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La Hija Del Don

La Hija Del Don

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Atenea Moretti siempre ha sido la joya más protegida de la familia Moretti. Su heterocromía la hace imposible de olvidar, y para su padre, uno de los hombres más poderosos de la mafia, ella es lo único que queda de la mujer que amó. Ocho años después de la muerte de su madre, una nueva familia entra en sus vidas. Una madrastra, dos hermanastros que cambiarán su mundo para siempre. Mientras Atenea intenta adaptarse a su nueva realidad, descubre que la muerte de su madre no fue un accidente. Entre secretos, traiciones y luchas de poder, deberá encontrar la verdad antes de que esta la destruya. Porque en la mafia, la sangre es poder. Y algunos secretos están dispuestos a matar para permanecer enterrados.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El nombre prohibido

Atenea pasó toda la noche despierta.

Mirando la fotografía.

Una y otra vez.

Su madre.

Su padre.

Y Eduardo.

Sonriendo juntos.

Como si fueran familia.

Como si jamás hubiera ocurrido nada malo.

Y sin embargo, ocho años después, aquel hombre había desaparecido de todas partes.

De las fotografías.

De los documentos.

De los recuerdos.

Como si alguien hubiera intentado borrarlo de la historia.

A la mañana siguiente tomó una decisión.

Ya era suficiente.

Necesitaba respuestas.

Y solo había una persona capaz de dárselas.

Alessandro estaba en su despacho cuando ella llegó.

Revisando documentos.

Como siempre.

Levantó la vista apenas entró.

Y sonrió.

—Buenos días, princesa.

Normalmente Atenea le habría devuelto la sonrisa.

Esta vez no.

Y Alessandro lo notó inmediatamente.

—¿Qué ocurre?

—Necesito hablar contigo.

Su tono era serio.

Demasiado serio.

El hombre dejó los documentos a un lado.

—Siéntate.

Atenea obedeció.

Pero sus manos estaban tensas.

Su corazón también.

Porque estaba a punto de cruzar una línea de la que no podría regresar.

—Papá.

—Te escucho.

—¿Quién era Eduardo?

El mundo pareció detenerse.

Alessandro no respondió.

No inmediatamente.

Simplemente la observó.

Y por primera vez desde que ella tenía memoria…

Pareció completamente sorprendido.

—¿Qué dijiste?

—Eduardo.

El nombre volvió a llenar la habitación.

Y el efecto fue peor.

Mucho peor.

Porque el color desapareció del rostro de Alessandro.

—¿Dónde escuchaste ese nombre?

—Eso no importa.

—Atenea.

—¿Quién era?

El silencio cayó entre ambos.

Pesado.

Doloroso.

Antiguo.

Finalmente Alessandro se puso de pie.

Y caminó hacia la ventana.

Dándole la espalda.

—Era mi mejor amigo.

La respuesta fue tan inmediata que Atenea quedó inmóvil.

No había negado conocerlo.

Ni intentado evitar el tema.

Simplemente había respondido.

—¿Tu mejor amigo?

—Como un hermano.

Atenea sintió un nudo en la garganta.

Porque aquello coincidía con las fotografías.

—Tu madre también lo quería mucho.

La voz de Alessandro se volvió más suave.

Más triste.

—Los tres crecimos juntos.

Construimos todo juntos.

Confiábamos el uno en el otro.

Atenea tragó saliva.

—¿Y qué pasó?

El hombre cerró los ojos.

Durante unos segundos pareció mucho más viejo.

Como si el peso de los años hubiera caído sobre él de repente.

—Desapareció.

—Lo sé.

—No.

Respondió Alessandro.

—Simplemente desapareció.

Sin explicación.

Sin despedirse.

Sin decir una palabra.

Aquello no sonaba correcto.

Porque el artículo hablaba de un escándalo.

Porque la carpeta insinuaba otra cosa.

Porque alguien estaba mintiendo.

Y Atenea no sabía quién.

—¿Después de la muerte de mamá?

La pregunta hizo que Alessandro se tensara.

—Sí.

Solo una palabra.

Pero fue suficiente.

—¿Crees que tuvo algo que ver?

Preguntó Atenea.

El hombre se giró lentamente.

Y la expresión de sus ojos la sorprendió.

Porque no había odio.

Ni rabia.

Solo tristeza.

—Durante años creí que sí.

Admitió.

—¿Qué?

—Pensé que me había traicionado.

Pensé que había abandonado a nuestra familia cuando más lo necesitábamos.

Pensé muchas cosas.

Atenea lo observó.

Confundida.

Porque aquello no era lo que esperaba escuchar.

—¿Y ahora?

Preguntó.

—Ahora…

Alessandro bajó la mirada.

—Ya no estoy tan seguro.

El corazón de Atenea dio un salto.

—¿Por qué?

Alessandro caminó hasta un viejo armario.

Lo abrió.

Y sacó una pequeña caja.

Una caja que claramente llevaba años cerrada.

La colocó sobre el escritorio.

Y la abrió.

Dentro había una carta.

Amarillenta por el tiempo.

Nunca enviada.

Nunca mostrada.

—Llegó una semana después de que Eduardo desapareciera.

Dijo Alessandro.

—¿Qué dice?

El hombre permaneció en silencio.

Como si estuviera luchando contra sí mismo.

Contra recuerdos que todavía dolían.

Finalmente tomó la carta.

Y se la entregó.

Las manos de Atenea temblaron al abrirla.

La letra era desconocida.

Pero una frase destacó inmediatamente.

Una sola.

La última línea.

La que hizo que el aire abandonara sus pulmones.

“Helena no murió por accidente. Si recibes esta carta, significa que ya es demasiado tarde.”

El silencio fue absoluto.

Y cuando Atenea levantó la vista…

Descubrió algo que jamás había visto en toda su vida.

Su padre estaba asustado.

Porque acababa de comprender que las sospechas de su hija eran reales.

Y que el pasado que había intentado enterrar durante ocho años acababa de regresar para destruirlo todo.

1
Jenny Masis
cuando estará completa la novela 😭
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