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AMAR LO PROHIBIDO

AMAR LO PROHIBIDO

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: RENE TELLO

🔥🔞 Eduardo Álvarez de Toledo creció entendiendo que en su familia el amor tenía jerarquías y que él nunca ocupó el primer lugar. Se marchó para dejar de vivir bajo la sombra de Fabián y, en Barcelona, construyó un imperio propio, elegante y silencioso, que no dependía de su apellido.

No esperaba enamorarse. La conoció cuando ella huía de algo que no quiso explicar. A su lado, Eduardo no era el hermano menor ni el olvidado, sino un hombre libre de su historia. Se enamoró sin saber quién era realmente. Y cuando descubrió la verdad, ya era demasiado tarde.

Kassandra era la esposa de Fabián. Obligada a regresar a un matrimonio que la asfixia, se convierte en el centro de una batalla que Eduardo no eligió, pero tampoco piensa evitar.

Si su hermano pretende retenerla por obligación, Eduardo está dispuesto a enfrentarlo.
Algunos amores llegan fuera de tiempo y algunos hombres no vuelven a perder lo que aman.

NovelToon tiene autorización de RENE TELLO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 21

El motor del coche de Fabián rugía como una bestia enjaulada mientras buscaba con desesperación a su esposa y recordó aquella tarde de hace más de siete años con una claridad que le dolía en las sienes. 

Kassandra a los diecisiete, sentada entre sus compañeras de clase en aquel evento benéfico donde él, ya un hombre de veintiocho con ambiciones cristalizadas, la había divisado por primera vez. No la había visto como persona, esa era la verdad que nunca admitiría, sino como materia prima. Su inocencia visible, esa manera de reír con la mano cubriéndose la boca, el brillo de curiosidad en los ojos miel. Quería moldearla. Quería ser el arquitecto de su mundo, el único referente de su deseo, el dueño de cada uno de sus descubrimientos.

Durante meses había tejido su red. Cada encuentro casual en la residencia de sus padres, cada conversación sobre literatura que ella apenas comenzaba a explorar, cada recomendación de vinos que ella aprendía a distinguir. Había calculado los beneficios comerciales de su unión con la frialdad de quien estudia un balance general, mientras simultáneamente cultivaba en los padres de Kassandra la certeza de que él era, objetivamente, el mejor partido posible para su hija menor. La belleza de ella elevaría su estatus social. Su apellido, aún más.

La noche de su boda, descubrir que ella ya no era virgen había sido como recibir ácido en las pupilas.  Alguien había tocado lo que él consideraba suyo por derecho divino de haberlo planificado primero. Esa traición imaginaria, porque nunca le preguntó, se convirtió en el combustible de seis años de castigo silencioso, de humillaciones disfrazadas de educación, de posesión ejercida como venganza.

Fabián aceleró en un cambio de luz, el coche derrapando apenas antes de enderezarse. Y pensó  en Jennifer, la amiga de su esposa. Esa mujer de sonrisa tranquila y ojos que veían demasiado. Ella había sido el conducto, estaba seguro. La organizadora silenciosa que había transformado su fuga en realidad.

El frenazo frente a la casa de Jennifer fue tan violento que el coche chirrió contra el pavimento. Fabián salió sin cerrar la puerta, sus zapatos italianos golpeando el concreto con un ritmo militar.  Golpeó la puerta con el puño 

Jennifer abrió con lentitud. Su rostro, iluminado por la luz cálida del interior, no mostró sorpresa. Vestía de oscuro, y sus manos permanecieron visibles a los costados mientras evaluaba a Fabián con la calma de quien ha previsto esta visita.

—Jennifer —dijo él—. Sé lo que hiciste. Sé que ayudaste a Kassandra a escapar.

Ella cerró la puerta tras de sí con un movimiento fluido, y Fabián notó entonces las figuras en la penumbra del jardín. Dos, quizás tres hombres, posiciones relajadas pero alertas. Jennifer no era estúpida.

—No sé de qué hablas —respondió, y su tono era el de quien comenta el clima—. Si has venido por rumores, habrás perdido el tiempo.

Fabián irrumpió en el espacio que ella ocupaba, forzándola a retroceder un paso hacia el interior.

—No juegues conmigo —siseó, y sus puños se abrieron y cerraron compulsivamente a los costados—. No me importa cómo lo hiciste. Quiero saber dónde está. Cada mentira, cada omisión, la pagarás caro.

Jennifer se detuvo junto a una consola donde descansaba un jarrón de cerámica negra. Su mano derecha rozó el borde, un gesto casual que Fabián reconoció como señal para sus hombres.

—Fabián, aunque supiera dónde se encuentra, no te lo diría. Jamás traicionaría a mi amiga. —Hizo una pausa, y sus ojos, oscuros y directos, lo atravesaron—. Creo que Kassandra al fin tomó su decisión. No es tu posesión. No puedes controlarla más.

La rabia explotó en el pecho de Fabián como un quemador de gas mal ajustado. Dio un paso hacia ella, invadiendo su espacio personal con la intimidación física que siempre había funcionado.

—Ella me pertenece —gruñó, y las palabras salieron con saliva, con la humedad de la desesperación animal—. Y tú sabes dónde está. No puedo perderla. No mientras siga respirando.

—Ni tú ni nadie puede "poseerla". ¿En qué época de  la historia humana vives? —Su risa fue un sonido breve, desprovisto de humor—. Buscas innecesariamente respuestas que no tengo. Por mi ella estaría en el extranjero. Todo lo más lejos de ti que se pueda..

Fabián bajó la cabeza, y cuando la levantó, sus ojos cafés habían perdido cualquier pretensión de cordura. Se acercó hasta que su aliento, cargado de café y algo amargo, golpeó el rostro de Jennifer.

—Escúchame bien —susurró, y cada sílaba fue una promesa de violencia diferida—. Si no me dices dónde está, te aseguro que lamentarás cada segundo de tu vida.

Jennifer no apartó la mirada. Sus manos, visibles ahora, se cruzaron delante de ella con la tranquilidad de quien sostiene un as en la manga.

—No sé dónde está. No me importa si no me crees. —Su voz se elevó un grado, suficiente para que sus hombres en el jardín pudieran escuchar—. Y te lo repito: así supiera, no te lo diría. Antes muerta. —Una sonrisa tensa, casi feroz—. Así que mátame. Pero todo quedó registrado. Si algo me pasa, tú serás el principal sospechoso. Tu familia detesta los escándalod. Y en cambio la mía podría hacer un espectáculo por el mundo entero con tal de encontrar justicia.

Fabián sintió cómo sus dedos ansiaban cerrarse alrededor de algo —del cuello de Jennifer, del jarrón de cerámica, de cualquier cosa que pudiera romper para demostrar que aún podía imponer su voluntad en el mundo.

—Olvida a Kassandra —continuó Jennifer, y ahora sí hubo algo como cansancio en su voz, el desgaste de quien ha visto demasiados hombres como él—. Tuviste la oportunidad de conquistar su amor. Y lo único que hiciste fue reprochar algo que jamás fue en tu tiempo.

Fabián permaneció inmóvil durante un latido largo, dos, tres. Luego, con un movimiento brusco que hizo tambalearse el jarrón, giró sobre sus talones. La puerta se abrió con un golpe seco contra la pared exterior, y la noche húmeda lo recibió como una bofetada.

En el coche, con las manos de nuevo estrangulando el volante, comenzó a trazar rutas mentales. Aeropuertos, fronteras, contactos en migración, rastreo de tarjetas de crédito, cámaras de seguridad. Cada neurona dedicada a un solo propósito: encontrarla, recuperarla, hacerle pagar la humillación de haberse atrevido a elegir.

El motor rugió, y Fabián desapareció en la noche, dejando atrás la casa donde Jennifer, finalmente sola, permitió que sus manos temblaran apenas antes de llamar a su equipo de seguridad para confirmar que todo estaba registrado, documentado, protegido.

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Ana Cilia De La Cruz
por favor la continuación no me dejen en suspenso
RENE: Hola, gracias.
Hay nuevos capitulos.
total 1 replies
Amelia Mirta Fernández
Creo que es más que interesante, que algo tan efímero como la ilusión, la paz interior y el ser útil, para uno misma, se está reflejando lentamente, pero con una fuerza, que comienza a crecer y le da confianza, calor humano, sensibilidad y el hecho de que si, puede. .Me encanta, y espero el resto de la historia. Dos seres perseguidos y martirizados por un energúmeno, soberbio y déspota, pueden unir fuerzas y encontrar amor, comprensión y dulzura, felicidad. Autora no me dejes con las ansias de ver a Kas y Edu, unir fuerzas y brillar con nuevas luces de esperanza . TE ESPERO. GRACIAS❤️❤️❤️❤️
RENE: Muchas gracia ☺️
Hay nuevos capítulos
total 1 replies
Amelia Mirta Fernández
vamos que tu puedes Kassandra. vas a ser libre del tormento de ese gusano abusador y promiscuo. 😢👏👏👏👏
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