es fácil, chico de la arena —respondió Tom mirando la hoguera con tristeza bajo su máscara, no había comido nada en tres días y estaba bastante debilitado, por lo que no podría controlar el fuego; Kevin sabía esto, ya que aparentemente tenía más experiencia usando sus poderes—.
Durante siglos intenté buscar una respuesta a mi problema, pero lo único que encontré fueron torturas e insultos por todas las razas conocidas.
—Puedes buscar a un psicólogo si quieres, así no le deberías nada a tu dios —respondió Kevin intentando hacer cambiar de opinión a su enemigo.
—Ya te lo dije, nada funcionó —dijo Tom molesto—. Ahora solo me queda divertirme en el camino que nuestro señor está preparando, soy una basura de persona, de eso estoy claro, pero yo no sé si tú eres alguien moralmente correcto.
—No te incumbe —contestó Kevin.
—Puedo notar cierto aire egoísta en tu presencia —dijo Tommy, cuyo acento era vasco y educado, al contrario que el de Tom, vulgar y juvenil—. Luché contra varios «héroes» y todos ellos estaban impregnados en egoísmo, al igual que tú.
—Dije que no te incumbía —añadió el australiano poniéndose de pie y presionando más la arena.
—Estás molesto, significa que estoy en lo correcto —siguió Tommy—. ¿Por qué quieres ayudar a Thompson?, no creo que sea por heroísmo o por que sea tu mejor amigo, lo haces para sentirte bien.
Luego de eso, ambos jóvenes terminaron durmiendo como si nunca hubieran peleado a muerte, pero las palabras de ambos lastimaron al otro. Hundiéndose en sus recuerdos, Kevin cedió ante el sueño.
Un hombre gritando del dolor intentaba moverse hacia Kevin. Ardía en llamas y se arrastraba al lugar de reposo del rubio, que no podía moverse; los gritos guturales provocaban escalofríos en el muchacho, que también gritaba horrorizado hasta que vio a una mujer antigua, su madre cubierta de barro en estado de putrefacción, que caminaba lentamente haciendo crujir sus huesos con cada paso que daba.
—¡Pobre alma mía que arde eternamente! —gritaba el hombre. El muchacho se dio cuenta de que se trataba del policía que intentó salvarle la vida.
—¡Nunca lograste nada, mírame, hijo, por tu culpa estoy muerta! —gritó la mujer revolviendo sus cabellos por el dolor que le provocaba la descomposición de su cuerpo.
—¡No nos ayudaste, te extendimos la mano y nos dejaste sufrir así! —gritaron ambos al unísono, agarrando a Kevin del pecho, quien estaba temblando por el miedo, dejando caer lágrimas amargas.
—Yo no pude, lo siento mucho —dijo Kevin con un nudo en la garganta.
—¡ déjame en paz! —gritó Tom mientras lloraba, despertando al australiano en el proceso—. Se supone que soy de los tuyos y me atacas.
—¡Deja de balbucear! —ordenó Kevin levantándose de golpe.
—¡Oh!, entonces tú también caíste en la trampa —dijo Tom sentándose.
—No entiendo de qué hablas, se supone que estás vivo para dar información —añadió el rubio acercándose al castaño.
—Vinieron a buscarme, creo, y enviaron al peor sectario posible. Y créeme, es peor que yo —respondió Tom.
—No creo que nadie sea peor que tú —dijo Kevin mirando a su alrededor.
—El problema es que le quemé su rostro accidentalmente a propósito —contestó Tommy—, por lo que creo que siente un poco de rencor contra nuestra especie.
—¡Carajo! —dijo Kevin poniendo su rostro serio—. Tiene sentido que te busquen, conociendo tu habilidad.
—Eso es un secreto, nunca me vieron morir. Es más, creo que piensan que sobreviví al ataque de Fatuo —agregó Tommy.
—Qué noche tan romántica es hoy —se escuchó la voz casi ahogada de un hombre que provenía de la oscuridad.
—Hablando del rey en persona —dijo Tom.
—Siempre tan cariñoso, Tom. No me sorprende que estuvieras capturado —dijo el hombre—. Lo siento por el otro chiquillo, pero esta es una pelea perdida —terminó de decir el hombre que salió de las sombras. Vestía la típica túnica blanca de los sectarios, bajo la cual traía pantalones negros ajustados; su rostro estaba quemado desde la nariz hasta la frente, tenía el cabello largo y de color negro, su mandíbula era alargada y larga, sus dientes eran bastante chuecos y sus ojos no tenían color, ya que estaba ciego. Alrededor de ambos adolescentes aparecieron cientos de ghouls sedientos de sangre.