Una joven de 19 años pierde el conocimiento tras un accidente automovilístico, y ahora su madre decidida a que despierte del coma, nos cuenta una historia más de cuentos de hadas.
Cómo la historia del héroe...
El Héroe Slime ha sido derrotado por el señor oscuro, y ahora que ha despertado 400 años después de perder, deberá emprender un viaje para una revancha contra el malvado señor oscuro y sus arcángeles.
O la historia de la princesa...
Una joven princesa huye de la torre en la que esta encerrada, volviéndose una ladrona profesional que termina condenada a dar su vida por el héroe tras fracasar en un robo.
Solo que lo que no sabe su madre es que esas historias están siendo vividas por su hija y otra chica en coma, en otro mundo...
¿Nuestra narradora podrá despertar a su hija? ¿el héroe y la princesa podrán salvar al mundo?
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Capitulo #21: Demasiado para ella
El entrenamiento de los soldados en los refugios comenzó, cada uno de los soldados se levantaba en las mañanas para correr por toda la muralla y por el subterráneo cargando el triple de su peso en sus espaldas.
—¡¡Vamos!! Todavía faltan diez vueltas más, ya ca…
—¡Capitan Leik!
Uno de los soldados le apuntó a nuestra princesa que estaba en el suelo jadeando y agarrando su pecho con tanta fuerza que te daba la impresión de que quería arrancarlo de su pecho, los animalitos que siempre la acompañaban, estaban a su lado tratando de ayudarla a levantarse.
—Otra vez, la joven Shang
—Continúen ustedes, yo me encargo
El Capitán Leik se acercó a ella para quitarle la mochila, la princesa al ya no tener todo ese peso levantó la cabeza para verlo, solo que al verlo, ella tan solo vio decepción pura en sus ojos.
—L-lo sien…
—No te disculpes, eso no sirve. Lo que sirve ahora, son tus acciones así que si no puedes, lárgate de aquí, que ya hay suficientes muertos en el mundo
Ella tan solo agachó la cabeza en respuesta, resignada a la debilidad de su cuerpo a pesar de todo su esfuerzo.
Cada que terminaban de correr por los refugios de Blue Harper y Xian Zhu, el capitán Leik les enseñaba a sus reclutas lo básico del esgrima para que pudieran defenderse. En medio de uno de sus entrenamientos, Violet se metió dentro de la ropa de la princesa para intentar ayudarla pero al entrar le causó sólo provocó lo contrario.
—¡Qué asco!, sudas demasiado, y eso me esta asfixiando aquí adentro —se quejó su hada madrina moviéndose debajo de la ropa de la princesa—.
A causa de su hada madrina, la princesa por las cosquillas terminó golpeando de forma accidental a varios de sus compañeros con una de las varas de bambú.
—¡¡Oye!! ¡¿Que haces?! —gruñeron varios de sus compañeros—.
—Ugh, no puede ser —suspiró el capitán al ver a la princesa—.
El Capitán Leik molesto se acercó a ella para arrebatarle la vara mientras la volvía a ver con esa mirada de decepción que no cambiaba por más que ella se esforzará en su entrenamiento.
—Deja de jugar o tendrás que volver a tu maldita casa, ¿escuchaste?, cadete
“Sí, lo escuché, señor” pensó asintiendo avergonzada y frustrada. Violet por su lado salió con la respiración agitada salió por una de las mangas de la princesa.
—Al fin, aire fresco —jadeo—.
Antes del atardecer, el capitán les enseñó a usar un arco, de la misma manera que todos empezaron a poner a prueba su puntería; ellos dispararon todas sus flechas para acabar con un par de muñecos de madera, que estaban colocados en la parte superior de la muralla del refugio.
—¿Estás segura de esto? —le preguntó la princesa por telepatía, apuntando a uno de los muñecos—.
—Si, tu dispara, yo guiare la flecha —dijo Violet encima de una de las flechas de la princesa—
—Bien, aquí vo… —su capitán le arrebató la flecha para romperla y lanzar lejos a su hada madrina—
—Sin trampas, ¿escuchaste?, niña
“Pero ya no tengo flechas” pensó la princesa apuntando a las pocas flechas que le quedaban
El capitán Leik le dio más flechas y se cruzó de brazos, esperando a que su alumna disparará, nuestra princesa nerviosa disparó la flecha con total seguridad pero la flecha terminó por fallar y caer en las tiendas de acampar.
“¡Mierda! Solo espero y no haya matado a nadie” pensó asustada volteando a ver a su capitán y a las tiendas de acampar una y otra vez
—¡¡Mi ojo!! ¡¡Mi ojo!! —exclamó un soldado con una flecha atravesando su ojo—
—Mierda, esto va a ser más duro de lo que creí —suspiro decepcionado—. Iré por el botiquín
A causa de ser la peor del grupo, la princesa se enfrentaba a puño limpio contra el capitán cada tarde, recibiendo siempre una paliza que muy difícilmente podría olvidar.
—¡De pie!, esto no es lugar para que descanses
—¡¡Ay este pendejo!! Ya me canso, que lo ma… —la princesa sujeto y oculto a su hada madrina antes de que la vieran—. ¡¡Suéltame que lo mató!! ¡¡Nadie le pega a mi amiga!!
Finalizaban su entrenamiento diario poniendo a prueba su equilibrio en un inmenso lago, con pilares separados, que servían como puente para llegar a la meta.
—¡Solo salta!, que es lo peor que puede pasar
—Vas a tardar todo el día o que te ocurre, flacucho —empujo a la princesa con todas sus fuerzas causando que se golpeara en la entrepierna—.
—Ufff, pobre chico —dijeron sus compañeros adoloridos—.
—Ay… ya se que no tienes pelotas pero eso hasta me dolio a mi —dijo Violet adolorida desde un árbol—
Cada día al terminar su entrenamiento, nuestra princesa entraba a la tienda de acampar que le asignaron, su hada madrina entró también y como si fueran un espejo, ambas estaban llenas de raspones, solo que Violet tenía una uva en sus pequeñas manos.
Nuestra princesa se dejó caer en el suelo, junto a una jauría de conejos, ardillas, nutrias y suricatas que estaban esperándola para dormir con su amiga.
—Es un maldito infeliz, como se atreve a lanzarme —se quejó indignada acostándose en el vientre de la princesa— Que se pudra esa idiora, tú y yo podemos vencer a los monstruos —añadió comiéndose la uva con pequeñas mordidas—
—Mierda, creo que Leik me odia, por lo problemática que he sido hoy
—¿Hoy? Jaja, creo que ya te tiene fichada por todo el mes, pero mira el lado positivo, pasaste el primer mes, ahora ya solo te faltan unos 4 meses más para que termine el entrenamiento
“Solo un par de meses más” pensó quedándose dormida en su tienda de acampar
—Descansa, Merlín, ya hiciste mucho por hoy
En una de las tantas noches en las que nuestra princesa se quedó despierta en la noche, pudo escuchar una conversación entre su capitán y sus compañeros.
—Capitán, ¿está seguro de no enviarla a casa? Ella solo nos atrasa, sabemos que se esfuerza pero… pero… no sobrevivirá si va a la guerra o si tan solo pelea contra un monstruo sola
—Lo mejor es llevarla de regreso a su casa, ya que ella no sirve para esto, es demasiado para ella
—Lo sé, esto es demasiado grande para la joven Shang —soltó un suspiro agobiado y decepcionado—. Ella no sirve para esto, pero… les pido que tengan paciencia, tal vez, necesita adaptarse
—¡¿Adaptarse?! ¡¡Está es la guerra!!
—¡¡La van a matar!!
—¡¡O peor!! ¡¡Nos matarán por culpa de esa mujer!!
“Es demasiado para mí…” pensó la princesa empezando a llorar de impotencia y frustración en su tienda de acampar
—Es demasiado para ella, Capitán