Minho y Jisung comparten algo más que amistad: miradas, risas y besos que comienzan a despertar un deseo que ninguno sabe cómo nombrar. Entre juegos, paseos, noches frente a la fogata y pequeños momentos de celos y ternura, ambos descubren que lo que sienten va más allá de un simple beso.
Mientras tanto, Hyunjin y Felix, Changbin y Jeongin, y Bangchan y Seungmin viven sus propias historias de amor y complicidad, creando un verano lleno de risas, secretos y recuerdos inolvidables.
Una historia sobre amistad, romance, deseo y la magia de los momentos compartidos que cambian la vida para siempre.
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Durante el recreo, Minho se sentó junto a Jisung otra vez.
—¿Todavía estás pensando en ayer? —preguntó.
Jisung lo miró.
—Un poco.
—¿Te arrepentís?
Jisung tardó un segundo en responder.
—No.
Minho pareció satisfecho con la respuesta.
—Bien.
Felix, que estaba enfrente, murmuró:
—Esto se está volviendo muy obvio.
Hyunjin asintió.
—Demasiado.
Jisung suspiró.
—Ustedes dos son terribles.Mientras tanto, en el otro lado del patio, Changbin estaba discutiendo con Jeongin otra vez.
—Te dije que esa canción es mejor.
Jeongin cruzó los brazos.
—No.
Changbin suspiró.
—Sos imposible.
Jeongin sonrió.
—Igual seguís hablando conmigo.
Changbin se quedó en silencio unos segundos.
—Porque me gustás.
Jeongin parpadeó sorprendido.
—¿Qué?
Changbin sonrió.
—Nada.
Pero Jeongin estaba completamente rojo.
Felix estaba sentado en las gradas cuando Hyunjin se acercó.
—¿Qué hacés acá solo?
Felix se encogió de hombros.
—Pensando.
Hyunjin se sentó a su lado.
—¿En qué?
Felix lo miró.
—En que todos están empezando a enamorarse.
Hyunjin se rió.
—Tal vez.
Felix lo observó unos segundos.
—¿Y vos?
Hyunjin levantó una ceja.
—¿Yo qué?
Felix sonrió.
—Nada.
Pero Hyunjin no dejó de mirarlo.
Después de clases, Minho y Jisung estaban caminando juntos otra vez.
—Sung —dijo Minho.
—¿Qué?
—Creo que ya es obvio.
Jisung lo miró.
—¿Qué cosa?
Minho sonrió.
—Que me gustás.
Jisung se puso rojo.
—Eso ya lo dijiste.
—Lo repito por si lo olvidás.
Jisung suspiró.
—Sos muy insistente.
Minho respondió sin dudar.
—Solo con vos.El sol empezaba a bajar cuando llegaron al parque.
Se sentaron en un banco.
—Entonces —dijo Minho—.
—¿Qué?
—¿Esto significa que estamos saliendo?
Jisung lo miró sorprendido.
—¿Eso querés?
Minho respondió sin dudar.
—Sí.
Jisung pensó unos segundos.
Luego sonrió un poco.
—Está bien.
Minho levantó una ceja.
—¿Está bien?
—Sí.
Minho se inclinó un poco hacia él.
—Entonces creo que puedo hacer esto otra vez.
Jisung sonrió.
—Tal vez.
Minho lo besó otra vez.
Y esta vez…
Jisung no dudó en responder.
Minho no se separó enseguida.
El beso fue más lento que el anterior, pero también más intenso.
Jisung sintió que su mente se quedaba en blanco por un momento.
Sus manos, casi sin pensar, se apoyaron en los hombros de Minho.
Cuando finalmente se separaron un poco, Minho lo miró fijamente.
—¿Ahora también vas a decir que fue un accidente?
Jisung soltó una pequeña risa nerviosa.
—No creo que besar a alguien dos veces sea un accidente.
Minho levantó una ceja.
—Entonces…
Jisung lo miró directamente a los ojos.
—Entonces creo que lo hiciste porque querías.
Minho se quedó en silencio unos segundos.
Luego sonrió apenas.
—Tal vez.
Jisung cruzó los brazos.
—“Tal vez” no es una respuesta.
Minho se acercó un paso más.
Ahora estaban tan cerca que casi podían sentir la respiración del otro.
—¿Y si sí quería?
Jisung tragó saliva.
—Entonces deberías decirlo.
Minho lo miró unos segundos más, como si estuviera pensando si realmente quería admitirlo.
—Quería besarte —dijo finalmente.
Jisung sintió que su cara se calentaba un poco.
—Lo imaginé.
Minho se rió.
—¿Ah, sí?
—Sí.
—¿Y vos?
Jisung levantó una ceja.
—¿Yo qué?
—¿También querías?
Jisung dudó un segundo.
Después sonrió un poco.
—Tal vez.
Minho soltó una pequeña risa.
—Sos insoportable.
—Y aun así me besaste.
Minho lo miró de nuevo con esa expresión que siempre ponía nervioso a Jisung.
—Tal vez quiera hacerlo otra vez.
Jisung intentó parecer tranquilo.
—Tal vez deberías intentarlo.
Minho no respondió con palabras.
Solo se inclinó otra vez hacia él.