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VEINTICUATRO(BL): Línea Roja

VEINTICUATRO(BL): Línea Roja

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Diferencia de edad / Romance
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Daemin

Segunda temporada de VEINTICUATRO (BL)


Han pasado Dos años.

Dylan Lara ya no es el novato impulsivo que corría en pistas ilegales. Ahora es uno de los corredores más temidos del circuito internacional. Fama, contratos millonarios y un lugar asegurado entre los mejores. A su lado sigue Nathaniel Liu, el hombre que lo secuestro, lo protege… y lo ama con una intensidad que roza lo posesivo.

Pero el éxito siempre atrae algo más que admiradores.

Un nuevo corredor irrumpe en sus vidas. Nadie sabe de dónde salió. Nadie conoce su pasado. Solo hay un detalle inquietante: parece saber demasiado.

Mientras la competencia se vuelve más violenta, los sabotajes más precisos y viejos secretos familiares comienzan a salir a la luz, Dylan descubre que el peligro no está solo en la pista. Alguien lo observa. Lo estudia. Lo desea.

Quiere poseerlo.

Cuando el amor se mezcla con obsesión, celos y poder… ¿quién cruzará primero la línea roja?

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Provocaciones

El sol de la tarde caía sobre la ciudad cuando Lucas salió del edificio de la cadena hotelera familiar. Apretaba el teléfono contra la oreja mientras caminaba hacia el estacionamiento, con la corbata medio aflojada y la camisa arrugada, como si hubiera estado lidiando con problemas más grandes que él durante todo el día.

—No, no, no te preocupes —dijo al teléfono, con un tono que mezclaba resignación y agotamiento—. Ya lo resolví. Fue solo un error en el sistema de reservas. Pero juro que si vuelve a pasar, voy a pedirle a papá que contrate a alguien más para esta área.

Al otro lado de la línea, su secretaria intentaba calmar su mal humor, pero Lucas ya estaba en su modo de "quejarse es mi único hobby".

Colgó la llamada cuando llegó a su auto, un sedán gris que su padre le había regalado cuando aceptó el puesto. No era el coche más llamativo del mundo, pero era cómodo y confiable. Como él, según su madre.

Se dejó caer en el asiento del conductor y soltó un suspiro largo, dejando que la cabeza cayera hacia atrás contra el reposacabezas.

—No puedo más —murmuró para sí mismo—. Esto no es vida. Esto es... trabajo. Horrible, aburrido, lleno de números y gente que no sabe lo que quiere.

Cerró los ojos un momento, disfrutando del silencio del auto. Pero no duró mucho. Un golpe en la ventanilla lo sobresaltó.

—¡Ah! —Lucas abrió los ojos de golpe y se encontró con la cara sonriente de su padre, don Esteban, que lo miraba desde afuera con una expresión de divertida paciencia.

—¿Ya te estás quejando en el estacionamiento, hijo? —preguntó el hombre, con una sonrisa que delataba que ya estaba acostumbrado a esas escenas.

Lucas bajó la ventanilla y puso los ojos en blanco. —¿Qué haces aquí, papá? Pensé que te habías ido.

—Estaba en una reunión en el piso de arriba. —El señor Esteban se inclinó un poco, apoyando los brazos en la ventanilla—. Y he oído que has estado resolviendo problemas como un campeón hoy. Buen trabajo.

—Gracias, pero no me lo recuerdes. Ya me duele la cabeza.

Don Esteban soltó una risa suave y negó con la cabeza. —Eres igual que tu madre. Siempre dramatizando.

—Soy realista, papá. Hay una diferencia.

—Claro, claro. —El hombre se enderezó y metió las manos en los bolsillos del pantalón—. Bueno, no te olvides de cenar con nosotros esta noche. Tu madre está preparando tu plato favorito.

Lucas sonrió, suavizando su expresión. —No faltaré. Pero ahora necesito desconectar un rato.

—¿Tienes planes?

—Pensaba ir a ver a Dylan entrenar. Pero... —hizo una pausa, y una idea le cruzó la mente—. Pero creo que mejor voy a hacer una visita sorpresa.

—¿A quién?

—A un amigo. —Lucas sonrió con picardía—. No te preocupes, papá. No voy a meterme en problemas.

—Eso siempre lo dices —respondió don Esteban, con una sonrisa resignada—. Y siempre terminas en problemas.

—Pero problemas divertidos.

—Eso es lo que me preocupa.

Lucas encendió el motor y se despidió de su padre con un saludo rápido antes de salir del estacionamiento. El auto se deslizó por las calles de la ciudad mientras Lucas sopesaba su plan.

Había pensado en ir al circuito a ver a Dylan, pero el entrenamiento de su amigo podía alargarse horas, y Lucas no estaba de humor para esperar. Además, hacía días que no veía a Alex. No desde que habían vuelto de España.

El trabajo de Alex no era un lugar donde Lucas solía aparecer. No era su estilo, y además, el edificio de Liu Motors siempre le había parecido demasiado serio, demasiado corporativo. Pero hoy le apetecía hacer algo diferente. Algo que sacara a Alex de su zona de confort.

—Vamos a ver qué tal te va, señor serio —murmuró Lucas, girando el volante hacia la dirección de la empresa.

El viaje hacia Liu Motors fue más rápido de lo que esperaba. Estacionó el auto en el estacionamiento de visitantes y entró al edificio con un paso que intentaba ser seguro, aunque por dentro sentía un cosquilleo nervioso. El vestíbulo era elegante y silencioso, y la recepcionista lo miró con curiosidad cuando se acercó al mostrador.

—Buenas tardes —dijo Lucas, con su sonrisa más despreocupada—. Vengo a ver a Alex Vegas.

—¿Tiene cita?

—No, pero soy amigo. ¿Podrías avisarle que Lucas está aquí?

La recepcionista dudó un segundo, pero finalmente levantó el teléfono. Lucas esperó, con las manos en los bolsillos y una expresión de falsa tranquilidad. Cuando la recepcionista colgó, lo miró con una sonrisa profesional.

—Puede pasar. El señor Vegas lo espera en el piso veintitrés.

—Gracias —dijo Lucas, antes de dirigirse al ascensor.

El ascensor subió en silencio, y Lucas sintió cómo los nervios comenzaban a mezclarse con la emoción. No sabía por qué, pero la idea de ver a Alex en su entorno laboral, con su seriedad y su control, le parecía peligrosamente atractiva.

Cuando las puertas se abrieron, caminó por el pasillo hasta la oficina de Alex y tocó la puerta con dos golpes suaves.

—Adelante —escuchó la voz de Alex desde dentro.

Lucas abrió la puerta y entró. La oficina era amplia y ordenada, con estanterías llenas de carpetas y una vista impresionante de la ciudad. Alex estaba sentado detrás del escritorio, revisando unos papeles con sus lentes puestos, la camisa arremangada hasta los codos, revelando sus antebrazos firmes. No llevaba el saco, y su postura era relajada pero profesional.

Lucas se detuvo en la entrada y lo miró.

Y se quedó paralizado.

Porque Alex se veía demasiado bien así. Con esos lentes que le daban un aire serio y concentrado. Con esas manos grandes moviéndose sobre los papeles con precisión. Con esa mandíbula marcada y ese cabello perfectamente peinado.

Lucas tragó saliva, sintiendo cómo el calor subía a sus mejillas.

—¿Vas a quedarte ahí parado o piensas entrar? —preguntó Alex sin levantar la vista, pero una sonrisa sutil se dibujaba en sus labios.

Lucas parpadeó, recuperando el control. —Claro que voy a entrar. Solo estaba... admirando la decoración.

—¿La decoración? —Alex levantó la mirada, y sus ojos se encontraron con los de Lucas. Esa sonrisa se hizo un poco más amplia—. ¿O estabas admirando otra cosa?

—No seas creído —respondió Lucas, pero su voz sonó menos firme de lo que quería.

Alex dejó los papeles sobre el escritorio y se levantó lentamente. No tenía prisa. Cada movimiento era deliberado, calculado. Rodeó la mesa con pasos tranquilos y se detuvo frente a Lucas, lo suficientemente cerca como para que el chico sintiera su presencia, pero sin invadir su espacio por completo.

—¿Y bien? —preguntó Alex, con ese tono suyo que siempre lograba ponerlo nervioso—. ¿A qué debo el honor de tu visita?

Lucas se encogió de hombros, intentando parecer despreocupado. —Pasaba por aquí. Pensé en saludar.

—¿Pasabas por aquí? —Alex arqueó una ceja, claramente sin creerle una palabra—. ¿En el edificio de Liu Motors? ¿En el piso veintitrés? ¿Justo donde está mi oficina?

—Qué casualidad, ¿no?

—Sí, una casualidad enorme.

Lucas sintió que sus mejillas se calentaban. Sabía que Alex no le creía, y eso lo hacía sentir expuesto.

—Bueno, si no quieres que esté aquí, me voy —dijo, dando un paso hacia atrás.

Pero antes de que pudiera moverse, Alex levantó una mano y la apoyó suavemente en su pecho, deteniéndolo. No fue un gesto brusco. Solo lo suficiente para que Lucas entendiera que no iba a dejarlo ir tan fácilmente.

—No dije eso —dijo Alex, con una voz más baja—. Solo digo que eres un pésimo mentiroso.

Lucas tragó saliva, sintiendo el calor de la mano de Alex a través de la tela de su camisa.

—No estoy mintiendo.

—Claro que no. —Alex inclinó la cabeza, observándolo con atención—. Pero te ves nervioso. Y eso me hace preguntarme por qué viniste realmente.

—Ya te dije, solo quería saludar.

—Mmm. —Alex no se movió. Su mano seguía apoyada en el pecho de Lucas, sin presión, pero firme—. ¿Y por qué no fuiste a ver a Dylan? ¿No era tu plan original?

Lucas abrió la boca, sorprendido de que Alex lo supiera.

—¿Cómo sabes que iba a ver a Dylan?

—Porque siempre vas a ver a Dylan cuando tienes tiempo libre. Pero hoy estás aquí. —La sonrisa de Alex se volvió un poco más amplia—. Así que supongo que querías verme a mí.

Lucas sintió que se estaba quemando por dentro.

—No es así.

—No, claro que no. —Alex retiró la mano lentamente, pero su mirada siguió fija en él—. Entonces, ¿quieres un café o solo vas a quedarte ahí parado negando lo evidente?

—No estoy negando nada.

—Ajá.

Lucas apretó la mandíbula, sintiendo que Alex lo estaba provocando a propósito. Y lo peor era que funcionaba.

—Está bien —dijo finalmente, con un tono que intentaba sonar indiferente—. Un café. Pero solo porque tengo tiempo.

—Claro, solo porque tienes tiempo —repitió Alex, con una sonrisa que lo decía todo.

Mientras Alex se giraba para hacer la llamada y pedir los cafés, Lucas se dejó caer en una de las sillas frente al escritorio, sintiendo que las piernas le temblaban ligeramente.

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Kim Nava
Dylan es muy confiado aceptando todo lo que le den
Kim Nava
algo me dice que esa bebida ni está vien 🤔🤔🤔
Esther Grace
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🤯🤯🤯🤯🤯
ary
algo tiene la bebida
ary
no lo puedo creer jaja
ary
ni un besito no nada🥰
Esther Grace: esos besitos serán lo de menos 😂😂ya me pondré más sería a actualizar más capítulos 🤭
total 1 replies
ary
espero i no se ael muerto
Kim Nava
ya empezamos a ocultar cosas Dylan
Francy Eliana Castillo Gallon
q mujer tan directa y astuta tenía todo calculado será una alianza o una trampa
Francy Eliana Castillo Gallon
se dañó la celebración entre todos los amigos y la pareja de Dilan
Francy Eliana Castillo Gallon
Alessandro se arriesgo demaciado y Dilan aprovecho la ventaja se lanzo a la meta para ganar
Francy Eliana Castillo Gallon
empezó la competencia y Alessandro está pegado a la rueda buscando adelantar a Dilan presionando fuertemente
Francy Eliana Castillo Gallon
Nathan está celoso del italiano llamo mucho la atención de Dilan
Francy Eliana Castillo Gallon
q hombre tan misterioso ese antigas lo hace más interesante será alguien de la competencia o un verdadero admirador
Francy Eliana Castillo Gallon
Nathan es un gran novio muy pendiente de su amado Dilan
Dalia Lara
cuando va aparecer el tipo q se encontró con dilan en el aeropuerto de la otra temporada y q parece medio loquito por él
May Wong
hola, como se llama la novela anterior?
Esther Grace: VEINTICUATRO (BL)
total 1 replies
Dalia Lara
siiiiiií por fin la segunda temporada amo esta novela ,se tardó bastante en sacarla asi q como premio de consolación espero q actualize seguido🥰🥰
Kim Nava
ok ok terminé estos dos capítulos en un rato me voy a leer la anterior😍
Esther Grace: 😂👌🏻👌🏻👌🏻
total 1 replies
Kim Nava
son tres las que me he leído de tus historias empezando con la de
morí olvidada reviví intocable 🤭
Esther Grace: jajajajja síii feliz por tu apoyo incondicional 🌷🥰
total 1 replies
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