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Solo Un Sorbo

Solo Un Sorbo

Status: En proceso
Genre:CEO / Yaoi
Popularitas:891
Nilai: 5
nombre de autor: Lukas el fantasma rojo

trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos

NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El empleado que dejó de temblar

El lunes siguiente comenzó como cualquier otro día en Volkov Enterprises.

O al menos eso parecía.

Los empleados llegaban temprano, los ascensores subían y bajaban constantemente, los teléfonos no dejaban de sonar y los asistentes corrían por los pasillos cargando carpetas, tabletas y cafés.

Todo era normal.

Hasta que Daniel Ortega decidió arruinar la estabilidad emocional de medio edificio.

Y ni siquiera lo hizo a propósito.

Lukas había regresado a la mansión esa mañana porque tenía algunas cosas que hacer, así que Dimitri había llegado solo a la empresa.

Como siempre.

El efecto fue inmediato.

La recepción quedó en silencio.

Los guardias se enderezaron.

Los empleados apartaron la mirada.

El habitual ambiente de tensión apareció apenas Dimitri cruzó las puertas principales.

Nada nuevo.

Nada extraño.

Hasta que llegó al piso ejecutivo.

Porque allí estaba Daniel.

Esperándolo con una carpeta en las manos.

Y cuando vio acercarse a Dimitri...

No palideció.

No se quedó congelado.

No bajó la mirada.

Simplemente habló.

—Buenos días, señor Volkov.

Dimitri se detuvo apenas un segundo.

Porque sí.

Eso era raro.

Muy raro.

—Buenos días —respondió finalmente.

Daniel le entregó la carpeta.

—Aquí está el informe corregido del proyecto europeo.

—Gracias.

—También agregué las modificaciones que pidió la semana pasada.

—Bien.

Y eso fue todo.

Una conversación completamente normal.

Civilizada.

Nada especial.

Excepto por el hecho de que los otros empleados que observaban la escena parecían haber presenciado un eclipse solar.

Una asistente incluso dejó de escribir.

Otro ejecutivo casi se chocó contra una pared mientras miraba.

Porque Daniel no parecía aterrado.

Y eso era nuevo.

Muy nuevo.

Dimitri continuó caminando sin darle demasiada importancia.

Pero detrás de él comenzaron los murmullos.

—¿Acaba de hablarle normalmente?

—¿Está loco?

—¿No tiene miedo?

—¿Lo despidieron ya y todavía no lo sabe?

Daniel escuchó parte de aquello.

Y honestamente...

Antes habría pensado exactamente igual.

Pero ya no.

Porque ahora sabía algo que los demás ignoraban.

Había visto una parte de Dimitri que casi nadie conocía.

Y aunque seguía imponiendo respeto...

Ya no le parecía una criatura capaz de destruir vidas por diversión.

Le parecía una persona.

Difícil.

Complicada.

Intimidante.

Pero una persona.

Eso cambió muchas cosas.

---

El verdadero caos comenzó durante la reunión de media mañana.

Había doce personas sentadas alrededor de la mesa.

Doce personas intentando no cometer errores.

Doce personas aterradas de decir algo incorrecto.

Y Daniel.

Daniel estaba simplemente trabajando.

Cuando Dimitri pidió un informe específico, Daniel respondió sin tartamudear.

Cuando pidió aclaraciones, las explicó con calma.

Cuando encontró un error en una tabla, lo corrigió sin entrar en pánico.

Era tan extraño que varios ejecutivos dejaron de prestar atención a la reunión para observarlo.

Uno incluso parecía genuinamente preocupado.

Como si Daniel hubiera desarrollado algún tipo de enfermedad peligrosa.

Finalmente ocurrió.

—Daniel —dijo Dimitri mirando una gráfica—. Aquí hay una inconsistencia.

Varios presentes se tensaron inmediatamente.

Porque normalmente esa frase era suficiente para provocar sudor colectivo.

Daniel observó la pantalla unos segundos.

Luego asintió.

—Sí, señor. Es mi error.

Silencio.

Todos esperaban la tragedia.

Daniel continuó hablando.

—Tomé una cifra preliminar en lugar de la definitiva. Ya tengo la corrección preparada.

Y entregó el documento.

Sin excusas.

Sin temblar.

Sin parecer que estaba a punto de desmayarse.

Dimitri revisó el papel.

—Corrígelo para la versión final.

—Sí, señor.

Y la reunión continuó.

Nada explotó.

Nadie murió.

Ningún meteorito cayó sobre el edificio.

Pero varios empleados parecían incapaces de procesarlo.

---

Al terminar la reunión, dos analistas interceptaron a Daniel en el pasillo.

—¿Qué te pasa?

Daniel parpadeó.

—¿Qué?

—¿Por qué ya no le tienes miedo?

—Nunca dije eso.

—¡Le acabas de admitir un error en la cara!

—Porque era mi error.

Los dos hombres intercambiaron una mirada.

Claramente eso no les ayudó.

—¿No entiendes lo peligroso que es?

Daniel suspiró.

—No es peligroso admitir un error.

—Estamos hablando del señor Volkov.

—Lo sé.

—Entonces deberías estar preocupado.

Daniel recordó involuntariamente la conversación que había escuchado días atrás.

"Contigo puedo bajar la guardia un poco."

"Yo no voy a usar eso contra ti."

Por alguna razón, aquella frase seguía rondándole la cabeza.

—Creo que ustedes lo entienden mal.

Los otros dos empleados lo miraron como si hubiera perdido la razón.

—¿Perdón?

—Digo que no creo que sea como piensan.

—Daniel...

Uno de ellos bajó la voz.

—¿Te golpeaste la cabeza?

---

Mientras tanto, en la oficina principal...

Dimitri estaba revisando documentos cuando Iván entró.

—Señor Volkov.

—¿Sí?

—Hay algo extraño pasando.

Dimitri levantó la mirada.

—Eso no reduce mucho las posibilidades.

Iván dudó.

—Es sobre Daniel.

—¿Qué hizo?

—Nada.

—Entonces no entiendo el problema.

Iván pareció sufrir internamente.

—Ese es exactamente el problema.

Dimitri lo observó en silencio.

—Explícate.

—La gente está confundida porque ya no parece tenerle miedo.

Silencio.

Dimitri parpadeó una vez.

—¿Y?

Iván tardó varios segundos en responder.

—Bueno... normalmente eso no ocurre.

—Tal vez está aprendiendo a hacer su trabajo.

—Señor, lo están tratando como si hubiera sobrevivido a una experiencia sobrenatural.

Eso hizo que Dimitri cerrara los ojos un segundo.

Porque honestamente...

Sí sonaba como algo que ocurriría en su empresa.

---

Aquella tarde, Lukas llegó al edificio para reunirse con Dimitri.

Y encontró el ambiente más extraño que había visto hasta ahora.

Los empleados observaban a Daniel como si fuera una especie de fenómeno científico.

Algunos incluso parecían pedirle consejos.

—¿Qué le dijiste?

—Nada.

—¿Cómo sigues vivo?

—¿Por qué todos siguen preguntándome eso?

Lukas casi se rió.

Cuando entró a la oficina principal encontró a Dimitri masajeándose el puente de la nariz.

—¿Día difícil?

—Tu protegido está causando problemas.

—¿Daniel?

—Ahora todos creen que posee algún secreto místico sobre cómo sobrevivir conversaciones conmigo.

Lukas soltó una carcajada.

—No te burles.

—Lo siento, pero eso es increíble.

Dimitri lo miró con evidente resignación.

—Esta empresa administra miles de millones de dólares.

—Y aun así están actuando como estudiantes de secundaria.

—Exactamente.

Lukas seguía sonriendo.

Y por primera vez...

Dimitri también terminó sonriendo un poco.

Porque, aunque jamás lo admitiría en voz alta...

Una pequeña parte de él estaba aliviada.

Daniel ya no parecía aterrado.

Y quizás...

Solo quizás...

Eso significaba que las cosas podían cambiar un poco.

Muy poco.

Lentamente.

Pero cambiar.

Después de todo, era la primera vez en muchos años que alguien dentro de la empresa parecía verlo como algo más que una amenaza.

Y aunque Dimitri jamás lo admitiría...

Eso importaba más de lo que estaba dispuesto a reconocer.

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